Carlos Lehder Rivas, excapo del Cartel de Medellín y el primer narcotraficante colombiano extraditado a los Estados Unidos, ha revelado detalles crudos sobre el sistema penitenciario de máxima seguridad norteamericano.
A finales de marzo de 2025, Carlos Lehder regresó a Colombia y fue detenido durante un par de días mientras las autoridades verificaban que no tenía asuntos pendientes con la justicia. Tras su llegada, el excapo se ha mostrado dispuesto a contar su versión de los hechos: su relación con Pablo Escobar, los años de aislamiento que vivió en prisión y las consecuencias personales de su larga condena. En sus más recientes apariciones públicas, Lehder también aprovechó para describir el entorno que hoy enfrenta Nicolás Maduro, tras su captura y asuntos pendientes con la justicia estadounidense.
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En una entrevista con ‘Más allá del silencio Podcast’, Ledher explicó cómo es el régimen que se aplica a los prisioneros considerados de alta peligrosidad. Según él, “está asignado a la más alta custodia de seguridad permisible por las leyes de Estados Unidos y es el confinamiento solitario hasta el día en que el cuerpo no resista más y perezcas”.
El "planeta oscuro" de las prisiones
Para Carlos Lehder, las cárceles de máxima seguridad en las que estuvo recluido representan lo que él denomina el “planeta oscuro”. Bajo esa experiencia, sostiene que el lugar donde se encuentra recluido Maduro corresponde a instalaciones diseñadas para el aislamiento total: “No hay luz, no hay sol, no existe conversación ni contacto humano, salvo con los guardias que te entregan la comida”.
Lehder, quien fue sentenciado originalmente a cadena perpetua más 135 años, relató que Maduro se encuentra actualmente bajo la más alta custodia permitida por las leyes estadounidenses en la cárcel de Brooklyn. Sobre la celda en la que está recluido Nicolás Maduro, detalló que es “una celda que no tiene muebles. No sé si hoy día tengan televisor o no, pero ese régimen es de cada hora. Hoy día, con las cámaras, a toda hora lo están monitoreando". Además, recalca que la vigilancia es personal y asfixiante: “Allí cada hora personalmente viene un guardia día y noche a verte, a observarte”.
Asimismo, afirmó que no existen las visitas. “Visitas conyugales, cero, absolutamente no. Es más, no hay visitas sino por televisión. No se permiten visitas personales”, agregó. También aseguró que no hay ningún contacto. “Nunca vas a estar con ningún preso, no hay contacto humano de ninguna índole”.
Celdas de aislamiento y condiciones extremas
La experiencia de Carlos Lehder en la prisión de Marion, Illinois y sus conocimientos sobre Florence, Colorado —donde sugiere que Nicolás Maduro podría ser trasladado en caso de una eventual condena— dan cuenta de espacios físicos mínimos y condiciones extremas de reclusión. Según relató, las celdas suelen medir “tres metros por cinco metros”; recordó además que en Marion “eran mucho más pequeñas”, mientras que en Florence pueden estar ubicadas incluso “cuatro pisos bajo tierra”.
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En estos lugares, “no hay absolutamente nada de juegos ni nada ni techo tampoco” y la posibilidad de contacto con otros reos es nula. Además, relató cómo transcurrían los días allí: “Me duele hasta recordarlo. Es el planeta oscuro. Uno tiene que convertirse en su propio psicólogo. El orden mental es primordial, hay que tratar de mantenerlo”.
Así era la celda de Carlos Lehder en Estados Unidos
Su hija, Mónica Lehder, habló en Los Informantes y confirmó en su momento que en Marion su padre estaba recluido “seis pisos bajo tierra, entonces lo tenían aislado totalmente, entonces la comunicación telefónica era muy poca”.
Recordó cómo fue verlo en la cárcel en Estados Unidos. "Normalmente la reacción es salir corriendo a abrazarlo, que te carguen, todo eso no se puede dar porque tú no puedes tener tanto contacto físico. Él venía de civil, una camisa tipo polo, blue jean, esposado obviamente”, recordó.
La vida en prisión
En abril de 2025, Carlos Lehder habló en Los Informantes y profundizó en la carga emocional de la extradición y el aislamiento prolongado. Describió el momento de su salida del país como el punto más bajo de su vida: “Es cuando a uno lo extraditan y lo montan en un avión y siente uno que está saliendo de territorio colombiano. No existe un sentimiento de más abandono, de estar sumido profundamente en el peor abismo de la existencia. Le están quitando a uno la nacionalidad, la identidad, la existencia y se lo entregan a otro”.
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Debido a su colaboración con la justicia estadounidense, le fue retirada la pena de prisión perpetua y su condena se redujo de 135 a 55 años, de los cuales cumplió cerca de 34 gracias a beneficios por trabajo en prisión y buen comportamiento. No obstante, Lehder afirmó que “el encarcelamiento era una tortura”.
El Henry Ford del narcotráfico y su relación con Pablo Escobar
Antes de su caída, Lehder fue una figura central en la industrialización del tráfico de drogas. En los expedientes judiciales estadounidenses fue apodado el ‘Henry Ford del narcotráfico’ porque se inventó las rutas marítimas y aéreas con las que movió toneladas de cocaína en Estados Unidos.
A pesar de su sociedad con Pablo Escobar, Lehder afirmó que existían diferencias filosóficas y de comportamiento. Mientras Escobar era “brutal y violento”, Lehder se definió como alguien que buscaba un estilo de vida diferente: “Pablo Escobar y yo éramos como el agua y el aceite”. Sin embargo, admitió que en su juventud fue un “fanático” de su causa y llegó a felicitar a Escobar en varias ocasiones. “Yo era un rebelde, yo era un fanático de mi causa, de los intereses del narcotráfico y felicité a Pablo Escobar por la muerte del ministro, pero vuelvo y le reitero, esa era mi posición en esa época. Yo no tengo absolutamente nada que ver con la muerte del ministro. Yo le reclamé y le dije ‘usted mató al ministro, no me avisó’ y el presidente Belisario firmó mi extradición”, recordó.
Un Lehder 2.0
Durante los 34 años de encierro, la lectura fue su único mecanismo para mantener la cordura. Lehder afirmó que sobrevivió “leyendo”, enfocándose principalmente en biografías de figuras históricas y personas famosas. Según su testimonio, “un libro me permitía estar fuera de la celda” y fue la herramienta que le permitió permanecer lúcido a pesar del aislamiento extremo.
A sus 76 años, Lehder se presenta como un hombre transformado. Aseguró que no tiene nada, que vive de los libros, se define como un rehabilitado, alguien que admite su camino chueco, que pagó sus culpas, que se arrepiente y que nunca más delinquirá.
Actualmente, reside en Armenia y se dedica a promocionar su libro autobiográfico, asegurando que ya no posee fortuna y vive de sus escritos.
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*Este texto fue realizado con colaboración de un asistente de IA y editado por un periodista que utilizó las fuentes idóneas y verificó en su totalidad los datos. Cuenta con información y reportería propia de Los Informantes.