Tener vivienda propia es un sueño para millones de colombianos que por años ahorran recursos y luego de una cuidadosa búsqueda deciden invertirlos en el proyecto que más se acomode a sus necesidades y, además, que les dé confianza. Muchos de los que deciden hacer esta importante inversión se fijan en un importante detalle para dar su dinero, y es que el proyecto en cuestión cuente con una fiducia.Séptimo Día conoció las denuncias de cuatro personas que, entre 2021 y 2022, encontraron en el proyecto de vivienda Acanto, de la constructora Mevic, la posibilidad de cumplir su sueño de tener un apartamento propio. Para ellos, uno de los factores de valor de esta construcción, más allá de su buena ubicación en Bogotá, su oferta de zonas comunes y facilidad de pago,fue que contaba con el apoyo de Alianza Fiduciaria.¿Qué es una fiducia y para qué sirve en un proyecto de vivienda?Cuando las personas empiezan la búsqueda de un proyecto de vivienda, muchas consideran importante que este cuente con una fiduciaria adjunta. Daniel Ricardo Sarmiento Cristancho, experto en derecho comercial, financiero y gestión patrimonial, explicó por qué se necesita de una fiduciaria en un proyecto de vivienda y por qué esto debería darle confianza a los compradores.“Hay un constructor que no tiene dinero y necesita construir un proyecto inmobiliario, para hacerlo necesita celebrar un contrato con una fiducia para que le administre el dinero que los compradores que tienen interés en este proyecto le den”, señaló. Así las cosas, la fiduciaría tiene que administrar los recursos de los compradores, pero además, “tiene que informarle [al comprador] de forma clara, veraz y verificable todo lo relativo al proyecto y tiene que verificar que el constructor esté haciendo lo que tiene que hacer”.Tener esto claro es importante porque, en caso de que surjan problemas con la entrega o construcción del inmueble, el comprador tiene que saber a quién debe reclamar. En estos casos, la queja del futuro propietario deberá hacerse directamente a la fiduciaria y si esta no les da una respuesta favorable, entonces deben elevar su situación ante la Superintendencia Financiera.¿Qué está pasando con el proyecto Acanto en Bogotá? “Para mis hijos y para mí quería mi hogar propio”, señaló Angie Viviana Riaño, una bogotana de 35 años que en 2021 empezó una búsqueda por una vivienda propia y se decidió por el proyecto Acanto, en la localidad de Engativá. “Me gustó el precio, me gustó la distribución. Les di todos mis ahorros, vendí el vehículo que tenía y empezamos a pagar la cuota inicial con la expectativa de que el apartamento lo iban a entregar en 2023”.Lo mismo sucedió con Maryuri Cañón Cabrera, de 42 años, quien señaló que, en su momento, le pareció un proyecto “interesante y bien localizado”. Sin embargo, para ella hubo otro factor que la hizo decidirse por invertir en Acanto y fue ver que contaba con Alianza Fiduciaria. “Empiezo a averiguar y veo que está respaldado por una fiducia, así que cumplen con el proceso de entregar los recursos a través de una fiducia, y eso para mí era importante”.Tanto Angie Viviana Riaño como Maryuri Cañón iniciaron los pagos de la cuota inicial de sus apartamentos en la etapa 2 y 3 del proyecto Acanto, emocionadas por ver los avances de la etapa 1 y a la espera de seguir el proceso para su entrega en 2023, como se los habían prometido. Sin embargo, empezaron a preocuparse cuando pasaban por la zona y veían que nadie estaba trabajando en la obra y no se veía ningún avance en la construcción.Adrián Camilo Casas, de 41 años, también había invertido su dinero en el mismo proyecto y notaba la misma situación. “Era una inversión familiar, pensando en mi futuro y puse mi dinero en ese proyecto esperando una mejor calidad de vida... Ya no se veían obreros y empieza la preocupación”. Así como Claudia Merchán Herrera, de 52 años, quien está a la espera de que le respondan por su inversión de 90 millones de pesos en solo la cuota inicial.Todos ellos firmaron un contrato de compra con Alianza Fiduciaria por sus respectivos inmuebles en la etapa 2y 3 de Acanto. “Yo me comprometí a pagar 329 millones 185 mil pesos y a contraprestación yo recibía un apartamento y un parqueadero. Terminé de hacer mi último pago el 30 de junio en 2023 y el 100% de la cuota inicial ya está paga. Empecé a contactar diferentes personas del proyecto y nunca contestan”, detalló Maryuri Cañón.Al manifestar su preocupación por la obra pausada, Angie Riaño recibió una respuesta desconcertante por parte de la constructora. “Que no iba a seguir el negocio conmigo y que me iba a devolver el 100% de la cuota inicial porque, según ellos, yo había manifestado una inconformidad con el proyecto y que estaban dispuestos a pagarme una cláusula de desistimiento. Pero a la fecha no me han pagado nada”. Agregó que en ese momento le dijeron que le darían su dinero en un plazo de 20 días hábiles, pero han pasado más de dos años.Estas cuatro personas, que son solo unos de los muchos afectados por los incumplimientos de la constructora Mevic y Alianza Fiduciaria, presentaron reclamos ante la Superintendencia Financiera, pero siguen sin obtener respuestas claras. Según la entidad, que fue contactada por Séptimo Día, han recibido 324 demandas contra Alianza Fiduciaria entre enero de 2025 y mayo de 2026, casos en los que su labor es entrar como jueces y analizar las pruebas de ambas partes para determinar responsabilidades y si lo que el consumidor demanda es correcto o no.Rodrigo Borrero, asesor externo de la constructora Mevic, explicó que el motivo del retraso de las obras en la etapa 2 y 3 del proyecto Acanto es porque “se presentaron circunstancias ajenas, derivadas de los efectos de la pandemia, las protestas en Colombia, factores climáticos y el cambio de políticas", las cuales, según él, dejaron en evidencia "que el proyecto no iba a dar utilidades”. Además, aseguró que en el caso de Angie Viviana Riaño, “tiene entendido” que ya se le pagó su dinero.Finalmente, la constructora Mevic aseguró a este programa que en diciembre de este año esperan entregar los inmuebles adquiridos por Maryuri, Claudia y Adrián Camilo, así como los de otros propietarios y, de la misma manera, lograr una conciliación con Angie Viviana Riaño. Por otro lado, a lo largo de esta investigación, Séptimo Día estuvo intentando establecer contacto con Alianza Fiduciaria para obtener una respuesta sobre las denuncias de estos cuatro ciudadanos, pero nunca respondieron.
En Colombia y el mundo, desafortunadamente, cada día aparecen en las calles y en redes sociales nuevos carteles que alertan sobre la desaparición de niños, niñas y adolescentes, los cuales son buscados con desespero y angustia por parte de sus familiares. La situación empeora cuando estos menores son hallados sin vida y con signos de violencia porque para sus madres, incluso cuando se logra condenar a un culpable, el dolor y vacío que queda es indescriptible. Según Naciones Unidas, en el mundo cada 10 minutos una mujer o una niña es asesinada de manera violenta. En Colombia, según datos de Medicina Legal, en la última década cerca de 1.500 niñas murieron de forma violenta y más de 190 mil menores fueron valorados por violencia sexual, unos datos preocupantes sobre la sociedad en la que están creciendo los niños en el país. Tres madres le abrieron la puerta de sus casas a Los Informantes en diferentes lugares del país para contar la historia de sus hijas de 9, 12 y 15 años que un día salieron de casa y no volvieron. Aunque por el asesinato de sus pequeñas obtuvieron justicia legal, todas aseguran que no logran encontrar consuelo en la condena de un desconocido y que lo que les da verdadera paz es que sus hijas no sean olvidadas.Sofía Delgado Zúñiga, de 12 años / 12 de octubre de 2024En Villagorgona, Valle del Cauca, el nombre de Sofía Delgado representa para los habitantes uno de los episodios más oscuros de su historia y para el país uno de los feminicidios de niñas más indignantes de los últimos años. Leidy Zúñiga, su mamá, reconoció que "lo que más extraño es levantarme, saber que llega la hora del almuerzo, saber que llegaba la hora de llevarla a su colegio, su hora de salida. Dios nos la prestó por 12 años, siempre le digo eso a Dios, no le reprocho nada".Sofía acababa de cumplir 12 años, le gustaban los animales, patinar y soñaba con ser veterinaria. El 29 de septiembre de 2024, Sofía salió de su casa rumbo a comprar comida para su mascota y no regresó. Leidy pegó carteles con su foto, habló con los vecinos y denunció ante medios y autoridades, pero durante 18 días no supo nada de su hija; hasta que el 17 de octubre, la encontraron sin vida en un cañaduzal en zona rural de Candelaria, a pocos kilómetros de su casa. "Nosotros cuando buscábamos a Sofía sentíamos que la íbamos a encontrar, pensábamos que íbamos a estar con ella, pero no fue así".El responsable fue un vecino del sector, el cual fue capturado, confesó y fue condenado a 58 años de prisión. Aunque para Leidy Zúñiga la condena contra el responsable de la muerte de su "ángel" es justicia, señaló también que "ella está en el cielo, pero su recuerdo va a seguir para toda la vida, así pasen los años y los días, porque perder un hijo es una de las pruebas más difíciles que como madre podemos pasar”.Laura Valentina Páez Velandia, de 9 años / 21 de enero de 2025En Chiquinquirá, Boyacá, Miryam Lucero Velandia también sabe en carne propia el dolor que implica perder a una hija de esta manera. “El sueño de ella era crecer y poder tener un trabajo para que yo no sufriera tanto, para ayudarme”, expresó la mujer al recordar a la pequeña Laura Valentina de 9 años, quien el 16 de enero de 2025 salió de su casa para pasear a su perro y desapareció. Cinco días después de denunciar su desaparición, el cuerpo de la menor de edad fue hallado sin vida en el río Minero, en el límite de Boyacá y Santander. En este caso las autoridades también dieron con el responsable y fue condenado, algo que para Miryam es una medida importante para la protección de otros niños, pero difícilmente compensa el dolor que causó en su familia. “La única ventaja es que el man está en la cárcel y se han salvado más niños, pero justicia no. [Ella] era la mayor parte de mi vida”.Entrar a la casa de la mamá de Laura Valentina es como ver dos mundos distintos. Por un lado está el cuarto de la menor que parece congelado en el tiempo porque sigue intacto, con sus peluches, zapatos y uniforme del colegio, hasta la alcancía que la niña estaba llenando con la esperanza de comprarle un regalo de cumpleaños a su mamá. Pero fuera del cuarto de la menor lo que se ve en cada rincón de la casa son plantas y flores que Miryam cuida con amor. El motivo es uno solo, según explicó. “Así fuera a salir al potrero, ella siempre me regalaba una flor, ella misma me las daba, las echaba en agua y volvía y me las daba. Fue lo más lindo y hermoso que tuve en mi vida”.Emily Dayana Villalba Vergara, de 15 años / 12 de marzo de 2025Finalmente, en el municipio de Chocontá, en Cundinamarca, todos recuerdan con cariño a Emily Villalba, una joven de 15 años que soñaba con ser una música profesional y destacaba tocando en la banda sinfónica del municipio y de su colegio. Además de sus destacadas calificaciones, la adolescente se había convertido en el gran apoyo de su mamá Nury Yuliana Vergara, ayudándola incluso en sus clases universitarias para convertirse en enfermera.“Ella fue fundamental porque cuando yo iba a empezar [a estudiar] yo pensaba que la parte de sistemas me costaba, entonces Emily me daba moral, me echaba la mano”, recordó la mujer que ahora trabaja en un asilo como enfermera de adultos mayores y que logró cumplirle a su hija el sueño de verla graduada de enfermera, aunque la menor no pudo estar ahí para acompañarla. El 12 de marso de 2025, Emily regresaba a su su casa luego de un ensayo con la banda, pero nunca llegó a su hogar, generando preocupación en su entorno. Horas más tarde su cuerpo fue encontrado en una zona boscosa de la vereda Pueblo Viejo. Nury dice que, aunque el responsable de acabar con la vida de Emily está en la cárcel, su vida no volverá a ser la misma. "En términos legales pues de alguna manera sí [hubo justicia] porque el tipo fue capturado y condenado, pero ¿la vida de las víctimas qué? ¿Qué hay de la vida de las personas, que nos destruyeron la vida? Una criatura no es un número más, era una vida, era una vida con la que uno contaba, eran sueños, eran planes, eran proyectos”, reclamó. Agregó que, a pesar de lo ocurrido sigue trabajando para cumplirle la promesa a su hija de tener una casa propia y, en sus días más difíciles, aseguró que siente la presencia de Emily en una pequeña mariposa que siempre se posa en su ventana.La nueva ventana de la justicia Colombia acaba de lanzar la Alerta Rosa, un mecanismo de búsqueda inmediata para niños, niñas, adolescentes y mujeres desaparecidos, ya no hay que esperar 72 horas para denunciar. Si alguien desaparece puede comunicarse a estos números: Línea 123Líneas nacionales 122, 155 y 141También puede ir a la Fiscalía, a la Policía, al ICBF, las oficinas de la Defensoría del Pueblo o a una comisaría de familia
El crimen de Luis Alfonso Valencia, fundador de Arepas El Carriel, estremeció a los habitantes de Guaduas por la brutalidad con la que fue perpetrado. Lo que comenzó como la desesperada búsqueda de un empresario desaparecido terminó destapando una investigación que reveló un homicidio planeado y una traición que, según las autoridades, se habría gestado desde el círculo de confianza de la víctima.El Rastro reconstruyó este caso, ocurrido el 11 de noviembre de 2024, donde la aparente tranquilidad de una finca escondía una escena que cambiaría para siempre la vida de dos familias.El reconocido empresario, de 67 años, había dejado Bogotá ocho años antes para radicarse en el campo, con la esperanza de aliviar las afecciones pulmonares que padecía. Sin embargo, el retiro nunca estuvo en sus planes. Siguió dedicado a las labores de la finca y al cuidado de los animales.Su hijo, Leandro Valencia, lo recuerda como "un paisa de esos muy montañeros, de esos que se ganaban la vida pulso... fue una persona que todos los días se levantaba como si se quisiera comer el mundo".Un rastro de violenciaLa alerta se encendió cuando Valencia dejó de responder a las llamadas. Jairo Castellanos, amigo cercano del empresario, acudió a la finca y se encontró con una escena aterradora. Según su testimonio, "la casa estaba desordenada, la casa estaba saqueada totalmente, estaba patas arriba, todo". Los asaltantes no solo hurtaron objetos de valor; también rompieron techos y cortaron los muebles por debajo.Al ingresar las autoridades, el intendente Andrés Montoya, investigador de la Sijín, observó que "había varias cosas que estaban revolcadas como si hubiesen estado buscando algún elemento y en las mesas había unos vasos".La búsqueda en los alrededores de la propiedad llevó al hallazgo de dos cuerpos sin vida en una zona boscosa. Junto a Luis Alfonso Valencia se encontraba Rubén López, uno de sus trabajadores. El intendente Montoya detalló la crueldad del ataque: "Se ve que por lo menos a don Luis Alfonso le golpearon antes de causarle la muerte, ellos estaban amarrados de pies y manos".Las víctimas presentaban signos de tortura y heridas por proyectil de arma de fuego. En el sitio también fue hallada una trabajadora herida de gravedad, quien se convirtió en la única testigo presencial del hecho.El capataz bajo sospechaDesde el inicio, los investigadores sospecharon que el crimen no fue un simple hurto. La atención se centró rápidamente en Johan Daniel Pinzón, el capataz de la finca y hombre de confianza de Valencia. Pinzón vivía en la propiedad con su familia, pero tras el crimen desapareció misteriosamente. Aunque inicialmente se consideró que podía ser otra víctima, las pruebas técnicas comenzaron a desmentir esta versión.Un elemento fundamental fue el hallazgo de rastros físicos. Los peritos de la Sijín realizaron una inspección al interior de la casa, donde encontraron huellas dactilares de Pinzón en áreas donde él habitualmente no tenía permitido el ingreso.Según los investigadores, "era sospechoso porque él no tenía mucho acceso a la vivienda". Este indicio sugirió que el capataz participó activamente en el robo de la residencia.Pistas clave: huellas y cruce de llamadasLas autoridades comenzaron a rastrear los movimientos de Johan Daniel Pinzón. Tras los homicidios, el capataz cambió la tarjeta SIM de su teléfono celular, aunque continuó utilizando el mismo dispositivo, un detalle que llamó la atención de los investigadores.Al analizar los registros de llamadas, la Policía estableció que Pinzón se había comunicado con personas que estuvieron en el perímetro de la finca durante las horas previas y posteriores al crimen.Una interceptación telefónica fue la pieza que terminó de revelar el paradero del principal sospechoso. En la conversación, la pareja de Johan Daniel Pinzón le decía que había "cometido un error", mientras él aseguraba que debía abandonar la zona para evitar ser capturado por las autoridades.En ese momento, la única sobreviviente del ataque participó en un reconocimiento fotográfico. Según los investigadores, "nos confirma que Johan es la persona que está involucrada con el hurto y el homicidio".Última prueba y la captura de los señaladosLa investigación se extendió hasta el departamento del Tolima, siguiendo el rastro de una camioneta azul y una motocicleta hurtadas de la finca. Durante un operativo en Honda, la policía interceptó a varios hombres, entre ellos Sergio Andrés Gómez, quien intentó huir lanzándose por un caño. Al ser capturado, Gómez portaba un arma de fuego y un reloj Fossil de color café que intentó descartar al momento de la aprehensión.Al contactar a la familia Valencia para verificar la procedencia del objeto, el hijo de la víctima confirmó la pertenencia del accesorio: "Yo inmediatamente le digo que sí, que es el reloj de mi papá".Las autoridades identificaron a Gómez como el autor material de los disparos. Semanas después, Pinzón fue localizado en una vivienda en Ibagué, donde intentó escapar por los techos de una casa.Ante la contundencia de las pruebas recolectadas, que incluían testimonios, huellas, interceptaciones y objetos recuperados, tanto Johan Daniel Pinzón como Sergio Andrés Gómez decidieron allanarse a los cargos. El 16 de septiembre de 2025, fueron condenados por los delitos de homicidio agravado, tentativa de homicidio, secuestro y porte ilegal de armas.Aunque la fiscalía solicitaba inicialmente una pena de 56 años, la aceptación de cargos les permitió recibir una rebaja, quedando la sentencia final en 35 años de prisión. Para la familia del fundador de Arepas El Carriel, hay un cierre en el proceso, pero no la de una herida profunda por la traición de quien consideraban de su entorno.“Johan cumplió un papel de ganarse la confianza de ser una persona cercana de su empleador, del señor Luis Alfonso”, concluyó el coronel Mauricio Arley Herrera sobre los hechos del crimen.*Este texto fue realizado con colaboración de un asistente de IA y editado por un periodista que utilizó las fuentes idóneas y verificó en su totalidad los datos. Cuenta con información y reportería propia de El Rastro.
Lo que comenzó como la desaparición de una joven administradora de un bar terminó convirtiéndose en uno de los casos más impactantes de Bogotá. El 7 de enero de 2011, Sandra Viviana Ravelo, de 26 años, desapareció. Ocho días después, su cuerpo fue encontrado en una zona desolada de Ciudad Bolívar.La Fiscalía centró rápidamente la investigación en John Alexander Quintero, novio de la víctima y patrullero de la Policía. Todo apuntaba a una condena de hasta 60 años de prisión, hasta que una nueva revisión de las evidencias forenses cambió el rumbo del caso. El periodista Diego Guauque, de Séptimo Día, reconstruyó la investigación.El peso de la acusación: las pruebas de ADNDesde el inicio del proceso, la Fiscalía construyó su teoría del caso sobre dos pruebas biológicas que parecían irrefutables. En el cuerpo de la víctima se hallaron tres perfiles genéticos, uno de los cuales coincidía con el de su pareja. Además, debajo de las uñas de Sandra se encontró material biológico del uniformado, un hallazgo que los investigadores interpretaron como la prueba de que la víctima lo había arañado mientras intentaba defenderse del ataque.La presión social y mediática fue inmediata. En el ámbito carcelario, Quintero fue apodado con nombres como "Pikachu" o "el descuartizador". Al respecto, el patrullero relató el impacto de pasar de ser un servidor público a un reo señalado por la justicia: "Pasé de en la mañana ser un policía a en la noche ser el bandido más grande de todo Bogotá".Por su parte, la madre de la víctima, Claritza Murillo, expresó en su momento el dolor y el rechazo hacia el Policía: "Demasiada rabia sentía por él y decepción porque yo decía, pero fue algo alguien que yo tuve en mi casa".¿Qué demostró el análisis forense?El caso comenzó a desmoronarse en 2015, cuando el médico forense Aníbal Navarro y un equipo revisaron los folios y la necropsia. Una de las primeras conclusiones que permitió desvirtuar la sevicia fue la causa de las lesiones en el cadáver. Contrario a lo que se informó inicialmente sobre un desmembramiento y quemaduras intencionales, la ciencia determinó que el daño fue causado por agentes externos del entorno rural.El doctor Navarro explicó que los hallazgos en el cuerpo no correspondían a una acción criminal tras la muerte: "No está desmembrado. Son animales que han intervenido y han fragmentado el cuerpo. Y en este caso lo más probable son perros”.Asimismo, se descubrió que las supuestas quemaduras eran en realidad procesos naturales de descomposición mal interpretados debido a que la fotografía forense fue realizada por personal no experto. Según la investigación, quien tomó las imágenes era en realidad una auxiliar de enfermería sin la formación técnica necesaria.La prueba del ADN bajo las uñas, que la Fiscalía presentó como señal de una lucha desesperada, fue analizada bajo una nueva óptica por la genetista Luz Adriana Pérez Sepúlveda. Al observar detalladamente el estado de las manos de la víctima, la experta notó que la evidencia física no respaldaba la teoría del forcejeo: "Las uñas no están rotas. No hay ningún tipo de daño en las manos que sugiera esa lucha".La defensa argumentó que el material genético hallado era mínimo y compatible con la convivencia normal de una pareja, un fenómeno conocido en la ciencia forense como transferencia por contacto cotidiano.El propio Quintero explicó este punto en su defensa: "No era que hubiera arrancado piel... es ADN normal, como cuando tú te sientas en el computador de tu compañero y ya hay ADN tuyo". Esta interpretación cambió el sentido de la evidencia: la presencia de material genético de Quintero no demostraba su participación en el crimen, ya que los análisis concluyeron que dicho rastro provenía de una relación consentida anterior a la desaparición de Sandra.Testimonios que rectificaron la inocencia del policíaOtro factor determinante para la libertad del policía fue la desarticulación del móvil del crimen. La Fiscalía sostenía que Quintero era un hombre posesivo y extremadamente celoso, una percepción que la familia de la víctima compartía. No obstante, los testimonios de amigos cercanos y clientes habituales del bar que Sandra administraba en el barrio Bosa Piamonte desmintieron esa conducta violenta.Adicionalmente, se logró identificar a los hombres con los que Sandra fue vista por última vez. Testigos confirmaron que la joven abandonó el establecimiento comercial en un taxi acompañada por dos sujetos. Uno de ellos era Néstor Yesit Sánchez, quien posteriormente aceptó su responsabilidad mediante un preacuerdo con la justicia tras confirmarse que su ADN también estaba presente en la escena. Sánchez fue condenado, mientras que la identidad del tercer implicado nunca pudo ser establecida por las autoridades.La sentencia absolutoria y las secuelas del procesoTras pasar casi seis años privado de la libertad, entre cárceles como La Picota y detención domiciliaria, un magistrado dictó el fallo que declaró la inocencia de John Alexander Quintero. “Yo siempre tenía una Biblia. Ese día cuando el juez dijo esas palabras, yo me arrodillé y le di gracias a Dios”, aseguró Luz Nidia Giraldo, madre del patrullero. “Esa fue esa primer Navidad otra vez en casa. Fue ver otra vez a mi familia reunida, volver a estar con todos, ver que tenía el apoyo de mi familia”, recordó John Alexander Quintero, conmovido.A pesar de la decisión judicial, el estigma social persiste para Quintero, quien ha manifestado dificultades para reinsertarse en la vida laboral debido a sus antecedentes judiciales, llegando a ser rechazado en decenas de empresas. Por otro lado, la familia de Sandra Viviana Ravelo mantiene su postura de desconfianza frente al veredicto. Claritza Murillo reafirmó su convicción tras conocerse la libertad del expolicía: "No, que diga la verdad, que diga el por qué. ¿Para qué lo hizo con esas personas? Porque él sabe que él fue".El caso de Sandra Viviana Ravelo terminó convirtiéndose en mucho más que una investigación por feminicidio. También abrió un debate sobre el alcance de la evidencia forense, la interpretación de las pruebas científicas y las consecuencias que puede tener una investigación cuando los hallazgos son cuestionados años después. Mientras la familia de la víctima sigue reclamando justicia, John Alexander Quintero intenta reconstruir una vida marcada por un estigma que, asegura, aún no desaparece.*Este texto fue realizado con colaboración de un asistente de IA y editado por un periodista que utilizó las fuentes idóneas y verificó en su totalidad los datos. Cuenta con información y reportería propia de Séptimo Día.
Dandeny Muñoz Mosquera, conocido como alias ‘La Quica’, cumple actualmente una condena de 10 cadenas perpetuas consecutivas en una prisión federal de California, Estados Unidos. A sus 61 años, este hombre, señalado de ser uno de los sicarios de mayor confianza de Pablo Escobar durante la época del Cartel de Medellín, ha pasado más de tres décadas tras las rejas en EE. UU. El equipo de Los Informantes habló con el sujeto a través de una llamada telefónica y también con su hija, Diana Katherine Muñoz, quien ha construido con él un vínculo a la distancia, marcado por cartas, llamadas y la esperanza de un reencuentro que aún no ha sido posible. Además reveló detalles sobre las condiciones en las que pasa su padre en prisión en Estados Unidos.En 1991, Dandeny fue capturado en Nueva York. Desde ese momento, se le vinculó con delitos como narcotráfico, el magnicidio del líder político Luis Carlos Galán y el atentado terrorista contra el avión de Avianca en 1989, un hecho que cobró la vida de 110 personas. Sin embargo, antes de ser trasladado a la prisión en la que se encuentra actualmente, el inicio estuvo marcado por un periodo de casi dos décadas de soledad absoluta.18 años en aislamiento solitarioDurante los primeros años de su sentencia, alias ‘La Quica’ fue sometido a un régimen de seguridad extrema que limitó cualquier interacción humana y actividad física fuera de su celda. Diana Katherine describió la dureza de esos años iniciales en los que el contacto con el mundo exterior era prácticamente inexistente.Según el relato de su hija, las condiciones de vida en ese periodo se redujeron a lo estrictamente esencial para la supervivencia dentro de un espacio confinado. “Al inicio, cuando a él lo capturaron allá, lo metieron en una prisión de máxima seguridad y tuvo 18 años en confinamiento solitario. No podía salir de la celda, no podían salir al patio, no podían hacer absolutamente nada. Los 18 años los pasó en esa celda”, explicó Diana Katherine al detallar la realidad de su padre en el sistema federal.La estructura de ese régimen de aislamiento restringía cualquier tipo de movimiento. Durante 18 años, la vida cotidiana de alias ‘La Quica’ transcurrió en un espacio mínimo, sin privacidad real y prácticamente sin contacto del exterior. Respecto a las características de este lugar, Diana Katherine precisó: “Ahí mismo, es el espacio donde está la cama, el inodoro, un lavamanos. Es lo único que tienen”. Durante casi dos décadas, ni sus abuelas ni sus tías pudieron visitarlo, a pesar de encontrarse en territorio estadounidense, debido a las estrictas prohibiciones del régimen de máxima seguridad.Alias ‘La Quica’ habla desde prisiónDesde su sitio de reclusión, alias ‘La Quica’ ha mantenido una postura defensiva frente a los cargos de terrorismo que le fueron imputados. Si bien admite haber tenido un historial delictivo en su juventud en Medellín, sostiene que los cargos por los que fue condenado en prisión fueron fabricados por las autoridades estadounidenses en un intento por obtener información sobre el paradero de Pablo Escobar.En una entrevista telefónica con Los Informantes recordó las circunstancias de su detención y el supuesto ofrecimiento que le hicieron los agentes judiciales. “Me dijeron que ese era el negocio, que si yo les ayudaba a encontrar a Pablo Escobar iban a traer a mi familia para acá, me iban a dar casa, me iban a dar dinero y si no me iban a dar nuevos cargos por los cuales me iban a dar de por vida en la prisión”, relató.Ante su negativa de colaborar, el procesado afirmó que el caso en su contra se construyó rápidamente. “Les pregunté que por qué, si yo no había cometido ningún delito aquí, digo que a ellos no les importaba que ese era el negocio y así fue como me fabricaron este caso, así de fácil. Entonces, me dieron 10 cadenas perpetuas”.Sobre su pasado en Colombia, Dandeny Muñoz fue enfático al diferenciar su actividad criminal de los cargos de narcotráfico y terrorismo internacional: “No, yo era delincuente. Yo sí me mantenía robando, yo siempre estuve en la cárcel en Colombia por robo. Mantenía robando bancos y joyerías y cosas así con mis amigos, pero aquí me vinieron a acusar de narcotráfico”, dijo.Uno de los puntos más polémicos de su expediente es su responsabilidad en la explosión del vuelo de Avianca. Alias 'La Quica' insiste en su inocencia respecto a este atentado y al asesinato de Luis Carlos Galán, argumentando que las investigaciones en Colombia no lo señalan directamente.Una vida en prisiónTras superar los 18 años de aislamiento extremo, la rutina de Dandeny Muñoz ha experimentado cambios significativos dentro del penal en California. Actualmente, el hombre dedica gran parte de su tiempo a la formación académica y a labores manuales como método de redención y resistencia mental ante una condena que no tiene fecha de finalización.A la fecha, ha logrado acumular más de 100 certificados de diversos cursos realizados dentro de la prisión. Además de la formación teórica, ha desarrollado habilidades en el tejido, una actividad que utiliza para crear objetos que envía a sus familiares.Su hija exhibió recientemente un peluche tejido con los colores de la bandera de Colombia que su padre confeccionó tras las rejas. “Ha aprendido a tejer. Este muñequito también me lo hizo él, él lo hizo en la cárcel. Sí, con los colores de Colombia”, relató Diana Katherine.Para su hija, este cambio en el comportamiento de su padre es una señal de transformación personal tras décadas de encierro. “Yo sé que él sí tuvo sus fallas y él hizo sus cometió sus errores y todo lo que hizo lo pagó acá y él está más que arrepentido de todas esas cosas y todo de su mal pasado porque eso fue de inmadurez, de ignorancia, de niñez”, afirmó.El anhelo de un reecuentroLa relación entre alias ‘La Quica’ y su hija Diana Katherine se ha construido a pesar de la distancia física absoluta. Ella tenía apenas meses de vida cuando lo vio por última vez en 1988, antes de que él viajara a Estados Unidos y fuera capturado. Durante 35 años, el contacto se ha mantenido vivo a través de cartas que, en sus años de infancia, su madre debía leerle.Gracias a la tecnología, la comunicación ha pasado a los correos electrónicos y llamadas, aunque el sistema carcelario no ha permitido videollamadas ni visitas presenciales. “Se siente raro porque está, pero no lo veo. Pero hace 35 años no lo he podido abrazar”, confesó la joven. Ante esta imposibilidad, Diana Katherine utilizó herramientas de inteligencia artificial para generar una imagen que simulara el encuentro físico que la realidad les ha negado. “El abrazo anhelado que llevo 34 años queriendo dárselo y lo hice y mira la foto”, explicó sobre la fotografía creada con IA.Para alias ‘La Quica’, quien desconoce gran parte de los avances del mundo exterior, esto fue una sorpresa. Según su hija, él aún mantiene en su memoria la cartografía de la Medellín de los años 90. “Él tiene todo el mapa de Medellín todavía en su memoria, pero ya todo está muy distinto... El celular pues es algo que él todavía no aterriza porque él nunca ha tenido eso en sus manos”, comentó Diana Katherine.A pesar de haber sido condenado a 10 cadenas perpetuas y de haber pasado por un prolongado periodo de aislamiento extremo, Dandeny Muñoz Mosquera y su hija mantienen la esperanza de una eventual revisión del caso o de un perdón presidencial. Sin embargo, según expertos. las posibilidades jurídicas hoy son consideradas remotas.*Este texto fue realizado con colaboración de un asistente de IA y editado por un periodista que utilizó las fuentes idóneas y verificó en su totalidad los datos. Cuenta con información y reportería propia de Los Informantes.
Dandeny Muñoz Mosquera, conocido bajo el alias de ‘La Quica’, se encuentra recluido en la prisión federal en California. A sus 61 años, el hombre que fue señalado como uno de los sicarios de mayor confianza de Pablo Escobar ha cumplido 35 años tras las rejas en los Estados Unidos, una condena que lo ha mantenido alejado de su país y de su familia desde 1991. Su vida ahora es muy diferente de la imagen de violencia que los expedientes judiciales le atribuyen; hoy, Muñoz Mosquera dedica parte de su tiempo a actividades como el tejido de peluches que son donados a una fundación, según reveló su hija en Los Informantes.Dieciocho años en aislamiento absoluto tras las rejasLa experiencia de Muñoz Mosquera en el sistema penitenciario estadounidense comenzó con un régimen de extrema rigurosidad. Durante sus primeros 18 años de reclusión, permaneció en un estado de confinamiento solitario en una celda de máxima seguridad. En ese espacio reducido, las condiciones de vida eran mínimas, contando únicamente con una cama, un inodoro y un lavamanos. Durante casi dos décadas, no tuvo permitido salir al patio ni realizar actividades grupales, y el acceso a visitas familiares fue nulo.Su hija, Diana Katherine Muñoz Castrillón, relató la dureza de ese periodo: “Muy triste y tampoco tuvo acceso a visitas. Por 18 años nadie de la familia lo vio, ni mis abuelas, ni mis tías que estaban allá y tenían la posibilidad, no se permitía”. Esta etapa de aislamiento extremo marcó profundamente la relación con ella, ya que su hija nació en 1988 y la última vez que tuvo contacto físico con él fue cuando apenas tenía meses de nacida.La vida actual del sicario de confianza de Pablo EscobarA pesar de las diez cadenas perpetuas consecutivas que pesan sobre él, alias 'La Quica' ha buscado formas de mantener su salud mental y espiritual. Según su hija, él ha acumulado más de 100 certificados de cursos realizados dentro de la prisión, practica ejercicio y dedica horas a la oración. “Ha aprendido a tejer. Este muñequito también me lo hizo él, él lo hizo en la cárcel. Sí, con los colores de Colombia”, explicó Diana Katherine mientras muestra las creaciones de su padre. De esta manera han mantenido el vínculo pese al tiempo y la distancia.La defensa de alias 'La Quica'Desde su celda en California, Muñoz Mosquera sostiene una versión radicalmente opuesta a la de los tribunales norteamericanos, los cuales lo sentenciaron por cargos de terrorismo y narcotráfico, incluyéndolo como responsable del atentado al avión de Avianca y del magnicidio de Luis Carlos Galán. En una comunicación telefónica, el recluso detalló las circunstancias de su detención en Nueva York en 1991, afirmando que su proceso judicial fue irregular.'La Quica' asegura que, al ser capturado mientras usaba un teléfono público, las autoridades le propusieron un trato: “Me dijeron que bueno, que ese era el negocio, que si yo les ayudaba a encontrar a Pablo Escobar iban a traer a mi familia para acá, me iban a dar casa, me iban a dar dinero y o si no me iban a dar nuevos cargos por los cuales me iban a dar de por vida en la prisión”. Al no aceptar, sostiene que le fabricaron los cargos que hoy lo mantienen sentenciado. Aunque reconoce un pasado criminal en Colombia, Muñoz marca una línea clara entre sus delitos admitidos y los actos terroristas por los que purga condena: “Yo era delincuente. Yo sí me mantenía robando y cometiendo... Mantenía robando bancos y joyerías y cosas así con mis amigos, pero aquí me vinieron a curar de narcotráfico. Yo nunca conozco la droga, no he tocado la droga en mi vida”.El vínculo familiar: cartas, llamadas e inteligencia artificialLa historia de 'La Quica' en prisión está ligada a la vida de Diana Katherine, quien se ha convertido en su único vínculo constante con el mundo exterior. Durante décadas, su comunicación se limitó a esquelas y cartas que Muñoz enviaba desde la cárcel. “Tengo cartas que yo era una niña que ni siquiera podía leer. Mi mamá me las tenía que leer. Muchas esquelas que yo le mandé en esa época que se usaban nos las devolvían por seguridad”, recordó su hija.Con el avance de la tecnología, las cartas dieron paso a correos electrónicos y llamadas telefónicas, aunque nunca han podido realizar una videollamada ni verse en persona debido a las restricciones de seguridad y la negativa de visa para su hija. Ante la imposibilidad de un encuentro físico, Diana Caterine utilizó la inteligencia artificial para crear una imagen que simulara el abrazo que no se han dado en 35 años. “El abrazo anhelado que llevo 34 años queriendo dárselo y lo hice y mira la foto", contó sobre la fotografía que su padre aún no ha podido ver físicamente.Raíces y legado en MedellínDandeny Muñoz nació en 1965 en una familia numerosa de 15 hermanos. Su padre fue dragoneante de la Policía y su madre una predicadora cristiana. Dentro de su familia, la figura de su hermano Tyson, abatido en 1990, fue clave, ya que Muñoz asegura que era él quien realmente trabajaba directamente con Pablo Escobar. Gran parte de sus hermanos murieron en la guerra de los años 90 y sus restos reposan en el mausoleo familiar en Medellín.A pesar de los estigmas y la sentencia judicial, Diana Katherine afirma conocer a un hombre distinto al de los expedientes: “La vida y lo que yo conozco de mi papá es otra historia totalmente diferente... Es una persona con una fortaleza mental y espiritual admirable”. Actualmente, Muñoz Mosquera se aferra a la esperanza de que nuevas revisiones de documentos relacionados con el caso Avianca y el DAS en Colombia puedan demostrar que no tuvo participación en los hechos terroristas por los que paga 10 cadenas perpetuas.*Este texto fue realizado con colaboración de un asistente de IA y editado por un periodista que utilizó las fuentes idóneas y verificó en su totalidad los datos. Cuenta con información y reportería propia de Los Informantes.
A sus 61 años, la vida de Dandeny Muñoz Mosquera, conocido en la historia criminal de Colombia como alias ‘La Quica’, se resume en cuatro paredes dentro de una prisión federal en California, Estados Unidos. Señalado en la década de los 90 como uno de los hombres de mayor confianza de Pablo Escobar y responsable de actos que estremecieron al mundo, hoy purga una condena que desafía la lógica del tiempo: 10 cadenas perpetuas consecutivas. Los Informantes habló con él y su hija.Muñoz Mosquera ha pasado más de la mitad de su vida en el sistema carcelario estadounidense como resultado de un proceso judicial que lo vinculó con el narcotráfico, el magnicidio de Luis Carlos Galán y el atentado al avión de Avianca en 1989, donde murieron 110 personas.Dieciocho años de aislamiento en una cárcel de máxima seguridadEl inicio de su condena en los Estados Unidos estuvo marcado por un régimen de aislamiento que se prolongó por casi dos décadas. Según relata su hija, Diana Katherine Muñoz, quien solo tiene registros de él a través de cartas y llamadas, los primeros años de su padre fueron en condiciones de restricción extrema.“Al inicio, cuando a él lo capturaron allá, lo metieron en una prisión de máxima seguridad y tuvo 18 años de confinamiento solitario. Era en una celda que no podía salir de la celda, no podían salir al patio, no podían hacer absolutamente nada. Los 18 años los pasó en esa celda”, explicó Diana Katherine sobre la realidad que enfrentó Muñoz Mosquera.En ese espacio mínimo, el contacto humano era inexistente y la infraestructura se limitaba a lo básico: “Ahí mismo, en el espacio donde están está la cama, el inodoro, un lavamanos. Es lo único que tienen”.Lo que dice alias ‘La Quica’ sobe los delitos que cometió Desde la prisión, alias ‘La Quica’ rompió su silencio para dar su versión sobre cómo terminó sentenciado a cadena eterna en un país donde, según afirma, no cometió delitos. El hombre, que nació en Medellín en 1965 en el seno de una familia de 15 hermanos, admite un pasado delictivo en Colombia, pero no sobre los cargos de terrorismo.“No, yo era delincuente. Yo sí me mantenía robando, yo siempre estuve en la cárcel en Colombia por robo. Mantenía robando bancos y joyerías y cosas así con mis amigos, pero aquí me vinieron a acusar de narcotráfico”, relató en entrevista telefónica.Muñoz Mosquera sostiene que su captura en Nueva York en 1991 fue el inicio de un montaje judicial: “Me dijeron que bueno, que ese era el negocio, que si yo les ayudaba a encontrar a Pablo Escobar iban a traer a mi familia para acá, me iban a dar casa, me iban a dar dinero y o si no me iban a dar nuevos cargos por los cuales me iban a dar de por vida en la prisión”.“Les pregunté que por qué, si yo no había cometido ningún delito aquí, digo que a ellos no les importaba que ese era el negocio y así fue como me fabricaron este caso, así de fácil. Entonces, me dieron 10 cadenas perpetuas”, sentenció Muñoz.El atentado del avión de Avianca y el magnicidio de Luis Carlos GalánUno de los puntos más polémicos de su expediente es su responsabilidad en la explosión del vuelo de Avianca. Alias 'La Quica' insiste en su inocencia respecto a este atentado y al asesinato de Luis Carlos Galán, argumentando que las investigaciones en Colombia no lo señalan directamente.Incluso, mencionó haber intentado comunicarse con los hijos del líder político asesinado. “Hace días yo le mandé una carta a los a los hijos de Galán y me contestaron muy déspotamente como diciendo que está bien lo que te hicieron por allá, sabiendo ellos de que yo no tuve ninguna participación en la muerte del papá de ellos”, afirmó.Según su testimonio, el verdadero vínculo con Escobar provenía de su hermano, Brance Muñoz Mosquera, alias ‘Tyson’, muerto en 1992: “Mi hermano es el que trabajaba con él”.A pesar de sus argumentos, la justicia de EE. UU. mantuvo la condena basada en cargos de terrorismo y narcotráfico, vinculándolo con actividades delictivas desde finales de los años 70. Muñoz cuestiona esto señalando su edad en aquel entonces: “En el 78 yo solamente tenía 12 años, era un niño”.Rutina entre tejidos y estudio en prisiónLejos de la imagen del temido sicario, el día a día de ‘La Quica’ en la actualidad se divide entre la formación académica y las manualidades. Ya ha acumulado más de 100 certificados de cursos realizados dentro de la prisión.Su hija describe a un hombre que busca redención. Además de realizar ejercicio y dedicar tiempo a la oración, Muñoz Mosquera ha desarrollado una habilidad particular para el tejido. “Ha aprendido a tejer. Este muñequito también me lo hizo él, él lo hizo en la cárcel. Sí, con los colores de Colombia”, relató Diana Katherine mientras muestra un peluche que su padre le envió.Esta transformación es vista por su hija como una muestra de arrepentimiento por su pasado en Medellín. “Yo sé que él sí tuvo sus fallas y él hizo sus cometió sus errores y todo lo que hizo lo pagó acá y él está más que arrepentido de todas esas cosas y todo de su mal pasado porque eso fue de inmadurez, de ignorancia, de niñez”, afirmó ella.El vínculo padre e hija que desafía la distanciaDiana Katherine Muñoz tenía apenas meses de nacida cuando vio a su padre por última vez en 1988. Durante años, las cartas fueron su único contacto. “Tengo cartas que yo era una niña que ni siquiera podía leer. Mi mamá me las tenía que leer”, recuerdó Diana.Con el tiempo, el correo físico dio paso a correos electrónicos y llamadas telefónicas, aunque el contacto visual sigue siendo una meta inalcanzable, ya que nunca han tenido una videollamada ni visitas personales en California.“Se siente raro porque está, pero no lo veo. Pero hace 35 años no lo he podido abrazar”, confesó la joven.Ante la imposibilidad de un encuentro, Diana recurrió a la tecnología moderna para crear un recuerdo que la realidad le ha negado. “El abrazo anhelado que llevo 34 años queriendo dárselo y lo hice y mira la foto”, explicó sobre una foto en la que se abrazan que creó con inteligencia artificial.Para Muñoz Mosquera, quien desconoce gran parte de los avances del mundo exterior, esto fue una sorpresa: “Él tiene todo el mapa de Medellín todavía en su memoria, pero ya todo está muy distinto... El celular pues es algo que él todavía no aterriza porque él nunca ha tenido eso en sus manos”.La esperanza frente a la condena perpetuaA pesar de la magnitud de la sentencia, que en la práctica supone una muerte lenta en prisión, Muñoz Mosquera y su hija mantienen la fe en una revisión de su caso o un perdón presidencial, opciones que hoy parecen remotas.Por su parte, Diana Katherine persiste en su búsqueda de obtener una visa para viajar a Estados Unidos y materializar el abrazo que la inteligencia artificial solo pudo simular. “Yo no sé cuándo, no sé cómo y no sé dónde, pero yo sé que se va a dar”, sostiene con firmeza.Mientras tanto, en Medellín, los restos de la familia Muñoz Mosquera, incluidos sus padres y varios hermanos fallecidos en la guerra de los 90, reposan en un mausoleo del cementerio San Pedro, siendo Diana el único vínculo vivo y constante que mantiene a ‘La Quica’ conectado con un mundo que dejó atrás hace tres décadas y media.
El estreno de la serie Dear Killer Nannies: Criado por sicarios ha despertado el interés por la vida privada de uno de los criminales más conocidos de la historia: Pablo Escobar Gaviria. Esta producción de ocho capítulos es ambientada en la Colombia de los años 80 y 90 desde un ángulo poco explorado: está contada desde los ojos de Juan Pablo Escobar, hijo del capo del Cartel de Medellín, durante su niñez y adolescencia. La trama se enfoca en cómo este niño vivía en un mundo de lujos increíbles mientras sus mejores amigos y protectores eran, en realidad, los hombres más peligrosos de la organización.El reparto de 'Dear Killer Nannies: Criado por sicarios'La serie, que cuenta con la participación de actores como John Leguizamo en el papel de Pablo Escobar y Laura Rodríguez como Victoria Henao, muestra cómo el entorno de la Hacienda Nápoles estaba custodiado por un grupo de hombres leales al servicio del narcotráfico. Uno de los más importantes es alias ‘El Rodri’, interpretado por Julián Zuluaga, quien se vuelve muy cercano al joven Juan Pablo. En la historia, este hombre arriesga su vida por el niño mientras comete sus primeros crímenes para poder mantener a su familia. También está Angie, personaje de Juanita Molina, una mujer de clase media que se siente atraída por el mundo criminal y que destaca por ser muy firme y saber usar armas de fuego a la perfección.El reparto también incluye a ‘Kiss’ (Andrés Delgado), un líder con mucha chispa que usa el humor negro para esconder sus debilidades y ‘El Dorado’, el encargado de vigilar a todo el grupo y al propio Juan Pablo con un estilo bastante raro y creativo. El equipo de "niñeros" se completa con ‘Tina’, que tiene una energía muy festiva, y ‘Lagaña’, un hombre de carácter explosivo que a veces es cariñoso y otras veces muy violento. La cruda realidad del hijo de Escobar: "Nadie más jugaba conmigo"Fuera de la televisión, el verdadero protagonista de estos recuerdos es Juan Sebastián Marroquín, el nombre que Juan Pablo Escobar eligió para empezar de cero en Argentina hace más de 20 años. En una entrevista con Los Informantes en el 2018, Marroquín recordó y confirmó lo que se ve en la serie no es exageración. Sobre esos años en los que creció rodeado de asesinos, fue muy claro: "Los peores bandidos de Colombia fueron mis niñeras, de eso no tenga duda y eran los únicos con los que jugaba porque nadie más jugaba conmigo", señaló.Esa soledad marcó su infancia. Aunque iba al colegio y tenía compañeros, la sombra de su padre hacía que los demás se alejaran. "Tenía amigos, pero después dejaron de serlo porque sus padres los obligaban a no no meterse conmigo", recordó. El único amigo que le quedó de esa época era un niño huérfano que no tenía a nadie que le prohibiera juntarse con el hijo de Pablo Escobar. Sin otros niños cerca, su tiempo lo pasaba con los sicarios, aprendiendo cosas de adultos para que las horas pasaran más rápido. "¿A qué jugaba? A lo que juegan los grandes... billar... y el tiempo había que matarlo haciendo nada", explicó Marroquín. Mientras él jugaba, esos mismos "niñeros" solían quitarle la vida a políticos, periodistas y policías."Mi hijo mi profesión es ser bandido"A pesar de que vivían en una burbuja de felicidad que duró hasta que él cumplió siete años, Pablo Escobar nunca le ocultó a qué se dedicaba. Marroquín cuenta que, tras la muerte del ministro Rodrigo Lara Bonilla, todo cambió, pero su papá ya le había soltado la verdad de frente: "Mi papá a los 7 años me dijo 'Mi hijo mi profesión es ser bandido a eso es a lo que yo me dedico'".Una de las cosas que más sorprende de su relato es la forma en que Pablo Escobar lo educó sobre las drogas. Siendo el hombre que inundó el mundo de cocaína, con su hijo era muy estricto. Marroquín recuerda que cuando tenía ocho años, su padre le dio un consejo que nunca olvidó: "Valiente es el que no la prueba. Tus amigos te van a decir que eres un cobarde si no la consumes, pero el verdadero valiente es el que elige no probar la droga, ese es el valiente, el débil es el que la prueba", dijo. Para Juan Sebastián, esa charla fue definitiva porque, según sus palabras, su papá "legalizó las drogas para mi mundo", mostrándole lo malas que eran mientras el resto del planeta vivía el terror de su negocio.Lujos, motos y tesoros perdidosCrecer en la Hacienda Nápoles significaba tenerlo todo. Eran 3000 hectáreas con 27 lagos y miles de empleados. Marroquín cuenta que a los cuatro años ya tenía su primera moto, y para cuando cumplió los 11, su colección pasaba de las 30. Incluso, siendo casi un niño de 12 o 13 años, ya tenía su propio apartamento de soltero porque su mamá prefería saber dónde encontrarlo si pasaba algo urgente. Los regalos no eran juguetes normales, sino piezas de museo. En un cumpleaños recibió un cofre con las cartas originales de Manuelita Sáenz a Simón Bolívar. También tuvo en sus manos la espada de Bolívar, aunque luego tuvo que devolverla. Sin embargo, todo ese oro y esas reliquias se esfumaron cuando la guerra se puso seria. Marroquín recuerda los meses que pasaron escondidos en Bogotá, como "los peores meses de la vida... porque ahí fue el principio del fin de mi padre del Cártel de Medellín, como tal de mi familia, de nuestra esperanza vida de todo ahí terminó todo". En ese tiempo no podían ni mirar por la ventana porque tenían miedo de que un francotirador les disparara.Una vida tras la sombra del apellido EscobarHoy, Juan Sebastián Marroquín busca que su historia sirva de advertencia y no de apología. A pesar del parecido físico y los gestos que comparte con su padre, su misión actual es dar conferencias para inspirar a los jóvenes a elegir un camino distinto. "Les cuento historias, pero más historias que los inspiren a no seguir el camino de mi padre, no historias que los hagan creer que qué bonito que era Nápoles", explicó.Su intención al colaborar con relatos que inspiran producciones como Dear Killer Nannies es generar conciencia: "No para hacer apología del delito, no para justificar ningún acto de violencia de mi padre sino justamente para que generemos conciencia en nosotros mismos en nuestra juventud y para evitar que historias como las que ya vivió este país... no se repitan", concluyó.*Este texto fue realizado con colaboración de un asistente de IA y editado por un periodista que utilizó las fuentes idóneas y verificó en su totalidad los datos. Cuenta con información y reportería propia de Los Informantes.
La Sociedad de Activos Especiales (SAE) concretó la venta de uno de los bienes más emblemáticos y polémicos que pertenecieron al extinto narcotraficante Pablo Escobar Gaviria. Se trata de la finca La Manuela, una propiedad de 7.826 metros cuadrados ubicada estratégicamente a orillas del embalse de Guatapé, específicamente en la vereda El Uvital del municipio de El Peñol, en el Oriente antioqueño. Este predio, que por décadas simbolizó el poder criminal del Cartel de Medellín, fue finalmente adjudicado a través de una subasta pública por un valor exacto de $7.700 millones de pesos.De acuerdo con Caracol Radio, Amelia Pérez Parra, presidenta de la SAE, destacó la relevancia de este movimiento financiero y legal para el Estado colombiano. Según la funcionaria, “Se hizo la venta de un inmueble emblemático que perteneciera en su momento a Pablo Escobar Gaviria. El inmueble, denominado La Manuela, fue adquirido mediante subasta pública que se realizó por la sociedad de activos especiales, por más de siete mil setecientos millones de pesos”.El fin de tres décadas de explotación ilegal y "narcotours"A pesar de estar bajo la mira del Estado, el predio de La Manuela se mantuvo durante treinta años bajo una administración irregular que burló el control de las autoridades. Según registros de Noticias Caracol, la propiedad fue ocupada por un mayordomo y su familia, quienes durante tres décadas explotaron el lugar comercialmente sin generar un solo peso de ingreso para la Nación.El modelo de negocio clandestino se centraba en el denominado “turismo asociado al narcotráfico”, donde se cobraba a visitantes nacionales y extranjeros por recorrer las ruinas de la casa principal, mientras se relataban historias sobre la vida del capo. La recuperación de este activo no fue sencilla; la SAE tuvo que ejecutar una de sus operaciones de desalojo más complejas debido al asedio criminal y las intimidaciones dirigidas hacia la gerencia regional de Antioquia para evitar que el Estado retomara el control del inmueble.Un tesoro botánico exótico en medio de las ruinasMás allá de su pasado delictivo, La Manuela destaca por su invaluable riqueza ecológica, fruto de los caprichos del narcotraficante. Escobar convirtió el terreno en un jardín botánico privado con especies traídas de diversas partes del mundo. En los 7.826 metros cuadrados de la finca se encuentran ejemplares de magnolias y tulipanes únicos en la región, además de árboles exóticos importados desde Europa, África, Estados Unidos y Chile.Esta particularidad, sumada a su ubicación privilegiada con vista al lago, convirtió a la finca en una de las propiedades favoritas del narcotraficante, quien la bautizó en honor a su hija. No obstante, durante años, esta opulencia se transformó en un “monumento a la desidia”, con estructuras en ruinas devoradas por la maleza y marañas judiciales provocadas por abogados expertos en dilatar los procesos de extinción de dominio.El desafío de la SAE: administrar el botín de la mafiaLa subasta de La Manuela es un caso exitoso dentro de un panorama institucional sumamente complejo. La SAE es la inmobiliaria más grande del país, encargada de administrar y vender los bienes que la justicia arrebata a narcotraficantes, guerrilleros, paramilitares y políticos corruptos. Su portafolio es vasto y diverso, superando un patrimonio de $15 billones de pesos.Andrés Ávila, quien fue director de la entidad hasta 2022, describió en 2021 a Noticias Caracol la magnitud de la operación institucional: “Somos la inmobiliaria más grande del país y del mundo en administración de bienes de origen ilícito 28 mil inmuebles en toda Colombia”. Este holding incluye desde hoteles, fincas y droguerías, hasta empresas de servicios públicos, transporte aéreo, comercializadoras de oro e incluso más de 15.000 semovientes.Sin embargo, el éxito de la venta de La Manuela contrasta con la lenta recuperación de activos bajo administración del Estado. Aunque la SAE tiene a su cargo miles de inmuebles, solo una parte ha logrado la extinción de dominio plena, debido principalmente a la demora de los procesos judiciales. Estas disputas legales, impulsadas por recursos y maniobras de antiguos propietarios, suelen prolongarse durante años e incluso décadas.Destino de los recursos y transparencia institucionalLa venta por $7.700 millones de esta propiedad en Guatapé no solo representa un cierre simbólico al legado de Escobar, sino también una inyección de recursos para programas sociales y de justicia. La ley colombiana estipula que los fondos generados por la administración y venta de estos bienes tienen una destinación específica.Además de la lucha contra el crimen organizado, los recursos obtenidos a través de estas subastas se transfieren a entidades del Estado como la Agencia Nacional de Tierras y el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), y se destinan a la reparación de las víctimas del conflicto armado y a proyectos de desarrollo en el archipiélago de San Andrés. La comercialización de estos bienes busca fortalecer la financiación de programas sociales y de interés público.Esta transacción se consolida como un hito histórico en Colombia, al tratarse de uno de los bienes más emblemáticos del antiguo Cartel de Medellín que, tras décadas de ilegalidad, pasa finalmente a manos legales y con fines productivos para el Estado.*Este texto fue realizado con colaboración de un asistente de IA y editado por un periodista que utilizó las fuentes idóneas y verificó en su totalidad los datos.
El 2 de diciembre de 1993 murió Pablo Escobar. Treinta y dos años después, revelaciones de un fallido intento de asesinarlo con 12 mercenarios europeos y una recompensa de 15 millones de dólares. El líder de Cartel de Medellín fue abatido por la Policía en un operativo que marcó el fin del capo más temido de Colombia. Se conocieron detalles de un plan gestado en 1989 por el Cartel de Cali para asesinarlo. El encargado de la operación fue el Mayor retirado Luis Mario del Vasto Cerón, quien habló de la misión en 'Más Allá del Silencio Podcast'.La misión fue patrocinada por los cuatro jefes del Cartel de Cali: Miguel y Gilberto Rodríguez Orejuela, José Santa Cruz (Chepe), y Pacho Herrera. La recompensa prometida era monumental: $15 millones de dólares. El Mayor del Vasto, quien se acababa de retirar del Ejército por las malas políticas militares, había sido contactado por Miguel Rodríguez Orejuela, quien conocía toda su vida.El Mayor ya tenía contactos para la contratación de mercenarios, pues anteriormente había buscado para una operación que se canceló contra las FARC, financiada por Rodríguez Gacha.La alianza de $15 millones de dólares contra Pablo EscobarLa decisión del Cartel Cali de eliminar a Escobar se fundamentaba en un odio originado por una disputa personal que escaló a guerra de carteles. Del Vasto relató que, según Pacho Herrera, el conflicto comenzó cuando un hombre de Cali, Piña, se involucró sentimentalmente con la mujer del Negro Pavón, un hombre de Pablo, mientras este estaba en prisión. Piña, al salir, se enamoró de ella. Cuando Pavón se enteró, buscó venganza, pero Piña se le adelantó y lo mató.Pablo Escobar, al enterarse de la muerte de su hombre, exigió la entrega de Piña, y luego, de Pacho Herrera, a los hermanos Rodríguez Orejuela, quienes se negaron a entregar a su socio. Del Vasto señaló que este incidente fue el detonante que inició la guerra entre ambos carteles.Para la Operación Nápoles, los de Cali contrataron a 12 mercenarios de origen europeo: ingleses, irlandeses, escoceses e italianos. La operación, que se montó en secreto, debía ser aerotransportada, ya que llevar a estos hombres desde Cali a Nápoles era imposible por tierra, por ser una zona manejada por Escobar.La estrategia era aprovechar que Pablo Escobar iba a celebrar la primera Copa Libertadores por parte del Atlético Nacional en su Hacienda Nápoles. Los jefes del Cartel de Cali lo tenían muy claro. El botín era $15 millones de dólares.Para el golpe, se compraron dos helicópteros en Miami, que fueron traídos por etapas a Colombia. Estos fueron pintados como unidades policiales. Los mercenarios, junto con los colombianos, iban uniformados como policías. Lo más delicado fue la adquisición de la ametralladora que se montaría en el helicóptero.La operación planificado consistía en entrar "ametrallando y lanzando granadas sobre las garitas", señaló, ya que estas eran el punto de fuego de la defensa de Pablo. Luego, simultáneamente, los dos helicópteros desembarcarían para buscar al objetivo principal: "dar de baja a Pablo Escobar”. Para garantizar el éxito, un avión Caravana de Pacho Herrera con 15 gatilleros de reserva debía aterrizar en la pista de Nápoles para apoyo.Respecto a la prueba de la misión, del Vasto relató la exigencia del Cartel de Cali: Don Miguel y Gilberto "hablaron nos trae un dedo". Chepe fue más ambicioso: "No, nos trae una mano porque es más creíble". Finalmente, fue un mercenario holandés quien sugirió la cabeza para que haya más seguridad.El 6 de junio de 1989 se puso en marcha la Operación Nápoles, el plan del Cartel de Cali para asesinar a Pablo Escobar. El mayor retirado Luis Mario del Vasto Cerón, reclutado por Miguel Rodríguez Orejuela, lideraba la misión junto a 12 mercenarios británicos.Antes del ataque, del Vasto recibió la confirmación: “El objetivo está ahí, Pablo está enguayabado; se emborrachó anoche”. Sin embargo, al sobrevolar Sonsón, una densa neblina cerró la ruta. El helicóptero, donde viajaba el mando de la operación, chocó contra una montaña.El piloto, apodado Tigre, murió en el impacto. Del Vasto relató: “Lo levanté y sentí que no había nada que hacer; estaba partido en la cintura”. Tras evacuar el cadáver y ocultar las armas, los sobrevivientes caminaron tres días hasta ser rescatados.Aunque la misión fracasó, los capos del Cartel de Cali recibieron a Del Vasto con whisky y palabras de aliento: “No se preocupe, mayor, trataron de cumplir la misión”. Los mercenarios recibieron pagos parciales, pero el millón de dólares prometido al mayor quedó perdido en la montaña de Sonsón.Así era el temido capo Pablo EscobarLa vida criminal de Pablo Escobar no solo motivó planes de asesinato entre carteles, sino que dejó una estela de crímenes que tocó las esferas más altas del Estado, según revelaciones en Los Informantes.El exmagistrado José Roberto Herrera, quien hizo parte de la Comisión de la Verdad en 1992, recordó que el terror era tan grande que los narcos temían era a la extradición. Los indicios apuntan a Escobar como financiador de la toma al Palacio de Justicia en 1985, en el que se dice que la suma al M-19 ascendió a dos millones de dólares. Aquel día, la única sala reunida era la Constitucional, que debía decidir la constitucionalidad de la Ley Aprobatoria del Tratado de Extradición con los Estados Unidos. Una tremenda coincidencia.El abogado penalista Gustavo Salazar Pineda, quien defendió a gente del clan, describió a Escobar como "un psicópata, un artista de la maldad". El abogado afirmó que Escobar murió "diezmado económicamente" y que su gran fortuna la dilapidó en la guerra. Asimismo, la crueldad de Escobar se extendía incluso a sus socios.Por su parte, en una reciente entrevista, el sobrino nieto de Escobar, Daniel Escobar, también habló de lo que significó para él y su familia crecer con la sombra del capo. Daniel, quien nació el mismo año que murió su tío abuelo, relató las peculiaridades de su infancia, viviendo en lo que describió como una jaula de oro. Afirmó que hubo un colegio exclusivo para los hijos de los mafiosos. Daniel relató cómo era la vida cotidiana en esa burbuja: "Afuera de los salones teníamos los guardaespaldas de nosotros esperándonos, cuidándonos, armados porque en el colegio se han entrado armados porque estaban cuidando los hijos de los del cartel de Medellín". Daniel lamentó que, a pesar del tiempo transcurrido, el estigma sigue.*Este texto fue realizado con colaboración de un asistente de IA y editado por un periodista que utilizó las fuentes idóneas y verificó en su totalidad los datos. Cuenta con información y reportería propia de Los Informantes.
En diciembre de 1993, la noticia de la muerte de Pablo Escobar Gaviria y las imágenes de su cuerpo sobre un tejado le dieron la vuelta al mundo. Fue el final del narco que había instalado el sicariato y el terrorismo para intimidar al país. Su rastro sigue reapareciendo en los momentos más trágicos de la historia colombiana, especialmente cuando se conmemoran los 40 años de la toma del Palacio de Justicia.El asalto, ejecutado por el grupo guerrillero M-19 en noviembre de 1985, no fue solo un ataque político; se convirtió en el punto de quiebre donde se sospecha que las agendas del narcotráfico y la insurgencia se unieron, impulsadas por un objetivo común: detener la extradición de criminales a Estados Unidos. La investigación de años apunta a que Pablo Escobar no solo deseaba el caos, sino que lo financió con una suma millonaria para garantizar que la justicia colombiana colapsara.El pánico a la extradición y las amenazas de EscobarEn aquellos años, el tema de la extradición era el gran terror de la élite criminal. El exmagistrado José Roberto Herrera, quien hizo parte de la Comisión de la Verdad en 1992 para investigar lo sucedido en el Palacio de Justicia, ha sido clave en revelar detalles.Los magistrados de la Corte Suprema, específicamente los de la sala penal y la sala constitucional, estaban constantemente amenazados por los extraditables. El pánico de los narcos a ser enviados a Estados Unidos era bastante. La intimidación no se quedaba en comunicados o notas periodísticas; era directa y personal. El exmagistrado recordó en Los Informantes cómo el capo ejercía una presión imposible sobre las cabezas de la justicia:"Pablo Escobar llamaba directamente a los magistrados de la Corte diciéndole dónde estaban sus hijos", relató.La toma del Palacio de Justicia y Pablo EscobarEl 6 de noviembre de 1985, el día en que el M-19 asaltó el Palacio de Justicia, ocurrió una "coincidencia": la única sala que estaba reunida era la sala constitucional. ¿Y qué tema discutían? Estaban reunidos porque esa sala debía decidir la constitucionalidad de la ley aprobatoria del tratado de extradición con los Estados Unidos.Este hecho no pasó desapercibido para los investigadores. Aunque existía una división dentro del M-19, pues algunas personas no eran partidarios ni del narcotráfico ni de la lucha contra la extradición, pero otros sí, el interés de Escobar en frenar el tratado y la presencia del M-19 en el Palacio se entrelazaron. La evidencia recopilada por la Comisión de la Verdad y los testimonios de exnarcos, guerrilleros y militares señalaron el contacto frecuente con el jefe mafioso de Medellín.¿El patrocinio millonario de Pablo Escobar?La investigación del exmagistrado Herrera, basada en el rigor de años de trabajo, apunta a que el dinero de Pablo Escobar sirvió para garantizar el ataque. La toma del Palacio de Justicia por parte de la guerrilla M-19 tenía como uno de sus objetivos principales la inconstitucionalidad del tratado de extradición.Herrera afirmó que existen elementos suficientes para señalar a Escobar como el principal financiador del asalto."Está la versión directa de que ellos financiaron la toma para que tuvieran armas o tuvieran algún apoyo en ese sentido y se dice que la suma fueron 2 millones de dólares", señaló.Esta inyección de dinero, que según los reportes alcanzó los 2 millones de dólares, habría servido para comprar armas o apoyo logístico al grupo guerrillero.Más allá de los testimonios, la presunta conexión entre el Cartel de Medellín y el M-19 quedó registrada en un objeto físico: una libreta.El periodista Andrés Carmona en su libro ‘Palacio de Justicia desclasificado’ descubrió que una libreta hallada en un allanamiento contenía los nombres de varios de los magistrados que terminaron muertos en esa triste tarde de noviembre hace 40 años.La toma del Palacio de Justicia fue uno de los puntos más oscuros de su guerra contra el Estado.EL legado de horror de Pablo EscobarEl capo fue el responsable de la matanza indiscriminada de jueces, magistrados, policías, periodistas, y pasajeros de aviones, además de ordenar el asesinato de candidatos presidenciales.Su influencia y su fortuna fueron inmensas. La revista Forbes estimó su riqueza en $3.000 millones de dólares en 1987, lo que le permitió comprar la Hacienda Nápoles y llenarla de animales exóticos, así como llegar a ser congresista. Imponía sus propias reglas, incluyendo un impuesto de guerra a sus socios.El fin de su reinado de terror llegó el 2 de diciembre de 1993, hace 32 años. Aunque llegó a amasar una gran riqueza, se afirma que murió pobre después de haber gastado su fortuna en la guerra contra el Estado. Escobar pretendía tomarse la sociedad entera, pero terminó cooptado por el Estado y abatido con un tiro en la cabeza sobre un tejado en Medellín, dejando un amargo legado.
Hace 32 años, la noticia de la muerte del capo y líder del Cartel de Medellín Pablo Escobar Gaviria y las imágenes de su cuerpo tendido sobre un tejado en un barrio de Medellín le dieron la vuelta al mundo. Aquel día de diciembre de 1993 marcó el final de un criminal que instaló el sicariato y el terrorismo para intimidar al país. Sin embargo, la sombra de su maldad y la fascinación por su mente perversa perduran.Para entender la dimensión del daño que causó, es fundamental escuchar a quienes estuvieron cerca de su entorno. Gustavo Salazar Pineda, un abogado penalista que se especializó en defender a miembros del clan mafioso y a otros criminales, fue bautizado como el abogado de la mafia. En Los Informantes reveló detalles del perfil del capo, definido no solo como un asesino, sino como un tipo dotado de una inteligencia que puso al servicio del mal.Salazar Pineda no tiene dudas al definir la esencia de Pablo Escobar, para el abogado, el capo era "un psicópata creador, un inteligente, un artista de la maldad, eso era Pablo Escobar", dijo.“El entorno de Pablo Escobar era el de los bandidos, una jerarquía de la mafia, su entorno era él emperador, los súbditos, el bufón, los cortesanos”, señaló.La personalidad del capo Pablo EscobarLa maldad de Escobar, según Salazar Pineda, radicaba en su capacidad para operar sin límites, una característica alimentada por una siniestra indiferencia ante el peligro. El capo no conocía la sensación de temor, pero era experto en provocarla.El abogado describe a Escobar como un hombre que "no sabía qué era el miedo", pero que, en contraste, sí lo inspiraba.Escobar se sentía tan poderoso imponiendo sus propias reglas, sus propios impuestos y sus propias sentencias de muerte."Pablo era el típico mafioso como un Estado imponiendo impuestos, el impuesto de la guerra y al que no lo mataba", dijo.Esta filosofía de 'el impuesto de la guerra' lo llevó a cometer atrocidades que rebasaron cualquier justificación criminal. La violencia contra las autoridades, que incluyó la matanza de policías, jueces, magistrados y periodistas: "Respecto de los policías fue una brutalidad".Pero el acto que, incluso para Salazar Pineda, demostró la falta total de límites fue la bomba colocada en el avión de Avianca. El abogado es enfático al señalar la dimensión de este crimen, calificándolo de irracional: "Lo del avión de Avianca no tiene presentación. Es que la estupidez humana a veces no tiene límites", dijo.Pablo Escobar no tuvo límites, mandó a matar a Luis Carlos Galán, puso la bomba en El Espectador, mató a Rodrigo Lara, reclutó niños para convertirlos en justicieros callejeros y más.El abogado también se refirió a Galán y un intento previo de asesinarlo en Medellín: “el día 4 de julio del 89 falló un atentado en la Universidad de Medellín contra Galán”, señalando que ese atentado lo ordenó Escobar. “Pablo que era un hombre que cuando planeaba algo no fallaba, llamó, El Mexicano le dijo qué necesita, necesito que usted con sus hombres me ejecute la muerte, en ese sentido sí tiene participación, pero no fue el ejecutor material”, afirmó.La revista Forbes lo incluyó en su lista de los más ricos del mundo, con un flujo de caja en 1987 de 3 mil millones de dólares, dueño de la Hacienda Nápoles que llenó de animales, que fueron parte de ese legado del narcotráfico.Ante la pregunta de si Pablo falleció pobre señaló: “Pablo murió diezmado económicamente, Forbes decía en esa época que tenía una fortuna, la lapidó en la guerra”, afirmó.El peso de cargar con el apellido Escobar, según su sobrinoDaniel Escobar, sobrino nieto del capo, también reveló en Los Informantes cómo el apellido más temido de Colombia se convirtió en una condena familiar. “Intentaron estar en siete, ocho países y de todos los sacaban”, relató sobre el exilio constante que vivieron sus padres. Nació en España porque no había lugar donde pudieran quedarse sin ser expulsados. “Hay señalamientos, hay persecución, el estigma sigue”, afirmó, dejando claro que la sombra de Pablo Escobar no se ha borrado ni 33 años después de su muerte.Su infancia estuvo marcada por una contradicción: “De tener lo mejor del mundo y sentirme en una jaula de oro, estaba en lo mejor, pero no podía hacer nada”. Daniel asegura que siempre supo quién era su tío abuelo: “Siempre supe que era Pablo Escobar y que toda la familia lo respetábamos”, aunque insiste en que nunca conoció detalles de sus actividades criminales. Esa riqueza, dice, creó una burbuja social en Medellín que blindaba a los descendientes del Cartel.El testimonio más impactante llegó al hablar de la educación: “Abren un colegio para los hijos de los mafiosos de Medellín y para los nietos”, reveló. Allí, la seguridad era extrema: “Afuera de los salones teníamos los guardaespaldas de nosotros esperándonos, cuidándonos, armados”. En ese mundo, lo que para otros sería extravagante era rutina: “Para mí era normal que ‘ve, yo me fui para tal lado con mi papá en mi avión. Para mis amigos era normal que tu papá tuviera 100, 200 caballos, tres, cuatro fincas como mínimo”, señaló.Estos testimonios confirman que, más allá de su muerte, el apellido Escobar sigue siendo sinónimo de violencia y estigma.
Daniel Escobar, familiar directo del temido narcotraficante Pablo Escobar Gaviria, reveló en Los Informantes lo que significó crecer con el legado más infame de Colombia. Su historia comienza antes de nacer, marcada por la sombra de su tío abuelo y una realidad de constante rechazo internacional.Daniel es el sobrino nieto del capo (nieto de Roberto Escobar e hijo de Nicolás Escobar). Nació en España porque su familia había sido expulsada repetidamente de cada lugar donde intentaban vivir. Él relató que sus padres trataron de radicarse en diferentes lugares sin éxito: “Intentaron estar en siete, ocho países y de todos los sacaban", dijo. La herencia de horror del capo los ha perseguido siempre. Incluso hoy, 33 años después de la muerte de Pablo Escobar, afirma que “hay señalamientos, hay persecución, el estigma sigue”.Una infancia de lujos y extremosLa vida de Daniel se movió siempre entre la escasez de libertad y una riqueza que parecía no tener fin. Él define su crianza como una vida de extremos: “de tener lo mejor del mundo y sentirme en una jaula de oro, estaba en lo mejor, pero no podía hacer nada”, señaló. Pese a tener todo, la restricción era total.Desde niño, Daniel conoció la identidad de su tío abuelo y lo que su figura significa en su familia. "Siempre supe que era Pablo Escobar y que toda la familia lo respetábamos". Más allá de ese respeto familiar, él asegura que nunca se enteró de las actividades criminales de su pariente.Esa inmensa fortuna que Escobar amasó fue la base para crear un mundo totalmente aparte en Medellín, una especie de burbuja social y educativa que protegía a la siguiente generación del Cartel de Medellín.La escuela privada de la mafia en MedellínEl detalle más impactante que reveló Daniel Escobar fue la supuesta existencia de un colegio exclusivo que funcionaba como un refugio blindado para los hijos y nietos del círculo criminal más poderoso de la época."Abren un colegio para los hijos de los mafiosos de Medellín y para los nietos", contó Daniel.Dentro de esta escuela, según su testimonio, el lujo se mezclaba con la cultura de la intimidación, haciendo que situaciones que a cualquier otra persona le parecerían de película, fueran la rutina diaria. Los niños crecían viendo la riqueza como algo obvio."Para mí era normal que ‘ve, yo me fui para tal lado con mi papá en mi avión. Para mis amigos era normal que tu papá tuviera 100, 200 caballos, tres, cuatro fincas como mínimo, te recogieran cada día en carros diferentes".La seguridad era la máxima prioridad, llevando la vigilancia a niveles absurdos dentro del ambiente escolar: "Todo el mundo andaba armado".La imagen que mejor describe la vida escolar en esta institución es la que ocurría justo a la hora de clase:"Afuera de los salones teníamos los guardaespaldas de nosotros esperándonos, cuidándonos, armados, porque en el colegio se entraba armado, porque estaban cuidando los hijos de los del Cartel de Medellín".Ante la pregunta de si los profesores sabían de todo esto, dijo: "Yo me imagino que si nosotros jugábamos un partido de fútbol y decíamos que eso era gol, tenía que ser gol".Aunque suene a fantasía, en el mundo de la mafia todo era posible."En la época los papás de nosotros no estaban preparados para saber cómo tratarnos, nosotros estábamos aislados del mundo. Eso era un país dentro del país, se movían solos, si vos ibas a un centro comercial en Medellín, si ese centro comercial era de tal socio, allá entrábamos nosotros y nos respetaban”, afirmó.Daniel nació el mismo año en que su tío abuelo Pablo Escobar murió, de eso ya han pasado 33 años. A él no le tocó su presencia, el líder del Cartel de Medellín, quien en su momento fue el narcotraficante más buscado del mundo, falleció el 2 de diciembre de 1993 en Medellín, durante un operativo del Bloque de Búsqueda de la Policía Nacional, apoyado por agencias internacionales. Tras 16 meses de persecución, las autoridades localizaron a Escobar gracias a una llamada telefónica interceptada. Intentó huir por los tejados, pero fue abatido con un tiro en la cabeza.Pablo Escobar no tuvo límites, nació el 1 de diciembre de 1949 en Rionegro, Antioquia, tendría hoy 75 años. Estaba casado con Victoria Eugenia Henao que ahora se llama María Isabel Santos Caballero, tuvo dos hijos y seis hermanos. Mandó a matar a Luis Carlos Galán, puso la bomba en El Espectador, mató a Rodrigo Lara, reclutó niños para convertirlos en justicieros callejeros y más.La revista Forbes lo incluyó en su lista de los más ricos del mundo, con un flujo de caja en 1987 de 3 mil millones de dólares, dueño de la Hacienda Nápoles que llenó de animales, que fueron parte de ese legado del narcotráfico.Su muerte marcó el fin de una era de narcoterrorismo que había dominado Colombia durante más de una década, caracterizada por asesinatos, atentados y corrupción.El legado criminal de Escobar dejó profundas secuelas en Colombia. Durante su auge, el Cartel de Medellín controló gran parte del tráfico mundial de cocaína, lo que impulsó una ola de violencia en Colombia que causó miles de muertes, incluidos políticos, periodistas y ciudadanos.
La vida de Virginia Vallejo ha estado marcada por una brillante carrera en la televisión colombiana, el modelaje y, también, por uno de los capítulos más controvertidos de su historia: su relación de cinco años con Pablo Escobar. A sus 76 años, exiliada en Miami, la periodista y escritora recordó los detalles de cómo el narcotraficante la conquistó. Los Informantes conoció su historia. Reconocida como una de las presentadoras más influyentes de su época, Vallejo fue una figura pionera en los medios colombianos. Con un cierto orgullo, ella misma enumeró sus logros y controversias, al señalar que fue la "primera mujer ‘anchor woman’ (presentadora principal de un programa de noticias), la primera mujer que se casó por lo civil y la primera 'niña bien' en divorciarse oficialmente. Sin embargo, la lista culmina con el hecho que más la definiría ante la opinión pública: fue “la primera en meterme con un delincuente". Según Vallejo, esa etapa de su vida la hace aún más “interesante”.El día que Pablo Escobar le salvó la vidaEl encuentro inicial entre Vallejo y Escobar, que daría pie a la relación, tuvo lugar en 1982 en la famosa Hacienda Nápoles. Vallejo había llegado hasta allí junto a su novio de la época, Aníbal Turbay, sobrino del entonces presidente Julio César Turbay, con el propósito de visitar el zoológico de la propiedad.Fue durante un paseo en el río que por un remolino Virginia Vallejo corrió peligro. “Me cogió un remolino y me iba, pensé que me iba a morir”. Fue allí donde Escobar intervino, salvándole la vida.Además, aclaró que, seis meses después de ese suceso, inició una relación sentimental con Escobar. Vallejo enfatizó que ella “no conquistó a Pablo, es que Pablo me conquistó a mí”.Así conquistó el narco a Virginia VallejoEl rescate en el río se convirtió en el primero de varios actos de poder y seducción que Escobar desplegó para ganarse el amor de la presentadora, quien describió al narco como un hombre de gestos desbordados y dispuesto a todo por conquistarla.“¿Te parece una maricadita todo lo que te estoy contando de Pablo? Me salva la vida, anula las deudas, manda mil orquídeas, me divorcia de un desgraciado”, reveló.Uno de los episodios más recordados por Vallejo fue el día en que Escobar la ayudó a conseguir su divorcio del productor argentino David Stivel, su segundo esposo, quien se negaba a firmar los papeles. “Pablo me dice: ‘El viernes tú vas a estar divorciada y vas a estar cenando conmigo nuevamente’”, relató.La mujer, quien ya sabía que él "era el rey de la coca", restó importancia al origen de su fortuna, argumentando: “No me importó de dónde salía su plata, sino lo que hacía con eso, y, además, sus planes de sacar dizque a esa ciudad (Medellín) de la pobreza”.¿Se arrepiente de la relación con Escobar?A pesar de que el amorío se mantuvo por cinco años, Vallejo y Escobar establecieron reglas claras desde el principio. Vallejo sabía que él estaba casado. "Acordamos que la relación iba a ser completamente secreta. Siempre nos veíamos solos", generalmente en Nápoles o en un pequeño penthouse que él poseía.“Yo nunca fui la amante de Pablo Escobar (…) Fui una de las amantes, y él fue uno de mis amantes. Tuvimos una relación en los mismos términos, de iguales”, dijo.Vallejo, quien quemó y borró todas las fotos y recuerdos que tenía de Escobar, mantiene su postura de no arrepentimiento por haberlo amado. No obstante, el sentimiento por el capo se ha transformado: "Hoy en día siento por Pablo un profundo odio, pero no me arrepiento de haberlo tenido".Curiosamente, Vallejo confesó dos arrepentimientos que tuvo a lo largo de su vida: "Me arrepiento y me arrepentiré toda la vida de no haber aprendido a manejar un carro, eso sí es una vergüenza".El segundo arrepentimiento, directamente ligado a su historia con Escobar, fue no haber aprovechado la inmensa fortuna que él le ofreció. “Pablo me decía: ‘Pídeme lo que quieras, pídeme lo que quieras’, y yo le respondía: ‘No quiero nada, Pablo, de bruta’”, recordó. Con el tiempo, aseguró que ese fue un error. “De bruta. Esa es una de las cosas que me arrepiento en la vida. Digo, no tengo nada. No, no quiero nada. Yo debía haberle pedido todo”, agregó.Sus días en MiamiA pesar de haber vivido una vida de lujos y fama, la libertad siempre fue el valor supremo para Virginia Vallejo. Ella nunca quiso tener hijos, pensando que "cada hijo lo amarraba a uno mucho" y priorizó su carrera. Sus motivaciones actuales siguen siendo la independencia: "No me interesan las mansiones ni los palacios ni las joyas. Me interesa poder pagar mi arriendo, vivir dignamente y tener mi propio espacio, mi tiempo, mi libertad”.Actualmente, Virginia Vallejo reside en Miami, a donde llegó el 18 de julio de 2006, en un avión de la DEA como testigo protegido, tras declarar contra las mafias y los vínculos entre la política y el narcotráfico. La escritora, que tuvo un derrame cerebral que le afectó la vista en el lado derecho, está dedicada a escribir una trilogía de ficción con tintes autobiográficos. Ella es clara en que no regresará a su país natal: "Nunca volveré a Colombia jamás. No extrañó nada".
A la cárcel fue enviado Néstor Luis Castro Méndez, conocido con el alias de Maracucho, señalado por la Fiscalía como uno de los principales articuladores del Tren de Aragua en el centro de Bogotá. Según el ente acusador, el hombre habría coordinado durante más de dos años una red de extorsiones y otras actividades ilícitas que le permitieron mover millonarias rentas criminales. Mientras avanza el proceso judicial, permanecerá privado de la libertad por decisión de un juez de control de garantías.(Síganos en Google Discover y conéctese con las noticias más importantes de Colombia y el mundo)De acuerdo con la Fiscalía, la investigación permitió establecer que el 'Maracucho' habría ejercido un papel clave dentro de la estructura delincuencial que opera en esa zona de la capital del país.Durante varios meses, los investigadores hicieron seguimiento a sus movimientos. Aunque, según la Fiscalía, el señalado cabecilla llevaba una vida aparentemente cotidiana e incluso era reconocido por comerciantes del sector, el trabajo de inteligencia permitió reunir los elementos necesarios para su captura y posterior judicialización.¿Cuáles son las acusaciones de la Fiscalía? Durante la audiencia, la Fiscalía aseguró que 'Maracucho' habría estado al frente de distintas actividades criminales desde febrero de 2023.De acuerdo con la investigación, el procesado habría coordinado desde febrero de 2023 el cobro de extorsiones a comerciantes y el expendio de drogas con el fin de mantener el dominio criminal de esa zona de la ciudad.El ente investigador también expuso que el presunto cabecilla habría recurrido a diferentes mecanismos para conservar el control territorial."Alias Maracucho utilizó las influencias, las amenazas y los homicidios como mecanismos para mantener el control territorial, asegurando principalmente el pago de extorsiones para el cumplimiento de las órdenes impartidas por parte de la estructura", sostuvo la Fiscalía durante la diligencia judicial.Asimismo, durante la audiencia se le atribuyó el conocimiento y la presunta participación en hechos de violencia contra personas que, según la investigación, se habrían negado a pagar extorsiones, conocidas popularmente como "vacunas", o diferentes rentas criminales.Habría administrado millonarias rentas ilícitasOtro de los puntos expuestos por la Fiscalía fue el manejo de recursos económicos provenientes de actividades ilegales.Según el fiscal del caso, el señalado administraba dineros obtenidos de actividades ilícitas que superarían los 1.000 millones de pesos.Durante la imputación también se indicó que el procesado "se concertó de manera permanente, consciente y voluntaria con varios integrantes y colaboradores de la estructura criminal conocida con el nombre de Tren de Aragua, grupo delictivo organizado, con un propósito de cometer diferentes conductas delictivas" dijo el fiscal del caso.Entre las actividades ilícitas mencionadas por la Fiscalía figuran conductas relacionadas con el tráfico, fabricación o porte de estupefacientes, extorsión, homicidio, tráfico y porte de armas de fuego y hurtos, entre otros delitos.Por estos hechos, un fiscal imputó a Néstor Luis Castro Méndez el delito de concierto para delinquir agravado. Durante la audiencia, el señalado integrante del Tren de Aragua no aceptó los cargos formulados por la Fiscalía.HEIDY ALEJANDRA CARREÑO BELTRANNOTICIAS CARACOLHcarrenb@caracoltv.com.co
Evitar mencionar el nombre de Leo Messi a sus futbolistas durante las charlas técnicas durante la preparación del encuentro entre Egipto y Argentina fue una de las principales preocupaciones del seleccionador egipcio Hossam Hassan para "quitarles de la cabeza el respeto excesivo" hacia el astro argentino."La palabra 'Messi' puede asustar un poco a algunos futbolistas", dijo el técnico de los 'faraones' en una entrevista con la cadena egipcia ONTV retransmitida esta madrugada, días después de la llegada del conjunto africano a Egipto tras la dura derrota contra Argentina (3-2) en octavos de final del Mundial 2026.Hassan defendió la actuación de su equipo, que pese a ir ganando con dos goles de ventaja se deshizo psicológicamente en los últimos diez minutos y acabó sucumbiendo ante la albiceleste, algo que ya había anticipado antes del encuentro con la vigente campeona del mundo."Yo intentaba que los jugadores tuvieran una identidad técnica y táctica con la que trabajar, que no dependieran de un solo jugador. Además, en la parte psicológica, yo no quiero saber el nombre del equipo rival ni los nombres de sus jugadores", dijo el seleccionador en referencia a los grandes nombres del cuadro argentino.Indicó que estuvo preparando desde el principio a sus futbolistas para jugar "sin mirar el color de la camiseta" del rival para no crear una sensación de inferioridad al equipo."Cuando doy un ejemplo táctico en las charlas, si Messi hace un movimiento, yo mismo evito decir su nombre. Prefiero decir 'el jugador número 10' o 'el número tal', para quitarles de la cabeza el respeto excesivo o el miedo", desveló.El egipcio, muy crítico con el arbitraje en el encuentro de octavos, reiteró que el colegiado "generó tensión" con sus decisiones, lo que "afectó la parte técnica debido a la distracción que provocó" en el conjunto norteafricano: "Lo que pasaba cada rato ponía nerviosos a los jugadores, sacaba tarjetas y pitaba faltas al revés".En este sentido, lamentó que su equipo lleva "dos años y medio intentando consolidar una identidad para el fútbol egipcio", con el objetivo de ganarse el respeto de los aficionados y de otras selecciones a priori superiores.
Barcelona es el club más representado entre las cuatro selecciones (Francia, España, Argentina e Inglaterra) que disputan las semifinales del Mundial 2026, con diez futbolistas en su plantilla actual para la próxima temporada, incluido Anthony Gordón; seguido por el Atlético de Madrid, con nueve jugadores, una vez que Nico González ya ha terminado su cesión desde el Juventus, y el Arsenal, que cuenta con ocho.Ya sin Marcus Rashford, que ha acabado su cesión en el conjunto azulgrana, a la espera de qué sucede finalmente con su futuro de vuelta al Manchester United, y sumado Anthony Gordon, al que ha incorporado desde el Newcastle, nadie entre los 41 clubes con presencia entre las cuatro mejores selecciones del torneo alcanza el número del Barcelona.Su presencia mayoritaria en la selección española marca la diferencia. Ahí figuran el portero Joan García, los defensas Pau Cubarsí y Eric García, los centrocampistas Dani Olmo, Pedri González y Pablo Páez, ‘Gavi’, el extremo Lamine Yamal y el delantero Ferran Torres. Son ocho de sus diez representantes, a los que se suma el citado Gordon más Jules Koundé, el lateral derecho titular de Francia, rival de la selección española este martes en Dallas.El Atlético de Madrid tiene nueve, mientras se debate el futuro del argentino Nico González, hoy por hoy propiedad de Juventus tras finalizar su cesión en el Metropolitano.El conjunto rojiblanco concentra sus nueve efectivos entre España, con Marcos Llorente, Marc Pubill y Álex Baena, a los que se añade Alejandro Grimaldo, ya firmado y anunciado por el club madrileño como traspaso desde el Bayer Leverkusen, y Argentina, con hasta cinco futbolistas en las filas del conjunto dirigido por Lionel Scaloni, sin contar a Nico González, que jugó toda la pasada campaña en el equipo entrenado por Diego Simeone.En la Albiceleste, que se medirá por un puesto en la final a Inglaterra, el Atlético tiene a Julián Alvarez, entre el ruido que genera su futuro, con el interés del Barcelona y otros clubes en su fichaje para el nuevo curso; Juan Musso, Giuliano Simeone, Thiago Almada y Nahuel Molina. No hay atléticos ni en la selección de Inglaterra ni en la de Francia.El Arsenal es el tercero, con ocho. Hay tres en España (David Raya, Mikel Merino y Martín Zubimendi), uno en Francia (William Saliba) y cuatro en Inglaterra (Declan Rice, Bukayo Saka, Noni Madueke y Eberechi Eze), por ninguno en Argentina.El París Saint-Germain tiene seis (el español Fabián Ruiz y los franceses Ousmane Dembélé, Desiré Doué, Bradley Barcola, Lucas Hernández y Warren Zaire-Emery), al igual que el Manchester City, con Rodrigo Hernández en España, Rayan Cherki en Francia y Nico O’Reilly, John Stones, Marc Guehi y James Trafford en Inglaterra.El Real Madrid tiene cinco, sumados Marc Cucurella, fichado ya al Chelsea para la próxima campaña, e Ibrahima Konate, que ha llegado desde el Liverpool. Tiene otros dos más en Francia, con Kylian Mbappé y Aurelien Tchouameni, y uno en Inglaterra, con Jude Bellingham, autor de los dos goles de la clasificación de su país contra Noruega.
El argentino, Lionel Messi, regaló a la leyenda del fútbol italiano Roberto Baggio la camiseta albiceleste que vistió en los cuartos de final del Mundial ante Suiza, partido en el que Argentina se impuso por 3-1."Gracias Leo por tu valioso regalo y por tu cariño. Te quiero mucho, amigo mío", escribió el ganador del Balón de Oro de 1993 en su perfil de Instagram, donde publicó una imagen con Messi en la que sostienen la camiseta.El vínculo entre ambos se remonta a 2010, cuando coincidieron en Barcelona gracias a Pep Guardiola, quien fue compañero de Baggio en el Brescia italiano.El delantero de Rosario entregó la prenda al exfutbolista italiano en la zona de vestuarios tras el partido de cuartos, un encuentro que Baggio siguió desde el estadio de Kansas City.Argentina selló su clasificación a la semifinal del Mundial, en la que se enfrentará a Inglaterra, tras vencer a Suiza por 3-1 con goles de Alexis Mac Allister, Julián Álvarez y Lautaro Martínez.
El seleccionador de Noruega, Stale Solbakken, dijo que la eliminación de su equipo ante Inglaterra deja "dolor y pena" en el vestuario, pero reivindicó el torneo histórico de los Vikingos y cargó contra una polémica incidencia con el cable de la cámara aérea que, a su juicio, condicionó el partido en un momento decisivo."Hay cosas que han sucedido hoy que son un poco extrañas, pero eso también forma parte del fútbol", señaló el técnico noruego.El episodio más controvertido de la noche tuvo como protagonista al cable de la "Spider cam", la cámara aérea suspendida sobre el terreno de juego, que, según Solbakken y varios jugadores del banquillo noruego, golpeó el balón en una acción que no fue detenida por los árbitros, y de la que se originó el primer gol de Inglaterra para el empate 1-1 parcial.El chip instalado en el balón, que la FIFA utiliza para rastrear su trayectoria, no registró contacto alguno con el cable. Pero Solbakken no lo vio así. "El balón ha caído del cielo directamente y creo que sí lo tocó. Cae en vertical, queda claro que sí ha golpeado con el cable. Algo muy extraño", insistió."¿Qué puedo decir en contra del comunicado de la FIFA si ellos indican que no hay señal interna? Pero es que el balón cae del cielo", dijo resignado.Solbakken también hizo referencia al gol anulado a Torbjørn Heggem por el VAR, por un empujón previo de Erling Haaland, y al “conjunto de pequeños detalles” que, en su opinión, no se decantaron del lado noruego."Podemos empezar a quejarnos y sentir que la mayoría de los pequeños detalles no se han decantado a nuestro favor, pero así son las cosas en el fútbol. Necesitamos que estos detalles, quizás, se decanten a nuestro favor", reflexionó el técnico escandinavo, que también criticó veladamente la influencia del VAR en el torneo."Se ha hablado mucho sobre el arbitraje y las decisiones que se han anulado después de que un árbitro emitiera su decisión. Son situaciones clave y la presión del arbitraje puede ser decisiva", apuntó.Sobre la salida de Haaland durante la prórroga, Solbakken confesó que no hubo otra opción."No fue una decisión complicada porque estaba destrozado, lo tendría que haber quitado diez minutos antes. Le falló una pierna en la segunda parte, combinado con el cansancio y una contusión en el muslo", explicó el seleccionador, que no escatimó en elogios al delantero del Manchester City."Ha jugado una Copa del Mundo tremenda. Ha marcado siete goles en cinco partidos y ha hecho una actuación fantástica", subrayó.Pese al amargo desenlace, el técnico noruego reivindicó el torneo de su selección. "Gradualmente hemos mejorado como equipo para enfrentarnos a las mejores selecciones del mundo. No queríamos ser un equipo de clasificación, sino de competición”, declaró convencido de que “estos chicos han subido el listón y han sido capaces, por primera vez en 28 años, de ser un equipo de torneo".Solbakken también destacó la unidad del grupo a lo largo de las más de seis semanas de torneo. "Todos han contribuido y no nos hemos aburrido ni un minuto. Tenemos jugadores que se van con la sensación de que pueden enfrentarse de tú a tú con las mejores selecciones del planeta", afirmó, antes de lanzar también un mensaje a la afición."Hemos tenido una gran conexión entre la afición y los jugadores durante todo el torneo. Hoy hay dolor y pena, pero espero que de aquí a dos semanas, cuando echemos la vista atrás, nos sintamos mucho mejor. El verano de 2026 no ha estado nada mal", apuntó el seleccionador noruego.