La campaña para la segunda vuelta presidencial se calentó este lunes, nada más comenzar, con insultos, denuncias y desafíos entre los dos candidatos, Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella, en su afán por conquistar al electorado que les fue esquivo en las elecciones del domingo. De la Espriella, del movimiento Defensores de la Patria, obtuvo 10,3 millones de votos (43,74%), y Cepeda, del Pacto Histórico, partido del presidente Gustavo Petro, recibió 9,6 millones, (40,90%), resultado que pone a la izquierda con una desventaja de 673.138 votos en la línea de partida.
Por eso, Cepeda emplazó a De la Espriella, mediante un mensaje en X, a un debate sobre propuestas y planes de gobierno, algo que él mismo evitó antes de la primera vuelta. "Primero, reconoce el resultado de las elecciones y vamos a debatir ya mismo", le contestó De la Espriella en la misma red social.
De la Espriella aprovechó su respuesta para volver a arremeter contra su rival, a quien llamó "cobarde" y lo acusó de haberse escondido durante la campaña mientras, según él, Petro hacía proselitismo a su favor. "Petro y tú tienen que dar la cara al pueblo, porque están ejecutando un plan para robarse las elecciones", afirmó De la Espriella, sin aportar pruebas sobre esa acusación.
Los candidatos han comenzado a ajustar sus estrategias para la etapa final de la contienda, mientras la Registraduría y el Consejo Nacional Electoral avanzan en la certificación de los resultados. Ambas campañas se concentran en la conquista de nuevos sectores y en la definición de su presencia en los medios de comunicación.
Los movimientos de Iván Cepeda
La campaña de Iván Cepeda ha anunciado cambios significativos en su estructura de mando. La representante María Fernanda Carrascal asumirá la coordinación de la campaña en Bogotá, reemplazando a la exministra Susana Mohamad. El objetivo principal de Cepeda es conquistar los votos de sectores de centro, buscando acercamientos con figuras como Claudia López y Sergio Fajardo.
Además, su estrategia contempla un despliegue territorial con más de 80 congresistas para realizar control electoral y fortalecer su presencia en regiones donde los márgenes fueron estrechos o desfavorables, tales como Antioquia, los Santanderes, Atlántico, Bogotá y Cali.
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En el ámbito comunicativo, la campaña planea un vuelco para que el candidato asista a más entrevistas y evalúe su participación en debates, reforzando sus propuestas en materia de seguridad.
Los movimientos de De la Espriella
Por su parte, Abelardo de la Espriella ha mantenido reuniones privadas con su fórmula vicepresidencial, José Manuel Restrepo, y su equipo programático para trazar la hoja de ruta de estas tres semanas decisivas. Su estrategia se centrará en atraer a los votantes de candidatos que no pasaron a la segunda vuelta, pero manteniendo una postura firme contra las alianzas con colectividades tradicionales.
A través de sus redes sociales, De la Espriella enfatizó que, aunque los ciudadanos patriotas son bienvenidos, no realizará acuerdos con partidos ni dirigentes tradicionales, señalando que su única alianza es con el pueblo colombiano. Sus actividades de campaña continuarán en diversos municipios bajo estrictas medidas de seguridad, que incluyen el uso de un atril blindado.
¿Habrá debate en la segunda vuelta?
A pesar de que ambos candidatos han manifestado su voluntad de contrastar ideas, el escenario para un debate presidencial sigue siendo incierto. Cepeda retó a De la Espriella a un encuentro con condiciones acordadas por delegados de ambas campañas. Sin embargo, De la Espriella condicionó su participación a que Cepeda acepte primero los resultados de la primera vuelta y propuso un debate en la revista Semana. Esta propuesta fue rechazada por Cepeda, quien cuestionó la imparcialidad editorial de dicho medio y se negó a que su oponente impusiera la casa periodística para el encuentro. Por su parte, otros medios de comunicación, como Noticias Caracol, han reiterado su disposición para organizar un debate basado en el respeto.
Autoridades electorales defienden el proceso
Petro, que desde hace meses cuestiona la transparencia del sistema electoral, publicó en la noche del domingo un mensaje en el que rechazó los datos divulgados por la Registraduría. "Como presidente no acepto los resultados del preconteo", dijo el mandatario, quien afirmó que el sistema informático tenía "800.000 personas adicionales" a las del censo electoral, aunque no presentó pruebas de esa afirmación.
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El presidente reanudó este lunes sus comentarios críticos y en un extenso mensaje en X acusó a la campaña de De la Espriella, llamado el Tigre por sus seguidores, de haber comprado votos para la primera vuelta de las elecciones. "Sé de la cantidad de votos que compraron a manos llenas, (a) 150.000 y 200.000 pesos (entre 42 y 56 dólares) el voto. Sé que buscan la desbandada y alistan los cuchillos y los colmillos", expresó el presidente, sin detallar esa acusación.
Al respecto se pronunció el procurador general, Gregorio Eljach, quien aseguró que "no se conoce prueba o indicio" de las supuestas irregularidades en los resultados de los comicios. Según Eljach, la información proporcionada por los delegados de la Procuraduría (Ministerio Público) "no constatan mesas impugnadas que demuestren miles de votos agregados", como dijo Petro.
"No existe en el ordenamiento jurídico colombiano ninguna disposición que le otorgue al presidente de la República competencia funcional para decidir la aceptación o no respecto de los resultados electorales, ni en la etapa del preconteo ni en la etapa del escrutinio", precisó el procurador.
Por su parte, la Misión de Observación Electoral de la Organización de Estados Americanos (OEA) pidió a los candidatos presidenciales promover "un clima de respeto y diálogo democrático durante la siguiente etapa del proceso".
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