El izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva tendrá por delante un escenario difícil en su cuarto mandato no consecutivo: un país dividido, un Congreso dominado por la derecha, cuentas públicas en rojo y un Donald Trump hostil. A pocos días de cumplir 81 años, el exsindicalista obtuvo en el balotaje del domingo 51,7% de los votos frente a 48,2% del senador derechista Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, que lo había superado en la primera vuelta el 4 de octubre.
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El ajustado resultado confirma la brecha que divide a Brasil desde hace una década y que el bolsonarismo sigue fuerte, pese a la condena de su líder ultraderechista a 27 años de prisión por golpismo.
Luego de los resultados en Brasil, el presidente de Colombia Abelardo de la Espriella envío un mensaje sobre las elecciones en ese país, recordando que los dos países se necesitan mutuamente. “En la campaña presidencial colombiana, el presidente Lula apoyó abiertamente a Iván Cepeda y gané yo. En la campaña brasileña, apoyé a Bolsonaro y ganó Lula”, dijo el presidente colombiano.
En su mensaje, De la Espriella manifestó que “ni Lula decide por los colombianos ni yo decido por los brasileños. ¡Decide la gente! Y cuando el pueblo se pronuncia en las urnas, su voluntad se respeta porque es sagrada. ¡En eso consiste la democracia!”.
De inmediato, señaló que Lula y él tienen grandes y profundas diferencias políticas e ideológicas, pero coinciden en algo fundamental: “Brasil y Colombia se necesitan mutuamente”. “Ninguna consideración puede estar por encima de los intereses de nuestras naciones. Colombia y Brasil son países hermanos, con enormes desafíos y oportunidades compartidas”, anotó.
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De la Espriella también dijo que se tiene mucho por hacer y trabajar en beneficio de los dos pueblos. “El respeto mutuo, la soberanía y la cooperación deben marcar nuestras relaciones, así como la lucha contra el narcoterrorismo y la minería ilegal, la protección de la Amazonía y el bienestar de nuestros ciudadanos”, agregó el mandatario colombiano.
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El giro a la derecha regional, uno de los retos de Lula
Lula tomó la defensa de la soberanía nacional como bandera de campaña tras los aranceles punitivos que Trump impuso a Brasil el año pasado en represalia por el juicio contra Jair Bolsonaro y un nuevo gravamen del 25 por ciento este año.
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Ahora deberá recomponer la relación con Washington, uno de sus principales socios comerciales, sin ceder en ese discurso y frente a una administración que reivindica abiertamente su influencia sobre lo que llama el "hemisferio occidental".
Y lo hará en una región cada vez más alineada con Trump, desde la Argentina de Javier Milei hasta la Colombia de Abelardo de la Espriella. Para Oliver Stuenkel, profesor de relaciones internacionales de la Fundación Getulio Vargas, la cuestión ideológica "importa para encuentros simbólicos" pero, en la práctica, "no es tan relevante".
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Con Argentina, por ejemplo, más allá de su retórica, "en el fondo el contenido de la relación no cambió tanto" pese a los insultos de Milei a Lula.
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