Tener vivienda propia es un sueño para millones de colombianos que por años ahorran recursos y luego de una cuidadosa búsqueda deciden invertirlos en el proyecto que más se acomode a sus necesidades y, además, que les dé confianza. Muchos de los que deciden hacer esta importante inversión se fijan en un importante detalle para dar su dinero, y es que el proyecto en cuestión cuente con una fiducia.Séptimo Día conoció las denuncias de cuatro personas que, entre 2021 y 2022, encontraron en el proyecto de vivienda Acanto, de la constructora Mevic, la posibilidad de cumplir su sueño de tener un apartamento propio. Para ellos, uno de los factores de valor de esta construcción, más allá de su buena ubicación en Bogotá, su oferta de zonas comunes y facilidad de pago,fue que contaba con el apoyo de Alianza Fiduciaria.¿Qué es una fiducia y para qué sirve en un proyecto de vivienda?Cuando las personas empiezan la búsqueda de un proyecto de vivienda, muchas consideran importante que este cuente con una fiduciaria adjunta. Daniel Ricardo Sarmiento Cristancho, experto en derecho comercial, financiero y gestión patrimonial, explicó por qué se necesita de una fiduciaria en un proyecto de vivienda y por qué esto debería darle confianza a los compradores.“Hay un constructor que no tiene dinero y necesita construir un proyecto inmobiliario, para hacerlo necesita celebrar un contrato con una fiducia para que le administre el dinero que los compradores que tienen interés en este proyecto le den”, señaló. Así las cosas, la fiduciaría tiene que administrar los recursos de los compradores, pero además, “tiene que informarle [al comprador] de forma clara, veraz y verificable todo lo relativo al proyecto y tiene que verificar que el constructor esté haciendo lo que tiene que hacer”.Tener esto claro es importante porque, en caso de que surjan problemas con la entrega o construcción del inmueble, el comprador tiene que saber a quién debe reclamar. En estos casos, la queja del futuro propietario deberá hacerse directamente a la fiduciaria y si esta no les da una respuesta favorable, entonces deben elevar su situación ante la Superintendencia Financiera.¿Qué está pasando con el proyecto Acanto en Bogotá? “Para mis hijos y para mí quería mi hogar propio”, señaló Angie Viviana Riaño, una bogotana de 35 años que en 2021 empezó una búsqueda por una vivienda propia y se decidió por el proyecto Acanto, en la localidad de Engativá. “Me gustó el precio, me gustó la distribución. Les di todos mis ahorros, vendí el vehículo que tenía y empezamos a pagar la cuota inicial con la expectativa de que el apartamento lo iban a entregar en 2023”.Lo mismo sucedió con Maryuri Cañón Cabrera, de 42 años, quien señaló que, en su momento, le pareció un proyecto “interesante y bien localizado”. Sin embargo, para ella hubo otro factor que la hizo decidirse por invertir en Acanto y fue ver que contaba con Alianza Fiduciaria. “Empiezo a averiguar y veo que está respaldado por una fiducia, así que cumplen con el proceso de entregar los recursos a través de una fiducia, y eso para mí era importante”.Tanto Angie Viviana Riaño como Maryuri Cañón iniciaron los pagos de la cuota inicial de sus apartamentos en la etapa 2 y 3 del proyecto Acanto, emocionadas por ver los avances de la etapa 1 y a la espera de seguir el proceso para su entrega en 2023, como se los habían prometido. Sin embargo, empezaron a preocuparse cuando pasaban por la zona y veían que nadie estaba trabajando en la obra y no se veía ningún avance en la construcción.Adrián Camilo Casas, de 41 años, también había invertido su dinero en el mismo proyecto y notaba la misma situación. “Era una inversión familiar, pensando en mi futuro y puse mi dinero en ese proyecto esperando una mejor calidad de vida... Ya no se veían obreros y empieza la preocupación”. Así como Claudia Merchán Herrera, de 52 años, quien está a la espera de que le respondan por su inversión de 90 millones de pesos en solo la cuota inicial.Todos ellos firmaron un contrato de compra con Alianza Fiduciaria por sus respectivos inmuebles en la etapa 2y 3 de Acanto. “Yo me comprometí a pagar 329 millones 185 mil pesos y a contraprestación yo recibía un apartamento y un parqueadero. Terminé de hacer mi último pago el 30 de junio en 2023 y el 100% de la cuota inicial ya está paga. Empecé a contactar diferentes personas del proyecto y nunca contestan”, detalló Maryuri Cañón.Al manifestar su preocupación por la obra pausada, Angie Riaño recibió una respuesta desconcertante por parte de la constructora. “Que no iba a seguir el negocio conmigo y que me iba a devolver el 100% de la cuota inicial porque, según ellos, yo había manifestado una inconformidad con el proyecto y que estaban dispuestos a pagarme una cláusula de desistimiento. Pero a la fecha no me han pagado nada”. Agregó que en ese momento le dijeron que le darían su dinero en un plazo de 20 días hábiles, pero han pasado más de dos años.Estas cuatro personas, que son solo unos de los muchos afectados por los incumplimientos de la constructora Mevic y Alianza Fiduciaria, presentaron reclamos ante la Superintendencia Financiera, pero siguen sin obtener respuestas claras. Según la entidad, que fue contactada por Séptimo Día, han recibido 324 demandas contra Alianza Fiduciaria entre enero de 2025 y mayo de 2026, casos en los que su labor es entrar como jueces y analizar las pruebas de ambas partes para determinar responsabilidades y si lo que el consumidor demanda es correcto o no.Rodrigo Borrero, asesor externo de la constructora Mevic, explicó que el motivo del retraso de las obras en la etapa 2 y 3 del proyecto Acanto es porque “se presentaron circunstancias ajenas, derivadas de los efectos de la pandemia, las protestas en Colombia, factores climáticos y el cambio de políticas", las cuales, según él, dejaron en evidencia "que el proyecto no iba a dar utilidades”. Además, aseguró que en el caso de Angie Viviana Riaño, “tiene entendido” que ya se le pagó su dinero.Finalmente, la constructora Mevic aseguró a este programa que en diciembre de este año esperan entregar los inmuebles adquiridos por Maryuri, Claudia y Adrián Camilo, así como los de otros propietarios y, de la misma manera, lograr una conciliación con Angie Viviana Riaño. Por otro lado, a lo largo de esta investigación, Séptimo Día estuvo intentando establecer contacto con Alianza Fiduciaria para obtener una respuesta sobre las denuncias de estos cuatro ciudadanos, pero nunca respondieron.
En Colombia y el mundo, desafortunadamente, cada día aparecen en las calles y en redes sociales nuevos carteles que alertan sobre la desaparición de niños, niñas y adolescentes, los cuales son buscados con desespero y angustia por parte de sus familiares. La situación empeora cuando estos menores son hallados sin vida y con signos de violencia porque para sus madres, incluso cuando se logra condenar a un culpable, el dolor y vacío que queda es indescriptible. Según Naciones Unidas, en el mundo cada 10 minutos una mujer o una niña es asesinada de manera violenta. En Colombia, según datos de Medicina Legal, en la última década cerca de 1.500 niñas murieron de forma violenta y más de 190 mil menores fueron valorados por violencia sexual, unos datos preocupantes sobre la sociedad en la que están creciendo los niños en el país. Tres madres le abrieron la puerta de sus casas a Los Informantes en diferentes lugares del país para contar la historia de sus hijas de 9, 12 y 15 años que un día salieron de casa y no volvieron. Aunque por el asesinato de sus pequeñas obtuvieron justicia legal, todas aseguran que no logran encontrar consuelo en la condena de un desconocido y que lo que les da verdadera paz es que sus hijas no sean olvidadas.Sofía Delgado Zúñiga, de 12 años / 12 de octubre de 2024En Villagorgona, Valle del Cauca, el nombre de Sofía Delgado representa para los habitantes uno de los episodios más oscuros de su historia y para el país uno de los feminicidios de niñas más indignantes de los últimos años. Leidy Zúñiga, su mamá, reconoció que "lo que más extraño es levantarme, saber que llega la hora del almuerzo, saber que llegaba la hora de llevarla a su colegio, su hora de salida. Dios nos la prestó por 12 años, siempre le digo eso a Dios, no le reprocho nada".Sofía acababa de cumplir 12 años, le gustaban los animales, patinar y soñaba con ser veterinaria. El 29 de septiembre de 2024, Sofía salió de su casa rumbo a comprar comida para su mascota y no regresó. Leidy pegó carteles con su foto, habló con los vecinos y denunció ante medios y autoridades, pero durante 18 días no supo nada de su hija; hasta que el 17 de octubre, la encontraron sin vida en un cañaduzal en zona rural de Candelaria, a pocos kilómetros de su casa. "Nosotros cuando buscábamos a Sofía sentíamos que la íbamos a encontrar, pensábamos que íbamos a estar con ella, pero no fue así".El responsable fue un vecino del sector, el cual fue capturado, confesó y fue condenado a 58 años de prisión. Aunque para Leidy Zúñiga la condena contra el responsable de la muerte de su "ángel" es justicia, señaló también que "ella está en el cielo, pero su recuerdo va a seguir para toda la vida, así pasen los años y los días, porque perder un hijo es una de las pruebas más difíciles que como madre podemos pasar”.Laura Valentina Páez Velandia, de 9 años / 21 de enero de 2025En Chiquinquirá, Boyacá, Miryam Lucero Velandia también sabe en carne propia el dolor que implica perder a una hija de esta manera. “El sueño de ella era crecer y poder tener un trabajo para que yo no sufriera tanto, para ayudarme”, expresó la mujer al recordar a la pequeña Laura Valentina de 9 años, quien el 16 de enero de 2025 salió de su casa para pasear a su perro y desapareció. Cinco días después de denunciar su desaparición, el cuerpo de la menor de edad fue hallado sin vida en el río Minero, en el límite de Boyacá y Santander. En este caso las autoridades también dieron con el responsable y fue condenado, algo que para Miryam es una medida importante para la protección de otros niños, pero difícilmente compensa el dolor que causó en su familia. “La única ventaja es que el man está en la cárcel y se han salvado más niños, pero justicia no. [Ella] era la mayor parte de mi vida”.Entrar a la casa de la mamá de Laura Valentina es como ver dos mundos distintos. Por un lado está el cuarto de la menor que parece congelado en el tiempo porque sigue intacto, con sus peluches, zapatos y uniforme del colegio, hasta la alcancía que la niña estaba llenando con la esperanza de comprarle un regalo de cumpleaños a su mamá. Pero fuera del cuarto de la menor lo que se ve en cada rincón de la casa son plantas y flores que Miryam cuida con amor. El motivo es uno solo, según explicó. “Así fuera a salir al potrero, ella siempre me regalaba una flor, ella misma me las daba, las echaba en agua y volvía y me las daba. Fue lo más lindo y hermoso que tuve en mi vida”.Emily Dayana Villalba Vergara, de 15 años / 12 de marzo de 2025Finalmente, en el municipio de Chocontá, en Cundinamarca, todos recuerdan con cariño a Emily Villalba, una joven de 15 años que soñaba con ser una música profesional y destacaba tocando en la banda sinfónica del municipio y de su colegio. Además de sus destacadas calificaciones, la adolescente se había convertido en el gran apoyo de su mamá Nury Yuliana Vergara, ayudándola incluso en sus clases universitarias para convertirse en enfermera.“Ella fue fundamental porque cuando yo iba a empezar [a estudiar] yo pensaba que la parte de sistemas me costaba, entonces Emily me daba moral, me echaba la mano”, recordó la mujer que ahora trabaja en un asilo como enfermera de adultos mayores y que logró cumplirle a su hija el sueño de verla graduada de enfermera, aunque la menor no pudo estar ahí para acompañarla. El 12 de marso de 2025, Emily regresaba a su su casa luego de un ensayo con la banda, pero nunca llegó a su hogar, generando preocupación en su entorno. Horas más tarde su cuerpo fue encontrado en una zona boscosa de la vereda Pueblo Viejo. Nury dice que, aunque el responsable de acabar con la vida de Emily está en la cárcel, su vida no volverá a ser la misma. "En términos legales pues de alguna manera sí [hubo justicia] porque el tipo fue capturado y condenado, pero ¿la vida de las víctimas qué? ¿Qué hay de la vida de las personas, que nos destruyeron la vida? Una criatura no es un número más, era una vida, era una vida con la que uno contaba, eran sueños, eran planes, eran proyectos”, reclamó. Agregó que, a pesar de lo ocurrido sigue trabajando para cumplirle la promesa a su hija de tener una casa propia y, en sus días más difíciles, aseguró que siente la presencia de Emily en una pequeña mariposa que siempre se posa en su ventana.La nueva ventana de la justicia Colombia acaba de lanzar la Alerta Rosa, un mecanismo de búsqueda inmediata para niños, niñas, adolescentes y mujeres desaparecidos, ya no hay que esperar 72 horas para denunciar. Si alguien desaparece puede comunicarse a estos números: Línea 123Líneas nacionales 122, 155 y 141También puede ir a la Fiscalía, a la Policía, al ICBF, las oficinas de la Defensoría del Pueblo o a una comisaría de familia
El crimen de Luis Alfonso Valencia, fundador de Arepas El Carriel, estremeció a los habitantes de Guaduas por la brutalidad con la que fue perpetrado. Lo que comenzó como la desesperada búsqueda de un empresario desaparecido terminó destapando una investigación que reveló un homicidio planeado y una traición que, según las autoridades, se habría gestado desde el círculo de confianza de la víctima.El Rastro reconstruyó este caso, ocurrido el 11 de noviembre de 2024, donde la aparente tranquilidad de una finca escondía una escena que cambiaría para siempre la vida de dos familias.El reconocido empresario, de 67 años, había dejado Bogotá ocho años antes para radicarse en el campo, con la esperanza de aliviar las afecciones pulmonares que padecía. Sin embargo, el retiro nunca estuvo en sus planes. Siguió dedicado a las labores de la finca y al cuidado de los animales.Su hijo, Leandro Valencia, lo recuerda como "un paisa de esos muy montañeros, de esos que se ganaban la vida pulso... fue una persona que todos los días se levantaba como si se quisiera comer el mundo".Un rastro de violenciaLa alerta se encendió cuando Valencia dejó de responder a las llamadas. Jairo Castellanos, amigo cercano del empresario, acudió a la finca y se encontró con una escena aterradora. Según su testimonio, "la casa estaba desordenada, la casa estaba saqueada totalmente, estaba patas arriba, todo". Los asaltantes no solo hurtaron objetos de valor; también rompieron techos y cortaron los muebles por debajo.Al ingresar las autoridades, el intendente Andrés Montoya, investigador de la Sijín, observó que "había varias cosas que estaban revolcadas como si hubiesen estado buscando algún elemento y en las mesas había unos vasos".La búsqueda en los alrededores de la propiedad llevó al hallazgo de dos cuerpos sin vida en una zona boscosa. Junto a Luis Alfonso Valencia se encontraba Rubén López, uno de sus trabajadores. El intendente Montoya detalló la crueldad del ataque: "Se ve que por lo menos a don Luis Alfonso le golpearon antes de causarle la muerte, ellos estaban amarrados de pies y manos".Las víctimas presentaban signos de tortura y heridas por proyectil de arma de fuego. En el sitio también fue hallada una trabajadora herida de gravedad, quien se convirtió en la única testigo presencial del hecho.El capataz bajo sospechaDesde el inicio, los investigadores sospecharon que el crimen no fue un simple hurto. La atención se centró rápidamente en Johan Daniel Pinzón, el capataz de la finca y hombre de confianza de Valencia. Pinzón vivía en la propiedad con su familia, pero tras el crimen desapareció misteriosamente. Aunque inicialmente se consideró que podía ser otra víctima, las pruebas técnicas comenzaron a desmentir esta versión.Un elemento fundamental fue el hallazgo de rastros físicos. Los peritos de la Sijín realizaron una inspección al interior de la casa, donde encontraron huellas dactilares de Pinzón en áreas donde él habitualmente no tenía permitido el ingreso.Según los investigadores, "era sospechoso porque él no tenía mucho acceso a la vivienda". Este indicio sugirió que el capataz participó activamente en el robo de la residencia.Pistas clave: huellas y cruce de llamadasLas autoridades comenzaron a rastrear los movimientos de Johan Daniel Pinzón. Tras los homicidios, el capataz cambió la tarjeta SIM de su teléfono celular, aunque continuó utilizando el mismo dispositivo, un detalle que llamó la atención de los investigadores.Al analizar los registros de llamadas, la Policía estableció que Pinzón se había comunicado con personas que estuvieron en el perímetro de la finca durante las horas previas y posteriores al crimen.Una interceptación telefónica fue la pieza que terminó de revelar el paradero del principal sospechoso. En la conversación, la pareja de Johan Daniel Pinzón le decía que había "cometido un error", mientras él aseguraba que debía abandonar la zona para evitar ser capturado por las autoridades.En ese momento, la única sobreviviente del ataque participó en un reconocimiento fotográfico. Según los investigadores, "nos confirma que Johan es la persona que está involucrada con el hurto y el homicidio".Última prueba y la captura de los señaladosLa investigación se extendió hasta el departamento del Tolima, siguiendo el rastro de una camioneta azul y una motocicleta hurtadas de la finca. Durante un operativo en Honda, la policía interceptó a varios hombres, entre ellos Sergio Andrés Gómez, quien intentó huir lanzándose por un caño. Al ser capturado, Gómez portaba un arma de fuego y un reloj Fossil de color café que intentó descartar al momento de la aprehensión.Al contactar a la familia Valencia para verificar la procedencia del objeto, el hijo de la víctima confirmó la pertenencia del accesorio: "Yo inmediatamente le digo que sí, que es el reloj de mi papá".Las autoridades identificaron a Gómez como el autor material de los disparos. Semanas después, Pinzón fue localizado en una vivienda en Ibagué, donde intentó escapar por los techos de una casa.Ante la contundencia de las pruebas recolectadas, que incluían testimonios, huellas, interceptaciones y objetos recuperados, tanto Johan Daniel Pinzón como Sergio Andrés Gómez decidieron allanarse a los cargos. El 16 de septiembre de 2025, fueron condenados por los delitos de homicidio agravado, tentativa de homicidio, secuestro y porte ilegal de armas.Aunque la fiscalía solicitaba inicialmente una pena de 56 años, la aceptación de cargos les permitió recibir una rebaja, quedando la sentencia final en 35 años de prisión. Para la familia del fundador de Arepas El Carriel, hay un cierre en el proceso, pero no la de una herida profunda por la traición de quien consideraban de su entorno.“Johan cumplió un papel de ganarse la confianza de ser una persona cercana de su empleador, del señor Luis Alfonso”, concluyó el coronel Mauricio Arley Herrera sobre los hechos del crimen.*Este texto fue realizado con colaboración de un asistente de IA y editado por un periodista que utilizó las fuentes idóneas y verificó en su totalidad los datos. Cuenta con información y reportería propia de El Rastro.
Lo que comenzó como la desaparición de una joven administradora de un bar terminó convirtiéndose en uno de los casos más impactantes de Bogotá. El 7 de enero de 2011, Sandra Viviana Ravelo, de 26 años, desapareció. Ocho días después, su cuerpo fue encontrado en una zona desolada de Ciudad Bolívar.La Fiscalía centró rápidamente la investigación en John Alexander Quintero, novio de la víctima y patrullero de la Policía. Todo apuntaba a una condena de hasta 60 años de prisión, hasta que una nueva revisión de las evidencias forenses cambió el rumbo del caso. El periodista Diego Guauque, de Séptimo Día, reconstruyó la investigación.El peso de la acusación: las pruebas de ADNDesde el inicio del proceso, la Fiscalía construyó su teoría del caso sobre dos pruebas biológicas que parecían irrefutables. En el cuerpo de la víctima se hallaron tres perfiles genéticos, uno de los cuales coincidía con el de su pareja. Además, debajo de las uñas de Sandra se encontró material biológico del uniformado, un hallazgo que los investigadores interpretaron como la prueba de que la víctima lo había arañado mientras intentaba defenderse del ataque.La presión social y mediática fue inmediata. En el ámbito carcelario, Quintero fue apodado con nombres como "Pikachu" o "el descuartizador". Al respecto, el patrullero relató el impacto de pasar de ser un servidor público a un reo señalado por la justicia: "Pasé de en la mañana ser un policía a en la noche ser el bandido más grande de todo Bogotá".Por su parte, la madre de la víctima, Claritza Murillo, expresó en su momento el dolor y el rechazo hacia el Policía: "Demasiada rabia sentía por él y decepción porque yo decía, pero fue algo alguien que yo tuve en mi casa".¿Qué demostró el análisis forense?El caso comenzó a desmoronarse en 2015, cuando el médico forense Aníbal Navarro y un equipo revisaron los folios y la necropsia. Una de las primeras conclusiones que permitió desvirtuar la sevicia fue la causa de las lesiones en el cadáver. Contrario a lo que se informó inicialmente sobre un desmembramiento y quemaduras intencionales, la ciencia determinó que el daño fue causado por agentes externos del entorno rural.El doctor Navarro explicó que los hallazgos en el cuerpo no correspondían a una acción criminal tras la muerte: "No está desmembrado. Son animales que han intervenido y han fragmentado el cuerpo. Y en este caso lo más probable son perros”.Asimismo, se descubrió que las supuestas quemaduras eran en realidad procesos naturales de descomposición mal interpretados debido a que la fotografía forense fue realizada por personal no experto. Según la investigación, quien tomó las imágenes era en realidad una auxiliar de enfermería sin la formación técnica necesaria.La prueba del ADN bajo las uñas, que la Fiscalía presentó como señal de una lucha desesperada, fue analizada bajo una nueva óptica por la genetista Luz Adriana Pérez Sepúlveda. Al observar detalladamente el estado de las manos de la víctima, la experta notó que la evidencia física no respaldaba la teoría del forcejeo: "Las uñas no están rotas. No hay ningún tipo de daño en las manos que sugiera esa lucha".La defensa argumentó que el material genético hallado era mínimo y compatible con la convivencia normal de una pareja, un fenómeno conocido en la ciencia forense como transferencia por contacto cotidiano.El propio Quintero explicó este punto en su defensa: "No era que hubiera arrancado piel... es ADN normal, como cuando tú te sientas en el computador de tu compañero y ya hay ADN tuyo". Esta interpretación cambió el sentido de la evidencia: la presencia de material genético de Quintero no demostraba su participación en el crimen, ya que los análisis concluyeron que dicho rastro provenía de una relación consentida anterior a la desaparición de Sandra.Testimonios que rectificaron la inocencia del policíaOtro factor determinante para la libertad del policía fue la desarticulación del móvil del crimen. La Fiscalía sostenía que Quintero era un hombre posesivo y extremadamente celoso, una percepción que la familia de la víctima compartía. No obstante, los testimonios de amigos cercanos y clientes habituales del bar que Sandra administraba en el barrio Bosa Piamonte desmintieron esa conducta violenta.Adicionalmente, se logró identificar a los hombres con los que Sandra fue vista por última vez. Testigos confirmaron que la joven abandonó el establecimiento comercial en un taxi acompañada por dos sujetos. Uno de ellos era Néstor Yesit Sánchez, quien posteriormente aceptó su responsabilidad mediante un preacuerdo con la justicia tras confirmarse que su ADN también estaba presente en la escena. Sánchez fue condenado, mientras que la identidad del tercer implicado nunca pudo ser establecida por las autoridades.La sentencia absolutoria y las secuelas del procesoTras pasar casi seis años privado de la libertad, entre cárceles como La Picota y detención domiciliaria, un magistrado dictó el fallo que declaró la inocencia de John Alexander Quintero. “Yo siempre tenía una Biblia. Ese día cuando el juez dijo esas palabras, yo me arrodillé y le di gracias a Dios”, aseguró Luz Nidia Giraldo, madre del patrullero. “Esa fue esa primer Navidad otra vez en casa. Fue ver otra vez a mi familia reunida, volver a estar con todos, ver que tenía el apoyo de mi familia”, recordó John Alexander Quintero, conmovido.A pesar de la decisión judicial, el estigma social persiste para Quintero, quien ha manifestado dificultades para reinsertarse en la vida laboral debido a sus antecedentes judiciales, llegando a ser rechazado en decenas de empresas. Por otro lado, la familia de Sandra Viviana Ravelo mantiene su postura de desconfianza frente al veredicto. Claritza Murillo reafirmó su convicción tras conocerse la libertad del expolicía: "No, que diga la verdad, que diga el por qué. ¿Para qué lo hizo con esas personas? Porque él sabe que él fue".El caso de Sandra Viviana Ravelo terminó convirtiéndose en mucho más que una investigación por feminicidio. También abrió un debate sobre el alcance de la evidencia forense, la interpretación de las pruebas científicas y las consecuencias que puede tener una investigación cuando los hallazgos son cuestionados años después. Mientras la familia de la víctima sigue reclamando justicia, John Alexander Quintero intenta reconstruir una vida marcada por un estigma que, asegura, aún no desaparece.*Este texto fue realizado con colaboración de un asistente de IA y editado por un periodista que utilizó las fuentes idóneas y verificó en su totalidad los datos. Cuenta con información y reportería propia de Séptimo Día.
En medio de la tragedia con la que amaneció Armero y que el mundo conoció el 14 de noviembre de 1985, una pequeña niña, Omaira Sánchez, se convirtió en un símbolo. Los rescatistas la ubicaron en el barrio Santander, tras escuchar golpes bajo unas tejas de zinc. (Lea también: ¿Cómo era Armero antes de la tragedia de 1985? Vea la reconstrucción virtual del municipio)Hasta allí llegó la prensa y su rostro inocente empezó a ser inmortalizado en el mundo entero. Muros, escombros y cadáveres dificultaban su rescate.El fotógrafo Jairo Higuera recordó que Omaira “decía que la abuelita la estaba cogiendo de las piernas y que no la dejaba salir. ‘Es que mi abuelita me tiene agarrada de las piernas y no me deja salir’. Entonces eran muros en los que había quedado atrapada”.Una de sus preocupaciones, contaban los testigos, era que no iba a poder entregar una tarea de matemáticas.Los esfuerzos por sacar a Omaira del lodoUna de las formas para llegar a la parte del cuerpo aprisionada era sacar el agua. A las 24 horas apareció una motobomba, pero no sirvió de mucho.“Llegamos a las 6 de la mañana otra vez con la motobomba y comienzan a tratar de sacar el agua los socorristas. Ya había más socorristas, policías y todo, y a tratar de sacar el agua para sacarla a ella, y se dan cuenta que sacaban un tancado de agua y entraban 20”, relató Germán Santamaría, escritor y cronista colombiano.Leonardo Hernández, último rescatista que la vio con vida, contó que “nos metimos al lodo para tratar de remover los cadáveres y escombros que la estaban aprisionando, pero eran demasiados y no había puntos de apoyo, estábamos solo con caminos de costales de café y latas de zinc como haciendo un puente para llegar al sitio. Imagínense un patio que es un cuadrado y se ha roto, y ella está dentro de esa estructura y esa estructura la aprisiona y queda en el lodo desde la cintura para abajo, y el lodo empieza a subir”.En el segundo día, Omaira seguía aferrada a la vida. Y frente a las cámaras le envió un mensaje a su madre: “Quiero decir unas palabras. Mamá, si me escuchas, yo creo que sí, reza para que yo pueda caminar y esta gente me ayude. Mami, te quiero mucho. Mi papi, mi hermano y yo. Adiós, madre”.Hernández describió cómo murió: el sábado 16 de noviembre, tras permanecer más de 60 horas entre el lodo, Omaira “colapsó. Ella empezó a tener problemas, seguramente por aplastamiento de sus miembros y el daño muscular que tenía, y el daño muscular que tenía estaba matizándose. (…) Hace un paro cardiaco, tratamos de reanimarla, pero desafortunadamente no sale de la reanimación y decidimos no continuar”.Su cuerpo nunca fue sacado de los escombros. La decisión fue dejarla allí, con su familia.“Ella luchó por su vida aquí. Ella aquí batalló, aquí vivió y aquí murió, dejémosla ahí, suéltenla. Y dos la soltaron y la niña se hundió y se hizo un remolino en el agua, como una burbuja. Así ella se hundió”, rememoró Santamaría.Desde ese momento, la casa de Omaira se convirtió en un sitio de peregrinaje. Con el tiempo, en el lugar se levantó un altar en donde propios y extraños llegan a pedir favores. Son decenas las placas en las que se le adjudican a Omaira milagros y agradecimientos por interceder para curar a alguien o encontrar a un pariente perdido. (Lea también: La mujer que se reencontró con su hija décadas después de la tragedia de Armero: así es su historia)De Omaira, en ese sitio, se exhiben también fotos de ella disfrutando del arte, de la danza, de una niña que encarna lo que fue y es Armero.NOTICIAS CARACOL
Esperanza Fierro es una sobreviviente de la tragedia de Armero, un pueblo que el 13 de noviembre de 1985, en cuestión de minutos, desapareció del mapa y quedó enterrado entre lodo y cenizas tras una avalancha provocada por la erupción del volcán Nevado del Ruiz. La mujer, que se reencontró con su hija décadas después, contó su historia para Noticias Caracol.(Síganos en Google Discover y conéctese con las noticias más importantes de Colombia y el mundo)"El 13 de noviembre yo estaba en mi casa en el momento en que empezó a caer ceniza. Vivía en la carrera 12 #5-28, o sea entre quinta y sexta. Un señor nos dijo: salgan porque se vino una avalancha. Entonces yo fui a salir, pero en el momento pasó el carro de bomberos diciendo que nos encerráramos, que nos tapáramos, fue algo que nos desubicó. Sin embargo, salimos. Yo estaba con mis dos hijos, con mi mamá y mi papá", relató la mujer.Lea: La tragedia de Armero: las lecciones que dejó el drama vivido en Colombia hace 40 años¿Cómo sobrevivió Esperanza Fierro a la tragedia de Armero?Fierro contó que salió de su casa con su hija en brazos, quien en ese momento tenía cuatro años. Salió acompañada de su madre y de su hijo de ocho años. Su padre decidió no salir. "Venía por la calle. Cuando volteé para mirar que mi papá había venido o se había quedado, veo semejante lodo que venía. Corrimos hasta la esquina y ahí ya nos tapó el otro lodo".Las calles del pueblo ya estaban siendo tapadas una a una por la inminente avalancha que venía desde el volcán cuando la madre de Esperanza Fierro le dijo respondió a la pregunta de que hacían en ese momento: "Lo que Dios quiera". "Siento ese golpe que me pegó aquí en la espalda y me elevó. Me dejó en una cuerda de alta tensión", relató la mujer.Durante varios momentos Fierro quedó atrapada en el cable, en teoría a salvo de la avalancha, pero perdió el rastro de su madre y sus hijos. La mujer recuerda que un hombre gritó diciendo que había encontrado al niño y que en otro momento alcanzó a escuchar a su hija buscándola, pero la oscuridad le impidió verlos en ese momento. La mujer fue llevada a un centro de salud y se enteró de que su hija estaba viva. "Mi niña me la pasaron. La miré y la tuve, pero no me la dejaron llevar conmigo porque yo iba ya muy grave, yo tenía fractura de costillas". Fierro relató que tuvieron que trasladarla a otro lugar por su condición de salud y su hija se tuvo que quedar.Lea: Omaira Sánchez decía “saquen a los que es más fácil y luego yo": último rescatista en verla vivaEl reencuentro entre madre e hijaDe acuerdo con la mujer, su hija Diana Marcela Fierro quedó en un albergué y se la dejó encargada a otra persona, que poco después también se tuvo que ir. "Le quitaron la niña, la montaron en un carrito blanco con 16 niños más y hasta el sol...". Durante años la madre busco a su hija, que no aparecía por ningún lado."Como nunca perdí la esperanza, yo decía: mi niña está viva, yo la voy a encontrar. Gracias a los medios, que venían y me hacían entrevistas, yo salía en las entrevistas. Resulta que mi hija ya sabía que los papás que la tenían no eran los de ella. Ella ya estaba en Suiza", explicó la sobreviviente.Su hija había estado a cargo de Instituto de Bienestar Familiar, que la entregó a una madre sustituta durante tres años en Colombia. Después la niña fue adoptada por una familia de alemanes que se la llevaron a Suiza. Esperanza Fierro, sin saberlo, fue vista por su hija en un documental. "Ella empezó a buscar, cualquier cosa que hablaban de Armero ella estaba muy pendiente. Cuando ella me vio en el documental, como estamos ahoritica, se aferró a que era la mamá".Diana Fierro se comunicaba con Francisco González de la Fundación Armando Armero. Después de un intercambió de fotografías la hija perdida creía que había encontrado a su madre. Otra hija de Esperanza Fierro fue la que primero conoció la noticia. Ella y su hermana que no conocía se parecían bastante, y cuando le mostraron las fotos a su madre no sabía en un principio que se trataba de aquella niña que vio por última vez durante la tragedia de su pueblo. "Mi hija me encontró", relató la mujer, que poco más de 30 años después pudo reencontrarse con su hija.MATEO MEDINA ESCOBARNOTICIAS CARACOL
El 13 de noviembre de 1985, Colombia se despertó con una noticia demoledora: el volcán Nevado del Ruiz había entrado en erupción, sepultando a cerca de 25.000 personas y borrando del mapa al municipio de Armero. Cuatro décadas después, la sombra de aquella catástrofe sigue impulsando una labor científica crucial en el país, transformando la forma en que la nación aborda el riesgo geológico.La vulcanóloga Marta Calvache Velasco, una de las científicas más destacadas del planeta, vivió de cerca los días previos al desastre que hoy se recuerda como la peor tragedia natural en la historia de Colombia. Su vida, dedicada a evitar que eventos como el de Armero se repitan, es el testimonio de la lección más grande que dejó la avalancha: la necesidad imperiosa de escuchar a la ciencia.Un día antes de la erupción, el 12 de noviembre de 1985, Marta Calvache y un grupo de científicos visitaron el cráter del volcán Nevado del Ruiz. Ella recuerda que trabajaban intensamente en el mapa de amenaza. Habían pronosticado el potencial destructivo de una erupción y las consecuencias que desataría.La advertencia era clara: “se explicaba en Armero ‘mire, el volcán Nevado del Ruiz tiene un cráter que es el Arenas, el río que pasa por aquí viene de ese cráter”. El mapa de amenaza, elaborado aproximadamente un mes antes de la avalancha, especificaba que Armero tenía un 100% de posibilidades de ser afectada por un flujo de lodo si el volcán hacía erupción. Sin embargo, la tragedia se materializó.A pesar de que el suceso fue una erupción "pequeña", el flujo de lodo que bajó por el río Azufrado acabó con miles de vidas.El dolor como motor de la cienciaLa tragedia de Armero marcó un antes y un después para Colombia. Tras el horror, se creó el primer observatorio vulcanológico del país en Manizales. Armero es importante no solo para la vulcanología colombiana, sino también porque a partir de esta tragedia se inició todo lo que hoy se conoce como el Sistema Nacional de Gestión del Riesgo.Para muchos de estos científicos, la prevención es una misión personal marcada por la pérdida. Gloria Patricia Cortés, quien por años ha estudiado el comportamiento del Nevado del Ruiz, se dedicó a esta labor tras perder a su mejor amiga el 13 de noviembre de 1985 en la avalancha. Ella subraya que “el mensaje y la lección del Ruiz para Colombia y para el mundo es que, a pesar de estar lejos de los volcanes, de no tener visibilidad hacia ellos, los ríos son como ese cordón umbilical entre cráter Arenas y las poblaciones que se han asentado buscando la riqueza del agua y que están cerca y creciendo cerca de ríos que vienen desde zonas volcánicas”.Ella misma explicó en Los Informantes hace unos años las medidas de monitoreo que se deben tener en las zonas de lo volcanes: “medir las emisiones de gases, la temperatura de las aguas, las características de las aguas termales, medir condiciones de cambios en la superficie del volcán y hacer las observaciones de actividad superficial”.Calvache sobrevivió en el volcán GalerasMarta Calvache no solo ha dedicado su vida a estudiar el Ruiz. Su carrera está marcada por su supervivencia a la erupción del volcán Galeras el 14 de enero de 1993, donde un grupo de científicos internacionales que visitaban Pasto fue sorprendido por la explosión. La columna de humo alcanzó los 4 kilómetros y rocas al rojo vivo caían por doquier. Ella se aventuró al cráter para salvar a sus compañeros heridos, mientras otros huían.Seis científicos y tres turistas murieron ese día. Ella fue la primera en auxiliar a Stanley Williams, un renombrado vulcanólogo que tenía el cráneo fracturado y una pierna rota. Williams, a quien literalmente le salvó la vida, se convertiría más tarde en su maestro de doctorado en la Universidad de Arizona. Cuando se le pregunta si el riesgo valía la pena, su respuesta es categórica: “sí, creo que el trabajo que se hacía era muy válido y muy importante”.Para Calvache, estudiar los volcanes es crucial, pues son el motor de la creación y la manifestación de la dinámica interna de la Tierra. En entrevista con Los Informantes en 2023, ella comparaba a Colombia, desde el punto de vista geológico, con un adolescente: “nosotros estamos viviendo en un país que tiene la energía, desde el punto de vista geológico, de un adolescente, es joven, es muy joven, tiene pocos millones de años y todavía está creciendo, o sea, la manifestación de sismos, de erupciones volcánicas, de que tengamos montañas altas es esa manifestación de un continente que está creciendo, tiene la energía de un adolescente”.Por más de 20 años, la doctora Calvache dirigió el área de geoamenazas en Colombia. En su labor, advirtió sobre el peligro de volcanes mucho más explosivos que el Ruiz o el Galeras, como el Machín, cerca de Ibagué. La última erupción del Machín fue hace unos 800 años, pero lo que podría generar no tiene precedentes, “nos imaginamos las consecuencias".La historia de Armero, y el trabajo de los científicos que hoy vigilan incansablemente los volcanes, es la base para construir un futuro mejor. Aunque sigue siendo imposible predecir una erupción, sí es posible evitar que la historia de hace 40 años se repita.
La tragedia de Armero, ocurrida el 13 de noviembre de 1985, fue uno de los desastres naturales más devastadores en la historia de Colombia. Este evento catastrófico dejó más de 25 mil personas fallecidas, además de miles de heridos y desplazados. Los Informantes conoció la historia de un médico que, hace 40 años, ayudó a dar a luz a una mujer en medio del lodo.Consuelo Rodríguez fue aquella bebé que llegó al mundo entre el lodo, gracias a la rápida ayuda del joven médico Rodrigo Meléndez, quien encontró su vocación como voluntario durante el desastre natural de Armero.>>>El ‘milagro de Armero’: la historia no contada de la bebé que nació en el lodoLa vida del doctor Rodrigo MeléndezEl doctor Meléndez es toda una rareza en casi todos los aspectos de la vida. Ha tenido 5 matrimonios y su especialidad médica es única. Se cataloga a sí mismo como ‘callejólogo’, porque atiende a los invisibles, a los enfermos de la calle.Desde pequeño, sufrió graves complicaciones de salud; tuvo poliomielitis y, posteriormente, numerosas dificultades para caminar y problemas graves de movilidad en los brazos. Ahora batalla contra dos cánceres.>>>Emotivo reencuentro: médico que atendió tragedia de Armero abraza a la niña que trajo al mundoA pesar de sus limitaciones, Rodrigo estudió Medicina en la Universidad del Rosario, en Bogotá. “La habilidad quirúrgica mía no era fácil. Yo no podía voltear muy fácil las manos, o sea, la sutura y todo eso era complicado. Durante el tiempo de estudiante se fundó el hospital La Victoria, yo era el que atendía todos los partos y recibía todos los chiquitines”, mencionó el doctor en una entrevista con Los Informantes.Durante 25 años, el doctor Meléndez se dedicó a su profesión, a pesar de las muchas dificultades que ha enfrentado debido a su estado de salud. Próximamente, publicará un libro sobre su vida, titulado 'Dulce venganza', en referencia a su lucha contra el cáncer. Él continuará demostrando su vocación de servicio y su pasión por la labor social.>>>Tragedia de Armero 39 años después: ¿cuántas personas murieron en el desastre natural?¿Qué pasó en Armero?Una mañana, el doctor Rodrigo Meléndez escuchó por la radio una noticia que cambiaría su vida y la de muchas personas más. En la madrugada del 14 de noviembre de 1985, el reconocido periodista Yamid Amat anunció que Armero había desaparecido del mapa tras la erupción del volcán Nevado del Ruiz, luego de 69 años de inactividad.Tras la trágica noticia, el joven médico partió hacia el departamento de Tolima para unirse al equipo de atención de la emergencia. ”Uno sentía que estaba ante El Desierto del Sahara. Había una desolación total. Lo que uno alcanzaba a ver era cantidades de personas implorando ayuda...En compañía de otros tres médicos que me acompañaron en esta aventura comenzamos a tratar de organizar una serie de equipos de rescate...Yo llevaba unas ganas de ayudar grandísimas”.>>>Así es la inspiradora historia de hermanos siameses: "La discapacidad no nos impide ser felices"En medio del caos absoluto, sin recursos ni tecnología, el doctor y otros rescatistas intentaron lo imposible, enfrentando un dolor profundo. No fue hasta que un grito de auxilio se convirtió en el motor que impulsó a este doctor a seguir adelante en el rescate de los afectados.Mientras todo se derrumbaba a su alrededor, una mujer estaba a punto de dar a luz en medio de un lodazal. “Le dije a dos de las chicas que estaban conmigo como socorristas que tratáramos de armar un cambuche. Le rompí fuente y fue rápido el parto, salió la chiquita. Salió bien, afortunadamente...Fue una esperanza muy grande ver que en medio de la muerte renacía la vida”, dijo el doctor, quien recuerda que, entre los dos médicos presentes y la madre, se decidió el nombre de la bebé: Consuelo Rodríguez.>>>Un amor a prueba de todo: pareja enfrentó sus adicciones y las superó para ayudar a otrosAsí fue el milagroso reencuentroEn ese entonces, el país siguió sin aliento la tragedia de Armero a través de los medios de comunicación. Las imágenes del mar de lodo, las caras del drama, los valientes, las familias rotas y la desgracia quedaron grabadas en la memoria de los colombianos.El programa Los Informantes logró reunir al médico y a la paciente que vio nacer en medio de la catástrofe. Como un milagro, ambos se reencontraron casi cuatro décadas después de los hechos.El doctor Rodrigo Meléndez le contó a Consuelo todos los detalles de su parto. Para él, sellar el reencuentro con un abrazo fue la emoción del deber cumplido y para ella, un motivo de agradecimiento. Esta historia quedará perpetuada en sus memorias.
Omaira Sánchez tenía 13 años cuando fue sorprendida junto a su familia por la avalancha de Armero, en Tolima, hace 40 años. La niña, enterrada casi hasta el cuello entre el lodo y los escombros, se convirtió en símbolo de la tragedia del pueblo, en cuyas ruinas sobresale una escultura suya, rodeada de centenares de placas de agradecimiento y transformada en objeto de culto popular.El país y el mundo vieron con dolor cómo socorristas y sobrevivientes trabajando con las uñas, porque no había otros medios, trataban de rescatar a personas que habían quedado atrapadas, la mayoría de ellas irreconocibles por la hinchazón causada por el lodo tostado por el sol que hasta les desdibujaba la forma humana.Entre esas personas que quedaron vivas a pesar de haber sido sepultadas por la avalancha estaba Omaira, una niña de ojos negros y cabello corto ensortijado cuya vida se extinguió lentamente ante la mirada del mundo.Leonardo Hernández, coordinador de emergencias para América Latina de la Organización Panamericana de la Salud, fue uno de los rescatistas que intentó salvar a la menor de edad y el último en verla con vida.En su diálogo con Noticias Caracol en vivo recordó cómo veía desde el helicóptero “esa cantidad de gente en el lodo, pidiendo auxilio”, reconociendo que “no teníamos idea de la magnitud del evento hasta llegar al sitio”. (Lea también: Duro relato de hombre que perdió a su esposa en Armero: "Estábamos peleados, no pude salvarla")(Síganos en Google Discover y conéctese con las noticias más importantes de Colombia y el mundo)Omaira Sánchez estaba bajo unas latasLeonardo contó que fue un día después de haber llegado a Amero que “la Fuerza Aérea escuchó que alguien golpeaba unas latas de zinc y bajo de esas latas estaba Omaira”.Ella “estaba en sitio inundado hasta el pecho, atrapada en sus extremidades a las cuales ni siquiera lográbamos tener acceso porque había objetos de construcción aprisionándola y además de eso, cadáveres y lodo que no nos permitía acceder a sus miembros inferiores. La niña estaba absolutamente consciente, además tenía una inteligencia emocional impresionante que inmediatamente nos conectó”.Narró que Omaira Sánchez “no sentía sus piernas, nosotros le colocamos una viga donde ella apoyaba las manos, pero el lodo y el agua le daba en ocasiones al nivel de los hombros. Nos metimos al lodo para tratar de remover los cadáveres y escombros que la estaban aprisionando, pero eran demasiados y no había puntos de apoyo, estábamos solo con caminos de costales de café y latas de zinc como haciendo un puente para llegar al sitio. Imagínense un patio que es un cuadrado y se ha roto, y ella está dentro de esa estructura y esa estructura la aprisiona y queda en el lodo desde la cintura para abajo, y el lodo empieza a subir”.Sostuvo que “no teníamos cómo evacuar todo el líquido de ese sitio y tener acceso visual a los objetos, tratamos de amarrarlos con helicópteros para jalarlos, a ella misma, pero le hubiéramos hecho daño”.No obstante, afirmó que siempre tuvieron la esperanza de rescatarla con vida, “nos fuimos rotando para no dejarla sola y hacíamos otros rescates y volvíamos y en la noche estábamos permanentemente con ella”.“Lo más llamativo era su actitud ante la vida y su comprensión de la dificultad que teníamos para rescatarla por las dificultades del terreno y nos decía ‘vayan y saquen otros que está más fácil’, porque se escuchaban los gritos de las personas pidiendo auxilio y ella misma decía ‘saquen a los que está más fácil y luego vienen por mí’”.¿Cómo murió Omaira Sánchez?"Mamá, si me escuchas, yo creo que sí, reza para que yo pueda caminar y esta gente me ayude... Mami, te quiere mucho mi papi, mi hermano y yo... Adiós, madre", fueron las conmovedoras palabras con las que se despidió a través de la televisión la niña de 13 años.El sábado 16 de noviembre, tras permanecer más de 60 horas entre el lodo, Omaira “colapsó. Ella empezó a tener problemas, seguramente por aplastamiento de sus miembros y el daño muscular que tenía, y el daño muscular que tenía estaba matizándose”, relató el rescatista Hernández.Entonces, admitió el socorrista, se dieron cuenta “de que era casi imposible sacarla con lo que teníamos hace 40 años. (…) Sin embargo guardábamos la esperanza de ganar tiempo. Ella hace un paro cardiaco, tratamos de reanimarla, pero desafortunadamente no sale de la reanimación y decidimos no continuar”.Ese sábado, contó, tuvieron que seguir con sus labores porque había amenazas de nuevas avalanchas, otros pacientes atrapados que tenían que tratar de sacar y que pudieron rescatar. (Lea también: Emotivo reencuentro: médico abrazó a niña que trajo al mundo en medio de tragedia de Armero)Omaira Sánchez “era un ser especial”“Armero nos cambió la vida a muchos”, dijo Leonardo Hernández, quien después de la tragedia abandonó la veterinaria y estudió medicina.Asimismo, describió a Omaira Sánchez como una niña llena de “generosidad, un ser lindo. No es por halagar al que se fue, pero realmente era diferente y muchos periodistas fueron testigos de eso. Era un ser especial, nos decía que fuéramos a descansar, pedía alguna galleta para comer, no dejó de ser quien era en medio de esas circunstancias y con una capacidad impresionante de entender ese entorno y su realidad”.La niña fue “un gran ejemplo del corazón y del tesón de la gente de Armero”, finalizó.Según testigos, el cuerpo de Omaira, con autorización de su madre, que sobrevivió a la tragedia de Amero, fue cubierto con escombros y cuando el lodo se solidificó, su tumba se convirtió en una especie de santuario y lugar de visitación de quienes van a las ruinas.En el lugar, además de la escultura, una cruz parcialmente tapada por las placas de granito, flores, fotografías y juguetes, y una lápida decorada con pinturas de ángeles recuerdan que Omaira nació el 28 de agosto de 1972 y murió el 16 de noviembre de 1985.NOTICIAS CARACOL*CON INFORMACIÓN DE AGENCIA EFE
Colombia continúa conmemorando los 40 años de la tragedia de Armero, un pueblo que en cuestión de minutos desapareció del mapa y quedó enterrado entre lodo y cenizas tras una avalancha provocada por la erupción del volcán Nevado del Ruiz en la noche del 13 de noviembre de 1985. Miles son las historias que se han contado y cuatro décadas después el corazón de los armeritas que vivieron el terror del peor desastre natural de la historia al país continúa apegado al recuerdo.(Síganos en Google Discover y conéctese con las noticias de Colombia y el mundo)Una de esas trágicas historias es la de Jesús Otálora, un hombre que narró cómo ese trágico día estaba peleado con su esposa, quien murió en medio del desastre, y no la pudo despedir.Jesús narró en Noticias Caracol que “hace 40 años, cuando llegué yo a las 7:00 de la noche, iba para el teatro Simón Bolívar a cine. Me encontré con mi hija y me encontré con mi esposa. Desafortunadamente estaba peleado con mi esposa. Cogí a mi niña, la alcé, la dormí, me fui para el teatro y salí a las 9:30 de la noche, cuando ya había azufre, cuando ya había ceniza, cuando había una mancha negra en el cielo que nos cubría”.Jesús agregó que “en las horas de la noche cuando se presentó esto yo me acosté a dormir con mi madre porque estaba peleado con mi mujer. Entonces, no pude salvarla a ella. Yo me fui para la casa fue cuando a las 11:30 ya había explotado el volcán y ya en ese momento nosotros estábamos preparados para la muerte sin saber cómo nos podíamos defender”.También perdió a su hija en la tragedia de ArmeoAdemás de perder a su esposa, Jesús contó que aquel fatídico día también desapareció su hija de 4 años. “Este es el momento en que yo no sé si quedó viva, si quedó muerta, y estamos en esa incógnita en todo el Tolima, sobre todo las madres y los padres de los niños desaparecidos”.Jesús finalizó diciendo que “los niños se desaparecieron y no entendemos cuál fue la razón. De pronto fue la desobediencia de un desorden que no tuvieron en cuenta. Entonces, hay muchos niños desaparecidos que están vivos, que fueron a parar a otros países y estamos en esa búsqueda. Eso es muy importante”.ICBF anuncia apertura del "libro rojo", que contiene información sobre niños desaparecidos en ArmeroSon más de 500 los niños y niñas que desaparecieron en Armero el día de la tragedia. Muchos fueron dados en adopción de forma irregular. 40 años después, cientos de padres continúan exigiendo respuestas sobre la suerte de los suyos.Y es que, en medio de los actos simbólicos, se produjo un anuncio esperado hace mucho tiempo y tiene que ver con el famoso “libro rojo”, que contiene información de los niños y niñas perdidos en Armero. “El Instituto Colombiano de Bienestar Familiar abre el libro rojo, que es esa pieza histórica en donde están consignados los registros de los niños y niñas que fueron recibidos por el Instituto Colombiano hace 40 años”, mencionó Adriana Velásquez, subdirectora general del ICBF. Este anuncio se convirtió en un bálsamo para los padres de los desaparecidos.CAMILO ROJAS, PERIODISTA NOTICIAS CARACOLX: RojasCamoCorreo: wcrojasb@caracoltv.com.coInstagram: Milografias
El 13 de noviembre de 1985, Armero quedó sepultado bajo toneladas de lodo tras la erupción del volcán Nevado del Ruiz. Más de 20 mil personas perdieron la vida en una de las peores tragedias naturales de Colombia, pero, en medio del horror y la devastación, una historia de vida logró abrirse paso: el nacimiento de una bebé en el corazón de la tragedia.>>> Los Informantes: La hija de la avalancha, las puntadas de Andrea Petro y una reina de la batataConsuelo Rodríguez fue aquella bebé que llegó al mundo entre el lodo, gracias a la rápida ayuda del entonces joven médico Rodrigo Meléndez. Casi cuatro décadas después, en un emotivo encuentro logrado por el programa Los Informantes, ambos se vieron y rememoraron aquel milagroso momento que los unirá para la eternidad.La historia del doctor Rodrigo MeléndezEl doctor Rodrigo Meléndez es una rareza en casi todos los aspectos de la vida. Desde su vida privada, con 5 matrimonios a cuestas, hasta su especialidad, pues dice que es ‘callejólogo’, en sus palabras: el médico que atiende los invisibles, los enfermos de la calle; del Bronx, de 5 huecos, de Idipron, entre otras.“Pues yo me siento muy bien. Las enfermedades que yo tengo han sido bendiciones, me han enseñado mucho más sobre la vida, mucho más de lo que he aprendido a través de mi carrera (…) Infortunadamente, digo, al comienzo tuve un polio, que me afectó 2 extremidades. Luego, tuve otra enfermedad llamada esclerosis lateral amiotrófica. Ha tratado esa enfermedad de llevarme a una silla de ruedas, pero he luchado y no me voy a dejar. Y, por último, los signos del zodiaco me persiguen y aparecen 2 situaciones de cáncer, pero que estamos también luchando con ellas”, comenta el doctor.>>> Habla Andrea Petro, hija del presidente: “Él dirige al país a través de Twitter, déjenlo”Pese a sus limitaciones, Rodrigo Meléndez entró a la Universidad del Rosario a estudiar Medicina y se graduó con honores.“Yo quería ser en un momento dado ginecólogo y obstetra y, durante el tiempo de estudiante, se fundó el Hospital La Victoria, entonces con mis compañeros nos repartíamos. Yo era el que atendía todos los partos y recibía todos los chiquitines y a ellos les fascinaba suturar. Era mucho más fácil con mis manos recibir los chiquitines, entonces yo era como la partera”, recordó en Los Informantes.En la madrugada del 14 de noviembre de 1985, Yamid Amat -el decano de los periodistas- con su gran olfato, anunció que Armero había desaparecido del mapa.>>> Un amor a prueba de todo: pareja enfrentó sus adicciones y las superó para ayudar a otrosTras la trágica noticia, el joven médico Rodrigo Meléndez partió hacia el departamento de Tolima para complementar el equipo de atención de la emergencia.Llegó hacia las 5:40 a.m. y “uno sentía que estaba ante El Desierto del Sahara. Había una desolación total. Y lo que uno alcanzaba a ver: cantidades de personas implorando ayuda”.En medio de un caos absoluto, sin recursos ni tecnología, el doctor y otros rescatistas intentaron hacer lo que podían, pero el dolor y la muerte los desbordaron. Sin embargo, se encontraron con una sorpresa.Mientras el mundo se derrumbaba a su alrededor, una vida estaba abriéndose paso entre el lodazal: una mujer estaba a punto de dar a luz.“Se quejaba mucho de sus dolores de parto. Me dijo que era, creo que el quinto o el sexto, no recuerdo bien. Entonces dije: 'esto va a ser muy rápido'. Le dije a 2 de las chicas que estaban conmigo como socorristas que tratáramos de armar un cambuche. Le rompí fuente y fue rápido el parto, salió la chiquita. Salió bien, afortunadamente, pero cuando la tuve en mis manos dije: “Dios, Rodrigo, ¿cómo le vamos a ligar el cordón umbilical?”. Y fue cuando dije, ‘no hay de más, los cordones de mis zapatos’”, así, como si tratara de una historia sacada de un libro, fue como llegó a la vida Consuelo Rodríguez.>>> Así es la inspiradora historia de hermanos siameses: "La discapacidad no nos impide ser felices"“Fue una esperanza muy grande ver que en medio de la muerte renacía la vida”, relata el doctor sin titubear, pues nunca, en su larga vida ejerciendo la Medicina, ha olvidado a Consuelo, ese parto que lo marcó.Así fue el reencuentroEn un estudio de Caracol Televisión, el doctor relató los detalles de ese inolvidable parto. “Saliste completica, pero comienza Cristo a padecer: ‘¿cómo voy a ligarle yo el cordón umbilical?’”, recordó, explicando cómo se ayudó con los cordones de sus zapatos. La placenta, agregó, fue enterrada en Armero, en un acto simbólico de esperanza en medio del caos.El reencuentro estuvo marcado por abrazos y lágrimas, en el año 2024, 39 años después de un milagro en medio de las ruinas causadas por la avalancha en Armero.
La disciplina de alto rendimiento no espera por el cemento pulido ni el equipamiento de última generación. En Armero Guayabal, donde la historia trágica convive con un futuro prometedor, el espíritu deportivo se mantiene firme, incluso 40 años después de la tragedia que vivió el municipio tras la erupción del volcán del Nevado del Ruiz. Allí, la cancha de baloncesto del Parque Temático Omaira Sánchez hace las veces de gimnasio. Los jóvenes, herederos de una rica dinastía de pesistas, desafían la adversidad al trabajar con barras de acero viejas y discos reventados.(Síganos en Google Discover y conéctese con las noticias más importantes de Colombia y el mundo)El entrenador, Nicolás Rojas, describe la logística diaria de un entrenamiento que exige más que solo esfuerzo físico: "Es un poco complicado que ellos tengan que llegar media hora antes a sacar la implementación, discos, plataformas, barras, armar, organizar para cambiarse y empezar su entrenamiento". Armero fue la cuna de campeones en levantamiento de pesasEste municipio fue históricamente cuna de grandes deportistas, especialmente en levantamiento de pesas o alterofilia, logrando extensas medallerías y reconocimientos antes de 1985. Hoy, la juventud rinde tributo a aquellos campeones del ayer. Ender Fabián Suárez Solano es una prueba viva de este legado. Es campeón suramericano en la categoría Sub-15 y es prácticamente invencible en los nacionales, formando parte de la selección nacional. Como muchos, Ender persigue el sueño olímpico con una mentalidad de campeón que no se conforma con seguir los pasos de otros: "Uno no tiene que decir quiero ser como él, uno tiene que decir: 'Quiero ser mejor que él, tener una perspectiva más alta, alcanzar mejores logros, siempre uno estar en lo alto' ". Sobre sus objetivos, el joven pesista no titubea: "¿Mis metas? Tener una medalla olímpica". Asegura que se prepara "todos los días, metiéndole fuerte al entrenamiento para poder alcanzar las metas".Emily Juliana Amaya, quien ha sido campeona nacional en la categoría Sub-15 cuatro años seguidos, siente que sus logros merecen ser reconocidos con infraestructura adecuada. Emily pide mejores condiciones para quienes vienen detrás: "Que nos dieran un escenario super grande, super bonito, un espacio muy estable para nosotros y para los niños que vengan a entrenar y que haya implementación para que no tengamos que correr como lo estamos haciendo ahorita".Helí, el hombre tras el éxito deportivo de ArmeroEl club donde entrenan estos jóvenes lleva el nombre de Jesús Helí Oviedo, un hombre que elevó el deporte y convirtió a Armero en la "meca de los deportistas". En el momento de la tragedia, Helí ya había formado a 28 campeones nacionales. Él es una inspiración fundamental para los jóvenes.Helí Oviedo, quien afirma que se considera "el papá de mucha gente", algo que lo llena de mucha satisfacción, recuerda con nostalgia la época dorada, destacando cómo la alterofilia era el punto de mira de todos los otros deportes. Recuerda que, en 1985, Armero estaba deportivamente organizado y contaba con recursos que hoy son un sueño."En 1985 estábamos completamente organizados deportivamente, teníamos el mejor coliseo, teníamos cancha de básquetbol para los calentamientos, teníamos cancha de microfútbol, una piscina de aguas medicinales, un bosque a nuestro alrededor, teníamos un paraíso", rememora.Del hierro a la danza: sanar a través del movimientoLa fuerza de los jóvenes de Armero Guayabal no reside solo en la musculatura de sus pesistas. También se manifiesta en la danza, gracias a los niños del Colectivo Calina Cumbay, quienes usan el lenguaje del cuerpo para contar la historia de su pueblo.Yira Ñuste, directora del colectivo, explica que el arte es una herramienta poderosa para manejar la memoria: "Estamos tratando de contar la historia de una forma que no duela, para los niños la danza es diversión, el teatro es diversión, el circo es diversión, pero cuando permitimos contar la historia y llevarla a través del movimiento de la danza, que es una expresión corporal muy bonita, los niños dibujan con sus manos, con sus piernas, lo que es el volcán".La danza revive la fuerza de Cumanday —nombre ancestral del volcán— y representa esos momentos, como la "Venus de lodo". Los integrantes del colectivo cultural demuestran una madurez profunda al reflexionar sobre el pasado de su tierra. "Me parece que es una historia muy nueva y a la vez vieja. Es un hecho de amor para ellos y para toda la gente que murió", dijo Antonela Paez Trujillo, miembro del colectivo.Isabella Aguirre Mahecha, por su parte, le ofrece consuelo a su abuela, enfrentando el dolor con la realidad del presente: "Yo le digo abuela: 'No te sientas triste porque gracias a Dios ustedes siguen vivos, tenemos una casa, está mi papá, mis tíos, yo y estamos bien ' ".Estos jóvenes están dando lecciones de madurez, conscientes de que sus padres y abuelos llevan un dolor profundo, pero tienen claro que son depositarios de un gran legado y no están dispuestos a dejar que se pierda.*Este texto fue realizado con colaboración de un asistente de IA y editado por un periodista que utilizó las fuentes idóneas y verificó en su totalidad los datos.NOTICIAS CARACOL
Maryuri Trujillo, una de las periodistas de Noticias Caracol y oriunda de Líbano, Tolima, recordó cómo su profesor Fernando Gallego advirtió sobre la tragedia de Armero antes de que ocurriera. Desde altos cargos le ordenaron al maestro callarse para no generar pánico, pero él seguía intentado avisar con la esperanza de salvar cientos de vidas.La reportera lo conoció en el Colegio Claret, un centro estudiantil católico en el que Gallego vivió durante 10 años y desarrolló su vida docente. Ella cursaba sexto grado y su profesor de ciencias llegaba siempre al salón para hablarles del volcán Nevado del Ruiz y de las medidas de prevención que debían tener por si se llegaba a presentar una erupción o deshielo.(Síganos en Google Discover y conéctese con las noticias más importantes de Colombia y el mundo)“Le digo aquí muy modestamente, sabía lo que iba a suceder, pero desafortunadamente no me quisieron escuchar”, decía en vida el maestro Gallego.“Nadie le creyó. Lo trataban que él estaba como chiflis”Uno de sus mejores amigos, Antonio Escobar, con quien vivió en una habitación del colegio, dijo que el docente “fue un hombre muy inquieto. Entonces, él sabía de biología, sabía de ciencias sociales y del volcán Nevado del Ruiz, él siempre tuvo mucha inquietud y e investigó. Él fue no sé cuántas veces, muchísimas veces fue hasta el volcán a hacer sus miradas, sus observaciones, y todo eso lo contaba a sus estudiantes, a nosotros, sus compañeros de trabajo aquí en el colegio y a todo el que se le diera la oportunidad de escucharlo”.El profesor Édgar Hernández también recordó la obsesión de Gallego con el volcán Nevado del Ruiz, por lo que “no le creíamos. Nadie le creyó. Lo trataban que él estaba como chiflis. El profesor, aunque fue un excelente filósofo, de pronto uno en esa época qué iba a imaginarse que iba a suceder eso, ¡nunca!”.Las advertencias de GallegoPara el profesor cualquier sitio se podía convertir en aula. En la casa de Maryuri fue recibido muchas veces en sus rondas pedagógicas de prevención del riesgo. Ya en ese momento las autoridades lo consideraban un loco que solo quería desatar el pánico.“Él llegaba a una a una vivienda, por ejemplo, en tu casa, y él buscaba algún objeto para poder explicar sobre la situación del Nevado. Pero a las casas que íbamos clandestinos y de noche, incluso él hasta disfrazado, era de una familia de mucha confianza para que no fueran a delatar al profesor, a llamar a la policía y que lo llevara”, reveló el ingeniero forestal Álvaro Arango, que en cinco oportunidades lo acompañó en sus investigaciones hasta el volcán.“Él lo mostraba de tal forma que al hacer el calentamiento, porque el volcán se taponó, los conductos internos se llaman galerías, esas galerías se taponaron como una olla pitadora a presión que se tapó y empezó a hervir adentro a unas temperaturas altísimas. Claro, el calor de esto empezó a fracturar la parte nororiental del Nevado en un casquete sobre ese cañón de Lagunilla y del azufrado”, detalló.Gracias a ese trabajo clandestino de prevención, en muchas casas, como la de la reportera, estuvieron preparados para la emergencia que enfrentaron, como lo cuenta Dabeiba Duque, madre de la periodista.“Él nos visitó en la casa y me preguntó dónde quedaba ubicada la alberca. Yo me desplacé con él al sitio y me dijo ‘debe techarla porque el agua la van a suspender y como va a caer ceniza, arena, piroclastos, entonces el agua se va a contaminar. Por eso debe techarla para que puedan utilizarla durante todo el tiempo que la van a suspender’. De igual manera nos enseñó a elaborar los tapabocas con vinagre”, relató la señora Dabeiba.Sin embargo, esta familia perdió a cinco seres queridos en Armero.Las charlas de prevención de Gallego se convirtieron en clandestinas porque el 12 de septiembre de 1985, el alcalde de la época le exigió que se abstuviera de realizar conferencias informativas. (Lea también: ¿Cómo era Armero antes de la tragedia de 1985? Vea la reconstrucción virtual del municipio)Así lo contó Antonio Escobar: “Le dije, ‘¿qué le pasa, muchacho?’. Me dice ‘es que me mandaron a callar’, fueron los términos que recuerdo perfectamente. ‘¿Y callar de qué?’, yo como que no entendía qué era lo que pasaba. Y entonces sacó la carta y me la mostró. Yo la leí y efectivamente venía firmada por el alcalde de la época, el doctor Alberto Toro Nieto, donde decía que se le conminaba a no seguir haciendo charlas, o conversaciones o conferencias sobre la situación del Nevado del Ruiz porque eso estaba sembrando pánico en la población”.Dos meses después de haberlo mandado a callar, el volcán hizo erupción y ocurrió exactamente lo que Gallego advirtió mil veces.“Yo tengo un mea culpa porque es que yo soy de Armero y allá en Armero perdí 14 miembros de mi familia. Entonces si con esa posibilidad de advertencia previa que muchísimas veces nos hizo aquí en el Líbano como en Armero, y yo digo no le paramos bolas. Efectivamente, yo debí haberle hecho unas advertencias muy serias a mi familia para por lo menos salvarlos”, sostuvo Escobar. (Lea también: El 'milagro' de la tragedia de Armero: la historia no contada de la bebé que nació en el lodo)Maryuri recordó a “Galleguito” como uno de esos “docentes que lo marcan a uno para siempre”.Édgar Hernández comentó que él era “un gran hombre, era un profesor sobrado. Era una inteligencia prodigiosa”.Escobar lo describió como un hombre “polifacético y de todo sabía un poco, o no un poco, sabía muchísimo de muchas cosas”.Álvaro Arango contó que “el hombre siempre me decía ‘hay que observar la naturaleza que ella nos habla. Ella nos dice qué tiene, qué siente y qué quiere y cómo debemos de cuidarla’”.El profesor Gallego, que murió a los 66 años, nunca pudo superar el dolor por la tragedia de Armero. Su legado es la prevención del riesgo, la misma que se volvió política pública después de la hecatombe. Dictó una cátedra brillante, pero lamentablemente nadie lo escuchó.NOTICIAS CARACOL
Por pura casualidad, dos mujeres que viven realidades opuestas se encontraron 34 años después de una separación que ninguna recuerda. Jenifer de la Rosa, periodista, reside en España, mientras que Ángela Rendón es una comerciante informal en Barrancabermeja. En 2020, Los Informantes conoció la historia de estas hermanas que estaban buscando a su madre, tras ser dadas en adopción después de la tragedia de Armero.Jenifer de la Rosa creció en una familia acomodada en Valladolid, una ciudad en el norte de España. Por otro lado, Ángela Rendón creció en Manizales, pero ahora vive en Barrancabermeja. Aunque sus vidas son opuestas, hay algo que las une: un hilo de sangre.>>>Tragedia de Armero 39 años después: ¿cuántas personas murieron en el desastre natural?Adopción de las hermanas después de la tragedia de ArmeroEl 13 de noviembre de 1985, Colombia vivió uno de los desastres naturales más catastróficos de su historia. La tragedia de Armero, ocasionada por la erupción del volcán Nevado del Ruiz, dejó más de 25 mil personas fallecidas, además de miles de heridos y desplazados. Ese mismo día, su madre, María Dorian Tapasco perdió a gran parte de su familia.María Dorian terminó en Manizales, donde entregó en adopción a sus dos hijas, cada una en un lugar diferente. Jennifer tenía tres semanas de nacida cuando su madre la entregó a una socorrista, mientras que Ángela tenía un año cuando fue dejada en una estación de Policía.>>>El ‘milagro de Armero’: la historia no contada de la bebé que nació en el lodo“La adopción mía fue triste. Llegó una señora a la estación de Policía diciendo que ‘le habían dejado una niña a cargo y que mi mamá no llegaba, que no tenía los medios adecuados para tenerme ahí'”, recordó Ángela.Pocos días después, Jennifer fue entregada a una casa de adopción, donde fue ofrecida a una pareja de españoles que no había podido tener hijos ni había tenido la suerte de poder adoptar en su país.>>>Emotivo reencuentro: médico que atendió tragedia de Armero abraza a la niña que trajo al mundo“En los pocos datos que les habían dado a mis padres, se decía que mi padre había fallecido en la avalancha y que mi madre me había dejado a cargo de una socorrista de la Cruz Roja que estaba en los servicios de auxilio…El ICBF fue el que determinó que yo era apta para ser adoptada”, mencionó Jennifer.¿Qué pasaba con los niños?Para ese entonces, cientos de cadáveres terminaron en fosas comunes, y miles de heridos fueron trasladados a hospitales en diferentes ciudades, perdiendo para siempre el rastro de sus seres queridos. La mayoría de los niños huérfanos fueron adoptados casi sin la vigilancia del Estado.“Mientras todos los periodistas estaban centrados en Omayra, se estaban robando niños ahí mismo, durante la tragedia… Se recibieron testimonios de personas que cogieron niños del barro, se los llevaron y los adoptaron”, afirmó Francisco González, director de la Fundación Armando Armero. González, quien creció en Armero y perdió a su padre y hermano en la tragedia, se propuso desde entonces no dejar morir nunca la memoria de su pueblo.>>>Historia de una madre segura de que hallará a su hijo desaparecido en ArmeroHace más de una década, creó la fundación y trabaja sin descanso para reunir a las familias que lo perdieron todo con la erupción del volcán. “Vendieron muchos niños, otros los adoptaron de manera exprés, por conductos regulares o irregulares… Mientras las madres estaban en los hospitales recuperándose de sus heridas, cuando salían al mes o dos meses, empezaban a buscar a sus hijos…En esa tristeza y esa lucha llevan 34 años buscando”, reveló.Reencuentro hermanas dadas en adopciónTras una intensa búsqueda para dar con el paradero de su madre, María Dorian, no pensaron que se encontrarían una a la otra. Ambas querían saber sobre su pasado, de dónde venían, y empezaron a construir el rompecabezas de sus vidas.>>>Un 'ángel' en Armero: la historia del médico que desafía la muerte y ayuda a los invisiblesÁngela quiso contar su historia en los medios de comunicación con la esperanza de que llegara a oídos de su madre. Un año después, Francisco González la contactó y le dijo que muy probablemente tenía una hermana.Jennifer había encontrado en internet la nota de prensa en la que su hermana buscaba a su madre, quien tenía el mismo nombre que la mujer que aparecía en los papeles de su adopción.>>>Esperanza, lo que Armero no le quitó a un padre que sueña con hallar a sus 3 hijas 32 años despuésTras una prueba de ADN, se confirmó que ambas sí eran hermanas y que tras la tragedia de Armero fueron separadas. Así lo confirmó Juan José Yunis, médico genetista, quien ha dedicado su vida a recoger muestras de ADN de centenares de sobrevivientes.Jennifer viajó a Colombia y selló el reencuentro con un anhelado abrazo. No obstante, ambas siguen luchando por saber qué pasó con su madre biológica. “Solo queremos saber cuáles son nuestros orígenes, qué fue lo que pasó, para poder estar tranquilas”, concluyó Jennifer.
El neerlandés Mathieu Van der Poel se impuso en la 9ª etapa del Tour de Francia, recortada en una treintena de kilómetros debido al fuerte calor, este domingo en Ussel.El corredor del Alpecin, de 31 años y antiguo campeón del mundo, fue el más fuerte en el esprint final dirimido con sus tres compañeros de escapada; el noruego Tobias Johannessen, el británico Tom Pidcock y el francés Alex Baudin.La víspera del primer día de descanso en esta edición del Tour, el esloveno Tadej Pogacar conserva el maillot amarillo con una ventaja de 2 minutos y 42 segundos sobre el danés Jonas Vingegaard.Los dos favoritos llegaron a meta junto al resto de hombres fuertes de la carrera en un pelotón de unas cuarenta unidades a sólo seis segundos del ganador.Fue la tercera victoria en el Tour de Francia para Van der Poel, nieto de Raymond Poulidor, cuya memoria fue homenajeada por numerosas pancartas al borde de las carreteras de Corrèze.El triunfo supone un alivio para su equipo Alpecin, en el que Jasper Philipsen dejó pasar la oportunidad en las tres primeras llegadas al esprint.La etapa, reducida de 185 a 155 km después de que el departamento de Corrèze pasara a alerta roja por ola de calor, estuvo marcada, como estaba previsto, por una feroz batalla por formar la escapada en un terreno quebrado, ideal para los aventureros.A pesar del calor sofocante, decenas de corredores intentaron marcharse en cabeza, entre ellos el francés Julian Alaphilippe, muy ofensivo en el inicio de la etapa.El movimiento decisivo se inició a mitad de carrera en el exigente Suc au May, en cuya cima ocho corredores de nivel formaron un grupo decidido a disputarse la victoria: Tobias Johannessen, el mejor situado en la general (13º), Quinn Simmons, Derek Gee-West, Tom Pidcock, Lennert Van Eetvelt, Pablo Castrillo, Mathieu Van der Poel y Alex Baudin.Pero por detrás, el equipo UAE de Pogacar impuso un fuerte ritmo para mantenerlos a tiro. La formación Netcompany Ineos, con el pretexto de defender el décimo puesto de Egan Bernal en la general, tomó el relevo para mantener la escapada bajo presión.Y la armonía dentro del grupo empezó a resquebrajarse a 27 km de la meta.Van der Poel, descontento porque el ritmo bajaba y al ver que el pelotón regresaba a medio minuto, agitó entonces el avispero en el Mont Bessou, un muro de 900 m que debía recordarle al Tour de Flandes, para lanzar su ataque decisivo.Distanciados durante un tiempo, Johannsen, Baudin y Pidcock lograron engancharse.El cuarteto se dirigió entonces junto hasta Ussel, donde el triple vencedor de París-Roubaix, demasiado fuerte, se impuso al esprint mientras el pelotón se acercaba peligrosamente.Clasificación general del Tour de Francia 2026, tras la etapa 91. Tadej Pogačar (UAE Team Emirates - XRG) - 32h 17' 04''2. Jonas Vingegaard (Team Visma | Lease a Bike) - a 2' 42''3. Isaac del Toro (UAE Team Emirates - XRG) - a 3' 27''4. Remco Evenepoel (Red Bull - BORA - hansgrohe) - a 3' 30''5. Juan Ayuso (Lidl - Trek) - a 3' 34''6. Paul Seixas (Decathlon CMA CGM Team) - a 3' 55''7. Florian Lipowitz (Red Bull - BORA - hansgrohe) - a 4' 00''8. Lenny Martinez (Bahrain - Victorious) - a 4' 21''9. Mattias Skjelmose (Lidl - Trek) - a 4' 57''10. Egan Bernal (Netcompany INEOS) - a 9' 12''
Las autoridades de Bahamas continúan investigando las causas del accidente aéreo que cobró la vida de diez personas luego de que una aeronave de Flamingo Air se precipitara a tierra poco después de despegar en la isla de North Andros. También avanzan en el reconocimiento de las identidades de las víctimas.(Síganos en Google Discover y conéctese con las noticias más importantes de Colombia y el mundo)Recientemente se conoció que abordo iban cinco integrantes de la reconocida agrupación musical Da Pond Band, cuya pérdida ha generado una profunda conmoción en el país.De acuerdo con la información divulgada por medios locales y autoridades bahameñas, el avión despegó desde el Aeropuerto Internacional Lynden Pindling, en Nassau, cuando presentó dificultades durante el vuelo y terminó estrellándose en una zona boscosa. Los equipos de rescate encontraron la aeronave envuelta en llamas.Cinco integrantes de Da Pond Band murieron en el siniestroEntre las víctimas identificadas figuran Quinton Myers, Matteo Winder, Rashad Storr, Giovanni McKenzie, Travis Johnson, Franklyn Cambridge y Macaro Rolle.Según la información publicada por medios locales, Travis Johnson era el cantante de Da Pond Band, Giovanni McKenzie se desempeñaba como tecladista y Rashad Storr era el guitarrista principal de la agrupación. Además, el cantante Lamar Polhamus confirmó que la banda perdió a cinco de sus integrantes en la tragedia.A través de una publicación en Facebook, Polhamus expresó el impacto que dejó el accidente para los músicos y para el país.“Da Pond Band está de luto por un golpe devastador no solo para nosotros, sino para todo el país”. También añadió:“Da Pond Band ha perdido a cinco de sus miembros, que eran el núcleo, el corazón y el alma de la banda. Esta recuperación será larga y difícil; solo podemos pedir espacio, tiempo, apoyo y oraciones”.Las muestras de solidaridad no tardaron en llegar. Amigos, familiares y seguidores también rindieron homenaje a DJ Fresh, cuyo nombre real era Melvin Henfield, tras conocerse su fallecimiento.El piloto también fue identificadoSegún la información divulgada, Franklyn Cambridge era el piloto del Cessna 402 accidentado. La aeronave transportaba a otras nueve personas cuando cayó poco después del despegue.Las autoridades informaron inicialmente que un hombre de 24 años había sido rescatado con vida y trasladado a un hospital, pero posteriormente falleció debido a la gravedad de las heridas sufridas, por lo que el saldo definitivo del accidente ascendió a diez víctimas mortales.La Fuerza Policial de Bahamas indicó que, tras recibir el reporte del accidente alrededor de las 2:00 p.m. del viernes, oficiales de la estación de Policía de Nichols Town y equipos de rescate acudieron al lugar, donde encontraron la avioneta completamente incendiada. Posteriormente, nueve cuerpos calcinados fueron recuperados de la zona y trasladados a la isla de San Andros para su custodia antes de ser enviados a una clínica forense para su identificación.Bahamas abrió una investigación y suspendió operaciones de Flamingo AirLa investigación quedó a cargo de la Autoridad de Investigación de Accidentes Aéreos (AAIA), con apoyo de un equipo especializado del Departamento de Investigaciones Criminales de la Policía de Bahamas desplazado desde Nueva Providencia hasta Andros.Además, la Autoridad de Aviación Civil de Bahamas (CAAB) suspendió temporalmente el Certificado de Operador Aéreo de Flamingo Air. La ministra de Aviación, Jobeth Coleby-Davis, explicó que la decisión fue adoptada como una medida preventiva de seguridad, luego de registrarse otros incidentes relacionados con la seguridad durante la misma jornada.Las autoridades aclararon que la suspensión no representa una sanción disciplinaria contra la aerolínea, sino una medida destinada a proteger las operaciones mientras concluyen las investigaciones.El primer ministro Philip Davis declaró un día de luto nacional tras confirmarse que no hubo sobrevivientes. En un mensaje dirigido a los familiares de las víctimas manifestó:“A todas las familias que han recibido la devastadora noticia de que un ser querido podría no regresar a casa, les ofrecemos nuestras más sinceras condolencias”.HEIDY ALEJANDRA CARREÑO BELTRANNOTICIAS CARACOLHcarrenb@caracoltv.com.co
Cuatro campeonas del mundo, Francia, España, Inglaterra y Argentina, disputarán las semifinales del Mundial 2026, un hecho que solo se ha repetido en otras dos ocasiones en la historia de la Copa del Mundo y que habla del nivel de la competición, que afronta su penúltima etapa el martes y el miércoles, en Dallas y Atlanta, respectivamente.La victoria de los ingleses, en Boston contra Noruega, y la de Argentina en Kansas, frente a Suiza, completaron unas semifinales a las que han llegado las cuatro selecciones que las casas de apuestas situaban en los cuatro primeros puestos a la hora de elegir un ganador antes del torneo.Cuatro selecciones que saben lo que es ganar un Mundial, situación que solo se ha dado en otras dos ocasiones; en México 1970, cuando disputaron las semifinales Brasil contra Uruguay e Italia frente a Alemania, y en Italia 1990, cuando los anfitriones jugaron frente a Argentina y los alemanes contra Inglaterra.
A la cárcel fue enviado Néstor Luis Castro Méndez, conocido con el alias de Maracucho, señalado por la Fiscalía como uno de los principales articuladores del Tren de Aragua en el centro de Bogotá. Según el ente acusador, el hombre habría coordinado durante más de dos años una red de extorsiones y otras actividades ilícitas que le permitieron mover millonarias rentas criminales. Mientras avanza el proceso judicial, permanecerá privado de la libertad por decisión de un juez de control de garantías.(Síganos en Google Discover y conéctese con las noticias más importantes de Colombia y el mundo)De acuerdo con la Fiscalía, la investigación permitió establecer que el 'Maracucho' habría ejercido un papel clave dentro de la estructura delincuencial que opera en esa zona de la capital del país.Durante varios meses, los investigadores hicieron seguimiento a sus movimientos. Aunque, según la Fiscalía, el señalado cabecilla llevaba una vida aparentemente cotidiana e incluso era reconocido por comerciantes del sector, el trabajo de inteligencia permitió reunir los elementos necesarios para su captura y posterior judicialización.¿Cuáles son las acusaciones de la Fiscalía? Durante la audiencia, la Fiscalía aseguró que 'Maracucho' habría estado al frente de distintas actividades criminales desde febrero de 2023.De acuerdo con la investigación, el procesado habría coordinado desde febrero de 2023 el cobro de extorsiones a comerciantes y el expendio de drogas con el fin de mantener el dominio criminal de esa zona de la ciudad.El ente investigador también expuso que el presunto cabecilla habría recurrido a diferentes mecanismos para conservar el control territorial."Alias Maracucho utilizó las influencias, las amenazas y los homicidios como mecanismos para mantener el control territorial, asegurando principalmente el pago de extorsiones para el cumplimiento de las órdenes impartidas por parte de la estructura", sostuvo la Fiscalía durante la diligencia judicial.Asimismo, durante la audiencia se le atribuyó el conocimiento y la presunta participación en hechos de violencia contra personas que, según la investigación, se habrían negado a pagar extorsiones, conocidas popularmente como "vacunas", o diferentes rentas criminales.Habría administrado millonarias rentas ilícitasOtro de los puntos expuestos por la Fiscalía fue el manejo de recursos económicos provenientes de actividades ilegales.Según el fiscal del caso, el señalado administraba dineros obtenidos de actividades ilícitas que superarían los 1.000 millones de pesos.Durante la imputación también se indicó que el procesado "se concertó de manera permanente, consciente y voluntaria con varios integrantes y colaboradores de la estructura criminal conocida con el nombre de Tren de Aragua, grupo delictivo organizado, con un propósito de cometer diferentes conductas delictivas" dijo el fiscal del caso.Entre las actividades ilícitas mencionadas por la Fiscalía figuran conductas relacionadas con el tráfico, fabricación o porte de estupefacientes, extorsión, homicidio, tráfico y porte de armas de fuego y hurtos, entre otros delitos.Por estos hechos, un fiscal imputó a Néstor Luis Castro Méndez el delito de concierto para delinquir agravado. Durante la audiencia, el señalado integrante del Tren de Aragua no aceptó los cargos formulados por la Fiscalía.HEIDY ALEJANDRA CARREÑO BELTRANNOTICIAS CARACOLHcarrenb@caracoltv.com.co
Evitar mencionar el nombre de Lionel Messi a sus futbolistas durante las charlas técnicas durante la preparación del encuentro entre Egipto y Argentina fue una de las principales preocupaciones del seleccionador egipcio Hossam Hassan para "quitarles de la cabeza el respeto excesivo" hacia el astro argentino."La palabra 'Messi' puede asustar un poco a algunos futbolistas", dijo el técnico de los 'faraones' en una entrevista con la cadena egipcia ONTV retransmitida esta madrugada, días después de la llegada del conjunto africano a Egipto tras la dura derrota contra Argentina (3-2) en octavos de final del Mundial 2026.Hassan defendió la actuación de su equipo, que pese a ir ganando con dos goles de ventaja se deshizo psicológicamente en los últimos diez minutos y acabó sucumbiendo ante la albiceleste, algo que ya había anticipado antes del encuentro con la vigente campeona del mundo."Yo intentaba que los jugadores tuvieran una identidad técnica y táctica con la que trabajar, que no dependieran de un solo jugador. Además, en la parte psicológica, yo no quiero saber el nombre del equipo rival ni los nombres de sus jugadores", dijo el seleccionador en referencia a los grandes nombres del cuadro argentino.Indicó que estuvo preparando desde el principio a sus futbolistas para jugar "sin mirar el color de la camiseta" del rival para no crear una sensación de inferioridad al equipo."Cuando doy un ejemplo táctico en las charlas, si Messi hace un movimiento, yo mismo evito decir su nombre. Prefiero decir 'el jugador número 10' o 'el número tal', para quitarles de la cabeza el respeto excesivo o el miedo", desveló.El egipcio, muy crítico con el arbitraje en el encuentro de octavos, reiteró que el colegiado "generó tensión" con sus decisiones, lo que "afectó la parte técnica debido a la distracción que provocó" en el conjunto norteafricano: "Lo que pasaba cada rato ponía nerviosos a los jugadores, sacaba tarjetas y pitaba faltas al revés".En este sentido, lamentó que su equipo lleva "dos años y medio intentando consolidar una identidad para el fútbol egipcio", con el objetivo de ganarse el respeto de los aficionados y de otras selecciones a priori superiores.