"¡Qué rico es ser latino!". Con ese grito de guerra, Bad Bunny transformó este domingo el escenario del Super Bowl en una colorida oda a Latinoamérica, con una puesta en escena cargada de referencias a su Puerto Rico natal en la que reafirmó sobre el escenario más estadounidense su dominio absoluto de la herencia hispana en Estados Unidos.
El 'conejo malo' abría el escenario del evento deportivo más visto de EE. UU. con el éxito 'Tití me preguntó', vestido con un traje blanco que simulaba una equipación de fútbol americano y cargando bajo el brazo un balón de fútbol.
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Acto seguido comenzó a sonar 'Yo Perreo Sola', una canción que dedicó a las mujeres que quieren salir a la pista de baile tranquilas, sin que nadie las moleste. El tema se convirtió en un himno contra el acoso de su álbum 2020 'Yo Hago Lo Que Me Da La Gana', publicado durante la pandemia.
La boda celebrada durante la actuación de Bad Bunny en el Super Bowl fue real
Bad Bunny volvió a romper los límites del entretenimiento al convertir su actuación en un acontecimiento histórico: una boda real celebrada ante millones de espectadores. Lo que parecía una escena cuidadosamente coreografiada resultó ser un enlace auténtico entre una pareja puertorriqueña con un vínculo previo y muy especial con el artista.
La historia detrás del “sí, quiero” sorprendió tanto como el propio show. Meses antes, los novios habían invitado a Bad Bunny a su boda. Lejos de responder con un simple mensaje, el cantante decidió devolver el gesto de la forma más inesperada: invitándolos a casarse durante su actuación en el evento televisivo más visto del año. Así, en pleno estadio y rodeados de música, baile y símbolos de la cultura latina, la pareja selló su unión de manera legal.
🇺🇸 | Confirman que la boda que se vio durante el espectáculo de medio tiempo de Bad Bunny en el Super Bowl fue real. pic.twitter.com/ctUMZNoFXb
— Alerta Mundial (@AlertaMundoNews) February 9, 2026
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El momento encajó con el espíritu del espectáculo, centrado en celebrar la identidad puertorriqueña y latinoamericana. Más allá del impacto visual, la boda reforzó la cercanía que Bad Bunny mantiene con su gente, mostrando que su éxito global no lo ha alejado de las historias cotidianas. El amor, la música y la cultura se dieron la mano en un instante que ya forma parte de la historia del Super Bowl.
Una 'Casita' repleta de amigos latinos
Una actuación de Bad Bunny no sería una actuación sin la famosa casita, una réplica de una vivienda típica de cemento en Puerto Rico, integrada a los montajes de sus conciertos y en donde aguardaba una de las mayores sorpresas del espectáculo. Y es que el artista prometió una gran fiesta y lo hizo. También dijo que habría muchos invitados y los hubo. Fueron innumerables: desde Cardi B, pasando por la colombiana Karol G, el chileno Pedro Pascal, Jessica Alba, Young Miko, David Grutman, hasta llegar a la Lady Gaga y Ricky Martin, quienes fueron sus únicos acompañantes vocales en los minutos de espectáculo.
"Buenas tardes California, mi nombre Benito Antonio Martínez Ocasio", se presentaba así Bad Bunny. "Si hoy estoy aquí es porque nunca deje de creer en mi y tu también deberías creer en ti, vales más de lo que piensas", continuó diciendo mientras comenzaban a sonar los acordes de 'Mónaco'.
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Entremedias, una boda entre lo que se presume una persona migrante y un estadounidense, un símbolo de la diversidad de Estados Unidos y uno de los momentos de protesta silenciosa que no pasaron desapercibidos. Bad Bunny cae sobre el interior de la casita y se va mientras resuenan los ecos de 'Gasolina' de Daddy Yankee.
La expectativa de ver al reggaetonero puertorriqueño se transformó en asombro cuando, en su lugar, irrumpió por sorpresa la estrella estadounidense Lady Gaga. Ataviada con un impecable traje azul y escoltada por una orquesta tropical, la cantante tomó el control del espectáculo para cantar 'Die With a Smile', junto a una banda de salsa.
La artista se despidió de los focos justo antes del inicio de 'Baile Inolvidable', el momento cumbre del espectáculo. El estadio Levi's de Santa Clara estalló en júbilo cuando sonaron los primeros acordes de 'NUEVAYoL', escena en la que Bad Bunny reapareció para entregarle simbólicamente un premio Grammy a un niño que sintonizaba la televisión junto a su padre.
Las sillas blancas, la bomba puertorriqueña y el sapo concho
Del escenario de la plantación de bananos, sentado en una de las sillas similares a la de la cubierta del álbum 'Debí tirar más fotos', el cantante Ricky Martin hacía presencia para cantar el reivindicativo 'Lo que le pasó a Hawai'. A pesar de ser políticamente correcta, la actuación estuvo cargada de mensajes, como los residentes de las zonas más pobres de Puerto Rico bailando su reguetón, o los postes eléctricos que rodeaban al 'conejo malo' mientras sujetaba una bandera de su país y cantaba 'el Apagón'.
No podía faltar el sapo concho, un anfibio endémico de Puerto Rico en peligro crítico de extinción y que Bad Bunny ha utilizado como símbolo autóctono de su reciente gira mundial.
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El espectáculo se acercaba a su fin, no sin antes pronunciar las únicas palabras en inglés que se escucharon durante su actuación: "God bless America", dice Bad Bunny, quien procede a nombrar países del continente americano y sobre el escenario, aparecen todas las banderas de los países que componen Latinoamérica.
EFE
ÁNGELA URREA PARRA
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