John Eric Spiby, un hombre de 80 años residente en Greater Manchester, fue condenado a 16 años y medio de prisión después de que las autoridades británicas descubrieran que usó el premio de 2,4 millones de libras que ganó en la lotería en 2010 para financiar una operación de fabricación y distribución de medicamentos falsificados a gran escala.
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Una de las mayores redes de medicamentos falsificados desmanteladas en Reino Unido
Según la Policía de Greater Manchester, Spiby invirtió parte de su fortuna en convertir un establo ubicado junto a su vivienda en un laboratorio clandestino equipado con maquinaria industrial capaz de producir decenas de miles de tabletas por hora. Para ocultar la actividad delictiva, el lugar fue modificado con ventanas opacas que impedían ver hacia el interior. La red fabricaba principalmente tabletas falsificadas de diazepam (medicamento para la ansiedad), combinadas con etizolam, una sustancia entre seis y diez veces más potente que el medicamento real y que puede causar depresión severa del sistema nervioso central, fallas respiratorias y riesgo de muerte. Las autoridades señalaron que la distribución masiva de estas pastillas incrementó los riesgos sanitarios en la región.
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Entre 2020 y 2022, el grupo invirtió alrededor de 200.000 libras en maquinaria, materias primas y una estructura empresarial falsa que incluía una página web para simular la venta de equipos farmacéuticos. La operación alcanzó un valor estimado de hasta 288 millones de libras en el mercado ilegal, convirtiéndose en una de las mayores redes de medicamentos falsificados desmanteladas en el Reino Unido.
La estructura criminal no operaba solo. Spiby trabajaba junto a su hijo, John Colin Spiby, de 37 años, quien también fue sentenciado a nueve años de prisión. Otros dos colaboradores, Lee Ryan Drury y Callum Dorian, recibieron condenas de entre nueve y doce años. En conjunto, el grupo acumula casi 47 años de cárcel. El caso se fortaleció gracias al análisis de mensajes en EncroChat, una plataforma encriptada utilizada por organizaciones criminales. En esas comunicaciones, Spiby presumía del alcance de su operación e incluso bromeaba sobre competir con figuras como Elon Musk y Jeff Bezos.
John Eric Spiby también tenía acceso a armas de fuego y munición
Durante el juicio, el juez Nicholas Clarke KC afirmó que Spiby “continuó una vida de crimen más allá de la edad de retiro”, pese a su ganancia millonaria. El tribunal concluyó que no solo financió la operación, sino que proporcionó las instalaciones y adquirió la maquinaria que permitió producir millones de tabletas falsas que terminaron en el mercado negro.
Las autoridades describieron el laboratorio como un montaje “a escala industrial”, con capacidad para fabricar medicamentos falsificados en volúmenes que saturaron el mercado ilegal. Además de los fármacos, la investigación reveló que el grupo también tenía acceso a armas de fuego y munición, lo que agravó los cargos.
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La operación de Spiby funcionó en dos ubicaciones: su propiedad rural en Wigan y, desde 2021, una nave industrial en Salford, adonde trasladaron parte de la producción para aumentar la escala del negocio. La policía incautó millones de tabletas listas para ser distribuidas y maquinaria especializada adquirida para mantener un flujo constante de producción.
ÁNGELA URREA PARRA
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