La operación militar estadounidense-israelí contra Irán y las represalias de Teherán están perturbando el tráfico marítimo mundial, empezando por el de los petroleros. Esto debido a que las principales navieras mundiales han anunciado que evitarán el estrecho de Ormuz ante el riesgo derivado de la escalada militar en la región, el cual es la principal vía de navegación que conecta a los ricos países petroleros de Medio Oriente con el resto del mundo.
Tras el ataque de Estados Unidos e Israel, la Guardia Revolucionaria iraní advirtió que el tránsito marítimo por el estrecho de Ormuz, que queda entre Irán y Omán, ya no es seguro. En este sentido, lanzó una advertencia formal a todos los cargueros y petroleros que transitan por la zona para que lo eviten. "Con el cese del paso de los barcos y petroleros por el estrecho de Ormuz, el estrecho quedó de facto cerrado", agregó.
Los precios del petróleo y del gas comenzaron a dispararse este lunes en medio del conflicto, mientras que las inversiones en las bolsas del mundo cayeron. El precio del barril de Brent llegó a dispararse casi un 14% y el de West Texas Intermediate, cerca de un 12% en la apertura. Asimismo, el precio del gas europeo se disparó más del 20%, pues la guerra pone en peligro las exportaciones de gas natural licuado del Golfo, en particular las cataríes.
La importancia del estrecho de Ormuz
Por el estrecho de Ormuz transita alrededor del 20% del petróleo mundial. También es la ruta de aproximadamente una quinta parte del comercio de gas natural licuado, que viene principalmente desde Catar. Además, más del 80 por ciento del petróleo y gas que transita por el estrecho tiene como destino los mercados asiáticos, según la Agencia Internacional de la Energía (AIE).
Es particularmente vulnerable debido a su escaso ancho —unos 50 kilómetros— y su profundidad, que no supera los 60 metros. Su geografía está salpicada de islas desiertas o escasamente habitadas, pero de gran importancia estratégica: las islas iraníes de Ormuz, Qeshm y Larak, frente a la costa iraní de Bandar Abás.
El estrecho de Ormuz es escenario frecuente de escaramuzas, como abordajes o ataques a embarcaciones. Los incidentes se intensificaron tras la retirada de EE. UU., en 2018, del acuerdo internacional destinado a congelar el programa nuclear iraní. En 2019 misteriosos ataques contra barcos en la región del Golfo, el derribo de un dron y la incautación de petroleros hicieron temer una escalada entre Teherán y Washington.
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El 29 de julio de 2021 un ataque en el mar de Omán contra un petrolero operado por una empresa de un magnate israelí dejó dos muertos, un británico y un rumano. Israel, Estados Unidos, Reino Unido y Rumania acusaron a Teherán, que negó cualquier implicación. En abril de 2024 los Guardianes de la Revolución abordaron el portacontenedores MSC Aries, con bandera portuguesa, acusando a su armador de estar "vinculado con Israel".
¿Qué dicen los expertos?
Para los economistas del banco Natixis, "cualquier interrupción duradera" del tráfico en el estrecho de Ormuz "tendría importantes implicaciones para los mercados, pero también para la dinámica de la inflación y la estabilidad económica global". "China se vería particularmente afectada por esta guerra”, agregan.
Cyrille Poirier-Coutansais, director del departamento de investigaciones del Centro de Estudios Estratégicos de la Marina, en Francia, coincidió con este análisis. "El cierre del estrecho de Ormuz es un asunto de primer orden para la economía mundial" y sobre todo "para la economía china".
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Asia es la región "más dependiente del estrecho de Ormuz para sus importaciones”, dijo a la AFP. "La cuestión es saber si va a haber combustible necesario para hacer funcionar la fábrica del mundo", comentó. Para Bersinger, sin embargo, "el shock inflacionista debería ser, según las primeras estimaciones basadas en los datos disponibles, inferior al de 2022-2023". Esto, dijo, debería permitir que la economía francesa "evite la recesión".
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*Con información de AFP