Cúcuta, una ciudad marcada por la porosidad de su frontera y la presencia de al menos 20 estructuras criminales, se convirtió el sábado 6 de junio en el escenario de una tragedia anunciada. Cristian Herrera, un veterano periodista judicial cuya carrera se consolidó en el diario La Opinión y quien lideraba investigaciones en el portal digital Noticias Cúcuta 75, fue asesinado a sangre fría, dejando un vacío profundo en el periodismo regional y sumiendo a su equipo en un estado de terror absoluto.
Aquel sábado, la rutina de Herrera transcurría entre la pasión por la noticia y sus compromisos familiares. Minutos antes de su muerte, mantuvo una conversación telefónica con José Ignacio Arango, conocido como "Nacho", director de Noticias Cúcuta 75 y su compañero de mil batallas. En esa última llamada, Herrera le dijo con entusiasmo: "Hijo, tengo una primicia". Se trataba de una solicitud de pérdida de investidura contra el congresista Ariel Rodríguez, información que fue publicada de inmediato.
Poco después, alrededor del mediodía, la muerte cumplió su cita. Un sicario identificado como alias Demonio abordó a Herrera frente a su familia y le disparó nueve veces en la cabeza y el tórax. El impacto emocional del ataque fue devastador; su propio hijo presenció el crimen desde un balcón. Nacho Arango relata el momento cuando intentó contactarlo tras escuchar rumores del ataque: "Llamo al celular de Cristian, me contesta el hijo... me dice: 'No Nacho, a mi papá lo balearon'".
Alertas ignoradas y la respuesta oficial
El asesinato de Herrera no fue un hecho aislado, sino el cumplimiento de una amenaza que, según su equipo, ya se había advertido. Nacho Arango sostiene con firmeza que el equipo había buscado protección: "Nosotros habíamos alertado a las autoridades hace dos meses con Cristian que iban a asesinar a un periodista en la ciudad de Cúcuta para silenciar a los demás". Según Arango, notificaron a la FLIP, a la Defensoría y a las autoridades, pero estas desmintieron la alerta calificándola de falsa.
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Por su parte, el Coronel Libardo Fabio Ojeda, director de la Policía Metropolitana de Cúcuta y quien mantenía una relación cercana con la víctima, expresó su pesar pero negó tener conocimiento de una amenaza vigente. "Cristian Herrera se convirtió en mi amigo, mi compañero de trabajo, mi compañero de lucha contra la criminalidad... Yo no tenía una alerta actual frente a la amenaza directa contra Cristian Herrera", afirmó el oficial ante el cuestionamiento sobre la falta de protección.
Un equipo bajo asedio
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Tras la muerte de Herrera, los cinco integrantes restantes de Noticias Cúcuta 75 han tenido que refugiarse en la clandestinidad. Viven encerrados entre cuatro paredes, turnándose para dormir y vigilando constantemente, conscientes de que son protagonistas de una "ruleta rusa". Nacho, considerado por la FLIP como el periodista más amenazado del país, describe su situación con amargura: "Escondidos como ratas como si nosotros fuéramos los delincuentes. Y los delincuentes en la calle tranquilos".
El equipo enfrenta amenazas de grupos como el Tren de Aragua, el AK47 y Los Borras. El miedo es tal que han optado por la autocensura: "Después de una amenaza nosotros dejamos de mencionar e incluso dejamos de profundizar en la noticia”. Hoy, desde su refugio, claman por garantías reales de seguridad, temiendo que, sin una intervención efectiva, corran la mis desdicha de su compañero.
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