A simple vista, David Camacho parece cualquier niño de su edad: sonríe con facilidad, disfruta jugar y habla con entusiasmo de la música que escucha o de los bloques con los que construye ciudades enteras. Pero basta con escucharlo unos minutos para notar que su forma de pensar va a un ritmo distinto. Tiene 10 años y un coeficiente intelectual de 162, una cifra que supera ampliamente el umbral de 130 que suele tomarse como referencia para identificar altas capacidades, según organismos como la Organización Mundial de la Salud.
Aun así, él no se siente cómodo con etiquetas como "niño genio", pues prefiere verse como alguien que apenas está empezando. "Ellos se llaman genios porque hicieron cosas geniales. Quizás yo sea un genio cuando tenga unos 70 o 60 años, cuando haya hecho algo por la humanidad", marcando distancia con figuras como Albert Einstein o Stephen Hawking, con quienes algunos lo comparan por sus niveles de inteligencia.
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La historia de David da Vinci, el pequeño con coeficiente más alto que Einstein
Su historia empezó a tomar forma durante la pandemia. Antes de eso, ya había señales: se aburría en clase, sentía que el ritmo era lento y constantemente pedía avanzar más. Pero fue en casa, frente a una pantalla, donde su familia notó que aprendía más rápido que otros niños. "En la pandemia, yo le decía a mis papás que yo me aburría en la escuela. Ahí es cuando verdaderamente se dan cuenta de que sí tengo un alto IQ y que avanzo y que aprendo aceleradamente", indicó en una entrevista con Noticias Caracol.
Y así este se convirtió en el punto de partida para realizarle pruebas psicométricas. Los primeros resultados ya indicaban un nivel alto, pero evaluaciones posteriores confirmaron el dato que hoy lo ha hecho visible: un coeficiente de 162. "Esto se mide a través de un examen psicológico, matemático, lógico. Es un examen que dura dos o tres días". Lejos de cambiar todo el panorama de su educación, el diagnóstico más bien abrió otra etapa en su vida.
Sus padres comenzaron a buscar herramientas que se ajustaran mejor a su ritmo: libros, tecnología y un modelo educativo distinto. Actualmente estudia en un sistema internacional en línea, donde avanza según sus conocimientos y no por edad o grado. "Estoy estudiando en multiniveles en la International Schooling, una escuela en línea que te va certificando de acuerdo a tu conocimiento y es en línea desde Estados Unidos. Todas las clases son en inglés", indicó el pequeño de 10 años.
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El esquema le permite explorar lo que realmente le interesa: la computación cuántica, la inteligencia artificial, las ciencias especiales y los idiomas. De hecho, gran parte de su interés en la tecnología es porque cree que su generación tendrá la responsabilidad de continuar lo que hoy construyen los adultos y planea estudiar en Alemania inteligencia artificial. Habla español, inglés, frances y alemán; además, ha comenzado a estudiar otros idiomas como ruso e italiano, e insiste en que quiere seguir desarrollando sus conocimientos técnicos y habilidades emocionales.
¿De dónde viene el nombre de David da Vinci?
Su inspiración viene de figuras históricas, especialmente de Leonardo da Vinci, de quien conoció su historia en una clase cuando era más pequeño. Desde entonces, adoptó el concepto de "polímata": alguien capaz de integrar distintas disciplinas para crear algo nuevo. "Mi maestra cada mes se disfrazaba de un personaje que marcó historia en el mundo como Isaac Newton, Stephen Hawking, Frida Kahlo, Albert Einstein y otros. Un día se disfrazó de Leonardo da Vinci y nos contó de él. Me quedé fascinado con su historia y lo que había hecho. Llegué a la casa diciéndole a mi mamá: 'Mamá, ya no me vas a decir David Camacho, ahora me vas a decir 'David da Vinci'. Y así fue cómo se quedó".
Así fue como tomó a Leonardo da Vinci de referente para construir su identidad y hoy muchos lo conocen como 'David da Vinci', un nombre que refleja su intención de no limitarse a un solo campo del conocimiento. Pese a su gran éxito entre lo que ha logrado y proyecta, David insiste en algo: sigue siendo un niño. Le gusta nadar, jugar, escuchar música pop y pasar tiempo con sus amigos. También disfruta de actividades cotidianas y no busca dejar de lado esa parte de su vida.
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"Sigo siendo un niño. Soy un niño normal que hace cosas diferentes. Soy un niño que se quiere comer el mundo".
El acoso escolar que ha enfrentado en su colegio
A lo largo de su paso por distintos colegios, enfrentó episodios de acoso escolar por parte de compañeros y, en algunos casos, de adultos. La razón, según él, era simple: hacía cosas diferentes y eso generaba incomodidad.
"He pasado por cinco colegios. Al principio todo fue bien, pero después empecé a sufrir bullying. Fue por parte de los maestros, de los padres, de los niños, de todo el mundo". De acuerdo con su experiencia, las diferencias en su forma de aprender generaban conflictos. "Como hacía otras cosas diferentes, ellos no entendían y se ponían de alguna manera celosos. Sí me llegó a afectar, pero yo tengo inteligencia emocional y supe cómo manejar mis emociones", aunque reconoce que fue una etapa complicada.
De hecho, esa vivencia lo llevó a desarrollar una idea: crear una plataforma que ayude a otros niños a entender y manejar sus emociones. Para él, uno de los problemas actuales es que el sistema educativo no ha evolucionado al mismo ritmo que los estudiantes y considera que aún se enseña como hace décadas, sin tener en cuenta que los niños de hoy crecen en un entorno completamente distinto, marcado por la tecnología. "Uno de mis propósitos en la vida es cambiar la educación. Hoy en día seguimos enseñando como hace 50 años", señaló.
David sueña con estudiar en Universidad de Harvard y formarse en negocios, con la idea de impulsar cambios en la manera en que se enseña y se aprende.
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VALENTINA GÓMEZ GÓMEZ
NOTICIAS CARACOL
vgomezgo@caracoltv.com.co