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¿Pueden un hombre y una mujer ser "solo amigos"? Qué dice la ciencia sobre este tipo de relación

En un investigación se analizó cómo hombres y mujeres perciben la amistad con personas del otro sexo. Además, otro estudió explicó cuál de los dos géneros siente atracción primero.

¿Pueden un hombre y una mujer ser "solo amigos"?
¿Pueden un hombre y una mujer ser "solo amigos"? -
MART PRODUCTION en Pexels

La pregunta sobre si un hombre y una mujer pueden ser amigos ha estado presente por décadas en conversaciones cotidianas, películas y debates públicos. Desde la ciencia, esta relación se conoce como amistad entre sexos opuestos o amistad cruzada, y ha sido estudiada sobre todo desde la psicología y el comportamiento social. Los resultados no ofrecen una respuesta única, pero sí muestran patrones claros sobre cómo funcionan estas amistades y qué factores influyen en ellas.

Uno de los estudios más citados sobre este tema fue publicado por los psicólogos April Bleske-Rechek y David Buss. En esta investigación se analizó cómo hombres y mujeres perciben la amistad con personas del otro sexo. El trabajo se basó en encuestas a estudiantes universitarios y evaluó beneficios y dificultades de estas relaciones. Entre los resultados, los autores señalaron que “los hombres percibieron el sexo con sus amigas del sexo opuesto como más beneficioso que las mujeres”. Al mismo tiempo, las mujeres destacaron otros aspectos, como el apoyo o la protección, como parte del vínculo.

¿Hay atracción en la amistad entre un hombre y una mujer?

Otro punto que aparece de forma constante en la literatura científica es la presencia de atracción. Varios estudios coinciden en que la atracción puede existir en algún momento dentro de la amistad, aunque no siempre cambie el tipo de relación. Una revisión publicada por la British Psychological Society indica que “la atracción hacia amigos del sexo opuesto es común”. Esto no significa que todas las amistades vayan a transformarse en parejas, sino que la atracción puede formar parte del vínculo sin que domine la relación.

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La forma en que esa atracción se percibe no siempre es la misma para ambos. En varios experimentos, los hombres tienden a interpretar de manera distinta las señales de sus amigas. Según el estudio de Bleske-Rechek, “los hombres sobreestimaron cuánto estaban atraídas sus amigas por ellos”. En cambio, las mujeres evaluaron la relación de una forma más cercana a lo que sus amigos declaraban sentir. Esta diferencia ayuda a explicar por qué, en algunos casos, una amistad puede generar confusión sin que exista una intención compartida.

Las investigaciones también muestran que la edad y la situación personal influyen en estas relaciones. En estudios que comparan personas jóvenes con adultos, se observa que la atracción aparece con mayor frecuencia en edades tempranas. En una investigación publicada en Journal of Social and Personal Relationships, los autores señalaron que “los participantes de mayor edad reportaron menos atracción hacia sus amigos del sexo opuesto que los participantes jóvenes”. En adultos con relaciones de pareja estables, la amistad tiende a mantenerse sin cambios hacia lo romántico.

El contexto social también cumple un papel clave. Este tipo de amistades suele surgir en espacios donde hombres y mujeres conviven de forma cotidiana, como universidades, lugares de trabajo o grupos de amigos. En un artículo publicado en Psychology Today, la psicóloga Linda Sapadin explicó que este tipo de relaciones son más frecuentes hoy porque “hombres y mujeres trabajan juntos y socializan juntos”. A diferencia de otras épocas, compartir espacios facilita la formación de vínculos que no están pensados desde el romance.

La ciencia también muestra que la base de estas amistades no es distinta a la de cualquier otro vínculo de amistad. Conversar, compartir tiempo, pedir apoyo y acompañar son elementos que aparecen de manera constante. En palabras de Bleske-Rechek y Buss, “tanto hombres como mujeres informaron recibir compañía e información de sus amigos del sexo opuesto”. Estos elementos refuerzan la idea de que la amistad no se define solo por el sexo de quienes la componen.

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Otro punto relevante es que estas relaciones no siguen un único modelo. Algunos estudios clasifican las amistades entre hombres y mujeres según expectativas compartidas o no compartidas. En la mayoría de los casos, la relación se mantiene en un plano amistoso con límites claros. Cuando esos límites no son iguales para ambos, pueden surgir tensiones, aunque eso no implica que la amistad no pueda continuar.

¿Un hombre y una mujer pueden ser "solo amigos"?

En 2012, Scientific American publicó un artículo titulado 'Men and Women Can’t Be “Just Friends”' (Los hombres y las mujeres no pueden ser "solo amigos"), firmado por el psicólogo Adrian F. Ward. El texto se basa en una serie de estudios realizados con parejas de amigos heterosexuales, en su mayoría estudiantes universitarios, para analizar qué ocurre dentro de las amistades entre hombres y mujeres cuando se observan de forma individual y sin intermediarios.

El punto central del artículo no es que la amistad entre hombres y mujeres no exista, sino que las dos personas involucradas suelen vivir esa relación de manera distinta. Para llegar a esa conclusión, los investigadores trabajaron con 88 pares de amigos. Cada integrante fue separado y respondió preguntas sobre lo que sentía y sobre lo que creía que sentía la otra persona. Ninguno podía conocer las respuestas de su amigo o amiga.

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Los resultados mostraron una diferencia clara en la forma de percibir la relación. Según resume Scientific American, “los hombres se sentían más atraídos por sus amigas que al revés” y, además, tendían a creer que ese interés era compartido, incluso cuando no lo era en realidad. En muchos casos, la percepción masculina sobre el interés de la otra persona estaba más relacionada con sus propios sentimientos que con lo que su amiga declaraba sentir.

El artículo también explica que esta diferencia no siempre es visible dentro de la amistad. Muchas mujeres, al no sentirse atraídas por sus amigos, asumían que esa falta de interés era mutua. De acuerdo con el análisis de Ward, esto hacía que “las mujeres subestimaran el nivel de atracción que sentían sus amigos hacia ellas”. En consecuencia, ambos podían mantener la relación durante años sin hablar de esas percepciones distintas.

La investigación científica no afirma que estas amistades sean imposibles ni que siempre estén marcadas por conflictos. Tampoco plantea que la atracción sea una regla obligatoria. Lo que muestran los datos es que la amistad entre un hombre y una mujer es una relación común, que responde a dinámicas conocidas y que se adapta al momento de vida de cada persona. La ciencia no ofrece una respuesta cerrada a la pregunta inicial, pero sí deja claro que este tipo de vínculo existe y forma parte de la vida social actual.

Este texto fue realizado con colaboración de un asistente de IA y editado por un periodista que utilizó las fuentes idóneas y verificó en su totalidad los datos.

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ÁNGELA URREA PARRA
NOTICIAS CARACOL

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