El avance de la investigación por la muerte de dos niñas envenenadas con talio en Bogotá dio un giro determinante tras el allanamiento al locker de Zulma Guzmán, ubicado en el Club El Nogal. Los Informantes tuvo acceso a los videos del operativo, en el que fueron hallados elementos clave y lo que sería la 'prueba reina' del caso.Las autoridades ejecutaron una orden judicial para registrar el locker asignado a la señalada, donde recolectaron muestras y elementos que, según el abogado de la familia Graham Sardi, David Espinosa, cerrarían el círculo de responsabilidad sobre la mujer, actualmente detenida en el Reino Unido.¿Qué se encontró en el locker de Zulma Guzmán?Un equipo de expertos de la Fiscalía ingresó al vestier de mujeres del exclusivo club bogotano para abrir el locker. El abogado detalló lo que se encontró en ese espacio: “Lo primero que se encuentra son unos guantes de látex. Se encuentran unos frascos como empaquetados que, en ese momento no se sabía qué era. Encontramos unas calcomanías de estos productos de Rappi que precisamente fueran los que se habían utilizado para entregar el domicilio y encontramos una faja que alteraba el cuerpo de una persona”, afirmó.La faja hallada ha cobrado especial relevancia para los investigadores, ya que coincide con los testimonios recogidos por el domiciliario tras el envío de frambuesas envenenadas que cobraron la vida de dos menores en 2025.Espinosa señaló que la publicidad del producto “hizo conectar con la descripción que había hecho el mensajero de la persona que le había entregado el producto...era gordita, tenía una peluca, era una persona que no se correspondía su apariencia física con su vestimenta”.Encontraron la letal sustancia en uno de los frascosLos elementos extraídos del club fueron analizados bajo estrictos protocolos. El dictamen de Medicina Legal sobre las sustancias líquidas encontradas en dos frascos sin etiquetas dentro del locker confirmó la presencia de talio.“Nosotros podemos afirmar con grado de certeza, por lo menos como representante de víctimas, que Zulma es la responsable directa de la muerte de las niñas”, señaló el abogado. Este proceso judicial en Colombia busca la imputación de Zulma Guzmán por la muerte de dos menores de edad y el intento de homicidio de otros dos. Actualmente, la mujer se encuentra en la prisión de Bronzefield en Inglaterra, a la espera de que se defina su situación jurídica y las solicitudes de extradición al país.El antecedente de Alicia Graham, madre de una de las menores muertas por talioLa investigación también se ha extendido al fallecimiento de Alicia Graham Sardi, ocurrido el 17 de agosto de 2021. Aunque inicialmente su muerte fue atribuida a un cáncer de seno, el caso de las menores envenenadas con talio encendió las alertas en la familia Graham.Cristina Graham, hermana de Alicia y tía de una de las niñas que falleció envenenada por esta letal sustancia, relató que le informaron que a su hermana “alguien que estaba con ella de manera permanente la goteó con talio de a poquitos en algo que ella se tomaba”.Antes de fallecer, Alicia presentó síntomas que desconcertaron a sus allegados. El endocrino Julio Portocarrero, quien la trató en su momento, recordó su diagnóstico: “Si esto no es una intoxicación por talio, yo no sé qué será”.Irregularidades en la historia clínicaLa revisión del caso de Alicia Graham ha revelado inconsistencias en sus registros médicos. El periodista Florencio Sánchez identificó que existen dos exámenes de orina realizados con poco tiempo de diferencia en julio de 2021. Mientras que el primer examen reportó un resultado negativo, el segundo, ordenado tras su ingreso a la Clínica Santa Fe, arrojó un resultado positivo con una alta posibilidad de talio en su cuerpo, “pero esos resultados no ingresan a la historia clínica de Alicia Graham”.Alicia tenía 51 años, tres hijos y toda una vida por delante. Su muerte dejó un vacío inmenso en su familia, que intentaba hacer las paces con su ausencia cuando, cuatro años después, la tragedia volvió a golpear. El 4 de abril de 2025, la hija menor de los De Bedout invitó a dos amigas a su casa para hacer galletas. Sin embargo, las niñas terminaron consumiendo unas frambuesas envenenadas con talio que habían llegado como regalo.Para esta familia, existen indicios contundentes que apuntarían a una presunta responsabilidad de Zulma Guzmán en la muerte de las menores y de la madre de una de ellas. “No es una coincidencia, vamos a seguir investigando qué le pasó a mi hermana... Esperemos que esta señora cumpla su sentencia y se haga justicia... Yo pienso que ella tiene información de qué pasó con mi hermana”, concluyó Cristina.“La muerte de Alicia, que hoy podemos afirmar fue fruto de un envenenamiento, no puede quedar la impunidad”, dijo el abogado de las víctimas.Las autoridades colombianas mantienen el caso abierto, mientras la Fiscalía espera respuesta del Reino Unido para proceder con la audiencia de imputación contra Zulma Guzmán Castro, vinculada sentimentalmente en el pasado con el esposo de Alicia Graham.
La familia de Jaminton Campaz atraviesa uno de sus momentos más difíciles tras la participación de la selección Colombia en el Mundial 2026. El mediocampista ofensivo, quien actualmente viste la camiseta del Rosario Central de Argentina, ha sido blanco de amenazas que surgieron luego del partido contra Suiza el pasado 7 de julio en Vancouver, Canadá.Su hermano mayor, Mike Campaz, relató entre lágrimas en Los Informantes el impacto de las amenazas de muerte que recibió el jugador y que lo obligaron a evitar su regreso a Colombia.¿Por qué Campaz recibió amenazas de muerte?El incidente que desencadenó la situación ocurrió en el encuentro de octavos de final, cuando un remate de Jaminton Campaz no logró concretarse en gol. A partir de ese momento, las redes sociales del jugador se llenaron de advertencias contra su integridad. Mike Campaz, quien ha sido una figura paterna para el futbolista, expresó el dolor que siente la familia ante la discriminación recibida: "Ver mensajes de gente acá discriminándolo como si fuera un criminal...somos del fútbol y sabemos de los comentarios malos y él está preparado para eso, pero que se le metan con la familia no tiene derecho".Debido a la seriedad de las advertencias, el jugador tomó la decisión de viajar directamente desde Norteamérica hacia Argentina para reincorporarse a su club, omitiendo su periodo de vacaciones en Colombia. Sobre la imposibilidad de reunirse, su hermano mayor manifestó: "Tener que decirle que no vinieron fue muy duro. Fue muy duro porque a la fecha nosotros no lo podemos ver, ya tendremos tiempo para para compartir, para darle un abrazo".El recuerdo del asesinato de Andrés EscobarEl recuerdo de Andrés Escobar volvió de inmediato. El futbolista fue asesinado tras regresar del Mundial de Estados Unidos 1994. Aunque nunca se ha esclarecido que su muerte estuviera relacionada con asuntos deportivos, este hecho encendió las alarmas y, por eso, Jaminton Campaz no pudo regresar a Colombia.Una historia de superación desde Tumaco e IbaguéLa trayectoria de este deportista está marcada por el sacrificio de su madre, Betzabet Campaz, y sus siete hermanos, quienes abandonaron la precariedad en el corregimiento de Chontal, en Tumaco, para buscar un futuro en Ibagué a través del fútbol. El hermano del mediocampista recuerda con gratitud la acogida de la capital del Tolima: "Llegamos a una ciudad que nos abrió sus puertas y nos acogió como uno más”.El hermano mayor, quien también fue futbolista profesional, asumió la responsabilidad de cuidar de Jaminton y sus hermanos desde joven. "Cuando a mí me preguntan que si soy el papá, yo digo: ‘yo lo que hice, lo hice de corazón’”, afirmó Mike sobre su rol protector en la familia.Lo que dicen autoridades sobre las amenazasLos primeros indicios de las autoridades apuntan a que las amenazas contra Campaz son serias y podrían provenir de un grupo de apostadores. Sin embargo, la investigación continúa para establecer quiénes estarían detrás de este hecho.Mike Campaz confirmó que la familia mantiene contacto permanente con las autoridades y cuenta con el acompañamiento de un jefe de inteligencia de la Policía, encargado de hacer seguimiento al caso y brindarles seguridad. Mientras tanto, la Federación Colombiana de Fútbol y el entorno del jugador rechazaron contundentemente cualquier manifestación de odio que ponga en riesgo la vida de los deportistas.
El 3 de junio de 2019, la tranquilidad de la vereda El Compromiso, en Ventaquemada, Boyacá, se rompió antes del amanecer. Carmen Rosa Méndez Duarte, una joven de 26 años y madre soltera de dos niñas de 5 y 2 años, salió de su casa a las 5:00 a. m. a trabajar y un recorrido cotidiano se convirtió en el inicio de una tragedia que hoy tiene a su familia clamando justicia. Séptimo Día investigó el caso.Aquella madrugada, los padres de Carmen la acompañaron hasta la carretera. Minutos después, una llamada telefónica los alertó sobre un supuesto accidente. Al llegar al lugar conocido como 'El Matadero', María Duarte Cortés, madre de la joven, se encontró con una imagen que nunca podrá borrar: "Yo ya me asomé a la ambulancia y la tenían ahí, pero eso la cabecita no era conocida de la sangre".Aunque inicialmente pensaron que se trataba de un accidente de tránsito, las lesiones de Carmen sugerían algo mucho más siniestro. El estado de la joven era crítico, con múltiples golpes en el cráneo y un deterioro neurológico severo.La Policía Nacional y la Sijín de Tunja descartaron rápidamente que se tratara de una caída accidental. El investigador Edilberto Barbosa relató que en el sitio del ataque hallaron "unos maderos que se encontraron acá sobre la vía y material biológico, sangre". La sevicia fue tal que se encontraron restos de madera dentro del cráneo de la víctima. "Este señor no solo la golpeó, la torturó, porque el médico nos dijo 'no fueron uno, no fueron dos ni tres los palazos que ella recibió, fueron muchísimos'", relató una hermana de la víctima en Séptimo Día.El rastro del agresorTestigos informaron haber escuchado gritos de auxilio cerca de las 5:00 a. m. Hernando Montaña, vecino del sector, recordó: "Gritaban auxilios, pero nosotros no miramos porque con ese monte tan espeso... no se miraba nada". Su esposa, María Victoria Martínez, logró ver a un sospechoso: "Miré así por la ventana y vi un señor corriendo... Él era alto y como con chaqueta negra". Otros testimonios indicaron que el agresor vestía botas blancas y un impermeable con reflectivos.Tras analizar más de 200 horas de videos de seguridad, los investigadores identificaron a un hombre que coincidía con la descripción y que portaba un madero en su mano con rumbo al lugar de los hechos. Las pesquisas llevaron a las autoridades a una finca donde el sospechoso alquilaba una habitación. Allí encontraron unas botas de caucho de una empresa de lácteos, que tenían rastros de sangre, y un impermeable.El cotejo de ADN confirmó que la sangre en las prendas pertenecía a Carmen. El sospechoso fue identificado como Alexander Vásquez Terán, un trabajador de una empresa de lácteos que no era oriundo de Boyacá y que había desaparecido el mismo día del ataque.Testimonio de una relación y la captura del señaladoTatiana Méndez, hermana de Carmen, reveló que la joven y Vásquez Terán habían mantenido una relación sentimental que se tornó peligrosa. "Ella me dijo que ya el muchacho quería tener algo con ella... pero como a los dos meses empezó a cambiar todo. Ya era como muy agresivo con ella, como muy posesivo", recordó. Según su testimonio, Carmen sentía que su vida corría peligro: "Ella me dijo que ella temía que le hiciera algo a ella y a las niñas y a mis papás... andaba para todo lado como si alguien la fuera persiguiendo".Casi dos años después de los hechos, el 1 de marzo de 2021, los investigadores rastrearon a Vásquez Terán hasta Aracataca, Magdalena. Allí fue capturado y, aunque inicialmente negó su identidad, terminó aceptando cargos mediante un preacuerdo. El 23 de junio de 2022, fue condenado a 15 años, 6 meses y 19 días de prisión por tentativa de homicidio agravado.Esta sentencia ha generado profunda indignación en la familia de Carmen, quienes consideran que el delito debió tipificarse como tentativa de feminicidio. "Para nosotros no era un intento de homicidio, sino de feminicidio. ¿Por qué? Porque ellos en ese momento tenían una relación", cuestionaron sus familiares. Expertos consultados por Séptimo Día coinciden en que hubo una omisión por parte de la justicia, ya que la tipificación como homicidio le otorga beneficios penales al agresor que no tendría en un caso de feminicidio, como la posibilidad de solicitar libertad condicional tras cumplir tres cuartas partes de la pena.Séptimo Día buscó a la Fiscalía y a la rama judicial para hablar del caso, pero hasta la emisión de este programa no se obtuvo una respuesta oficial por parte de las entidades. El victimario, que está recluido en la cárcel de Combita, Boyacá, tampoco aceptó una entrevista.Una vida destruidaCarmen Rosa sobrevivió, pero las secuelas del ataque fueron devastadoras. "La dejó muerta en vida. Ella tiene dos partes del cerebro muertas. No tiene el huesito del cráneo ni tiene la parte frontal. Pues no se puede valer por ella solita. Es como un bebé", lamenta su familia. La joven ya no reconoce a sus hijas y requiere asistencia permanente para funciones básicas.El temor de la familia es que, para el año 2028, Alexander Vásquez Terán pueda recuperar su libertad, mientras Carmen permanece atrapada en un cuerpo que ya no responde. "Este señor no solo le dañó la vida a mi hermana, se la dañó a toda una familia, les arrebató una madre a esas niñas", concluyeron.
Mateo Pérez Rueda nació en Yarumal, Antioquia. Desde pequeño su vida giró en torno a las letras, aunque inicialmente lo hizo a través de la poesía. Su padre, Carlos Pérez, lo recordó en Los Informantes como un joven que transformaba cualquier evento en una oportunidad para escribir: “Él se dio a conocer porque llegaba, por ejemplo, una fiesta familiar, un evento de un cumpleaños, y él sacaba algo escrito y ese era el regalo de él. Sacaba todo lo bueno de la persona y se lo leía”.Sin embargo, esa sensibilidad literaria pronto se transformó en una vocación periodística sagaz y punzante. Mateo Pérez, influenciado por el hábito de su padre de leer la prensa cada mañana, decidió que su camino era informar sobre la realidad de su región, un territorio históricamente asolado por grupos ilegales. Así nació El Confidente, un medio que comenzó de forma impresa gracias al patrocinio de una papelería local y que luego migró al entorno digital.El reportero que no conocía el temorEn entrevista con Los Informantes, su padre aseguró que a Mateo “no le daba miedo de nada. El pealo’ como que nació sin miedo”.Esa falta de temor lo impulsó a realizar denuncias que incomodaban a los poderes locales. Mateo no era un periodista de escritorio, su método era el de la vieja escuela: conseguir pruebas, visitar las fuentes y tener "barro en los zapatos". Investigaba a políticos y documentaba hechos con rigor, apoyado en derechos de petición y visitas constantes a la Fiscalía y la Policía. “Salía a investigar, a buscar informes y a documentarse para poder escribir. Él no escribía sin pruebas”, relató su padre sobre la disciplina del joven, quien además estudiaba Ciencia Política en la Universidad Nacional de Medellín.Para sostener su labor periodística, que realizaba de forma solitaria y sin recursos, Mateo vendía jugos y ensaladas de frutas en el garaje de su casa, además de trabajar como mensajero. En su casa, en donde vivía con sus padres en Yarumal, su cuarto sigue intacto y allí el computador da cuenta del temor que ya sentía por los trabajos que había hecho: mantenía el equipo con la cámara tapada por miedo a ser espiado o "chuzado".Briceño, el último viajeEl lunes 4 de mayo comenzó para él y para su familia lo que terminó en una tragedia. Mateo, de 24 años, decidió viajar a Briceño, un municipio ubicado a 50 kilómetros de Yarumal, donde se libraba una cruenta disputa territorial entre el Clan del Golfo y diversas facciones de las disidencias de las FARC. A pesar de los riesgos, el joven periodista quería cubrir un consejo de seguridad y buscar entrevistas con cabecillas de los grupos armados.Su padre recuerda la última conversación y la advertencia que le hizo ante la peligrosidad de la zona: “Por qué vas para Briceño, eso como está de peligroso por allá. ¿Es que no ha escuchado las noticias?”. Sin embargo, Mateo, confiado en su rol como comunicador, respondió que el evento estaría resguardado por el Ejército. Al salir de casa, su padre le dio la bendición en silencio: “El último recuerdo que yo tengo él es cuando él salió y me dio la espalda y apenas yo vi que él se fue a ir yo ahí mismo así por detrás (seña de darle la bendición) pero ni siquiera fue de frente, sino por detrás”.Al llegar a Briceño, Mateo se hospedó en un hostal y, al día siguiente, se internó en la vereda Palmichal. Iba desarmado, protegido únicamente por su carné de periodista y su celular. No obstante, en una zona donde los forasteros son vistos con sospecha, su presencia fue malinterpretada. Fue interceptado por hombres del Frente 36 de las disidencias de las FARC, bajo el mando de alias Chalá.Tortura y un final estremecedorLos detalles de su muerte, relatados por su padre según la información recibida de la región, son desgarradores. Mateo fue acusado de ser informante y sometido a suplicios antes de ser asesinado. “Le pegaron cinco tiros en los pies para que no corriera. Y ahí donde empezaron a como a torturarlo, a pedirle que dijera algo que él no sabía. Le dieron un tiro por acá (en la cara), otro por acá (en el abdomen) y el mortal (en la frente), ese fue el que lo mató”, narra Carlos Pérez con una entereza que estremece.Para la familia, el dolor de la pérdida se mezcla con el alivio amargo de saber que uno de esos tiros terminó con su sufrimiento: “Me imagino cómo sería el dolor que sentía y cómo pensaría, por ejemplo, en nosotros, sobre todo en mí, cuando le decía que no se fuera a ir por allá. Pues a Dios gracias, cuando me dijeron que el tiro que lo había matado, que le había dado en la cabeza, pues siquiera lo mataron de una, no lo dejaron ahí sufriendo y torturándolo. Ese tiro es un alivio”, comentó su padre. El editorial premonitorioUno de los aspectos más impactantes de la historia de Mateo Pérez es un editorial que escribió en 2021 para El Confidente. En ese texto, el joven reflexionaba sobre el asesinato de otros jóvenes en Yarumal, sin saber que sus palabras describirían, años después, la realidad de su propia familia.En aquel escrito, Mateo cuestionaba: "La sangre será limpiada, las honras fúnebres serán pagadas y la vida en el planeta seguirá como si nada. Pero, ¿quién borrará los traumas de los familiares? ¿Cómo le explicas a la madre que su hijo o hija se ha ido para siempre y que tendrá que vivir con ese vacío lo que le resta de vida?".Un llamado a la justiciaTras el asesinato, la familia denunció haber recibido amenazas y advertencias para que dejaran de buscarlo. Aunque John Edison Chalá, señalado como uno de los responsables, fue capturado y enfrentará cargos por homicidio y tortura, otros implicados siguen libres.Los padres de Mateo atribuyen la tragedia a la falta de control estatal en las regiones: “La institucionalidad del país que permite que estos grupos al margen de la ley hagan lo que les da la gana, porque ellos están teniendo actualmente una libre actuación, un libre albedrío, ellos se mueven por donde quieren”, denuncia su mamá, Gloria Rueda, quien clama por una justicia que no sea laxa: “Esperaría yo que la justicia nos responda y que en realidad paguen por sus crímenes, porque no es solamente el asesinato de mi hijo, son muchas otras cosas... Son muchas familias que están en este momento sufriendo la ausencia de sus seres queridos”.Mateo Pérez Rueda se convirtió en uno de los nueve periodistas asesinados en Colombia desde 2022, dejando un vacío inmenso en Yarumal y un legado de valentía en un oficio que, en las regiones, se ejerce bajo la sombra de las balas.
Dandeny Muñoz Mosquera, conocido como alias ‘La Quica’, cumple actualmente una condena de 10 cadenas perpetuas consecutivas en una prisión federal de California, Estados Unidos. A sus 61 años, este hombre, señalado de ser uno de los sicarios de mayor confianza de Pablo Escobar durante la época del Cartel de Medellín, ha pasado más de tres décadas tras las rejas en EE. UU. El equipo de Los Informantes habló con el sujeto a través de una llamada telefónica y también con su hija, Diana Katherine Muñoz, quien ha construido con él un vínculo a la distancia, marcado por cartas, llamadas y la esperanza de un reencuentro que aún no ha sido posible. Además reveló detalles sobre las condiciones en las que pasa su padre en prisión en Estados Unidos.En 1991, Dandeny fue capturado en Nueva York. Desde ese momento, se le vinculó con delitos como narcotráfico, el magnicidio del líder político Luis Carlos Galán y el atentado terrorista contra el avión de Avianca en 1989, un hecho que cobró la vida de 110 personas. Sin embargo, antes de ser trasladado a la prisión en la que se encuentra actualmente, el inicio estuvo marcado por un periodo de casi dos décadas de soledad absoluta.18 años en aislamiento solitarioDurante los primeros años de su sentencia, alias ‘La Quica’ fue sometido a un régimen de seguridad extrema que limitó cualquier interacción humana y actividad física fuera de su celda. Diana Katherine describió la dureza de esos años iniciales en los que el contacto con el mundo exterior era prácticamente inexistente.Según el relato de su hija, las condiciones de vida en ese periodo se redujeron a lo estrictamente esencial para la supervivencia dentro de un espacio confinado. “Al inicio, cuando a él lo capturaron allá, lo metieron en una prisión de máxima seguridad y tuvo 18 años en confinamiento solitario. No podía salir de la celda, no podían salir al patio, no podían hacer absolutamente nada. Los 18 años los pasó en esa celda”, explicó Diana Katherine al detallar la realidad de su padre en el sistema federal.La estructura de ese régimen de aislamiento restringía cualquier tipo de movimiento. Durante 18 años, la vida cotidiana de alias ‘La Quica’ transcurrió en un espacio mínimo, sin privacidad real y prácticamente sin contacto del exterior. Respecto a las características de este lugar, Diana Katherine precisó: “Ahí mismo, es el espacio donde está la cama, el inodoro, un lavamanos. Es lo único que tienen”. Durante casi dos décadas, ni sus abuelas ni sus tías pudieron visitarlo, a pesar de encontrarse en territorio estadounidense, debido a las estrictas prohibiciones del régimen de máxima seguridad.Alias ‘La Quica’ habla desde prisiónDesde su sitio de reclusión, alias ‘La Quica’ ha mantenido una postura defensiva frente a los cargos de terrorismo que le fueron imputados. Si bien admite haber tenido un historial delictivo en su juventud en Medellín, sostiene que los cargos por los que fue condenado en prisión fueron fabricados por las autoridades estadounidenses en un intento por obtener información sobre el paradero de Pablo Escobar.En una entrevista telefónica con Los Informantes recordó las circunstancias de su detención y el supuesto ofrecimiento que le hicieron los agentes judiciales. “Me dijeron que ese era el negocio, que si yo les ayudaba a encontrar a Pablo Escobar iban a traer a mi familia para acá, me iban a dar casa, me iban a dar dinero y si no me iban a dar nuevos cargos por los cuales me iban a dar de por vida en la prisión”, relató.Ante su negativa de colaborar, el procesado afirmó que el caso en su contra se construyó rápidamente. “Les pregunté que por qué, si yo no había cometido ningún delito aquí, digo que a ellos no les importaba que ese era el negocio y así fue como me fabricaron este caso, así de fácil. Entonces, me dieron 10 cadenas perpetuas”.Sobre su pasado en Colombia, Dandeny Muñoz fue enfático al diferenciar su actividad criminal de los cargos de narcotráfico y terrorismo internacional: “No, yo era delincuente. Yo sí me mantenía robando, yo siempre estuve en la cárcel en Colombia por robo. Mantenía robando bancos y joyerías y cosas así con mis amigos, pero aquí me vinieron a acusar de narcotráfico”, dijo.Uno de los puntos más polémicos de su expediente es su responsabilidad en la explosión del vuelo de Avianca. Alias 'La Quica' insiste en su inocencia respecto a este atentado y al asesinato de Luis Carlos Galán, argumentando que las investigaciones en Colombia no lo señalan directamente.Una vida en prisiónTras superar los 18 años de aislamiento extremo, la rutina de Dandeny Muñoz ha experimentado cambios significativos dentro del penal en California. Actualmente, el hombre dedica gran parte de su tiempo a la formación académica y a labores manuales como método de redención y resistencia mental ante una condena que no tiene fecha de finalización.A la fecha, ha logrado acumular más de 100 certificados de diversos cursos realizados dentro de la prisión. Además de la formación teórica, ha desarrollado habilidades en el tejido, una actividad que utiliza para crear objetos que envía a sus familiares.Su hija exhibió recientemente un peluche tejido con los colores de la bandera de Colombia que su padre confeccionó tras las rejas. “Ha aprendido a tejer. Este muñequito también me lo hizo él, él lo hizo en la cárcel. Sí, con los colores de Colombia”, relató Diana Katherine.Para su hija, este cambio en el comportamiento de su padre es una señal de transformación personal tras décadas de encierro. “Yo sé que él sí tuvo sus fallas y él hizo sus cometió sus errores y todo lo que hizo lo pagó acá y él está más que arrepentido de todas esas cosas y todo de su mal pasado porque eso fue de inmadurez, de ignorancia, de niñez”, afirmó.El anhelo de un reecuentroLa relación entre alias ‘La Quica’ y su hija Diana Katherine se ha construido a pesar de la distancia física absoluta. Ella tenía apenas meses de vida cuando lo vio por última vez en 1988, antes de que él viajara a Estados Unidos y fuera capturado. Durante 35 años, el contacto se ha mantenido vivo a través de cartas que, en sus años de infancia, su madre debía leerle.Gracias a la tecnología, la comunicación ha pasado a los correos electrónicos y llamadas, aunque el sistema carcelario no ha permitido videollamadas ni visitas presenciales. “Se siente raro porque está, pero no lo veo. Pero hace 35 años no lo he podido abrazar”, confesó la joven. Ante esta imposibilidad, Diana Katherine utilizó herramientas de inteligencia artificial para generar una imagen que simulara el encuentro físico que la realidad les ha negado. “El abrazo anhelado que llevo 34 años queriendo dárselo y lo hice y mira la foto”, explicó sobre la fotografía creada con IA.Para alias ‘La Quica’, quien desconoce gran parte de los avances del mundo exterior, esto fue una sorpresa. Según su hija, él aún mantiene en su memoria la cartografía de la Medellín de los años 90. “Él tiene todo el mapa de Medellín todavía en su memoria, pero ya todo está muy distinto... El celular pues es algo que él todavía no aterriza porque él nunca ha tenido eso en sus manos”, comentó Diana Katherine.A pesar de haber sido condenado a 10 cadenas perpetuas y de haber pasado por un prolongado periodo de aislamiento extremo, Dandeny Muñoz Mosquera y su hija mantienen la esperanza de una eventual revisión del caso o de un perdón presidencial. Sin embargo, según expertos. las posibilidades jurídicas hoy son consideradas remotas.*Este texto fue realizado con colaboración de un asistente de IA y editado por un periodista que utilizó las fuentes idóneas y verificó en su totalidad los datos. Cuenta con información y reportería propia de Los Informantes.
Dandeny Muñoz Mosquera, conocido bajo el alias de ‘La Quica’, se encuentra recluido en la prisión federal en California. A sus 61 años, el hombre que fue señalado como uno de los sicarios de mayor confianza de Pablo Escobar ha cumplido 35 años tras las rejas en los Estados Unidos, una condena que lo ha mantenido alejado de su país y de su familia desde 1991. Su vida ahora es muy diferente de la imagen de violencia que los expedientes judiciales le atribuyen; hoy, Muñoz Mosquera dedica parte de su tiempo a actividades como el tejido de peluches que son donados a una fundación, según reveló su hija en Los Informantes.Dieciocho años en aislamiento absoluto tras las rejasLa experiencia de Muñoz Mosquera en el sistema penitenciario estadounidense comenzó con un régimen de extrema rigurosidad. Durante sus primeros 18 años de reclusión, permaneció en un estado de confinamiento solitario en una celda de máxima seguridad. En ese espacio reducido, las condiciones de vida eran mínimas, contando únicamente con una cama, un inodoro y un lavamanos. Durante casi dos décadas, no tuvo permitido salir al patio ni realizar actividades grupales, y el acceso a visitas familiares fue nulo.Su hija, Diana Katherine Muñoz Castrillón, relató la dureza de ese periodo: “Muy triste y tampoco tuvo acceso a visitas. Por 18 años nadie de la familia lo vio, ni mis abuelas, ni mis tías que estaban allá y tenían la posibilidad, no se permitía”. Esta etapa de aislamiento extremo marcó profundamente la relación con ella, ya que su hija nació en 1988 y la última vez que tuvo contacto físico con él fue cuando apenas tenía meses de nacida.La vida actual del sicario de confianza de Pablo EscobarA pesar de las diez cadenas perpetuas consecutivas que pesan sobre él, alias 'La Quica' ha buscado formas de mantener su salud mental y espiritual. Según su hija, él ha acumulado más de 100 certificados de cursos realizados dentro de la prisión, practica ejercicio y dedica horas a la oración. “Ha aprendido a tejer. Este muñequito también me lo hizo él, él lo hizo en la cárcel. Sí, con los colores de Colombia”, explicó Diana Katherine mientras muestra las creaciones de su padre. De esta manera han mantenido el vínculo pese al tiempo y la distancia.La defensa de alias 'La Quica'Desde su celda en California, Muñoz Mosquera sostiene una versión radicalmente opuesta a la de los tribunales norteamericanos, los cuales lo sentenciaron por cargos de terrorismo y narcotráfico, incluyéndolo como responsable del atentado al avión de Avianca y del magnicidio de Luis Carlos Galán. En una comunicación telefónica, el recluso detalló las circunstancias de su detención en Nueva York en 1991, afirmando que su proceso judicial fue irregular.'La Quica' asegura que, al ser capturado mientras usaba un teléfono público, las autoridades le propusieron un trato: “Me dijeron que bueno, que ese era el negocio, que si yo les ayudaba a encontrar a Pablo Escobar iban a traer a mi familia para acá, me iban a dar casa, me iban a dar dinero y o si no me iban a dar nuevos cargos por los cuales me iban a dar de por vida en la prisión”. Al no aceptar, sostiene que le fabricaron los cargos que hoy lo mantienen sentenciado. Aunque reconoce un pasado criminal en Colombia, Muñoz marca una línea clara entre sus delitos admitidos y los actos terroristas por los que purga condena: “Yo era delincuente. Yo sí me mantenía robando y cometiendo... Mantenía robando bancos y joyerías y cosas así con mis amigos, pero aquí me vinieron a curar de narcotráfico. Yo nunca conozco la droga, no he tocado la droga en mi vida”.El vínculo familiar: cartas, llamadas e inteligencia artificialLa historia de 'La Quica' en prisión está ligada a la vida de Diana Katherine, quien se ha convertido en su único vínculo constante con el mundo exterior. Durante décadas, su comunicación se limitó a esquelas y cartas que Muñoz enviaba desde la cárcel. “Tengo cartas que yo era una niña que ni siquiera podía leer. Mi mamá me las tenía que leer. Muchas esquelas que yo le mandé en esa época que se usaban nos las devolvían por seguridad”, recordó su hija.Con el avance de la tecnología, las cartas dieron paso a correos electrónicos y llamadas telefónicas, aunque nunca han podido realizar una videollamada ni verse en persona debido a las restricciones de seguridad y la negativa de visa para su hija. Ante la imposibilidad de un encuentro físico, Diana Caterine utilizó la inteligencia artificial para crear una imagen que simulara el abrazo que no se han dado en 35 años. “El abrazo anhelado que llevo 34 años queriendo dárselo y lo hice y mira la foto", contó sobre la fotografía que su padre aún no ha podido ver físicamente.Raíces y legado en MedellínDandeny Muñoz nació en 1965 en una familia numerosa de 15 hermanos. Su padre fue dragoneante de la Policía y su madre una predicadora cristiana. Dentro de su familia, la figura de su hermano Tyson, abatido en 1990, fue clave, ya que Muñoz asegura que era él quien realmente trabajaba directamente con Pablo Escobar. Gran parte de sus hermanos murieron en la guerra de los años 90 y sus restos reposan en el mausoleo familiar en Medellín.A pesar de los estigmas y la sentencia judicial, Diana Katherine afirma conocer a un hombre distinto al de los expedientes: “La vida y lo que yo conozco de mi papá es otra historia totalmente diferente... Es una persona con una fortaleza mental y espiritual admirable”. Actualmente, Muñoz Mosquera se aferra a la esperanza de que nuevas revisiones de documentos relacionados con el caso Avianca y el DAS en Colombia puedan demostrar que no tuvo participación en los hechos terroristas por los que paga 10 cadenas perpetuas.*Este texto fue realizado con colaboración de un asistente de IA y editado por un periodista que utilizó las fuentes idóneas y verificó en su totalidad los datos. Cuenta con información y reportería propia de Los Informantes.
A sus 61 años, la vida de Dandeny Muñoz Mosquera, conocido en la historia criminal de Colombia como alias ‘La Quica’, se resume en cuatro paredes dentro de una prisión federal en California, Estados Unidos. Señalado en la década de los 90 como uno de los hombres de mayor confianza de Pablo Escobar y responsable de actos que estremecieron al mundo, hoy purga una condena que desafía la lógica del tiempo: 10 cadenas perpetuas consecutivas. Los Informantes habló con él y su hija.Muñoz Mosquera ha pasado más de la mitad de su vida en el sistema carcelario estadounidense como resultado de un proceso judicial que lo vinculó con el narcotráfico, el magnicidio de Luis Carlos Galán y el atentado al avión de Avianca en 1989, donde murieron 110 personas.Dieciocho años de aislamiento en una cárcel de máxima seguridadEl inicio de su condena en los Estados Unidos estuvo marcado por un régimen de aislamiento que se prolongó por casi dos décadas. Según relata su hija, Diana Katherine Muñoz, quien solo tiene registros de él a través de cartas y llamadas, los primeros años de su padre fueron en condiciones de restricción extrema.“Al inicio, cuando a él lo capturaron allá, lo metieron en una prisión de máxima seguridad y tuvo 18 años de confinamiento solitario. Era en una celda que no podía salir de la celda, no podían salir al patio, no podían hacer absolutamente nada. Los 18 años los pasó en esa celda”, explicó Diana Katherine sobre la realidad que enfrentó Muñoz Mosquera.En ese espacio mínimo, el contacto humano era inexistente y la infraestructura se limitaba a lo básico: “Ahí mismo, en el espacio donde están está la cama, el inodoro, un lavamanos. Es lo único que tienen”.Lo que dice alias ‘La Quica’ sobe los delitos que cometió Desde la prisión, alias ‘La Quica’ rompió su silencio para dar su versión sobre cómo terminó sentenciado a cadena eterna en un país donde, según afirma, no cometió delitos. El hombre, que nació en Medellín en 1965 en el seno de una familia de 15 hermanos, admite un pasado delictivo en Colombia, pero no sobre los cargos de terrorismo.“No, yo era delincuente. Yo sí me mantenía robando, yo siempre estuve en la cárcel en Colombia por robo. Mantenía robando bancos y joyerías y cosas así con mis amigos, pero aquí me vinieron a acusar de narcotráfico”, relató en entrevista telefónica.Muñoz Mosquera sostiene que su captura en Nueva York en 1991 fue el inicio de un montaje judicial: “Me dijeron que bueno, que ese era el negocio, que si yo les ayudaba a encontrar a Pablo Escobar iban a traer a mi familia para acá, me iban a dar casa, me iban a dar dinero y o si no me iban a dar nuevos cargos por los cuales me iban a dar de por vida en la prisión”.“Les pregunté que por qué, si yo no había cometido ningún delito aquí, digo que a ellos no les importaba que ese era el negocio y así fue como me fabricaron este caso, así de fácil. Entonces, me dieron 10 cadenas perpetuas”, sentenció Muñoz.El atentado del avión de Avianca y el magnicidio de Luis Carlos GalánUno de los puntos más polémicos de su expediente es su responsabilidad en la explosión del vuelo de Avianca. Alias 'La Quica' insiste en su inocencia respecto a este atentado y al asesinato de Luis Carlos Galán, argumentando que las investigaciones en Colombia no lo señalan directamente.Incluso, mencionó haber intentado comunicarse con los hijos del líder político asesinado. “Hace días yo le mandé una carta a los a los hijos de Galán y me contestaron muy déspotamente como diciendo que está bien lo que te hicieron por allá, sabiendo ellos de que yo no tuve ninguna participación en la muerte del papá de ellos”, afirmó.Según su testimonio, el verdadero vínculo con Escobar provenía de su hermano, Brance Muñoz Mosquera, alias ‘Tyson’, muerto en 1992: “Mi hermano es el que trabajaba con él”.A pesar de sus argumentos, la justicia de EE. UU. mantuvo la condena basada en cargos de terrorismo y narcotráfico, vinculándolo con actividades delictivas desde finales de los años 70. Muñoz cuestiona esto señalando su edad en aquel entonces: “En el 78 yo solamente tenía 12 años, era un niño”.Rutina entre tejidos y estudio en prisiónLejos de la imagen del temido sicario, el día a día de ‘La Quica’ en la actualidad se divide entre la formación académica y las manualidades. Ya ha acumulado más de 100 certificados de cursos realizados dentro de la prisión.Su hija describe a un hombre que busca redención. Además de realizar ejercicio y dedicar tiempo a la oración, Muñoz Mosquera ha desarrollado una habilidad particular para el tejido. “Ha aprendido a tejer. Este muñequito también me lo hizo él, él lo hizo en la cárcel. Sí, con los colores de Colombia”, relató Diana Katherine mientras muestra un peluche que su padre le envió.Esta transformación es vista por su hija como una muestra de arrepentimiento por su pasado en Medellín. “Yo sé que él sí tuvo sus fallas y él hizo sus cometió sus errores y todo lo que hizo lo pagó acá y él está más que arrepentido de todas esas cosas y todo de su mal pasado porque eso fue de inmadurez, de ignorancia, de niñez”, afirmó ella.El vínculo padre e hija que desafía la distanciaDiana Katherine Muñoz tenía apenas meses de nacida cuando vio a su padre por última vez en 1988. Durante años, las cartas fueron su único contacto. “Tengo cartas que yo era una niña que ni siquiera podía leer. Mi mamá me las tenía que leer”, recuerdó Diana.Con el tiempo, el correo físico dio paso a correos electrónicos y llamadas telefónicas, aunque el contacto visual sigue siendo una meta inalcanzable, ya que nunca han tenido una videollamada ni visitas personales en California.“Se siente raro porque está, pero no lo veo. Pero hace 35 años no lo he podido abrazar”, confesó la joven.Ante la imposibilidad de un encuentro, Diana recurrió a la tecnología moderna para crear un recuerdo que la realidad le ha negado. “El abrazo anhelado que llevo 34 años queriendo dárselo y lo hice y mira la foto”, explicó sobre una foto en la que se abrazan que creó con inteligencia artificial.Para Muñoz Mosquera, quien desconoce gran parte de los avances del mundo exterior, esto fue una sorpresa: “Él tiene todo el mapa de Medellín todavía en su memoria, pero ya todo está muy distinto... El celular pues es algo que él todavía no aterriza porque él nunca ha tenido eso en sus manos”.La esperanza frente a la condena perpetuaA pesar de la magnitud de la sentencia, que en la práctica supone una muerte lenta en prisión, Muñoz Mosquera y su hija mantienen la fe en una revisión de su caso o un perdón presidencial, opciones que hoy parecen remotas.Por su parte, Diana Katherine persiste en su búsqueda de obtener una visa para viajar a Estados Unidos y materializar el abrazo que la inteligencia artificial solo pudo simular. “Yo no sé cuándo, no sé cómo y no sé dónde, pero yo sé que se va a dar”, sostiene con firmeza.Mientras tanto, en Medellín, los restos de la familia Muñoz Mosquera, incluidos sus padres y varios hermanos fallecidos en la guerra de los 90, reposan en un mausoleo del cementerio San Pedro, siendo Diana el único vínculo vivo y constante que mantiene a ‘La Quica’ conectado con un mundo que dejó atrás hace tres décadas y media.
El estreno de la serie Dear Killer Nannies: Criado por sicarios ha despertado el interés por la vida privada de uno de los criminales más conocidos de la historia: Pablo Escobar Gaviria. Esta producción de ocho capítulos es ambientada en la Colombia de los años 80 y 90 desde un ángulo poco explorado: está contada desde los ojos de Juan Pablo Escobar, hijo del capo del Cartel de Medellín, durante su niñez y adolescencia. La trama se enfoca en cómo este niño vivía en un mundo de lujos increíbles mientras sus mejores amigos y protectores eran, en realidad, los hombres más peligrosos de la organización.El reparto de 'Dear Killer Nannies: Criado por sicarios'La serie, que cuenta con la participación de actores como John Leguizamo en el papel de Pablo Escobar y Laura Rodríguez como Victoria Henao, muestra cómo el entorno de la Hacienda Nápoles estaba custodiado por un grupo de hombres leales al servicio del narcotráfico. Uno de los más importantes es alias ‘El Rodri’, interpretado por Julián Zuluaga, quien se vuelve muy cercano al joven Juan Pablo. En la historia, este hombre arriesga su vida por el niño mientras comete sus primeros crímenes para poder mantener a su familia. También está Angie, personaje de Juanita Molina, una mujer de clase media que se siente atraída por el mundo criminal y que destaca por ser muy firme y saber usar armas de fuego a la perfección.El reparto también incluye a ‘Kiss’ (Andrés Delgado), un líder con mucha chispa que usa el humor negro para esconder sus debilidades y ‘El Dorado’, el encargado de vigilar a todo el grupo y al propio Juan Pablo con un estilo bastante raro y creativo. El equipo de "niñeros" se completa con ‘Tina’, que tiene una energía muy festiva, y ‘Lagaña’, un hombre de carácter explosivo que a veces es cariñoso y otras veces muy violento. La cruda realidad del hijo de Escobar: "Nadie más jugaba conmigo"Fuera de la televisión, el verdadero protagonista de estos recuerdos es Juan Sebastián Marroquín, el nombre que Juan Pablo Escobar eligió para empezar de cero en Argentina hace más de 20 años. En una entrevista con Los Informantes en el 2018, Marroquín recordó y confirmó lo que se ve en la serie no es exageración. Sobre esos años en los que creció rodeado de asesinos, fue muy claro: "Los peores bandidos de Colombia fueron mis niñeras, de eso no tenga duda y eran los únicos con los que jugaba porque nadie más jugaba conmigo", señaló.Esa soledad marcó su infancia. Aunque iba al colegio y tenía compañeros, la sombra de su padre hacía que los demás se alejaran. "Tenía amigos, pero después dejaron de serlo porque sus padres los obligaban a no no meterse conmigo", recordó. El único amigo que le quedó de esa época era un niño huérfano que no tenía a nadie que le prohibiera juntarse con el hijo de Pablo Escobar. Sin otros niños cerca, su tiempo lo pasaba con los sicarios, aprendiendo cosas de adultos para que las horas pasaran más rápido. "¿A qué jugaba? A lo que juegan los grandes... billar... y el tiempo había que matarlo haciendo nada", explicó Marroquín. Mientras él jugaba, esos mismos "niñeros" solían quitarle la vida a políticos, periodistas y policías."Mi hijo mi profesión es ser bandido"A pesar de que vivían en una burbuja de felicidad que duró hasta que él cumplió siete años, Pablo Escobar nunca le ocultó a qué se dedicaba. Marroquín cuenta que, tras la muerte del ministro Rodrigo Lara Bonilla, todo cambió, pero su papá ya le había soltado la verdad de frente: "Mi papá a los 7 años me dijo 'Mi hijo mi profesión es ser bandido a eso es a lo que yo me dedico'".Una de las cosas que más sorprende de su relato es la forma en que Pablo Escobar lo educó sobre las drogas. Siendo el hombre que inundó el mundo de cocaína, con su hijo era muy estricto. Marroquín recuerda que cuando tenía ocho años, su padre le dio un consejo que nunca olvidó: "Valiente es el que no la prueba. Tus amigos te van a decir que eres un cobarde si no la consumes, pero el verdadero valiente es el que elige no probar la droga, ese es el valiente, el débil es el que la prueba", dijo. Para Juan Sebastián, esa charla fue definitiva porque, según sus palabras, su papá "legalizó las drogas para mi mundo", mostrándole lo malas que eran mientras el resto del planeta vivía el terror de su negocio.Lujos, motos y tesoros perdidosCrecer en la Hacienda Nápoles significaba tenerlo todo. Eran 3000 hectáreas con 27 lagos y miles de empleados. Marroquín cuenta que a los cuatro años ya tenía su primera moto, y para cuando cumplió los 11, su colección pasaba de las 30. Incluso, siendo casi un niño de 12 o 13 años, ya tenía su propio apartamento de soltero porque su mamá prefería saber dónde encontrarlo si pasaba algo urgente. Los regalos no eran juguetes normales, sino piezas de museo. En un cumpleaños recibió un cofre con las cartas originales de Manuelita Sáenz a Simón Bolívar. También tuvo en sus manos la espada de Bolívar, aunque luego tuvo que devolverla. Sin embargo, todo ese oro y esas reliquias se esfumaron cuando la guerra se puso seria. Marroquín recuerda los meses que pasaron escondidos en Bogotá, como "los peores meses de la vida... porque ahí fue el principio del fin de mi padre del Cártel de Medellín, como tal de mi familia, de nuestra esperanza vida de todo ahí terminó todo". En ese tiempo no podían ni mirar por la ventana porque tenían miedo de que un francotirador les disparara.Una vida tras la sombra del apellido EscobarHoy, Juan Sebastián Marroquín busca que su historia sirva de advertencia y no de apología. A pesar del parecido físico y los gestos que comparte con su padre, su misión actual es dar conferencias para inspirar a los jóvenes a elegir un camino distinto. "Les cuento historias, pero más historias que los inspiren a no seguir el camino de mi padre, no historias que los hagan creer que qué bonito que era Nápoles", explicó.Su intención al colaborar con relatos que inspiran producciones como Dear Killer Nannies es generar conciencia: "No para hacer apología del delito, no para justificar ningún acto de violencia de mi padre sino justamente para que generemos conciencia en nosotros mismos en nuestra juventud y para evitar que historias como las que ya vivió este país... no se repitan", concluyó.*Este texto fue realizado con colaboración de un asistente de IA y editado por un periodista que utilizó las fuentes idóneas y verificó en su totalidad los datos. Cuenta con información y reportería propia de Los Informantes.
La Sociedad de Activos Especiales (SAE) concretó la venta de uno de los bienes más emblemáticos y polémicos que pertenecieron al extinto narcotraficante Pablo Escobar Gaviria. Se trata de la finca La Manuela, una propiedad de 7.826 metros cuadrados ubicada estratégicamente a orillas del embalse de Guatapé, específicamente en la vereda El Uvital del municipio de El Peñol, en el Oriente antioqueño. Este predio, que por décadas simbolizó el poder criminal del Cartel de Medellín, fue finalmente adjudicado a través de una subasta pública por un valor exacto de $7.700 millones de pesos.De acuerdo con Caracol Radio, Amelia Pérez Parra, presidenta de la SAE, destacó la relevancia de este movimiento financiero y legal para el Estado colombiano. Según la funcionaria, “Se hizo la venta de un inmueble emblemático que perteneciera en su momento a Pablo Escobar Gaviria. El inmueble, denominado La Manuela, fue adquirido mediante subasta pública que se realizó por la sociedad de activos especiales, por más de siete mil setecientos millones de pesos”.El fin de tres décadas de explotación ilegal y "narcotours"A pesar de estar bajo la mira del Estado, el predio de La Manuela se mantuvo durante treinta años bajo una administración irregular que burló el control de las autoridades. Según registros de Noticias Caracol, la propiedad fue ocupada por un mayordomo y su familia, quienes durante tres décadas explotaron el lugar comercialmente sin generar un solo peso de ingreso para la Nación.El modelo de negocio clandestino se centraba en el denominado “turismo asociado al narcotráfico”, donde se cobraba a visitantes nacionales y extranjeros por recorrer las ruinas de la casa principal, mientras se relataban historias sobre la vida del capo. La recuperación de este activo no fue sencilla; la SAE tuvo que ejecutar una de sus operaciones de desalojo más complejas debido al asedio criminal y las intimidaciones dirigidas hacia la gerencia regional de Antioquia para evitar que el Estado retomara el control del inmueble.Un tesoro botánico exótico en medio de las ruinasMás allá de su pasado delictivo, La Manuela destaca por su invaluable riqueza ecológica, fruto de los caprichos del narcotraficante. Escobar convirtió el terreno en un jardín botánico privado con especies traídas de diversas partes del mundo. En los 7.826 metros cuadrados de la finca se encuentran ejemplares de magnolias y tulipanes únicos en la región, además de árboles exóticos importados desde Europa, África, Estados Unidos y Chile.Esta particularidad, sumada a su ubicación privilegiada con vista al lago, convirtió a la finca en una de las propiedades favoritas del narcotraficante, quien la bautizó en honor a su hija. No obstante, durante años, esta opulencia se transformó en un “monumento a la desidia”, con estructuras en ruinas devoradas por la maleza y marañas judiciales provocadas por abogados expertos en dilatar los procesos de extinción de dominio.El desafío de la SAE: administrar el botín de la mafiaLa subasta de La Manuela es un caso exitoso dentro de un panorama institucional sumamente complejo. La SAE es la inmobiliaria más grande del país, encargada de administrar y vender los bienes que la justicia arrebata a narcotraficantes, guerrilleros, paramilitares y políticos corruptos. Su portafolio es vasto y diverso, superando un patrimonio de $15 billones de pesos.Andrés Ávila, quien fue director de la entidad hasta 2022, describió en 2021 a Noticias Caracol la magnitud de la operación institucional: “Somos la inmobiliaria más grande del país y del mundo en administración de bienes de origen ilícito 28 mil inmuebles en toda Colombia”. Este holding incluye desde hoteles, fincas y droguerías, hasta empresas de servicios públicos, transporte aéreo, comercializadoras de oro e incluso más de 15.000 semovientes.Sin embargo, el éxito de la venta de La Manuela contrasta con la lenta recuperación de activos bajo administración del Estado. Aunque la SAE tiene a su cargo miles de inmuebles, solo una parte ha logrado la extinción de dominio plena, debido principalmente a la demora de los procesos judiciales. Estas disputas legales, impulsadas por recursos y maniobras de antiguos propietarios, suelen prolongarse durante años e incluso décadas.Destino de los recursos y transparencia institucionalLa venta por $7.700 millones de esta propiedad en Guatapé no solo representa un cierre simbólico al legado de Escobar, sino también una inyección de recursos para programas sociales y de justicia. La ley colombiana estipula que los fondos generados por la administración y venta de estos bienes tienen una destinación específica.Además de la lucha contra el crimen organizado, los recursos obtenidos a través de estas subastas se transfieren a entidades del Estado como la Agencia Nacional de Tierras y el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), y se destinan a la reparación de las víctimas del conflicto armado y a proyectos de desarrollo en el archipiélago de San Andrés. La comercialización de estos bienes busca fortalecer la financiación de programas sociales y de interés público.Esta transacción se consolida como un hito histórico en Colombia, al tratarse de uno de los bienes más emblemáticos del antiguo Cartel de Medellín que, tras décadas de ilegalidad, pasa finalmente a manos legales y con fines productivos para el Estado.*Este texto fue realizado con colaboración de un asistente de IA y editado por un periodista que utilizó las fuentes idóneas y verificó en su totalidad los datos.
El 2 de diciembre de 1993 murió Pablo Escobar. Treinta y dos años después, revelaciones de un fallido intento de asesinarlo con 12 mercenarios europeos y una recompensa de 15 millones de dólares. El líder de Cartel de Medellín fue abatido por la Policía en un operativo que marcó el fin del capo más temido de Colombia. Se conocieron detalles de un plan gestado en 1989 por el Cartel de Cali para asesinarlo. El encargado de la operación fue el Mayor retirado Luis Mario del Vasto Cerón, quien habló de la misión en 'Más Allá del Silencio Podcast'.La misión fue patrocinada por los cuatro jefes del Cartel de Cali: Miguel y Gilberto Rodríguez Orejuela, José Santa Cruz (Chepe), y Pacho Herrera. La recompensa prometida era monumental: $15 millones de dólares. El Mayor del Vasto, quien se acababa de retirar del Ejército por las malas políticas militares, había sido contactado por Miguel Rodríguez Orejuela, quien conocía toda su vida.El Mayor ya tenía contactos para la contratación de mercenarios, pues anteriormente había buscado para una operación que se canceló contra las FARC, financiada por Rodríguez Gacha.La alianza de $15 millones de dólares contra Pablo EscobarLa decisión del Cartel Cali de eliminar a Escobar se fundamentaba en un odio originado por una disputa personal que escaló a guerra de carteles. Del Vasto relató que, según Pacho Herrera, el conflicto comenzó cuando un hombre de Cali, Piña, se involucró sentimentalmente con la mujer del Negro Pavón, un hombre de Pablo, mientras este estaba en prisión. Piña, al salir, se enamoró de ella. Cuando Pavón se enteró, buscó venganza, pero Piña se le adelantó y lo mató.Pablo Escobar, al enterarse de la muerte de su hombre, exigió la entrega de Piña, y luego, de Pacho Herrera, a los hermanos Rodríguez Orejuela, quienes se negaron a entregar a su socio. Del Vasto señaló que este incidente fue el detonante que inició la guerra entre ambos carteles.Para la Operación Nápoles, los de Cali contrataron a 12 mercenarios de origen europeo: ingleses, irlandeses, escoceses e italianos. La operación, que se montó en secreto, debía ser aerotransportada, ya que llevar a estos hombres desde Cali a Nápoles era imposible por tierra, por ser una zona manejada por Escobar.La estrategia era aprovechar que Pablo Escobar iba a celebrar la primera Copa Libertadores por parte del Atlético Nacional en su Hacienda Nápoles. Los jefes del Cartel de Cali lo tenían muy claro. El botín era $15 millones de dólares.Para el golpe, se compraron dos helicópteros en Miami, que fueron traídos por etapas a Colombia. Estos fueron pintados como unidades policiales. Los mercenarios, junto con los colombianos, iban uniformados como policías. Lo más delicado fue la adquisición de la ametralladora que se montaría en el helicóptero.La operación planificado consistía en entrar "ametrallando y lanzando granadas sobre las garitas", señaló, ya que estas eran el punto de fuego de la defensa de Pablo. Luego, simultáneamente, los dos helicópteros desembarcarían para buscar al objetivo principal: "dar de baja a Pablo Escobar”. Para garantizar el éxito, un avión Caravana de Pacho Herrera con 15 gatilleros de reserva debía aterrizar en la pista de Nápoles para apoyo.Respecto a la prueba de la misión, del Vasto relató la exigencia del Cartel de Cali: Don Miguel y Gilberto "hablaron nos trae un dedo". Chepe fue más ambicioso: "No, nos trae una mano porque es más creíble". Finalmente, fue un mercenario holandés quien sugirió la cabeza para que haya más seguridad.El 6 de junio de 1989 se puso en marcha la Operación Nápoles, el plan del Cartel de Cali para asesinar a Pablo Escobar. El mayor retirado Luis Mario del Vasto Cerón, reclutado por Miguel Rodríguez Orejuela, lideraba la misión junto a 12 mercenarios británicos.Antes del ataque, del Vasto recibió la confirmación: “El objetivo está ahí, Pablo está enguayabado; se emborrachó anoche”. Sin embargo, al sobrevolar Sonsón, una densa neblina cerró la ruta. El helicóptero, donde viajaba el mando de la operación, chocó contra una montaña.El piloto, apodado Tigre, murió en el impacto. Del Vasto relató: “Lo levanté y sentí que no había nada que hacer; estaba partido en la cintura”. Tras evacuar el cadáver y ocultar las armas, los sobrevivientes caminaron tres días hasta ser rescatados.Aunque la misión fracasó, los capos del Cartel de Cali recibieron a Del Vasto con whisky y palabras de aliento: “No se preocupe, mayor, trataron de cumplir la misión”. Los mercenarios recibieron pagos parciales, pero el millón de dólares prometido al mayor quedó perdido en la montaña de Sonsón.Así era el temido capo Pablo EscobarLa vida criminal de Pablo Escobar no solo motivó planes de asesinato entre carteles, sino que dejó una estela de crímenes que tocó las esferas más altas del Estado, según revelaciones en Los Informantes.El exmagistrado José Roberto Herrera, quien hizo parte de la Comisión de la Verdad en 1992, recordó que el terror era tan grande que los narcos temían era a la extradición. Los indicios apuntan a Escobar como financiador de la toma al Palacio de Justicia en 1985, en el que se dice que la suma al M-19 ascendió a dos millones de dólares. Aquel día, la única sala reunida era la Constitucional, que debía decidir la constitucionalidad de la Ley Aprobatoria del Tratado de Extradición con los Estados Unidos. Una tremenda coincidencia.El abogado penalista Gustavo Salazar Pineda, quien defendió a gente del clan, describió a Escobar como "un psicópata, un artista de la maldad". El abogado afirmó que Escobar murió "diezmado económicamente" y que su gran fortuna la dilapidó en la guerra. Asimismo, la crueldad de Escobar se extendía incluso a sus socios.Por su parte, en una reciente entrevista, el sobrino nieto de Escobar, Daniel Escobar, también habló de lo que significó para él y su familia crecer con la sombra del capo. Daniel, quien nació el mismo año que murió su tío abuelo, relató las peculiaridades de su infancia, viviendo en lo que describió como una jaula de oro. Afirmó que hubo un colegio exclusivo para los hijos de los mafiosos. Daniel relató cómo era la vida cotidiana en esa burbuja: "Afuera de los salones teníamos los guardaespaldas de nosotros esperándonos, cuidándonos, armados porque en el colegio se han entrado armados porque estaban cuidando los hijos de los del cartel de Medellín". Daniel lamentó que, a pesar del tiempo transcurrido, el estigma sigue.*Este texto fue realizado con colaboración de un asistente de IA y editado por un periodista que utilizó las fuentes idóneas y verificó en su totalidad los datos. Cuenta con información y reportería propia de Los Informantes.
En diciembre de 1993, la noticia de la muerte de Pablo Escobar Gaviria y las imágenes de su cuerpo sobre un tejado le dieron la vuelta al mundo. Fue el final del narco que había instalado el sicariato y el terrorismo para intimidar al país. Su rastro sigue reapareciendo en los momentos más trágicos de la historia colombiana, especialmente cuando se conmemoran los 40 años de la toma del Palacio de Justicia.El asalto, ejecutado por el grupo guerrillero M-19 en noviembre de 1985, no fue solo un ataque político; se convirtió en el punto de quiebre donde se sospecha que las agendas del narcotráfico y la insurgencia se unieron, impulsadas por un objetivo común: detener la extradición de criminales a Estados Unidos. La investigación de años apunta a que Pablo Escobar no solo deseaba el caos, sino que lo financió con una suma millonaria para garantizar que la justicia colombiana colapsara.El pánico a la extradición y las amenazas de EscobarEn aquellos años, el tema de la extradición era el gran terror de la élite criminal. El exmagistrado José Roberto Herrera, quien hizo parte de la Comisión de la Verdad en 1992 para investigar lo sucedido en el Palacio de Justicia, ha sido clave en revelar detalles.Los magistrados de la Corte Suprema, específicamente los de la sala penal y la sala constitucional, estaban constantemente amenazados por los extraditables. El pánico de los narcos a ser enviados a Estados Unidos era bastante. La intimidación no se quedaba en comunicados o notas periodísticas; era directa y personal. El exmagistrado recordó en Los Informantes cómo el capo ejercía una presión imposible sobre las cabezas de la justicia:"Pablo Escobar llamaba directamente a los magistrados de la Corte diciéndole dónde estaban sus hijos", relató.La toma del Palacio de Justicia y Pablo EscobarEl 6 de noviembre de 1985, el día en que el M-19 asaltó el Palacio de Justicia, ocurrió una "coincidencia": la única sala que estaba reunida era la sala constitucional. ¿Y qué tema discutían? Estaban reunidos porque esa sala debía decidir la constitucionalidad de la ley aprobatoria del tratado de extradición con los Estados Unidos.Este hecho no pasó desapercibido para los investigadores. Aunque existía una división dentro del M-19, pues algunas personas no eran partidarios ni del narcotráfico ni de la lucha contra la extradición, pero otros sí, el interés de Escobar en frenar el tratado y la presencia del M-19 en el Palacio se entrelazaron. La evidencia recopilada por la Comisión de la Verdad y los testimonios de exnarcos, guerrilleros y militares señalaron el contacto frecuente con el jefe mafioso de Medellín.¿El patrocinio millonario de Pablo Escobar?La investigación del exmagistrado Herrera, basada en el rigor de años de trabajo, apunta a que el dinero de Pablo Escobar sirvió para garantizar el ataque. La toma del Palacio de Justicia por parte de la guerrilla M-19 tenía como uno de sus objetivos principales la inconstitucionalidad del tratado de extradición.Herrera afirmó que existen elementos suficientes para señalar a Escobar como el principal financiador del asalto."Está la versión directa de que ellos financiaron la toma para que tuvieran armas o tuvieran algún apoyo en ese sentido y se dice que la suma fueron 2 millones de dólares", señaló.Esta inyección de dinero, que según los reportes alcanzó los 2 millones de dólares, habría servido para comprar armas o apoyo logístico al grupo guerrillero.Más allá de los testimonios, la presunta conexión entre el Cartel de Medellín y el M-19 quedó registrada en un objeto físico: una libreta.El periodista Andrés Carmona en su libro ‘Palacio de Justicia desclasificado’ descubrió que una libreta hallada en un allanamiento contenía los nombres de varios de los magistrados que terminaron muertos en esa triste tarde de noviembre hace 40 años.La toma del Palacio de Justicia fue uno de los puntos más oscuros de su guerra contra el Estado.EL legado de horror de Pablo EscobarEl capo fue el responsable de la matanza indiscriminada de jueces, magistrados, policías, periodistas, y pasajeros de aviones, además de ordenar el asesinato de candidatos presidenciales.Su influencia y su fortuna fueron inmensas. La revista Forbes estimó su riqueza en $3.000 millones de dólares en 1987, lo que le permitió comprar la Hacienda Nápoles y llenarla de animales exóticos, así como llegar a ser congresista. Imponía sus propias reglas, incluyendo un impuesto de guerra a sus socios.El fin de su reinado de terror llegó el 2 de diciembre de 1993, hace 32 años. Aunque llegó a amasar una gran riqueza, se afirma que murió pobre después de haber gastado su fortuna en la guerra contra el Estado. Escobar pretendía tomarse la sociedad entera, pero terminó cooptado por el Estado y abatido con un tiro en la cabeza sobre un tejado en Medellín, dejando un amargo legado.
Hace 32 años, la noticia de la muerte del capo y líder del Cartel de Medellín Pablo Escobar Gaviria y las imágenes de su cuerpo tendido sobre un tejado en un barrio de Medellín le dieron la vuelta al mundo. Aquel día de diciembre de 1993 marcó el final de un criminal que instaló el sicariato y el terrorismo para intimidar al país. Sin embargo, la sombra de su maldad y la fascinación por su mente perversa perduran.Para entender la dimensión del daño que causó, es fundamental escuchar a quienes estuvieron cerca de su entorno. Gustavo Salazar Pineda, un abogado penalista que se especializó en defender a miembros del clan mafioso y a otros criminales, fue bautizado como el abogado de la mafia. En Los Informantes reveló detalles del perfil del capo, definido no solo como un asesino, sino como un tipo dotado de una inteligencia que puso al servicio del mal.Salazar Pineda no tiene dudas al definir la esencia de Pablo Escobar, para el abogado, el capo era "un psicópata creador, un inteligente, un artista de la maldad, eso era Pablo Escobar", dijo.“El entorno de Pablo Escobar era el de los bandidos, una jerarquía de la mafia, su entorno era él emperador, los súbditos, el bufón, los cortesanos”, señaló.La personalidad del capo Pablo EscobarLa maldad de Escobar, según Salazar Pineda, radicaba en su capacidad para operar sin límites, una característica alimentada por una siniestra indiferencia ante el peligro. El capo no conocía la sensación de temor, pero era experto en provocarla.El abogado describe a Escobar como un hombre que "no sabía qué era el miedo", pero que, en contraste, sí lo inspiraba.Escobar se sentía tan poderoso imponiendo sus propias reglas, sus propios impuestos y sus propias sentencias de muerte."Pablo era el típico mafioso como un Estado imponiendo impuestos, el impuesto de la guerra y al que no lo mataba", dijo.Esta filosofía de 'el impuesto de la guerra' lo llevó a cometer atrocidades que rebasaron cualquier justificación criminal. La violencia contra las autoridades, que incluyó la matanza de policías, jueces, magistrados y periodistas: "Respecto de los policías fue una brutalidad".Pero el acto que, incluso para Salazar Pineda, demostró la falta total de límites fue la bomba colocada en el avión de Avianca. El abogado es enfático al señalar la dimensión de este crimen, calificándolo de irracional: "Lo del avión de Avianca no tiene presentación. Es que la estupidez humana a veces no tiene límites", dijo.Pablo Escobar no tuvo límites, mandó a matar a Luis Carlos Galán, puso la bomba en El Espectador, mató a Rodrigo Lara, reclutó niños para convertirlos en justicieros callejeros y más.El abogado también se refirió a Galán y un intento previo de asesinarlo en Medellín: “el día 4 de julio del 89 falló un atentado en la Universidad de Medellín contra Galán”, señalando que ese atentado lo ordenó Escobar. “Pablo que era un hombre que cuando planeaba algo no fallaba, llamó, El Mexicano le dijo qué necesita, necesito que usted con sus hombres me ejecute la muerte, en ese sentido sí tiene participación, pero no fue el ejecutor material”, afirmó.La revista Forbes lo incluyó en su lista de los más ricos del mundo, con un flujo de caja en 1987 de 3 mil millones de dólares, dueño de la Hacienda Nápoles que llenó de animales, que fueron parte de ese legado del narcotráfico.Ante la pregunta de si Pablo falleció pobre señaló: “Pablo murió diezmado económicamente, Forbes decía en esa época que tenía una fortuna, la lapidó en la guerra”, afirmó.El peso de cargar con el apellido Escobar, según su sobrinoDaniel Escobar, sobrino nieto del capo, también reveló en Los Informantes cómo el apellido más temido de Colombia se convirtió en una condena familiar. “Intentaron estar en siete, ocho países y de todos los sacaban”, relató sobre el exilio constante que vivieron sus padres. Nació en España porque no había lugar donde pudieran quedarse sin ser expulsados. “Hay señalamientos, hay persecución, el estigma sigue”, afirmó, dejando claro que la sombra de Pablo Escobar no se ha borrado ni 33 años después de su muerte.Su infancia estuvo marcada por una contradicción: “De tener lo mejor del mundo y sentirme en una jaula de oro, estaba en lo mejor, pero no podía hacer nada”. Daniel asegura que siempre supo quién era su tío abuelo: “Siempre supe que era Pablo Escobar y que toda la familia lo respetábamos”, aunque insiste en que nunca conoció detalles de sus actividades criminales. Esa riqueza, dice, creó una burbuja social en Medellín que blindaba a los descendientes del Cartel.El testimonio más impactante llegó al hablar de la educación: “Abren un colegio para los hijos de los mafiosos de Medellín y para los nietos”, reveló. Allí, la seguridad era extrema: “Afuera de los salones teníamos los guardaespaldas de nosotros esperándonos, cuidándonos, armados”. En ese mundo, lo que para otros sería extravagante era rutina: “Para mí era normal que ‘ve, yo me fui para tal lado con mi papá en mi avión. Para mis amigos era normal que tu papá tuviera 100, 200 caballos, tres, cuatro fincas como mínimo”, señaló.Estos testimonios confirman que, más allá de su muerte, el apellido Escobar sigue siendo sinónimo de violencia y estigma.
Daniel Escobar, familiar directo del temido narcotraficante Pablo Escobar Gaviria, reveló en Los Informantes lo que significó crecer con el legado más infame de Colombia. Su historia comienza antes de nacer, marcada por la sombra de su tío abuelo y una realidad de constante rechazo internacional.Daniel es el sobrino nieto del capo (nieto de Roberto Escobar e hijo de Nicolás Escobar). Nació en España porque su familia había sido expulsada repetidamente de cada lugar donde intentaban vivir. Él relató que sus padres trataron de radicarse en diferentes lugares sin éxito: “Intentaron estar en siete, ocho países y de todos los sacaban", dijo. La herencia de horror del capo los ha perseguido siempre. Incluso hoy, 33 años después de la muerte de Pablo Escobar, afirma que “hay señalamientos, hay persecución, el estigma sigue”.Una infancia de lujos y extremosLa vida de Daniel se movió siempre entre la escasez de libertad y una riqueza que parecía no tener fin. Él define su crianza como una vida de extremos: “de tener lo mejor del mundo y sentirme en una jaula de oro, estaba en lo mejor, pero no podía hacer nada”, señaló. Pese a tener todo, la restricción era total.Desde niño, Daniel conoció la identidad de su tío abuelo y lo que su figura significa en su familia. "Siempre supe que era Pablo Escobar y que toda la familia lo respetábamos". Más allá de ese respeto familiar, él asegura que nunca se enteró de las actividades criminales de su pariente.Esa inmensa fortuna que Escobar amasó fue la base para crear un mundo totalmente aparte en Medellín, una especie de burbuja social y educativa que protegía a la siguiente generación del Cartel de Medellín.La escuela privada de la mafia en MedellínEl detalle más impactante que reveló Daniel Escobar fue la supuesta existencia de un colegio exclusivo que funcionaba como un refugio blindado para los hijos y nietos del círculo criminal más poderoso de la época."Abren un colegio para los hijos de los mafiosos de Medellín y para los nietos", contó Daniel.Dentro de esta escuela, según su testimonio, el lujo se mezclaba con la cultura de la intimidación, haciendo que situaciones que a cualquier otra persona le parecerían de película, fueran la rutina diaria. Los niños crecían viendo la riqueza como algo obvio."Para mí era normal que ‘ve, yo me fui para tal lado con mi papá en mi avión. Para mis amigos era normal que tu papá tuviera 100, 200 caballos, tres, cuatro fincas como mínimo, te recogieran cada día en carros diferentes".La seguridad era la máxima prioridad, llevando la vigilancia a niveles absurdos dentro del ambiente escolar: "Todo el mundo andaba armado".La imagen que mejor describe la vida escolar en esta institución es la que ocurría justo a la hora de clase:"Afuera de los salones teníamos los guardaespaldas de nosotros esperándonos, cuidándonos, armados, porque en el colegio se entraba armado, porque estaban cuidando los hijos de los del Cartel de Medellín".Ante la pregunta de si los profesores sabían de todo esto, dijo: "Yo me imagino que si nosotros jugábamos un partido de fútbol y decíamos que eso era gol, tenía que ser gol".Aunque suene a fantasía, en el mundo de la mafia todo era posible."En la época los papás de nosotros no estaban preparados para saber cómo tratarnos, nosotros estábamos aislados del mundo. Eso era un país dentro del país, se movían solos, si vos ibas a un centro comercial en Medellín, si ese centro comercial era de tal socio, allá entrábamos nosotros y nos respetaban”, afirmó.Daniel nació el mismo año en que su tío abuelo Pablo Escobar murió, de eso ya han pasado 33 años. A él no le tocó su presencia, el líder del Cartel de Medellín, quien en su momento fue el narcotraficante más buscado del mundo, falleció el 2 de diciembre de 1993 en Medellín, durante un operativo del Bloque de Búsqueda de la Policía Nacional, apoyado por agencias internacionales. Tras 16 meses de persecución, las autoridades localizaron a Escobar gracias a una llamada telefónica interceptada. Intentó huir por los tejados, pero fue abatido con un tiro en la cabeza.Pablo Escobar no tuvo límites, nació el 1 de diciembre de 1949 en Rionegro, Antioquia, tendría hoy 75 años. Estaba casado con Victoria Eugenia Henao que ahora se llama María Isabel Santos Caballero, tuvo dos hijos y seis hermanos. Mandó a matar a Luis Carlos Galán, puso la bomba en El Espectador, mató a Rodrigo Lara, reclutó niños para convertirlos en justicieros callejeros y más.La revista Forbes lo incluyó en su lista de los más ricos del mundo, con un flujo de caja en 1987 de 3 mil millones de dólares, dueño de la Hacienda Nápoles que llenó de animales, que fueron parte de ese legado del narcotráfico.Su muerte marcó el fin de una era de narcoterrorismo que había dominado Colombia durante más de una década, caracterizada por asesinatos, atentados y corrupción.El legado criminal de Escobar dejó profundas secuelas en Colombia. Durante su auge, el Cartel de Medellín controló gran parte del tráfico mundial de cocaína, lo que impulsó una ola de violencia en Colombia que causó miles de muertes, incluidos políticos, periodistas y ciudadanos.
La vida de Virginia Vallejo ha estado marcada por una brillante carrera en la televisión colombiana, el modelaje y, también, por uno de los capítulos más controvertidos de su historia: su relación de cinco años con Pablo Escobar. A sus 76 años, exiliada en Miami, la periodista y escritora recordó los detalles de cómo el narcotraficante la conquistó. Los Informantes conoció su historia. Reconocida como una de las presentadoras más influyentes de su época, Vallejo fue una figura pionera en los medios colombianos. Con un cierto orgullo, ella misma enumeró sus logros y controversias, al señalar que fue la "primera mujer ‘anchor woman’ (presentadora principal de un programa de noticias), la primera mujer que se casó por lo civil y la primera 'niña bien' en divorciarse oficialmente. Sin embargo, la lista culmina con el hecho que más la definiría ante la opinión pública: fue “la primera en meterme con un delincuente". Según Vallejo, esa etapa de su vida la hace aún más “interesante”.El día que Pablo Escobar le salvó la vidaEl encuentro inicial entre Vallejo y Escobar, que daría pie a la relación, tuvo lugar en 1982 en la famosa Hacienda Nápoles. Vallejo había llegado hasta allí junto a su novio de la época, Aníbal Turbay, sobrino del entonces presidente Julio César Turbay, con el propósito de visitar el zoológico de la propiedad.Fue durante un paseo en el río que por un remolino Virginia Vallejo corrió peligro. “Me cogió un remolino y me iba, pensé que me iba a morir”. Fue allí donde Escobar intervino, salvándole la vida.Además, aclaró que, seis meses después de ese suceso, inició una relación sentimental con Escobar. Vallejo enfatizó que ella “no conquistó a Pablo, es que Pablo me conquistó a mí”.Así conquistó el narco a Virginia VallejoEl rescate en el río se convirtió en el primero de varios actos de poder y seducción que Escobar desplegó para ganarse el amor de la presentadora, quien describió al narco como un hombre de gestos desbordados y dispuesto a todo por conquistarla.“¿Te parece una maricadita todo lo que te estoy contando de Pablo? Me salva la vida, anula las deudas, manda mil orquídeas, me divorcia de un desgraciado”, reveló.Uno de los episodios más recordados por Vallejo fue el día en que Escobar la ayudó a conseguir su divorcio del productor argentino David Stivel, su segundo esposo, quien se negaba a firmar los papeles. “Pablo me dice: ‘El viernes tú vas a estar divorciada y vas a estar cenando conmigo nuevamente’”, relató.La mujer, quien ya sabía que él "era el rey de la coca", restó importancia al origen de su fortuna, argumentando: “No me importó de dónde salía su plata, sino lo que hacía con eso, y, además, sus planes de sacar dizque a esa ciudad (Medellín) de la pobreza”.¿Se arrepiente de la relación con Escobar?A pesar de que el amorío se mantuvo por cinco años, Vallejo y Escobar establecieron reglas claras desde el principio. Vallejo sabía que él estaba casado. "Acordamos que la relación iba a ser completamente secreta. Siempre nos veíamos solos", generalmente en Nápoles o en un pequeño penthouse que él poseía.“Yo nunca fui la amante de Pablo Escobar (…) Fui una de las amantes, y él fue uno de mis amantes. Tuvimos una relación en los mismos términos, de iguales”, dijo.Vallejo, quien quemó y borró todas las fotos y recuerdos que tenía de Escobar, mantiene su postura de no arrepentimiento por haberlo amado. No obstante, el sentimiento por el capo se ha transformado: "Hoy en día siento por Pablo un profundo odio, pero no me arrepiento de haberlo tenido".Curiosamente, Vallejo confesó dos arrepentimientos que tuvo a lo largo de su vida: "Me arrepiento y me arrepentiré toda la vida de no haber aprendido a manejar un carro, eso sí es una vergüenza".El segundo arrepentimiento, directamente ligado a su historia con Escobar, fue no haber aprovechado la inmensa fortuna que él le ofreció. “Pablo me decía: ‘Pídeme lo que quieras, pídeme lo que quieras’, y yo le respondía: ‘No quiero nada, Pablo, de bruta’”, recordó. Con el tiempo, aseguró que ese fue un error. “De bruta. Esa es una de las cosas que me arrepiento en la vida. Digo, no tengo nada. No, no quiero nada. Yo debía haberle pedido todo”, agregó.Sus días en MiamiA pesar de haber vivido una vida de lujos y fama, la libertad siempre fue el valor supremo para Virginia Vallejo. Ella nunca quiso tener hijos, pensando que "cada hijo lo amarraba a uno mucho" y priorizó su carrera. Sus motivaciones actuales siguen siendo la independencia: "No me interesan las mansiones ni los palacios ni las joyas. Me interesa poder pagar mi arriendo, vivir dignamente y tener mi propio espacio, mi tiempo, mi libertad”.Actualmente, Virginia Vallejo reside en Miami, a donde llegó el 18 de julio de 2006, en un avión de la DEA como testigo protegido, tras declarar contra las mafias y los vínculos entre la política y el narcotráfico. La escritora, que tuvo un derrame cerebral que le afectó la vista en el lado derecho, está dedicada a escribir una trilogía de ficción con tintes autobiográficos. Ella es clara en que no regresará a su país natal: "Nunca volveré a Colombia jamás. No extrañó nada".
Santa Fe vs. América de Cali era uno de los partidos destacados de la sexta jornada de la Liga BetPlay II-2026, un duelo que se vio detenido cerca de 50 minutos a causa de algunos vándalos que causaron estragos y disturbios en las tribunas del estadio Nemesio Camacho El Campín. Incluso, hubo invasión de cancha. El partido entre rojos comenzó movido con una opción clara por parte de los visitantes, que a través de Tomás Ángel avisó a la portería de los 'leones' custodiada por Weimar Asprilla. Luego fue Santa Fe el que creó una chance por intermedio de Franco Fagundez. El reloj corrió en El Campín y mostró un partido equilibrado, pero la tensión, la angustia y el caos llegó sobre los 33 de juego, el motivo, disturbios en una de las gradas del máximo escenario bogotano. Los desmanes comenzaron por el robo de un trapo de los hinchas de América o los dueños de casa. Tabla de posiciones de la Liga BetPlay II-2026, tras Santa Fe 0-0 América de Cali:Pos.EquipoPJGEPGFGCDGPTS1América de Cali5410110+11132Deportes Tolima531186+2103Independiente Medellín330074+394Atlético Bucaramanga523064+295Club Llaneros422063+386Águilas Doradas422064+287Millonarios FC421142+278Deportivo Cali320141+369Once Caldas S. A.412185+3510Fortaleza CEIF4121440511Independiente Santa Fe412154+1512Internacional de Bogotá411235-2413Jaguares de Córdoba511327-5414Atlético Nacional210131+2315Deportivo Pereira302101-1216Alianza FC402246-2217Cúcuta Deportivo402239-6218Junior de Barranquilla200213-2019Deportivo Pasto400439-6020Boyacá Chicó3003010-100
Kevin Balanta, uno de los pilares en Santa Fe, salió lesionado en el compromiso que enfrentó el 'cardenal', este sábado, contra el América de Cali en cumplimiento de la sexta jornada de la Liga BetPlay II-2026. El futbolista oriundo de Santander de Quilichao sufrió la lesión tras un cierre impecable ante un intento de los 'diablos rojos' por parte de Jan Lucumí, quien luego lo pisó sin querer. Inmediatamente, Balanta se tiró al campo de juego con evidente dolor en su rostro; se prendieron las alarmas en Santa Fe. Posterior a ello, ingresaron los miembros del cuerpo médico del 'león', quienes lo atendieron al jugador; no obstante, Balanta no pudo seguir, pidió el cambio y abandonó el duelo en camilla. Esta lesión llega antes de que Santa Fe enfrente a River Plate, por la vuelta de los octavos de final de la Copa Sudamericana, en una serie que está igualada a cero goles. Vea acá la jugada en la que se lesionó Kevin Balanta en Santa Fe:
En un comunicado de la ministra de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, Alexandra Falla, se habla de que habrían utilizado el dinero de la educación para fines electorales. Según el documento, serían contratos por alrededor de 7.255 millones de pesos que habrían sido utilizados para el pago del servicio de "pauta, plan y/o contenido digital".El primer contrato correspondería a pauta y contenido digital, y sería con el Ministerio de Educación por un valor de diez mil millones de pesos; de ese monto, más de 6.300 millones se utilizaron en el pago del servicio de pauta entre junio, julio y agosto de 2026, meses en los que se desarrolló la campaña a la Presidencia de la República. Las empresas contratistas son: 3D Mobile 3DM S.A.S., que recibió más de 1.300 millones, y Prowess S.A.S., que recibió cerca de 5.000 millones de pesos.Además, se habla de un convenio interadministrativo suscrito con el Departamento Administrativo de la Presidencia de la República por un valor de 1.500 millones de pesos, de los cuales más de 892 millones fueron utilizados para el pago de "plan digital" entre marzo, junio, julio y agosto.El informe dice que estos hallazgos se suman a lo encontrado anteriormente, donde ya se había detectado que en lo que va del 2026 se han suscrito más de 1.051 contratos, por un valor que supera los 100 mil millones de pesos. Además, aseguran que entre el 6 y el 7 de agosto, los últimos días del Gobierno de Gustavo Petro, se suscribieron 87 contratos por aproximadamente 4.000 millones de pesos.ALEJANDRO CORTÉS GIRALDOEDITADO POR MATEO MEDINA ESCOBARNOTICIAS CARACOL
El partido entre Independiente Santa Fe y América de Cali de este 22 de agosto fue suspendido tras una alteración del orden público en el estadio Nemesio Camacho El Campín de Bogotá. Los asistentes del compromiso deportivo grabaron los momentos de pánico que se generaron cuando integrantes de las barras ingresaron al campo de juego y protagonizaron riñas en el minuto 33 del compromiso. El alcalde Carlos Fernando Galán se pronunció sobre el hecho, dio detalles sobre las consecuencias de la riña y anunció sanciones.De acuerdo con la Secretaría Distrital de Gobierno, no hay reporte de lesionados por este hecho de violencia. No obstante, fue necesaria la intervención de la Undmo para dispersar a quienes irrumpieron en la cancha. La Policía Metropolitana confirma de manera preliminar que no hubo lesionados, se desplegó el componente de seguridad y se retomó el compromiso.El alcalde Carlos Galán dijo que lo que ocurrió esta tarde en el estadio es “totalmente inaceptable” y dijo que las autoridades trabajan para que fuera del escenario deportivo no ocurra nada. El mandatario distrital indicó que hubo registro de invasión al campo, agresión entre hinchas y destrucción de elementos de El Campín. “No permitiremos que quede impune”, declaró Galán, quien ordenó que se adelanten las acciones necesarias que lleven a sanciones para los responsables.El secretario de Gobierno, Gustavo Quintero Ardila, dijo que las expresiones de violencia registradas en el escenario deportivo fueron “completamente injustificables” y habló sobre los riesgos: “Además de los enfrentamientos entre las barras de los equipos que pusieron en peligro al resto de hinchas, fueron agredidos equipos del Distrito y de la logística que hacen parte del dispositivo institucional que acompaña estos eventos”.El alto funcionario del Gobierno distrital confirmó que fue necesaria la intervención de la Unidad de Diálogo y Mantenimiento del Orden (Undmo) en cancha. En imágenes divulgadas por los presentes, se ve que hubo humo en el campo de juego. Finalmente, la alteración al orden público fue controlada.Los testigos que estaban en el partido afirman que el altercado inició porque los integrantes de las barras bravas de uno de los equipos quisieron robar uno de los trapos del equipo contrario, en uno de los costados del escenario. El hecho habría ocurrió en el minuto 33, cuando los jugadores todavía estaban en la cancha disputando el primer tiempo.¿Qué pasará tras los disturbios en El Campín?Quintero reiteró que desde la administración no habrá aceptación por esta clase de comportamientos violentos y anunció que en el marco de la Comisión del Fútbol se van a definir las sanciones y medidas correspondientes.“Bogotá ha sido referente y ejemplo para todo el país en materia de buena convivencia en el fútbol”. De momento, no se han esclarecido los hechos en su totalidad. Por ello, el secretario de Gobierno anunció que, tan pronto se establezca qué ocurrió exactamente, la administración dará más información. El partido se reanudó poco despuésMaría Paula Rodríguez RozoNOTICIAS CARACOL¿Tiene una historia o una denuncia que contar?Escriba a mprodrir@caracoltv.com.co
El partido entre Santa Fe y América de Cali, válido por la sexta jornada de la Liga BetPlay II-2026, se vio suspendido alrededor de cincuenta minutos por disturbios que se presentaron en las gradas del estadio Nemesio Camacho El Campín, que incluyeron invasión de hinchas en la cancha. Lo cierto es que se conocieron los primeros videos de lo que fue la batalla campal en el máximo escenario de la capital de la República; en las imágenes se observó el comienzo de la pelea, que se originó porque unos hinchas de la 'mechita' querían robar un trapo a los hinchas de los 'leones'. ¡Cuadro a cuadro se evidenció el lamentable episodio!Mientras que en otros clips, que ya son virales en las redes sociales, se evidenció lo que fue la invasión de cancha tanto de hinchas de Santa Fe como del América de Cali, y lo que siguió después fueron puños, patadas, agresiones y peleas. En uno de los videos se vio a un fanático americano con un puñal en la mano; otros astas de las banderas en sus manos con las que trataban de pegarle a otros. De inmediato, el ESMAD ingresó al campo de juego de El Campín para tratar de controlar los disturbios con gases lacrimógenos.