Los bombardeos a centrales petroleras de Irán han repercutido en las condiciones climatológicas y, por consiguiente, en la salud de la población. En las últimas horas, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) emitieron una alerta por lluvias negras y ambientes tóxicos que se registran en esta zona del Medio Oriente y que parecen representar “un peligro real”.
“La ‘lluvia negra’ y la contaminación tóxica vinculada a los ataques contra depósitos de petróleo, los desplazamientos masivos y la interrupción de las cadenas de suministro humanitario están alterando la vida en Oriente Medio y más allá, tras diez días de guerra en la región”, alertaron equipos humanitarios de la ONU.
Cabe recordar que en la madrugada del domingo 8 de marzo se desató una nube negra que cubrió la ciudad de Teherán después de los ataques a importantes depósitos de petróleo en Irán. La situación ha avanzado a tal punto que expertos internacionales manifiestan preocupación por las repercusiones en la salud de los iraníes y el medio ambiente, ya que los bombardeos han dispersado agentes tóxicos en el aire.
“Estos impactos plantean serias dudas sobre el cumplimiento del derecho internacional humanitario”, dijo Ravina Shamdasani, portavoz de la Oficina de Derechos Humanos de la ONU, quien además cuestionó que los objetivos de los recientes ataques “no parecen ser de uso militar”.
Desde la Organización Mundial de la Salud (OMS) también surgieron advertencias por el “peligro real” de las lluvias negras o ácidas que han caído sobre el territorio en los últimos días. Christian Lindmeir, portavoz de la agencia de salud de la ONU, afirmó que han estado en contacto con hospitales en Irán. La recomendación a la población ha sido permanecer en interiores para evitar exposición a la contaminación.
Las autoridades sanitarias ahora vigilan las secuelas de la “liberación masiva” de sustancias nocivas en el aire, entre ellas:
- Hidrocarburos tóxicos
- Óxidos de azufre
- Compuestos de nitrógeno
Sin embargo, esta alerta internacional por contaminación tóxica no se centra únicamente en Irán. La preocupación también se extiende a países del Golfo como Arabia Saudita y Baréin, donde se han registrado ataques a infraestructuras petroleras. Como consecuencia de estas ofensivas contra instalaciones energéticas, advierte Lindmeir, podría haber “una exposición regional más amplia a la contaminación”.
María Paula Rodríguez Rozo
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