El 3 de junio de 2019, la tranquilidad de la vereda El Compromiso, en Ventaquemada, Boyacá, se rompió antes del amanecer. Carmen Rosa Méndez Duarte, una joven de 26 años y madre soltera de dos niñas de 5 y 2 años, salió de su casa a las 5:00 a. m. a trabajar y un recorrido cotidiano se convirtió en el inicio de una tragedia que hoy tiene a su familia clamando justicia. Séptimo Día investigó el caso.Aquella madrugada, los padres de Carmen la acompañaron hasta la carretera. Minutos después, una llamada telefónica los alertó sobre un supuesto accidente. Al llegar al lugar conocido como 'El Matadero', María Duarte Cortés, madre de la joven, se encontró con una imagen que nunca podrá borrar: "Yo ya me asomé a la ambulancia y la tenían ahí, pero eso la cabecita no era conocida de la sangre".Aunque inicialmente pensaron que se trataba de un accidente de tránsito, las lesiones de Carmen sugerían algo mucho más siniestro. El estado de la joven era crítico, con múltiples golpes en el cráneo y un deterioro neurológico severo.La Policía Nacional y la Sijín de Tunja descartaron rápidamente que se tratara de una caída accidental. El investigador Edilberto Barbosa relató que en el sitio del ataque hallaron "unos maderos que se encontraron acá sobre la vía y material biológico, sangre". La sevicia fue tal que se encontraron restos de madera dentro del cráneo de la víctima. "Este señor no solo la golpeó, la torturó, porque el médico nos dijo 'no fueron uno, no fueron dos ni tres los palazos que ella recibió, fueron muchísimos'", relató una hermana de la víctima en Séptimo Día.El rastro del agresorTestigos informaron haber escuchado gritos de auxilio cerca de las 5:00 a. m. Hernando Montaña, vecino del sector, recordó: "Gritaban auxilios, pero nosotros no miramos porque con ese monte tan espeso... no se miraba nada". Su esposa, María Victoria Martínez, logró ver a un sospechoso: "Miré así por la ventana y vi un señor corriendo... Él era alto y como con chaqueta negra". Otros testimonios indicaron que el agresor vestía botas blancas y un impermeable con reflectivos.Tras analizar más de 200 horas de videos de seguridad, los investigadores identificaron a un hombre que coincidía con la descripción y que portaba un madero en su mano con rumbo al lugar de los hechos. Las pesquisas llevaron a las autoridades a una finca donde el sospechoso alquilaba una habitación. Allí encontraron unas botas de caucho de una empresa de lácteos, que tenían rastros de sangre, y un impermeable.El cotejo de ADN confirmó que la sangre en las prendas pertenecía a Carmen. El sospechoso fue identificado como Alexander Vásquez Terán, un trabajador de una empresa de lácteos que no era oriundo de Boyacá y que había desaparecido el mismo día del ataque.Testimonio de una relación y la captura del señaladoTatiana Méndez, hermana de Carmen, reveló que la joven y Vásquez Terán habían mantenido una relación sentimental que se tornó peligrosa. "Ella me dijo que ya el muchacho quería tener algo con ella... pero como a los dos meses empezó a cambiar todo. Ya era como muy agresivo con ella, como muy posesivo", recordó. Según su testimonio, Carmen sentía que su vida corría peligro: "Ella me dijo que ella temía que le hiciera algo a ella y a las niñas y a mis papás... andaba para todo lado como si alguien la fuera persiguiendo".Casi dos años después de los hechos, el 1 de marzo de 2021, los investigadores rastrearon a Vásquez Terán hasta Aracataca, Magdalena. Allí fue capturado y, aunque inicialmente negó su identidad, terminó aceptando cargos mediante un preacuerdo. El 23 de junio de 2022, fue condenado a 15 años, 6 meses y 19 días de prisión por tentativa de homicidio agravado.Esta sentencia ha generado profunda indignación en la familia de Carmen, quienes consideran que el delito debió tipificarse como tentativa de feminicidio. "Para nosotros no era un intento de homicidio, sino de feminicidio. ¿Por qué? Porque ellos en ese momento tenían una relación", cuestionaron sus familiares. Expertos consultados por Séptimo Día coinciden en que hubo una omisión por parte de la justicia, ya que la tipificación como homicidio le otorga beneficios penales al agresor que no tendría en un caso de feminicidio, como la posibilidad de solicitar libertad condicional tras cumplir tres cuartas partes de la pena.Séptimo Día buscó a la Fiscalía y a la rama judicial para hablar del caso, pero hasta la emisión de este programa no se obtuvo una respuesta oficial por parte de las entidades. El victimario, que está recluido en la cárcel de Combita, Boyacá, tampoco aceptó una entrevista.Una vida destruidaCarmen Rosa sobrevivió, pero las secuelas del ataque fueron devastadoras. "La dejó muerta en vida. Ella tiene dos partes del cerebro muertas. No tiene el huesito del cráneo ni tiene la parte frontal. Pues no se puede valer por ella solita. Es como un bebé", lamenta su familia. La joven ya no reconoce a sus hijas y requiere asistencia permanente para funciones básicas.El temor de la familia es que, para el año 2028, Alexander Vásquez Terán pueda recuperar su libertad, mientras Carmen permanece atrapada en un cuerpo que ya no responde. "Este señor no solo le dañó la vida a mi hermana, se la dañó a toda una familia, les arrebató una madre a esas niñas", concluyeron.
Mateo Pérez Rueda nació en Yarumal, Antioquia. Desde pequeño su vida giró en torno a las letras, aunque inicialmente lo hizo a través de la poesía. Su padre, Carlos Pérez, lo recordó en Los Informantes como un joven que transformaba cualquier evento en una oportunidad para escribir: “Él se dio a conocer porque llegaba, por ejemplo, una fiesta familiar, un evento de un cumpleaños, y él sacaba algo escrito y ese era el regalo de él. Sacaba todo lo bueno de la persona y se lo leía”.Sin embargo, esa sensibilidad literaria pronto se transformó en una vocación periodística sagaz y punzante. Mateo Pérez, influenciado por el hábito de su padre de leer la prensa cada mañana, decidió que su camino era informar sobre la realidad de su región, un territorio históricamente asolado por grupos ilegales. Así nació El Confidente, un medio que comenzó de forma impresa gracias al patrocinio de una papelería local y que luego migró al entorno digital.El reportero que no conocía el temorEn entrevista con Los Informantes, su padre aseguró que a Mateo “no le daba miedo de nada. El pealo’ como que nació sin miedo”.Esa falta de temor lo impulsó a realizar denuncias que incomodaban a los poderes locales. Mateo no era un periodista de escritorio, su método era el de la vieja escuela: conseguir pruebas, visitar las fuentes y tener "barro en los zapatos". Investigaba a políticos y documentaba hechos con rigor, apoyado en derechos de petición y visitas constantes a la Fiscalía y la Policía. “Salía a investigar, a buscar informes y a documentarse para poder escribir. Él no escribía sin pruebas”, relató su padre sobre la disciplina del joven, quien además estudiaba Ciencia Política en la Universidad Nacional de Medellín.Para sostener su labor periodística, que realizaba de forma solitaria y sin recursos, Mateo vendía jugos y ensaladas de frutas en el garaje de su casa, además de trabajar como mensajero. En su casa, en donde vivía con sus padres en Yarumal, su cuarto sigue intacto y allí el computador da cuenta del temor que ya sentía por los trabajos que había hecho: mantenía el equipo con la cámara tapada por miedo a ser espiado o "chuzado".Briceño, el último viajeEl lunes 4 de mayo comenzó para él y para su familia lo que terminó en una tragedia. Mateo, de 24 años, decidió viajar a Briceño, un municipio ubicado a 50 kilómetros de Yarumal, donde se libraba una cruenta disputa territorial entre el Clan del Golfo y diversas facciones de las disidencias de las FARC. A pesar de los riesgos, el joven periodista quería cubrir un consejo de seguridad y buscar entrevistas con cabecillas de los grupos armados.Su padre recuerda la última conversación y la advertencia que le hizo ante la peligrosidad de la zona: “Por qué vas para Briceño, eso como está de peligroso por allá. ¿Es que no ha escuchado las noticias?”. Sin embargo, Mateo, confiado en su rol como comunicador, respondió que el evento estaría resguardado por el Ejército. Al salir de casa, su padre le dio la bendición en silencio: “El último recuerdo que yo tengo él es cuando él salió y me dio la espalda y apenas yo vi que él se fue a ir yo ahí mismo así por detrás (seña de darle la bendición) pero ni siquiera fue de frente, sino por detrás”.Al llegar a Briceño, Mateo se hospedó en un hostal y, al día siguiente, se internó en la vereda Palmichal. Iba desarmado, protegido únicamente por su carné de periodista y su celular. No obstante, en una zona donde los forasteros son vistos con sospecha, su presencia fue malinterpretada. Fue interceptado por hombres del Frente 36 de las disidencias de las FARC, bajo el mando de alias Chalá.Tortura y un final estremecedorLos detalles de su muerte, relatados por su padre según la información recibida de la región, son desgarradores. Mateo fue acusado de ser informante y sometido a suplicios antes de ser asesinado. “Le pegaron cinco tiros en los pies para que no corriera. Y ahí donde empezaron a como a torturarlo, a pedirle que dijera algo que él no sabía. Le dieron un tiro por acá (en la cara), otro por acá (en el abdomen) y el mortal (en la frente), ese fue el que lo mató”, narra Carlos Pérez con una entereza que estremece.Para la familia, el dolor de la pérdida se mezcla con el alivio amargo de saber que uno de esos tiros terminó con su sufrimiento: “Me imagino cómo sería el dolor que sentía y cómo pensaría, por ejemplo, en nosotros, sobre todo en mí, cuando le decía que no se fuera a ir por allá. Pues a Dios gracias, cuando me dijeron que el tiro que lo había matado, que le había dado en la cabeza, pues siquiera lo mataron de una, no lo dejaron ahí sufriendo y torturándolo. Ese tiro es un alivio”, comentó su padre. El editorial premonitorioUno de los aspectos más impactantes de la historia de Mateo Pérez es un editorial que escribió en 2021 para El Confidente. En ese texto, el joven reflexionaba sobre el asesinato de otros jóvenes en Yarumal, sin saber que sus palabras describirían, años después, la realidad de su propia familia.En aquel escrito, Mateo cuestionaba: "La sangre será limpiada, las honras fúnebres serán pagadas y la vida en el planeta seguirá como si nada. Pero, ¿quién borrará los traumas de los familiares? ¿Cómo le explicas a la madre que su hijo o hija se ha ido para siempre y que tendrá que vivir con ese vacío lo que le resta de vida?".Un llamado a la justiciaTras el asesinato, la familia denunció haber recibido amenazas y advertencias para que dejaran de buscarlo. Aunque John Edison Chalá, señalado como uno de los responsables, fue capturado y enfrentará cargos por homicidio y tortura, otros implicados siguen libres.Los padres de Mateo atribuyen la tragedia a la falta de control estatal en las regiones: “La institucionalidad del país que permite que estos grupos al margen de la ley hagan lo que les da la gana, porque ellos están teniendo actualmente una libre actuación, un libre albedrío, ellos se mueven por donde quieren”, denuncia su mamá, Gloria Rueda, quien clama por una justicia que no sea laxa: “Esperaría yo que la justicia nos responda y que en realidad paguen por sus crímenes, porque no es solamente el asesinato de mi hijo, son muchas otras cosas... Son muchas familias que están en este momento sufriendo la ausencia de sus seres queridos”.Mateo Pérez Rueda se convirtió en uno de los nueve periodistas asesinados en Colombia desde 2022, dejando un vacío inmenso en Yarumal y un legado de valentía en un oficio que, en las regiones, se ejerce bajo la sombra de las balas.
El 25 de abril de 2024, la comunidad de la parroquia María Auxiliadora de Pereira encendió las alarmas cuando el padre Darío Valencia Uribe, de 59 años, no asistió a un almuerzo programado ni a la misa de ese día. El sacerdote era reconocido por ser una persona extremadamente puntual.Tras su desaparición, una serie de evidencias revelaron una traición por un amigo cercano al religioso. El periodista Diego Guauque, de El Rastro, recorrió los últimos pasos del sacerdote y reveló quién estaba detrás del crimen.Camioneta del religioso fue pieza clave en la investigaciónLa última comunicación del sacerdote fue un mensaje de WhatsApp a las 9 de la mañana dirigido a Julián Eduardo Cifuentes, un hombre de 40 años que se hizo amigo del sacerdote años atrás.Cámaras de seguridad registraron el momento en que ambos abordaron la camioneta del sacerdote, una Nissan color gris. Poco después, el vehículo fue visto en una estación de servicio y posteriormente en un lavadero en Caldas, donde los empleados notaron una actitud sospechosa en el conductor.En el lavadero, los trabajadores reportaron que la camioneta tenía varias manchas de sangre y que la persona que iba conduciendo se notaba nerviosa. Al inspeccionar el vehículo, los investigadores hallaron muestras de sangre abundante, cuatro vainillas de pistola y un impacto de bala en el tablero.Mientras las autoridades procesaban la escena, Julián Cifuentes logró salir del país desde el aeropuerto El Dorado con destino a París, Francia.Señalado huyó a Francia: ¿quedó en libertad?La captura de Cifuentes en París se produjo pocos días después de la desaparición del sacerdote, pero su extradición enfrentó un vacío legal debido a un tratado entre Colombia y Francia, firmado en 1850, pues no contemplaba el delito de desaparición forzada. Además, como aún no había sido encontrado el cuerpo del padre Darío, no era posible sustentar la extradición por homicidio.Ante el riesgo de que el caso quedara impune, el fiscal Andrés González, designado para liderar la investigación, viajó a Francia en septiembre de 2024 con una misión clara: obtener la confesión de Julián Cifuentes, pero también llevaba un as bajo la manga que podría ser clave para hacerlo confesar.Cartas de familiares y una fría confesiónAunque inicialmente Cifuentes se negó a hablar, el fiscal le entregó, en un gesto de solidaridad, unas cartas que sus familiares le habían enviado desde Colombia. El gesto logró conmoverlo y, después de leerlas, decidió confesar el crimen. El Rastro conoció esa confesión.“Tuvimos una reunión el sacerdote y yo. 15 minutos después tengo la sangre fría. Pido disculpas por lo que voy a decir: ‘lo miré a los ojos y le disparé cuatro veces. Estaba en la furgoneta, él era el que conducía”, confesó Julián Cifuentes sobre lo ocurrido ese día.Además, aseguró que le disparó al sacerdote por la espalda mientras este descansaba. Al ser interrogado por el móvil del crimen, inicialmente dijo: “¿Es él o yo?".El hallazgo del cuerpo mediante una señal "milagrosa"Durante cinco meses, la búsqueda del cuerpo en zonas boscosas del Eje Cafetero resultó infructuosa, incluso con el apoyo de Darcy, una canina de la Fiscalía experta en búsqueda de restos humanos. Sin embargo, el 20 de septiembre de 2024, un evento inesperado permitió localizar los restos.Mientras un investigador se desplomaba por agotamiento, la perrita Darcy se internó en zona boscosa por más de una hora. Al seguir sus ladridos, los agentes descendieron a un abismo donde la canina estaba sentada frente al cráneo de un ser humano.La identidad del sacerdote fue confirmada mediante su carta dental. Además, los restos fueron hallados con la misma ropa que llevaba el día de su desaparición, una evidencia que permitió corroborar que se trataba de él.Una condena en ColombiaLos investigadores determinaron que el asesinato fue motivado por una deuda económica. La fiscal Deisy Jaramillo explicó que el padre Valencia le había entregado a Cifuentes una camioneta valorada en "120 millones de pesos". El día de los hechos, Cifuentes le había prometido un abono a la deuda, pero su intención era "quitarle la vida al sacerdote para no pagar ese dinero".Julián Cifuentes Gómez fue extraditado a Colombia en noviembre de 2025. Tras ser procesado por los delitos de homicidio agravado, porte ilegal de armas y destrucción de elemento material probatorio, la justicia colombiana lo condenó a 27 años de prisión, una pena reducida gracias a su colaboración con las autoridades.El Rastro solicitó una entrevista a Julián Cifuentes en la cárcel modelo de Bogotá, pero el confeso asesino se negó a hablar.“Él fue el amigo que luego lo vendió, fue el amigo que luego lo entregó y fue el amigo que en algún momento le quitó la vida”, dijo José Gutiérrez, amigo del sacerdote, al establecer una similitud entre la traición de Judas a Jesús y la de Julián Cifuentes al padre Darío Valencia.
El asesinato de María Mercedes Gnecco, el 5 de octubre de 2021 en su casa en la isla de San Andrés, sigue siendo analizado por las autoridades para determinar si José Manuel Gnecco Valencia, su esposo, es el responsable. A lo largo de los años, Séptimo Día ha estado atento a cada nuevo detalle que se revela de este caso que enlutó a la familia Gnecco y cuyo juicio está próximo a terminar.En esta ocasión, se conocen nuevos testimonios revelados por la Fiscalía que comprobarían que José Manuel Gnecco asesinó a su esposa, modificó la escena del crimen y, además, intentó sobornar a alguien para que se culpara por el crimen. El abogado insiste en su inocencia y asegura que la demostrará en el juicio.Nuevo giro en caso GneccoCinco años después del asesinato de María Mercedes Gnecco Serrano, su esposo y primo José Manuel Gnecco Valencia sigue insistiendo en su inocencia. El juicio contra el abogado está próximo a su recta final, en el que los hijos de María Mercedes exigen una condena ejemplar, mientras José Manuel espera ser absuelto. Ambas partes avanzan en la recopilación de pruebas y, recientemente, un testigo de la Fiscalía le dio un giro sorprendente a la historia que ha mantenido por años el hombre.Se trata de las declaraciones de Luis Carlos Freire González, también conocido como ‘Lalo’, quien decidió hablar por primera vez frente a las cámaras de Séptimo Día, asegurando que José Manuel Gnecco le pidió buscar a otra persona para que se culpara del crimen de su esposa. Esa otra persona, a la que le ofreció hasta cinco millones de pesos, fue Gerald David Pereira, un menor de edad capturado en San Andrés por porte ilegal de armas. Los tres coincidieron en la cárcel y allí, según el testimonio, el abogado intentó sobornarlos para que los señalamientos en su contra quedaran sin argumentos.En abril de 2026, la Fiscalía conoció las declaraciones de ‘Lalo’ y las añadió como parte de las pruebas en contra del abogado Gnecco. Luis Carlos Freire González, de 35 años, fue capturado y está privado de la libertad en San Andrés, cárcel en la que coincidió con José Manuel Gnecco en 2023.Según su testimonio, ese año logró interactuar con el abogado gracias a que en la prisión él era el 'ranchero’, es decir, quien cocina y lleva la comida a los reclusos. “Mi primera impresión es que es una persona de carácter fuerte”, señaló en exclusiva a Séptimo Día y agregó que, tras algunos meses de contacto, el abogado empezó a hacerle preguntas y ofertas.“Él me preguntó que si yo conocía a Gerald [David Pereira] y yo le digo que sí, que somos primos lejanos”. Pereira era un joven que había sido capturado en San Andrés en 2021 por porte ilegal de armas, pero como era menor de edad fue llevado a un centro de detención para menores. En 2023, cuando cumplió la mayoría de edad, fue trasladado a la cárcel de San Andrés, donde coincidió con su primo y con el abogado Gnecco.‘Lalo’ reveló que al tener la posibilidad de ir a los diferentes patios de la cárcel, Gnecco le pidió un favor particular. “Él me dice que vaya donde Gerald, ya que lo conozco, y que le ofreciera los cinco millones de pesos para que se reunieran. Con el fin de que Gerald se echara la culpa de dicho homicidio, del homicidio de la esposa de él”. Además, también indicó que Gnecco también le ofreció 10 millones de pesos a él por hacer este favor.Aunque Luis Carlos Freire González aceptó el dinero y habló con su primo, con lo que no contaba el abogado Gnecco es que el joven Gerald David Pereira acudiría a la Fiscalía para revelar los ofrecimientos que estaba recibiendo de su parte.El arma homicida, la gran prueba del caso Gnecco¿Por qué José Manuel Gnecco habría insistido en varias ocasiones, según el testimonio, a Gerald David Pereira que se culpara por el asesinato de María Mercedes Gnecco? Todo tendría que ver con una prueba clave para este caso: el arma homicida. Luego del crimen, las autoridades encontraron el proyectil y la vainilla del mismo en la escena, pero del arma no hubo rastro hasta 2023, cuando los abogados de Gnecco revelaron un dictamen de un perito de la policía en el que se indicaba que el arma había sido incautada en San Andrés un mes después del asesinato a una banda de criminales entre los que se encontraba un menor de edad, Gerald David.Sin embargo, la Fiscalía y los abogados de las víctimas, los hijos de María Mercedes Gnecco, dudaban de esa versión, por lo que hicieron su propia investigación. “Luego de una investigación ardua, se obtuvieron tres dictámenes adicionales del Cuerpo Técnico de Investigación y del Instituto Nacional de Medicina Legal y pudimos comprobar que lo que se plasmaba en ese dictamen no era cierto. El arma que cegó la vida de María Mercedes Gnecco Serrano no es el arma que le fue incautada a estos menores”, aseguró el abogado de las víctimas.La Fiscalía dice que, efectivamente, el arma incautada a los menores coincide con la vainilla del proyectil, la cual fue encontrada al día siguiente del asesinato por el mayordomo de Gnecco en la vivienda, por lo que las autoridades creen que esta fue colocada en la escena después de sus labores. Pero que no coincide con la bala que impactó el cuerpo de la mujer de 53 años.Por su parte, Gerald David Pereira, indicó en la Fiscalía que José Manuel Gnecco "desde los tres meses que llevo aquí, que me capturaron, me empezó a buscar el lado, a sobornarme con dinero. Como tres veces [me buscó], la última vez me ofreció cinco millones de pesos para que diera falsas declaraciones”. El joven insistió también en que él no tiene nada que ver con el asesinato de María Mercedes y que “yo lo único que quiero decir es que Gnecco haga algo con esto y acepte que mató a su mujer, o que diga quiénes son porque él sabe”.Lo que cree ahora la Fiscalía y lo que está intentando probar en el juicio es que José Manuel Gnecco planeó el homicidio de su esposa y, además, que el arma homicida cayera en manos dela banda criminal en la que estaba Gerald David. “Justo esa arma le llega a un menor de edad que ya declaró que este señor Gnecco Valencia lo habría sobornado para que se atribuyera el crimen. Creemos que el plan criminal del señor Gnecco Valencia consistió en sobreponer la vainilla al día siguiente de los hechosy luego entregar el arma de donde provino esa vainilla a la delincuencia organizada. De tal manera que cuando incautaran el arma se pudiera creer que con esa arma se cegó la vida de María Mercedes Gnecco”.Actualmente, Gerad David Pereira está en libertad, pero prefirió que fuera su abogado, Omar Augusto Barraza, quien explicara a Séptimo Día los hechos. “El argumento que utilizó el señor Gnecco para contactar a Gerald y que se atribuyera la responsabilidad del hecho punible es que al momento de los hechos Gerald era menor de edad y trató de hacerlo creer que lo iban a juzgar como menor de edad”.Por su parte, José Manuel Gnecco negó dar una nueva entrevista a Séptimo Día para dar su versión sobre los hechos, pero vía telefónica insistió en su inocencia. Al respecto, Luis Carlos Freire González señaló que “él quiere quedar como el buen abogado, como el buen esposo. Siempre tuvo un plan, porque desde que me manda a ofrecerle dinero a Gerald, ya tenía un plan. Si él no fuera culpable no me habría ofrecido dinero a mí y a Gerald, sé que Gerald también va a decir que yo fui y le ofrecí dinero porque así fue”.
El proceso penal contra Juan Carlos Suárez Ortiz, señalado de participar en el ataque que terminó con la muerte de Jaime Esteban Moreno Jaramillo el pasado 31 de octubre, avanzó esta semana con nuevas revelaciones sobre su estrategia jurídica. El hombre, de 27 años, continúa privado de la libertad luego de que el juez penal con función de control de garantías le impusiera una medida de aseguramiento en centro de reclusión. La decisión se tomó el 12 de noviembre, cuando la jueza 67 penal de garantías concluyó que había suficientes elementos para ordenar su detención mientras la Fiscalía adelanta la investigación por el homicidio del estudiante de 20 años.Durante la diligencia de imputación previa, Suárez decidió no aceptar los cargos presentados por el ente acusador. Sin embargo, con el avance del expediente y la recolección de pruebas, su defensa empezó a analizar un cambio en la estrategia jurídica. De acuerdo con la información conocida por el canal CityTV, las partes sostuvieron una reunión para revisar las alternativas que tendría el procesado. Según ese medio, la defensa estaría evaluando la posibilidad de proponer un preacuerdo con la Fiscalía para acceder a beneficios punitivos, aunque hasta el momento no se ha tomado una determinación definitiva. El encuentro habría girado alrededor del material probatorio que compromete a Suárez y de las rutas procesales disponibles en esta etapa.En esa reunión, según el reporte del canal local, se discutieron las evidencias con las que la Fiscalía acusa a Suárez de haber participado en la agresión que derivó en la muerte de Moreno. También se exploró la alternativa de un preacuerdo, aunque no hubo confirmación oficial de que esta vía vaya a ser utilizada por la defensa. Frente a esta posibilidad, el abogado de la familia de la víctima, Camilo Rincón, indicó al mismo medio que se espera que las decisiones se ajusten a la gravedad del caso. En diálogo con CityTV, afirmó: “De ser así, sencillamente lo único que esperaríamos es una sentencia acorde al tipo de delito imputado y una verdadera justicia restaurativa con una sentencia acorde y de manera proporcionada al tipo de delito”.De igual forma, un pronunciamiento del abogado defensor Moisés Carreño dio cuenta de la posición jurídica del procesado. El jurista explicó, en declaraciones citadas por Blu Radio, que Suárez está dispuesto a considerar un preacuerdo como una posible herramienta para garantizar "verdad, justicia, reparación a las víctimas y compromiso de no repetición", ya que el mecanismo permite una visión “en el que las partes buscan un punto medio que satisfaga a todos sin convertir el proceso penal en un instrumento de venganza”.Carreño aseguró que, según se citó en la emisora, su equipo concluye que los hechos corresponden a unas "lesiones personales agravadas". Para él, “la génesis de este caso, son unas lesiones personales que podemos considerar agravadas, que lamentablemente condujeron como resultado final a la muerte de una persona, que no era el objetivo de nuestro representado. Partiendo de esa base, podemos sacar la conclusión que no estamos de acuerdo con la postulación que hizo la Fiscalía de manera inicial en el caso de homicidio agravado”.Mientras tanto, la investigación avanza para esclarecer con exactitud lo sucedido entre la noche del 30 de octubre y la madrugada del 31, luego de que Jaime Esteban y su amigo salieran del bar Before Club. Las autoridades ya han recopilado videos, testimonios y reportes médicos que describen el trayecto de los jóvenes y la posterior agresión.¿Por qué la jueza envió a Juan Carlos Suárez a prisión preventiva?En la audiencia celebrada el 12 de noviembre, la jueza 67 municipal de garantías decidió imponer medida de aseguramiento en centro carcelario al considerar que el procesado representaba un riesgo para la comunidad y que existían pruebas suficientes sobre su participación en los hechos. “La medida aquí procedente es la detención preventiva en establecimiento carcelario”, expresó la funcionaria, rechazando la solicitud de la defensa que pedía detención domiciliaria argumentando que Suárez era cabeza de familia.La togada señaló que lo ocurrido con Jaime Esteban Moreno correspondió a “una agresión desmedida, se trató de una agresión colectiva, se trató de una agresión brutal, sin provocación ni riesgo real que lo justificara. El homicidio no se justifica bajo ningún punto de vista”. Para la jueza, los testimonios y las grabaciones permiten concluir que el joven fue perseguido, derribado y golpeado reiteradamente incluso después de haber aceptado los golpes, y añadió que caminaba con miedo por la calle antes de ser alcanzado.Durante su intervención, la funcionaria destacó que el imputado mostró “poco respeto por la vida, cuando se agrede inclementemente, cuando se ve a una persona agonizando en el piso y convulsionando, y así se devuelve a seguirle suministrando golpes, como lo dicen las pruebas, no lo digo yo”. La jueza también reiteró la declaración de la testigo Emperatriz Carreño, quien aseguró que Suárez “regresó y le dio dos patadas en la parte superior del cuerpo”.Finalmente, la togada aclaró que la Fiscalía imputó a Suárez por homicidio con circunstancias de agravación y que la pena solicitada, si se le halla culpable, está entre 480 y 600 meses de prisión. ¿Cómo murió Jaime Esteban Moreno?La Fiscalía presentó durante las diligencias judiciales los resultados de la investigación médica y forense que explican las causas del fallecimiento del estudiante de la Universidad de los Andes. Según relató la fiscal del caso, la agresión ocurrió en la calle 64 con carrera 14 después de que la víctima y su amigo salieron del establecimiento Before Club +. En ese trayecto, un hombre identificado como Juan Carlos Suárez, “quien para estos hechos se presentaba con el rostro pintado de rojo y negro, sin camisa y con un pantalón de color negro, fue quien propinó un puño en la espalda de la víctima”. El impacto lo derribó y, ya en el suelo, recibió “varias patadas en la cara y el cuerpo”.Jaime Esteban fue llevado inicialmente al Hospital Chapinero con un cuadro crítico. Según la historia clínica, ingresó en “mal estado de salud con alto riesgo de complicaciones”. Luego fue remitido al Hospital Simón Bolívar, donde los médicos identificaron un hematoma subdural y múltiples contusiones. A las 6:33 p. m. del 31 de octubre sufrió un paro respiratorio y, quince minutos después, a las 6:48 p. m., se confirmó su deceso.El dictamen de Medicina Legal determinó que la muerte fue consecuencia de un trauma contundente que comprometió órganos vitales y generó una incapacidad médico-legal de 55 días. Las autoridades también confirmaron que la gravedad de las lesiones obligó al traslado urgente entre centros médicos, pero los daños neurológicos y las fracturas fueron irreversibles. La Fiscalía sostiene que cuenta con testimonios y videos que vinculan directamente a Suárez con la agresión, lo que permitió su captura horas después del ataque.LAURA NATHALIA QUINTERO ARIZA. NOTICIAS CARACOL DIGITAL.
Este viernes 14 de noviembre, desde las 10 de la mañana, se llevó a cabo la audiencia de solicitud de medida de aseguramiento contra Ricardo González, segundo capturado e imputado por el asesinato de Jaime Esteban Moreno, quien falleció a causa de un trauma craneoencefálico severo producto de múltiples lesiones en su cabeza, rostro y tórax, el pasado 31 de octubre. En la nueva diligencia, la nueva fiscal encargada del caso solicitó a nombre de la entidad una medida de aseguramiento preventiva en centro de reclusión tras ser considerado el presunto 'coautor' del delito de homicidio agravado en contra del joven de 20 años, quien fue identificado como estudiante de la Universidad de Los Andes.Al respecto, la juez del caso dictó medida de aseguramiento en establecimiento carcelario contra el joven Ricardo González, respaldándose, entre diferentes argumentos, a los dados por la Fiscalía. "Él no tiene una familia o un núcleo más que sus padres. Él se fue, no se presenta ante las autoridades de manera inmediata, se da cuenta a través de las redes y medios de comunicación. (...) No se presenta a la autoridad y cambia de número de teléfono o llama de otro número de teléfono que no es el de él", dijo la jueza, entre uno de sus argumentos, al respecto.De esta manera, la juez sexta de control de garantías envió a la cárcel preventivamente a Ricardo González como presunto coautor del homicidio del joven estudiante de la universidad de los Andes Jaime Esteban Moreno. En su argumentación, la juez señaló que la Fiscalía argumentó correctamente la solicitud de privación de la libertad, además señaló que se demostró la crueldad y el salvajismo con que el joven fue atacado en la madrugada del 31 de octubre y considera que puede representar un peligro para la sociedad.Los delitos por los que fue imputadoLuego de que Ricardo González Castro, el otro sujeto implicado en el crimen contra Jaime Esteban Moreno en Bogotá, se entregara, en horas de la tarde del pasado 10 de noviembre se hizo la respecctiva judicialización y captura del presunto implicado. La Fiscalía, en cabeza de la fiscal Elsa Cristina Reyes, le imputó el delito de homicidio doloso agravado, y le pidió a la jueza que se le dicte una pena de entre 400 y 600 meses de prisión (33 a 50 años). El imputado no aceptó los cargos.Al respecto, la fiscal del caso dijo que González le propinó una "patada en la espalda" a Jaime Esteban el pasado 31 de octubre tras salir de una discoteca de la localidad de Chapinero, y luego lo siguió golpeando, principalmente en la cabeza y el tórax, causando "signos de ahogo con su propia sangre". Por lo tanto, el joven recibió "múltiples golpes dirigidos a una zona vital del cuerpo humano" que finalmente ocasionó su muerte. Además, reiteró que su actuación fue en "situación de superioridad".LAURA NATHALIA QUINTERO ARIZA. NOTICIAS CARACOL DIGITAL.
La reconstrucción de las horas posteriores a la agresión que terminó con la vida de Jaime Esteban Moreno continúa tomando forma en los despachos judiciales, donde la Fiscalía y la defensa de Ricardo González Castro han presentado nuevos testimonios que revelarían cómo fue el momento en el que el joven acusado se enteró que el estudiante de la Universidad de los Andes había fallecido. En la audiencia de medida de aseguramiento de este jueves 13 de noviembre, la abogada de González, Marcela López, relató lo que habría ocurrido el sábado 1 de noviembre, 30 horas después de la brutal golpiza, cuando su defendido llegó a su lugar de trabajo, un puesto de comidas rápidas en el centro de Bogotá administrado por un hombre identificado con las iniciales J. C. G. Según dijo, ese día el jefe observó al joven con un comportamiento que llamó la atención. De acuerdo con su explicación ante la jueza, “narró que lo vio decaído, que se pusiera a trabajar, que estaba muy desordenado el puesto y cuando volvió y bajó lo encontró llorando. Le preguntó que qué tenía y le mostró una foto. Eso es lo que debe examinar, señora juez: el momento en el que él se entera de lo acontecido, cuál fue esa conducta posterior, qué fue lo que hizo”.(Lo último: Foto que mostró Ricardo González tras golpiza a Jaime Esteban Moreno: detalle de visita de una mujer)La defensora sostuvo que la primera reacción de González, al comprender la gravedad del caso y enterarse de las capturas, fue llorar. En la misma intervención insistió en que lo sucedido generó angustia en el joven y que, tras ese episodio, decidió dirigirse a su entorno cercano. En sus palabras: “Qué hizo cuando se enteró en medio de las capturas y el fallecimiento de este hombre? Lloró, señora juez. Por lo que había sucedido, el miedo, angustía y qué hace un joven, un niño? Va a su entorno familiar, al domicilio, a su casa. Y eso fue exactamente lo que hizo”. La abogada añadió que, según el mismo testigo, para el 3 de noviembre el padre de González llamó al local y manifestó que no conocía el paradero de su hijo, algo que ella atribuyó a que el joven estaba asustado “pero no por miedo a la autoridad, sino a la represalia social que en ese momento estaba engrandecida”.Este mismo testimonio fue leído en la audiencia del martes 11 de noviembre. En esta fecha la fiscal encargada del caso, Elsa Reyes, presentó al testigo y otros elementos sobre los movimientos del joven después de la agresión de la madrugada del 31 de octubre. Según su exposición, agentes del CTI visitaron el food truck en la carrera 10 con calle 13 y allí el jefe puntualizó que González le habló de lo ocurrido. El sujeto indicó a las autoridades que lo conocía desde diciembre de 2024, cuando había empezado a trabajar allí hasta febrero de 2025, momento en el que renunció para desempeñarse como vigilante, empleo en el que no permaneció mucho tiempo por problemas asociados al consumo de licor. Posteriormente, en abril de ese mismo año regresó al negocio.El empleador aseguró que el primero de noviembre González trabajó hasta las tres de la tarde y que llegó con la misma ropa del día anterior, las orejas de conejo y la camiseta y pantalón negro. La fiscalía leyó el informe del testigo en el que afirmaba: “Tenía el trabajo atrasado, yo le llamé la atención y lo dejé trabajando animado, pero después de las tres de la tarde me llamó y me dijo que me necesitaba”. Cuando el jefe regresó, encontró al joven llorando con un celular en la mano, situación que explicó así: “me muestra una foto con tres personas que había capturado por el caso del homicidio del estudiante de Los Andes. Cuando me muestra la imágen le pregunto si él estaba con ellos y me dice que sí”. Según la Fiscalía, González afirmó que sabía que las autoridades estaban buscando a una cuarta persona y que él entendía que se trataba de él.El relato continuó con la explicación de que aquel sábado González permaneció en el local hasta las cuatro de la tarde, y que horas más tarde, hacia las siete de la noche, escribió desde otro número para decir que estaba viajando. El empleador señaló además que en la mañana del domingo llegó una mujer que vestía un traje azul, la misma que acompañó a los agresores el día del ataque a Moreno. Según su declaración, ella preguntó por González y expresó comentarios sobre los problemas legales en los que estaba involucrado. También mencionó que la novia del joven se había marchado con él. Finalmente, el lunes 3 de noviembre, un hombre que se identificó como el padre de González llamó al puesto de comidas afirmando que su hijo no respondía a las llamadas.¿Por qué Ricardo González viajó a Cartagena tras brutal golpiza?En medio de estas discusiones judiciales, la defensa insistió en que el joven no había huido de las autoridades, sino que viajó a Cartagena para reunirse con su familia. En entrevista con Noticias Caracol, la abogada López aseguró que a las 7:10 de la mañana del lunes se presentó voluntariamente en la URI de Canapote. Afirmó que “ya tiene materializada su captura, ya le leyeron sus derechos en presencia de la defensa y del Ministerio Público”, y señaló que su traslado obedecía a que “tiene su arraigo familiar en esta ciudad. Se ha especulado mucho de que salió huyendo y no. El vino a donde su núcleo familiar primario”.La captura fue judicializada el lunes 10 de noviembre, fecha en la que la Fiscalía imputó el delito de homicidio doloso agravado y solicitó una pena entre 400 y 600 meses de prisión. El joven no aceptó los cargos. La entidad confirmó que la orden de captura, emitida el 7 de noviembre por el Juzgado 57 Penal Municipal, se hizo efectiva tras su llegada a la URI acompañado de su abogada.Además de los testimonios presentados en el proceso, videos conocidos por Noticias Caracol mostraron los momentos posteriores a la agresión. Las grabaciones lo registraron la mañana del 1 de noviembre, alrededor de las 9:38, llegando al puesto de comidas en San Victorino, donde ajustó elementos para iniciar labores y conversó con trabajadores del sector. Un empleado que pidió reserva de su identidad relató que el joven llegó con raspones y le comentó que había tenido un problema y que se había involucrado en una pelea. Según el testigo, González no sabía aún que Moreno había fallecido y solo mencionó que lo había golpeado con fuerza.Las cámaras lo captaron trabajando con la misma ropa del día anterior, para luego salir corriendo hacia el mediodía y no regresar más al punto. Conocidos del sector mencionaron que vivía cerca y que había trabajado también como guardia de seguridad. Para ese momento, las autoridades ya lo identificaban como uno de los implicados en la golpiza que dejó sin vida al joven universitario.LAURA NATHALIA QUINTERO ARIZA.NOTICIAS CARACOL DIGITAL.
Las horas posteriores a la golpiza que terminó con la vida del estudiante de la Universidad de los Andes, Jaime Esteban Moreno, fueron reconstruidas por la Fiscalía y la defensa del segundo implicado, Ricardo González Castro, durante la audiencia de medida de aseguramiento realizada este jueves 13 de noviembre. Testimonios, videos y declaraciones de su jefe en el centro de Bogotá permitieron establecer qué hizo el joven tras la agresión ocurrida la madrugada del 31 de octubre.Según el argumento de la fiscal Elsa Reyes, González regresó a su trabajo en un puesto de comidas rápidas en el sector de San Victorino al día siguiente de los hechos, el 1 de noviembre, y cumplió el horario laboral que tenía pactado desde el mes de abril de 2025, fecha en la que atendía el 'food truck', ubicado en un centro comercial del centro de la capital. La funcionaria de la entidad de investigación y acusación leyó un testimonio que sería clave para determinar los hechos ocurridos ese día: fue el del jefe del joven procesado, identificado por las iniciales J. C. G. El hombre aclaró que Ricardo empezó a trabajar con él desde diciembre de 2024 hasta el mes de febrero de 2025, cuando renunció y se fue a trabajar en otro lugar como vigilante, pero que "no duró mucho tiempo ahí porque tuvo inconvenientes por temas de que tomaba mucho licor", y finalmente regresó. “El primero de noviembre trabajó Ricardo hasta las tres de la tarde y (el testigo) dijo que tenía la ropa del día de ayer, con las orejas de conejo y la ropa negra puesta”, leyó la funcionaria durante la diligencia. De acuerdo con lo relatado por el jefe del joven, ante la entrevista con las autoridades, no había notado nada extraño hasta la hora de salida. Conforme con el testimonio “tenía el trabajo atrasado, yo le llamé la atención y lo dejé trabajando animado, pero después de las tres de la tarde me llamó y me dijo que me necesitaba”.El hombre relató a los agentes de la Fiscalía que cuando llegó al lugar encontró a su empleado llorando, con un celular en la mano. “Me muestra una foto con tres personas que habían capturado por el caso del homicidio del estudiante de Los Andes. Cuando me muestra la imagen le pregunto si él estaba con ellos y me dice que sí”, indicó. Según ese testimonio, González Castro le confesó que sabía que estaban buscando a una cuarta persona relacionada con la agresión y que él sabía que era esa persona.“El me dijo que si había visto la noticia donde decían que estaban buscando a un cuarto agresor y me dijo que era él. Yo le pregunté qué era lo que había hecho y me dijo que solo lo había empujado. Trabajó ese sábado hasta las cuatro de la tarde. Como a las siete, Ricardo me escribió en otro número y me dijo que estaba viajando”, declaró el jefe.La visita que hizo una de las mujeres disfrazadas al puesto de trabajo: esto se sabe Las cámaras de seguridad de San Victorino confirmaron parte de esa versión. En los videos conocidos por Noticias Caracol se observa a González llegar al punto de trabajo el sábado 1 de noviembre, 30 horas después del ataque. Vestía la misma ropa del día anterior y un canguro negro cruzado en el pecho. En las grabaciones se le ve alistando su puesto de venta de perros calientes y conversando con trabajadores del sector.Un testigo que lo conocía aseguró a este medio que “él llegó como a las 9:30 de la mañana y me comentó que había tenido un problema, que se había agarrado a pelear, y tenía raspado el codo y los dedos”. Según ese relato, González no parecía consciente de que la víctima había fallecido. “Sinceramente, él estaba inocente. Dijo que lo había dejado golpeado, que le había dado una golpiza muy dura, pero no sabía que el muchacho había fallecido. Porque vino a cumplir con su horario que él tenía que cumplir”, añadió.El mismo trabajador relató que después del mediodía de ese sábado, González cerró su puesto y se fue. “Nos damos cuenta como a las 2:30 o 3 de la tarde de que ya no estaba ahí, porque le pregunté a otro compañero y me dijo que se había ido porque la familia lo había llamado, que le iban a poner un puesto por allá donde él vive”, dijo. Minutos después, otra cámara de seguridad registró al joven corriendo por la zona, lo que coincidió con el relato de su jefe.La defensa de González Castro sostuvo este 13 de noviembre durante la audiencia que el joven se enteró de la muerte de Jaime Esteban Moreno en ese momento, cuando vio la foto en redes sociales y la noticia de la captura de los otros tres implicados. “Narró que lo vio decaído, que se pusiera a trabajar, que estaba muy desordenado el puesto y cuando volvió y bajó lo encontró llorando. Le preguntó que qué tenía y le mostró una foto. Eso es lo que debe examinar, señora juez: el momento en el que él se entera de lo acontecido, cuál fue esa conducta posterior, qué fue lo que hizo”, explicó la abogada Marcela López.“¿Qué hizo cuando se enteró, en medio de las capturas y el fallecimiento de este hombre? Lloró, señora juez. Por lo que había sucedido, el miedo, angustia y ¿qué hace un joven, un niño? Va a su entorno familiar, al domicilio, a su casa. Y eso fue exactamente lo que hizo”, añadió la defensora.De acuerdo con el testimonio del mismo empleador, el domingo 2 de noviembre, la mujer disfrazada de azul —la misma que fue vista junto a los agresores la noche del ataque— llegó hasta su negocio preguntando por el joven. “Llegó preguntando por Ricardo y yo le dije que ya no trabajaba conmigo. Ella respondió: ‘ya se voló ese H.P’. Recuerdo que me dijo que si yo no sabía del problema tan H.P. en el que estaba Ricardo, que estaba involucrado en el homicidio del estudiante de Los Andes. Después me comentó que la novia de Ricardo también se había volado con él”, le relató el testigo J. C. G. a la Fiscalía.El lunes 3 de noviembre, el mismo hombre recibió una llamada del padre de González, quien le manifestó no tener noticias de su hijo. “Le dijo que Ricardo no contestaba el celular de donde lo llamó”, aseguró en su declaración, citada por la Fiscalía en la audiencia del 10 de noviembre. Respecto a huir de la capital, la abogada Marcela López señaló en su momento, en entrevista con Noticias Caracol, que su cliente no huyó de las autoridades, sino que se desplazó a Cartagena para reunirse con su familia. “Ya tiene materializada su captura, ya le leyeron sus derechos en presencia de la defensa y del Ministerio Público”, informó. “No es cierto que el joven haya huido. El motivo de su viaje fue que tiene su arraigo familiar en esa ciudad. Se ha especulado mucho de que salió huyendo y no. Él vino a donde su núcleo familiar primario: sus hermanos, papá y mamá. El mismo padre ha señalado la importancia de presentarse ante la justicia y aclarar la situación, y eso hizo”, precisó.La orden de captura contra González Castro fue emitida el 7 de noviembre por el Juzgado 57 Penal Municipal con función de control de garantías de Bogotá. El lunes 10 de noviembre, a las 7:10 de la mañana, el joven se presentó voluntariamente en la Unidad de Reacción Inmediata (URI) de la Fiscalía en el barrio Canapote, en Cartagena, junto a su defensora. Servidores del Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) hicieron efectiva la detención.En un comunicado oficial, la Fiscalía General de la Nación informó: “Servidores del CTI hicieron efectiva la orden de captura contra un hombre que estaría implicado en la agresión y posterior muerte de un estudiante universitario, el pasado 31 de octubre, en la localidad de Barrios Unidos en Bogotá. El sindicado se presentó en las instalaciones de la URI Canapote, en Cartagena, para atender el requerimiento judicial en su contra”.Ese mismo día en la tarde fue judicializado y la fiscal Elsa Cristina Reyes le imputó el delito de homicidio doloso agravado. La funcionaria pidió una condena de entre 400 y 600 meses de prisión. El imputado no aceptó los cargos. Por lo pronto, la diligencia de este jueves se suspendió para el día 14 de noviembre, cuando la jueza tomará una decisión sobre la medida de aseguramiento del señalado. LAURA NATHALIA QUINTERO ARIZA. NOTICIAS CARACOL DIGITAL.
Durante la audiencia de medida de aseguramiento celebrada este miércoles 12 de noviembre, la jueza 67 municipal de garantías de Bogotá se quebró por momentos al describir los últimos minutos de vida de Jaime Esteban Moreno, el joven de 20 años que murió tras recibir una golpiza el pasado 31 de octubre. En su decisión, la funcionaria judicial ordenó enviar a prisión a Juan Carlos Suárez Ortiz, uno de los implicados en el ataque, tras concluir que representaba un peligro para la sociedad y que el homicidio se cometió con una violencia “sin provocación ni riesgo real que lo justificara”.Con voz entrecortada, la jueza relató cómo, según los testimonios y las pruebas, Moreno fue golpeado cuando ya no ofrecía resistencia. “Con miedo caminaba Jaime Esteban por la calle. Y allí, allí donde él iba caminando, alejándose, allá acudieron sus dos agresores para terminar con su vida. Jaime Esteban no se defendía, ya yacía inerme en el piso”, dijo durante la diligencia, recordando las declaraciones de testigos que lo vieron huir del lugar antes de ser alcanzado.La audiencia fue clave para definir la situación jurídica del acusado. De acuerdo con la Fiscalía, Suárez Ortiz tuvo una participación activa en el ataque continuando con los golpes incluso cuando la víctima ya estaba tendida en el suelo. “Indica la fiscalía que para acreditar el fin de la actitud asumida por el imputado frente al daño causado, que tras consumar la agresión, Juan Carlos se retira del lugar con absoluta calma, sin mostrar sorpresa ni arrepentimiento por el resultado fatal de su actuar. No busca ayuda médica para la víctima, no se comunica con las autoridades, no se entrega voluntariamente”, leyó la jueza.Según la funcionaria, el comportamiento del procesado fue una muestra de desprecio por la vida. “Su comportamiento posterior refleja una frialdad alarmante y una actitud de indiferencia frente a la gravedad de lo ocurrido”, afirmó. La jueza recordó que, durante la agresión, Suárez no se detuvo ni cuando su acompañante inició los golpes "sino que continuó con la golpiza y ahora de manera simultánea. Recordemos aquella expresión, un muchacho ya estaba tendido en el suelo, ahogándose con su sangre, el rostro cubierto, al parecer convulsionando y aún así, y aún así, Juan Carlos se devuelve y le propina dos patadas más”, narró la togada.La funcionaria explicó que, a pesar de los alegatos de la defensa, no encontró en el acusado ninguna señal de remordimiento o empatía hacia la víctima. Mientras la letrada hablaba, Juan Carlos Suárez permaneció inmóvil, con la mirada fija y sin mostrar emoción alguna. Desde las celdas de los juzgados de Paloquemao, escuchó sin inmutarse las palabras de la jueza, quien le reprochó la falta de arrepentimiento tras la muerte de Jaime Esteban Moreno. Su actitud, fría y distante, fue resaltada por la funcionaria: “Decía en algún momento la defensa en sus alegatos que no se había dado cuenta o como que no había entendido lo que había pasado. Pero yo como juez debo señalar, revisando todos estos audios, que no he visto en un solo instante que Juan Carlos muestre algún grado de arrepentimiento, que diga: ‘yo no lo quería matar, yo solo le quería pegar’”. Durante la diligencia, el despacho judicial también se refirió a la actitud que Suárez mostró antes, durante y después del ataque. Según lo expuesto, el joven no solo participó activamente en la agresión, sino que pidió que lo alentaran para continuarla. “Cuando antes de ello pidió que lo alentaran para ir a acabar con él y lo cumple. Cumple las incitaciones, cumple su promesa, se jacta de lo que hizo en esa tienda, porque eso era lo que estaban haciendo. Se siente orgulloso y satisfecho de lo que hizo”, enfatizó e insistió en que las pruebas y testimonios confirman que la agresión fue dolosa, con la clara intención de causar la muerte de Moreno.“La modalidad en que ese homicidio se cometió de manera dolosa, ese dolo tan evidente con una clara, clara y concreta intención de matar a Jaime Esteban”, recalcó. Según precisó, el ataque fue una persecución que terminó en una brutal golpiza, sin que la víctima respondiera a las agresiones. “Jaime Esteban tampoco se defendió y así lo dicen los testigos, así lo dicen las entrevistas de esos muchachos que estaban ahí cerca, al frente de la tienda Oxxo pidiendo su Uber para irse a su casa”, recordó.Además, la jueza leyó apartes del dictamen médico que describen la gravedad de las lesiones: “Ingresó con Glasgow 5/15, un coma severo. Requirió intubación inmediata y reanimación durante 25 minutos, pero no respondió. Se declaró su fallecimiento”. El documento, según agregó, da cuenta de múltiples traumas en el cráneo, golpes en la cabeza y lesiones severas en zonas vitales. “Realmente en pocas ocasiones he visto una necropsia con esa cantidad de golpes y sobre todo propinados en esas partes vitales”, señaló.Las razones de la decisión de la jueza en caso de Jaime Esteban MorenoDurante las audiencias previas, el Ministerio Público había solicitado la medida de aseguramiento en centro carcelario, argumentando que la libertad del procesado pondría en riesgo a la comunidad. La jueza coincidió con esa valoración. “Una persona en libertad de las condiciones de Juan Carlos Suárez Ortiz pone en peligro a la comunidad y eso es claro para esta juez. La sociedad correría un grave peligro cuando se tiene tan poco respeto por la vida, cuando se agrede inclementemente, cuando se ve a una persona agonizando en el piso, convulsionando y así se devuelve a seguirle suministrando golpes, como lo dicen las pruebas”, afirmó.Al concluir la audiencia, la togada confirmó que la medida aplicable sería la detención preventiva en establecimiento carcelario. “Este despacho, juzgado 67 municipal con función de garantías, resuelve: imponer detención preventiva en establecimiento de reclusión de conformidad con el artículo 307 del código de procedimiento penal a Juan Carlos Suárez Ortiz”, precisó.De ser hallado culpable, Suárez Ortiz podría enfrentar una condena de entre 40 y 50 años de prisión, conforme con la solicitud presentada por la Fiscalía por el delito de homicidio doloso agravado. La jueza destacó la labor investigativa adelantada por los fiscales y señaló que el caso continuará su curso judicial con el propósito de esclarecer todos los hechos. “Aplaudo la labor de la Fiscalía delegada de la Policía Judicial porque es una actuación que ha avanzado, todo con la única finalidad de llegar a la verdad más cercana, porque hay realidades que son inocultables”, concluyó.LAURA NATHALIA QUINTERO ARIZA. NOTICIAS CARACOL DIGITAL.
Durante las audiencias judiciales contra Ricardo Rafael González Castro, segundo implicado en el homicidio del estudiante de la Universidad de los Andes Jaime Esteban Moreno Jaramillo, se registraron dos momentos de tensión en estrados. En el primero, la jueza llamó la atención del joven procesado por no prestar atención al desarrollo de la diligencia. En el segundo, se produjo un cruce de palabras entre la togada y su abogada defensora por el manejo de las pruebas en el proceso.(Síganos en Google Discover y conéctese con las noticias más importantes de Colombia y el mundo)Este lunes 10 de noviembre se llevó a cabo la primera audiencia por la legalización de la captura e imputación de cargos tras la captura de González en Cartagena. Durante la diligencia, luego de la lectura de derechos, la jueza interrumpió brevemente para hacerle un llamado de atención al procesado, quien se mostraba distraído y con la mirada hacia el suelo. “Por favor, póngame atención, si es tan amable”, le dijo la funcionaria judicial, antes de preguntarle si había comprendido lo que acababa de escuchar. El joven respondió con un breve “Sí, su señoría”, retomando el curso de la audiencia.El momento se dio en medio de la formalización de su captura y la imputación por el delito de homicidio doloso agravado, por su presunta participación en la golpiza que le causó la muerte a Jaime Esteban Moreno el pasado 31 de octubre en el norte de Bogotá. En la diligencia, la fiscal del caso, Elsa Cristina Reyes, relató con detalle los hechos que, según la investigación, ocurrieron la madrugada del crimen.De acuerdo con el relato de la Fiscalía, Moreno caminaba junto a un amigo por la calle 64, cuando fue abordado por Juan Carlos Suárez Ortiz y Ricardo González. “Juan Carlos Suárez le propinó un puño en la nuca que hizo que cayera al suelo”, indicó la fiscal. Aunque la agresión se detuvo por la intervención de un amigo de la víctima, minutos después ambos volvieron a interceptar al joven, esta vez alentados por una tercera persona. “Usted, Ricardo Rafael González, le propinó una patada en la espalda de tal fuerza que lo dejó tendido en el suelo sin poderse levantar nuevamente”, afirmó Reyes. Según el informe de Medicina Legal, la víctima sufrió múltiples fracturas en el cráneo que le causaron la muerte por un trauma craneoencefálico severo. La Fiscalía sostuvo que los agresores actuaron de común acuerdo y en condición de superioridad, lo que agrava la pena solicitada, estimada entre 400 y 600 meses de prisión, es decir, entre 33 y 50 años. González no aceptó los cargos.Rifirrafe entre la juez y la defensora de Ricardo González: "Deje continuar con la audiencia"La segunda jornada judicial, realizada el martes 11 de noviembre, estuvo marcada por un tenso cruce entre la jueza, la Fiscalía y la defensa de González durante la audiencia de medida de aseguramiento. La diligencia, que se prolongó durante varias horas, tuvo que suspenderse por 25 minutos debido a fallas de conexión de la abogada defensora. Ya hacia las ocho de la noche, la abogada de González reclamó que no había recibido los videos ni los informes en los que la Fiscalía basó su solicitud de detención preventiva. “No tengo igualdad de armas; no me han sido trasladados los elementos materiales probatorios que sustentan la medida”, aseguró ante el despacho.Su intervención generó una respuesta inmediata de la Fiscalía, del representante de víctimas y de la propia jueza. Los intervinientes señalaron que el material había sido enviado oportunamente por correo electrónico, y que las dificultades se debían a la falta de capacidad de la cuenta de correo de la defensa. “La defensa no tiene razón. Todos hemos recibido los mismos 253 folios. Además, el descubrimiento probatorio se realiza en etapa posterior a la acusación”, expresó el representante de víctimas.La Fiscalía insistió en que la solicitud de la defensa no procedía en esta fase procesal. “Se le han enviado a través de correo electrónico. Tuve que enviarle tres, cuatro veces los elementos porque el correo electrónico de ella no tiene capacidad, ni siquiera el de hotmail para recibir los informes”, explicó la fiscal del caso.Ante el prolongado debate, la jueza intervino para restablecer el orden. “Doctora, sí, le hago un llamado de atención, por favor, para que usted deje continuar con la audiencia. Son las 8:10 de la noche”, manifestó la togada. Luego, recordó que en esta etapa del proceso no es obligatorio revelar todos los elementos de prueba. “En esta etapa no se deben descubrir los elementos; eso es posterior. Yo no le puedo dar órdenes a la Fiscalía, ella es la dueña de la investigación, yo soy la juez”, enfatizó. La funcionaria también recalcó que a la defensa se le han garantizado todos los derechos procesales. “Hemos tenido una audiencia muy larga. Considere. Se le han dado a la defensa todas las garantías como juez de control de garantías”, indicó.La abogada de González, sin embargo, reiteró su inconformidad. “Usted debe generar un equilibrio de igualdad de armas y se lo confieso con toda la certeza: considero que no generan equilibrio cuando la Fiscalía se guarda elementos que no fueron descubiertos a la defensa y sobre los cuales basa su argumentación”, respondió. La jueza insistió en su posición: “Deben existir garantías y equilibrio. Tan es así que se ha hecho hasta lo imposible para que usted tenga todos los medios para que esté en esta audiencia cuando no esté preparada”. ¿Quién es Ricardo González, segundo imputado por el caso de Jaime Esteban Moreno?Ricardo González había sido capturado un día antes, el lunes 10 de noviembre, tras entregarse voluntariamente en la URI de Canapote, en Cartagena, acompañado de su abogada. La Fiscalía confirmó que la orden de captura había sido emitida el 7 de noviembre por el Juzgado 57 Penal Municipal con función de control de garantías de Bogotá.En un comunicado, el ente acusador informó que funcionarios del Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) hicieron efectiva la orden y que el sindicado fue trasladado a Bogotá para ser presentado ante un juez. La defensa explicó que el joven no se encontraba huyendo y que su presencia en Cartagena obedecía a razones familiares. “Tiene su arraigo familiar en esta ciudad. Se ha especulado mucho de que salió huyendo y no. Él vino a donde su núcleo familiar primario”, indicó su abogada, Marcela López.Por lo pronto, González, de 22 años y oriundo de Cartagena, fue identificado como el segundo agresor que participó junto a Juan Carlos Suárez Ortiz en la golpiza a Jaime Esteban Moreno. LAURA NATHALIA QUINTERO.NOTICIAS CARACOL DIGITAL.
A las 7:10 de la mañana de este lunes 10 de noviembre, Ricardo Rafael González Castro, de 22 años, se presentó voluntariamente en la URI de la Fiscalía del barrio Canapote, en Cartagena. Su entrega se dio tres días después de que el Juzgado 57 Penal Municipal con función de control de garantías de Bogotá emitiera una orden de captura en su contra por el asesinato de Jaime Esteban Moreno, estudiante de la Universidad de los Andes, quien falleció el pasado viernes 31 de octubre tras una brutal golpiza en la que habría participado González Castro en compañía de otro hombre identificado como Juan Carlos Suárez Ortiz, quien ya fue imputado por la Fiscalía General de la Nación. Durante once días la ubicación del segundo implicado en la agresión fue desconocida y las autoridades hablaban de una posible fuga. Entre las opciones se indicó que, según datos del Cuerpo Técnico de Investigación de la Fiscalía, el ahora procesado estaría preparando un viaje para su lugar de origen en Cartagena, donde vive su familia. Por su parte, el abogado de la familia de la víctima, Camilo Rincón, presentó en su momento, en entrevista con Noticias Caracol, que otra de las posibilidades podría ser que planeara salir del país. “Está dentro de las probabilidades por supuesto que sí, pero confiamos en la diligencia de la institucionalidad, especialmente de la Fiscalía General de la Nación y de la Policía Nacional”, afirmó.Pese a esta hipótesis, la entidad de investigación y acusación confirmó que este 10 de noviembre el señalado llegó a la seccional de Cartagena y se informó que servidores del CTI hicieron efectiva la orden contra el hombre que estaría implicado en la agresión y posterior muerte del estudiante universitario el pasado 31 de octubre en la localidad de Chapinero, en la capital. Conforme con el ente, el sospechoso se presentó en las instalaciones de la Unidad de Respuesta Inmediata “para atender el requerimiento judicial en su contra”. Así también lo confirmó la abogada del joven, Marcela López, con quien arribó al punto. En entrevista con Noticias Caracol, la apoderada indicó: "Ya tiene materializada su captura, ya le leyeron sus derechos en presencia de la defensa y del Ministerio Público”. Se precisó que, con esa diligencia, la Fiscalía hizo efectiva la orden judicial emitida el 7 de noviembre y avanzó con la legalización del procedimiento de captura.¿Ricardo González huyó a Cartagena? Abogada responde por qué viajó desde BogotáPrevio a su entrega, el paradero de González había sido una incógnita para las autoridades, mientras su imagen se difundía ampliamente en los medios del país tras ser identificado como uno de los hombres que presuntamente participó en la agresión. El último video conocido del señalado en Bogotá, revelado por Noticias Caracol, lo mostró 30 horas después del ataque y 14 horas más tarde de la confirmación de la muerte del estudiante de 20 años.Las grabaciones, tomadas el 1 de noviembre hacia las 9:38 de la mañana, lo muestran llegando a su lugar de trabajo en San Victorino, en el centro de la capital, donde vendía perros calientes, vistiendo la misma ropa que tenía puesta la noche del hecho. En las imágenes se le ve conversando con otros trabajadores de la zona. Un empleado del sector, que prefirió mantener su identidad reservada, contó a Noticias Caracaol que González le explicó lo ocurrido. “Él llegó como a las 9:30 de la mañana y me comentó que había tenido un problema, pues él tuvo una reacción, se agarró a pelear y tenía raspado el codo y los dedos”, afirmó.Según ese testimonio, el joven no sabía en ese momento que la víctima había muerto. “Él estaba inocentemente, pues que sí lo hubiera dejado golpeado, que le había dado una golpiza muy dura, pero no sabía que de pronto el muchacho había fallecido”, relató el testigo, quien señaló que González trabajó hasta el mediodía y luego se retiró del lugar. El metraje lo enseña corriendo por los pasillos del centro comercial donde se ubica el establecimiento. “Nosotros nos damos cuenta ya como a las dos y media o tres de la tarde que el muchacho no está ahí. Yo le pregunté a otro compañero y me dijo que se había ido porque la familia lo había llamado”, añadió el trabajador.Su fotograma saliendo de las instalaciones habían sido la última imagen del hombre hasta las nuevas fotografías que salieron a la luz dentro de la URI de Canapote. La abogada del joven, Marcela López, aseguró en entrevista con Noticias Caracol que González no estaba huyendo de las autoridades. Según explicó, el traslado a Cartagena obedeció únicamente a motivos familiares. “Tiene su arraigo familiar en esta ciudad. Se ha especulado mucho de que salió huyendo y no. Él vino a donde su núcleo familiar primario: sus hermanos, papá y mamá, a eso vino”, dijo la defensora. Agregó que el propio padre del joven siempre insistió en que su hijo debía presentarse ante las autoridades para aclarar su situación judicial: "El mismo papá desde un principio ha señalado la importancia de presentarse ante la justicia y aclarar la situación. Eso hizo”De acuerdo con la información recopilada, González es oriundo de Cartagena y había trabajado como guardia de seguridad antes de emplearse en San Victorino. En esa zona del centro de la capital residía desde hacía algún tiempo, y tras el crimen renunció a su puesto para regresar a su ciudad natal.Horas después de su entrega, Ricardo González fue judicializado en audiencia por la fiscal Elsa Cristina Reyes. La representante del ente investigador le imputó el delito de homicidio doloso agravado y solicitó una pena de entre 400 y 600 meses de prisión, es decir, de 33 a 50 años. El acusado no aceptó los cargos.Se debe destacar que González, junto a Juan Carlos Suárez, fue captado en al menos dos videos: uno dentro del club Before +, en Chapinero, durante la fiesta de Halloween, y otro en la vía pública donde ocurrió la agresión. En las grabaciones se observa a ambos corriendo por la calle 64 con carrera 14, segundos antes del ataque.LAURA NATHALIA QUINTERO. NOTICIAS CARACOL DIGITAL.
Ricardo González Castro, el segundo hombre implicado en el asesinato del estudiante Jaime Esteban Moreno Jaramillo, fue finalmente capturado y judicializado este lunes 10 de noviembre, luego de entregarse voluntariamente a las autoridades en Cartagena. Las grabaciones del ataque, registradas por cámaras de seguridad la madrugada del 31 de octubre en Chapinero, habían permitido identificarlo como uno de los dos agresores que participaron en la golpiza que terminó con la vida del joven universitario de Los Andes. En los videos del hecho, González aparece junto a Juan Carlos Suárez Ortiz, el otro implicado, ambos huyendo del lugar tras la violenta agresión.Antes de su captura, las autoridades habían logrado reconstruir parte de sus movimientos posteriores al crimen. Según registros obtenidos por Noticias Caracol, González llegó a trabajar al día siguiente de los hechos en su puesto de perros calientes en el sector de San Victorino, donde fue visto por última vez el sábado 1 de noviembre, pocas horas antes de desaparecer. En las imágenes, se le ve con la misma ropa que usaba durante la golpiza: pantalón y camisa negros, además de un canguro cruzado en el pecho. De acuerdo con un testimonio conocido por este medio, ese día comentó a uno de sus compañeros que había tenido “una pelea”, mostrando raspones en los brazos y dedos, pero sin saber aún que la víctima había fallecido. “Él llegó como a las 9:30 de la mañana y comentó que había tenido un problema, se agarró a pelear y tenía raspado el codo y los dedos también”, relató el trabajador, quien pidió reserva de su identidad.Horas más tarde, González abandonó su lugar de trabajo alegando motivos familiares. “Nosotros nos damos cuenta ya como a las tres de la tarde que el muchacho no está ahí, porque dijo que se iba a trabajar con la familia”, añadió el testigo. En efecto, días después se confirmó que el joven había viajado a Cartagena, su ciudad natal, donde finalmente se entregó a las autoridades en la mañana del lunes 10 de noviembre. La Fiscalía General de la Nación informó que la orden de captura contra él había sido emitida por el Juzgado 57 Penal Municipal con función de control de garantías de Bogotá el 7 de noviembre, y que su entrega se realizó en la URI Canapote. En un comunicado, el ente acusador precisó que “servidores del Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) hicieron efectiva la orden de captura contra un hombre que estaría implicado en la agresión y posterior muerte de un estudiante universitario”.Su abogada, Marcela López, aseguró que su defendido no huyó, sino que viajó a reunirse con su familia. “Se ha especulado mucho de que salió huyendo y no. Él vino a donde su núcleo familiar primario. El mismo papá desde un principio señaló la importancia de presentarse ante la justicia y aclarar la situación”, declaró.El presunto acuerdo previo que hubo entre agresores: esto dijo la Fiscalía Durante la audiencia de judicialización de la captura, celebrada de forma virtual desde Bogotá y Cartagena, la fiscal del caso, Elsa Cristina Reyes, imputó a González el delito de homicidio doloso agravado y le solicitó a la jueza imponer una pena de entre 400 y 600 meses de prisión, es decir, de 33 a 50 años. El procesado, por su parte, no aceptó los cargos. En su intervención, la fiscal reveló nueva información y relató con detalle los hechos ocurridos la madrugada del 31 de octubre, cuando, según la investigación, González actuó en conjunto con Juan Carlos Suárez para atacar al joven estudiante. “Usted, Ricardo Rafael González y Juan Carlos Suárez se acercaron a Jaime Esteban Moreno Jaramillo cuando este se desplazaba en compañía de otro hombre. En ese momento, Juan Carlos Suárez le propinó un puño en la nuca que hizo que cayera al suelo. La agresión se detuvo debido a la intervención de un amigo de la víctima de apellido Cárdenas”, reconstruyó Reyes acerca de la agresión ocurrida, la cual, resaltó continuó “minutos después, en mediaciones de la calle 64 con carrera 15". En ese punto, la fiscal señaló al hombre por un presunto acuerdo previo: "Usted, Ricardo Rafael González y Juan Carlos Suárez, de común acuerdo abordaron nuevamente a Jaime Esteban, alentados por una tercera persona de sexo femenino”. Conforme con la funcionaria, ese “acuerdo concomitante” fue determinante para el desenlace fatal. “En desarrollo de ese acuerdo con comitante,, Juan Carlos Suárez lo golpeó nuevamente causándole otra caída al suelo. Jaime Esteban logró ponerse de pie, pero en ese momento usted, Ricardo Rafael González, le propinó una patada en la espalda de tal fuerza que lo dejó tendido en el suelo sin poderse levantar nuevamente”. Luego, añadió, “ambos continuaron golpeándolo, dirigiendo patadas principalmente a la cabeza y el tórax, agresión que se mantuvo pese a que la víctima presentaba un evidente sangrado abundante por nariz, ojos, boca y signos de ahogo con su propia sangre”.La representante de la Fiscalía indicó que las lesiones causadas fueron letales y tuvieron como "resultado directo" que Jaime Esteban Moreno Jaramillo sufriera "múltiples fracturas en el cráneo que desencadenaron en su muerte ese mismo día”. De acuerdo con su exposición, González actuó con plena conciencia de la gravedad de los golpes y de la intención de causar daño. “Usted era consciente de que existió ese acuerdo voluntario con Juan Carlos Suárez, en medio del cual ambos desplegaron acciones idóneas para causar la muerte de Jaime Esteban. Golpes dirigidos en su mayoría a una zona vital del cuerpo humano como es la cabeza, golpes idóneos para causar su muerte, como en efecto sucedió”.La fiscal Reyes también argumentó que el ataque se realizó “con abuso de condición de superioridad”, al tratarse de “cuatro personas contra una sola víctima, lo que demuestra una ventaja numérica y de condiciones”. En su intervención, resaltó que “para el momento de los hechos, usted contaba con plena capacidad para comprender la ilicitud de su conducta. Sabía que golpear a una persona de manera contundente en estado de indefensión constituye un comportamiento contrario a derecho y le era exigible que no lo hiciera”. Por lo pronto, durante la diligencia, la fiscal explicó que González no tenía antecedentes judiciales. La audiencia de medida de aseguramiento en su contra fue aplazada para este martes 11 de noviembre a las 2:30 de la tarde, donde se definirá si deberá cumplir detención intramural mientras avanza el proceso penal.¿Qué pasó con el otro capturado por el homicidio del estudiante de Los Andes?El proceso contra el otro implicado, Juan Carlos Suárez Ortiz, continúa. La audiencia del viernes 7 de noviembre, en la que se esperaba avanzar con la solicitud de medida de aseguramiento en su contra, fue suspendida y reprogramada para el miércoles 12 de noviembre a las 9:00 de la mañana. Se trataba del tercer día de diligencias judiciales por la muerte de Jaime Esteban Moreno, estudiante de la Universidad de los Andes de 20 años, quien falleció tras la golpiza ocurrida en inmediaciones de la discoteca Before Club en Chapinero, la madrugada del 31 de octubre.Durante esa jornada, la defensa de Suárez presentó nuevos documentos para sustentar su petición de que no se le impusiera prisión preventiva, mientras la Fiscalía reveló fragmentos de los testimonios de testigos y de las mujeres que estuvieron en la escena. La investigación continúa en desarrollo, mientras el país conoce nuevos detalles sobre el ataque que le arrebató la vida a un joven universitario y los acuerdos previos que, según la Fiscalía, se establecieron entre sus agresores.LAURA NATHALIA QUINTERO ARIZA. NOTICIAS CARACOL DIGITAL. LNQUINTE@CARACOLTV.COM.CO
Nuevas grabaciones de cámaras de seguridad en el sector de San Victorino, en el centro de Bogotá, permitieron conocer los movimientos del segundo sospechoso tras la muerte del joven estudiante de la Universidad de los Andes, Jaime Esteban Moreno Jaramillo. Se trata de Ricardo Rafael González Castro, de 22 años, oriundo de Cartagena, quien fue identificado por la Fiscalía General de la Nación como el otro presunto agresor que participó en la golpiza ocurrida en la madrugada del 31 de octubre, en inmediaciones de la discoteca Before Club, en Chapinero. En los videos conocidos del ataque aparece usando una diadema con orejas de conejo y golpeando a la víctima por la espalda, segundos antes de que cayera inconsciente en la vía pública. Hasta hace pocos días, esa era la única imagen que se conocía de González. Sin embargo, imágenes inéditas conocidas horas después del crimen y un testimonio de un allegado al sospechoso aportaron un detalle clave sobre su estado físico tras la agresión. En las últimas horas se confirmó que el presunto implicado se entregó a las autoridades de Cartagena. La Fiscalía General de la Nación de la seccional de la capital de Bolívar precisó que la orden de captura que pesaba en su contra, desde el viernes 7 de noviembre, se hizo efectiva sobre las 7 de la mañana de este 10 de noviembre, después de que el joven llegara a las instalaciones de la URI Canapote, en Cartagena, junto a su abogada "para atender el requerimiento judicial en su contra". Por lo pronto, se espera que en las próximas horas sea "presentado ante un juez de control de garantías para la legalización del procedimiento de captura y las respectivas audiencias".Detalle que tenía el segundo capturado por asesinato de Jaime Esteban Moreno en BogotáNoticias Caracol dio a conocer imágenes de los últimos pasos del joven en Bogotá antes de huir a su lugar de origen en Cartagena. En los videos se observa al capturado en su lugar de trabajo en la capital en el sector de San Victorino, en el centro de Bogotá. El metraje data del sábado 1 de noviembre, apenas 30 horas después de los hechos y 14 horas después de que los médicos confirmaran la muerte de Jaime Esteban Moreno.El video se tomó de cámaras de seguridad del centro comercial donde se ubica un puesto de venta de perros calientes. Allí se vio a González caminando por la zona vistiendo una camisa y pantalón negro, con un canguro cruzado en el pecho, desde las 9:38 de la mañana. Según el registro, se dirige a su lugar de trabajo, donde empieza su jornada habitual. Se le nota tranquilo, sin signos de alteración ni rastros de haber consumido alcohol o alguna sustancia. Uno de los trabajadores de la zona, quien pidió reservar su identidad por seguridad, aseguró haber conversado con el hombre esa mañana. En su relato, contó que González le narró lo ocurrido la noche anterior, mencionando que había tenido una pelea y que presentaba detalles claves en su físico como algunas lesiones menores. “Él llegó como a las 9:30 de la mañana y él sí me comentó que había tenido un problema, pues él tuvo una reacción, se agarró a pelear y tenía raspado el codo y tenía raspado los dedos también”, señaló el testigo a Noticias Caracol.La versión del comerciante coincide con las imágenes que muestran al sospechoso sin aparentes dificultades físicas, pero con raspones visibles en los brazos. El testimonio indica que González no tenía conocimiento de la muerte del joven universitario, aunque sí era consciente de la gravedad de los golpes que había propinado. “Él estaba inocentemente, pues que sí que lo hubiera dejado, pues golpeado, que le había dado una golpiza muy dura, pero no sabía que de pronto el muchacho había fallecido, si me entiende, porque vino a cumplir con su horario que él tenía que cumplir”, precisó el testigo.Según lo reconstruido por las autoridades, González llegó al lugar de trabajo con la misma ropa que usaba el día del ataque, incluyendo el cordón de su celular, un elemento con el que también fue identificado en los videos de la agresión. La misma persona le aseguró a Noticias Caracol que el joven no presentaba signos de embriaguez: “No, pues él no llegó borracho ni nada, él llegó amanecido, normal, pero él me comentó la pelea, pero no me dijo que se había muerto el muchacho. Malo, malo se vino a enterar ya por la tarde cuando vieron por ahí la noticia”.Las cámaras de seguridad del sector registraron también el momento en que, hacia el mediodía, González cerró su puesto y lo entregó a su jefe. Minutos después, las mismas grabaciones lo muestran corriendo por una de los pasillos del centro comercial, en dirección desconocida. Desde entonces, no hubo más rastros suyos hasta este lunes 10 de noviembre. “Nosotros nos damos cuenta ya como póngale a las 2:30, tres de la tarde, que ya el muchacho no está ahí, porque yo sinceramente le pregunté a otro compañero que dónde está el muchacho y me dijo que no, que se había ido porque la familia lo había llamado, que le iban a poner un puesto por allá donde él vive”, añadió el testigo, quien confirmó que el hombre renunció ese mismo día.El Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) logró establecer que Ricardo González Castro habría sido uno de los dos hombres que golpearon a Jaime Esteban Moreno en la madrugada del 31 de octubre. Según la investigación, ambos sujetos fueron vistos dentro de la discoteca Before Club durante una fiesta organizada por el colectivo ‘Relaja la Pelvis’, evento al que asistió el joven estudiante junto con algunos amigos. Minutos después de que saliera del establecimiento, fue interceptado por los agresores en la calle 64 con carrera 15, donde fue atacado a golpes hasta quedar inconsciente.La abogada del nuevo capturado, Marcela López, indicó que no es cierto que el joven haya "huido" de las autoridades y el motivo de su viaje fue debido a que "tiene su arraigo familiar en esta ciudad. Se ha especulado mucho de que salió huyendo y no. El vino a donde su núcleo familiar primario. Sus hermanos, papá y mamá, a eso vino. El mismo papá desde un principio ha señalado la importancia de presentarse ante la justicia y aclarar la situación". De acuerdo con las imágenes revisadas por la Fiscalía, González aparece corriendo junto a otro hombre identificado como Juan Carlos Suárez Ortiz, de 27 años, egresado de la Universidad de los Andes, quien fue capturado en flagrancia y actualmente enfrenta un proceso judicial por homicidio agravado. El abogado de la familia de Jaime Esteban Moreno, Camilo Rincón, explicó en declaraciones a Noticias Caracol que este segundo sospechoso es considerado coautor material del crimen. “Fue uno de los que agredió físicamente al joven y quien habría dado el golpe que lo deja inconsciente”, precisó.Fuentes del ente acusador señalaron que González residía en el centro de Bogotá y que, tras los hechos, habría intentado coordinar un viaje hacia Cartagena, donde viven sus familiares. Misma ciudad donde luego se entregó a la Fiscalía. Por el momento, también se rastrea a una de las mujeres que fue detenida inicialmente junto a los hombres implicados. El caso continúa bajo investigación mientras avanzan las diligencias judiciales contra Juan Carlos Suárez Ortiz. La audiencia del viernes 7 de noviembre, en la que se esperaba continuar con la solicitud de medida de aseguramiento contra el imputado, fue suspendida hasta el miércoles 12 de noviembre a las 9:00 de la mañana. Se trataba del tercer día de audiencias por la muerte del joven universitario de 20 años, quien falleció tras la golpiza ocurrida en inmediaciones del Before Club.LAURA NATHALIA QUINTERO. NOTICIAS CARACOL DIGITAL.
La Fiscalía General de la Nación seccional de Cartagena confirmó este lunes 10 de noviembre a Noticias Caracol que el segundo presunto implicado en el caso de homicidio del joven de 20 años, Jaime Esteban Moreno, en Bogotá, se entregó a las autoridades de la capital de Bolívar en las últimas horas. Se trata de Ricardo González Castro, señalado de participar en la brutal golpiza contra el estudiante de la Universidad de Los Andes la madrugada del 31 de octubre, tras una fiesta de Halloween en la localidad de Chapinero, oriente de la capital. (Siga leyendo: Revelan confesión que hizo prófugo del asesinato de Jaime Esteban Moreno a nuevo testigo)De acuerdo con información entregada a este canal, desde el pasado viernes 7 de noviembre pesa una orden de captura en su contra por su presunta 'coautoría' en el asesinato. Así lo precisaron también desde un comunicado de la entidad de investigación y acusación, donde indicaron que fueron los "servidores del Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) quienes hicieron efectiva la orden de captura contra un hombre que estaría implicado en la agresión y posterior muerte de un estudiante universitario, el pasado 31 de octubre". Conforme con los datos, el joven buscado de 22 años se "presentó en las instalaciones de la URI Canapote, en Cartagena (Bolívar), para atender el requerimiento judicial en su contra" y se espera que en las próximas horas sea "presentado ante un juez de control de garantías para la legalización del procedimiento de captura y las respectivas audiencias". Este sería la segunda captura en el caso tras la de Juan Carlos Suárez Ortiz, de 27 años, primer imputado por el homicidio agravado de Moreno Jaramillo, quien falleció tras ser víctima de una golpiza en inmediaciones de la discoteca Before Club. El deceso del joven universitario fue confirmado el viernes 31 de octubre, alrededor de las 6:40 p.m., debido a un trauma craneoencefálico severo.¿Quién es Ricardo González Castro, segundo presunto implicado? Esto se sabeNoticias Caracol conoció que la Fiscalía General de la Nación individualizó e identificó a González Castro como el segundo presunto implicado en la pelea tras varios videos de cámaras de seguridad que lo ubican en el lugar del crimen y en el bar en el que estuvieron los involucrados previo al conflicto. De acuerdo con la información conformada por las autoridades, el nuevo procesado es oriundo de Cartagena y tiene 22 años. (Además: Último video del prófugo de asesinato de Jaime Esteban Moreno tras golpiza: revelan qué hizo después). Los investigadores lo señalaron como el hombre que portaba un disfraz de orejas de conejo color negro y vestía ropa también negra la noche de los hechos. Al respecto, el abogado de la familia de la víctima, Camilo Rincón, aseguró en una entrevista con Noticias Caracol que González “fue quien dio el golpe que deja inconsciente, en estado de indefensión, a Jaime Esteban en el suelo”. Trascendió que González vivía en el centro de Bogotá, cerca del sector de San Victorino, y se desempeñaba en el comercio informal, específicamente en un puesto de venta de perros calientes dentro de un centro comercial. Su hoja de vida indica que había trabajado como guardia de seguridad.En los últimos días se conoció un testimonio clave de un trabajador de San Victorino que conversó con González horas después del crimen. El joven fue captado por cámaras de seguridad en su lugar de trabajo la mañana del sábado 1 de noviembre, aproximadamente a las 9:38 a.m., 30 horas después del ataque. Llevaba puesta la misma vestimenta negra y un canguro cruzado en el pecho que usó durante la pelea.El testigo, quien pidió reserva de su identidad, le dijo a Noticias Caracol que González llegó con algunas lesiones visibles: “El llegó como a las 9:30 de la mañana y él sí me comentó que había tenido un problema, pues él tuvo una reacción, se agarró a pelear y tenía raspado el codo y tenía raspado los dedos también”. Pese a esta confesión, el hombre afirmó que el joven de 22 años parecía desconocer la magnitud de lo sucedido. “No, sinceramente, él estaba inocentemente, pues que sí que lo hubiera dejado, pues golpeado, que le había dado una golpiza muy dura, pero no sabía que de pronto el muchacho había fallecido, ¿sí me entiende? Porque vino a cumplir con su horario que él tenía que cumplir”, relató el trabajador.La última vez que fue visto ese mismo día sobre las 12 p. m. Cuando González cerró el puesto de trabajo y cámaras de seguridad del centro comercial lo captaron corriendo por los pasillos, luego de entregar las llaves a su jefe. El testigo explicó la razón de su partida: “Nosotros nos damos cuenta ya como, póngale, a las 2:30 o tres de la tarde que ya el muchacho no está ahí, porque yo sinceramente le pregunté a otro compañero que dónde está el muchacho y me dijo que no, que se había ido, que porque la familia lo había llamado porque le iban a poner un puesto por allá donde él vive. Renunció, sí, sin embargo, el patrón quedó sano porque como le dijo que se iba a ir a trabajar con la familia, pues nosotros quedamos sanos”.LAURA NATHALIA QUINTERO ARIZA. NOTICIAS CARACOL DIGITAL.
Big Walk es una de esas experiencias que resultan complicadas de explicar antes de jugarlas. Sobre el papel parece un juego cooperativo de exploración y rompecabezas, con una enorme isla por recorrer y hasta 12 jugadores compartiendo la aventura. Pero cuando uno empieza a entender cómo funciona, queda claro que su propuesta va mucho más allá de caminar de un punto a otro.La premisa es sencilla: un grupo de personajes humanoides, parecidos a una mezcla entre muñecos de nieve coloridos y criaturas bastante extrañas, llega a una extensa isla de inspiración australiana. No hay una explicación tradicional sobre quiénes son, qué hacen allí o por qué deben resolver los acertijos. Tampoco existen marcadores de misión, barras de vida o resistencia que indiquen constantemente qué hacer. El juego deja que el propio grupo construya el significado de su viaje.Y ahí está buena parte de su encanto.Desde los primeros minutos queda claro que Big Walk no quiere llevarnos de la mano. Su mundo funciona con señales visuales, objetos, estructuras de colores y nuestra propia curiosidad. El punto de partida parece un parque infantil, con botones, objetos que pueden recogerse o golpearse y superficies para escalar. Allí aprendemos los movimientos básicos, los gestos y las posibilidades del sistema de comunicación por proximidad.Después, simplemente toca salir a caminar.La comunicación es el verdadero gameplayEn muchos videojuegos cooperativos, comunicarse con los compañeros es importante. En Big Walk, prácticamente es la mecánica principal.El juego cuenta con chat de proximidad, por lo que la voz de nuestros compañeros se escucha de acuerdo con la distancia. Cuando nos alejamos, la comunicación se vuelve más difícil hasta desaparecer. Esto obliga a buscar otras formas de transmitir información: mover los brazos, saltar, señalar, utilizar objetos o encontrar herramientas que faciliten la comunicación.La decisión es especialmente efectiva porque no todos los acertijos permiten hablar con libertad. Algunos separan físicamente a los jugadores, mientras que otros impiden que una persona vea lo mismo que sus compañeros. En una de las situaciones descritas durante la aventura, un jugador queda detrás de un cristal que bloquea el sonido y debe comunicar símbolos que únicamente él puede observar. Resolver algo tan aparentemente sencillo requiere crear un lenguaje propio entre todos.Eso hace que una acción tan básica como describir una forma se convierta en parte del reto.También están los gestos. Podemos agitar los brazos, saludar o golpear el suelo para llamar la atención de los demás. Puede parecer una característica pequeña, pero encaja perfectamente con la filosofía del juego: cuando la comunicación convencional deja de funcionar, el equipo debe improvisar.Por eso, jugar Big Walk utilizando Discord o alguna otra forma de comunicación externa sería quitarle una parte importante de su diseño. El propio sistema de proximidad está pensado para que, en determinados momentos, hablar sea difícil. Esa fricción no es un inconveniente accidental; es parte del rompecabezas.Resolver juntos es más importante que ganarLos acertijos son el corazón de la experiencia y, aunque algunos parten de ideas similares, el juego consigue introducir suficientes variaciones para que no se sientan repetitivos.En una ocasión podemos necesitar que un jugador cargue a otro para alcanzar un interruptor. En otra, un compañero debe describir símbolos mientras los demás intentan reproducirlos en el orden correcto. También hay desafíos relacionados con baloncesto, objetos que deben transportarse entre jugadores y situaciones en las que el equipo tiene que dividirse para continuar.La estructura recuerda a una enorme sala de escape repartida por una isla abierta. No se trata únicamente de descubrir la solución, sino de discutirla, probar diferentes posibilidades y aprender de los errores.Además, Big Walk no necesita inventar cientos de mecánicas diferentes para mantener la variedad. El juego trabaja con un conjunto relativamente reducido de conceptos y vuelve sobre ellos introduciendo nuevas condiciones. Un desafío que parecía familiar puede cambiar completamente cuando se altera la forma en que debemos comunicarnos o los objetos que necesitamos utilizar.Esto genera una progresión bastante natural. Primero aprendemos una idea. Después la utilizamos. Más adelante aparece nuevamente, pero debemos combinarla con algo que todavía no habíamos considerado.La satisfacción llega cuando el grupo finalmente entiende qué hacer.Y cuando eso ocurre, el mérito no se siente como una victoria individual. Es un logro colectivo.Una isla que invita a perderseEl mundo abierto es otro de los elementos que hacen funcionar la propuesta. La isla tiene una apariencia naturalista, con bosques, montañas, playas y zonas subterráneas, pero también está llena de estructuras y elementos de colores muy llamativos que contrastan con el entorno.Esa combinación cumple una función importante: orientarnos sin convertir la exploración en una lista de objetivos.Desde determinados puntos elevados podemos observar el paisaje y localizar estructuras a distancia. Los elementos de colores funcionan como referencias visuales y ayudan a reencontrarnos cuando el grupo se separa. Incluso cuando uno de los jugadores termina fuera del alcance del chat de proximidad, todavía puede utilizar el entorno para intentar encontrar nuevamente a sus compañeros.La isla, además, está diseñada a mano y no generada de manera aleatoria. Eso se nota en la disposición de los caminos, los cambios de altura y la forma en que ciertos recorridos permiten observar lugares importantes desde lejos. También existen estaciones de radio repartidas por el mundo, cada una con su propia música, que podemos llevar con nosotros durante el recorrido.En otras palabras, perderse forma parte de la experiencia.De hecho, puede ser uno de sus mejores momentos. Cuando no existe una flecha indicando hacia dónde avanzar, encontrar nuevamente el camino junto con los amigos se convierte en una pequeña aventura dentro de la aventura.Herramientas para sobrevivir al paseoLa exploración también está acompañada por diferentes objetos y herramientas. Hay linternas, radios, mapas, brújulas, megáfonos, walkie-talkies y otros dispositivos que pueden facilitar la navegación o la comunicación.Una decisión de diseño particularmente interesante es el sistema de inventario. Los objetos están limitados a lo que podemos llevar en las manos, en el cinturón o dentro de la mochila. Y si algo está guardado en nuestra espalda, no necesariamente podremos utilizarlo por nuestra cuenta: necesitamos la ayuda de otro jugador para acceder a él.Puede parecer una limitación innecesaria, pero en realidad refuerza el concepto central de Big Walk. El juego busca que dependamos de los demás incluso para acciones que normalmente resolveríamos solos en cualquier otro título.Las herramientas tampoco son siempre obligatorias. En ocasiones podemos regresar a buscar un walkie-talkie que facilitaría un acertijo, o simplemente intentar resolverlo sin él. Esto permite que cada grupo termine desarrollando sus propias estrategias.Un apartado visual sencillo, pero efectivoVisualmente, Big Walk apuesta por un estilo sencillo y muy reconocible. Los personajes son criaturas caricaturescas de formas extrañas, mientras que el escenario utiliza una apariencia mucho más naturalista. Ese contraste entre paisaje y estructuras de colores fuertes hace que los puntos importantes destaquen sin necesidad de llenar la pantalla de indicadores.La claridad visual es especialmente importante en un juego donde no existen marcadores tradicionales. Las estructuras de colores funcionan como referencias y ayudan a construir un mapa mental de la isla.El resultado no busca competir desde el realismo técnico, sino desde la lectura del escenario. Cada elemento parece colocado para que el jugador pueda identificarlo, recordarlo y utilizarlo como referencia.También hay una buena integración entre el entorno y las mecánicas. Las estaciones de radio, los túneles, los puntos elevados y las estructuras que desbloqueamos forman parte del propio recorrido, en lugar de sentirse como sistemas separados.Sonido que forma parte del acertijoEl sonido tiene un papel mucho más importante del que podría parecer inicialmente.El chat de proximidad cambia según nuestra ubicación y distancia respecto a los compañeros. Las voces pueden sentirse diferentes dependiendo de si estamos dentro de una zona cerrada, en una caverna o separados por el entorno. La radio, por su parte, tiene un sonido característico y añade música al recorrido.Esto hace que el audio no sea únicamente un acompañamiento. También funciona como información.Cuando dejamos de escuchar a nuestros compañeros, sabemos que nos hemos alejado demasiado. Cuando una voz cambia por el entorno, podemos entender que la arquitectura está afectando la comunicación. Y cuando aparece una radio, puede convertirse en parte del ambiente de una caminata que, por momentos, se siente más como una reunión entre amigos que como una partida tradicional.Una progresión sin prisasEl avance de Big Walk gira alrededor de resolver acertijos para conseguir pequeños objetos que permiten desbloquear nuevas zonas y métodos de transporte.Al reunir cinco de estos objetos se puede abrir una torre que conecta con nuevos sistemas de desplazamiento por la isla. Entre las recompensas aparecen túneles subterráneos, un telesilla, un tren y una gran sala con un mapa para planificar los recorridos.La estructura funciona porque cada avance abre nuevas posibilidades sin convertir el juego en una carrera.De hecho, una buena parte del tiempo se va en desviarse del objetivo original. El grupo puede encontrar un nuevo objeto, observar una estructura a lo lejos o simplemente terminar hablando mientras recorre la isla. El juego entiende que esos momentos también forman parte de la experiencia.Después de varias horas, esa rutina adquiere personalidad propia: explorar, encontrar algo extraño, discutir qué puede ser, intentar resolverlo y celebrar cuando finalmente funciona.Rendimiento y experiencia técnicaA nivel técnico, la experiencia descrita es bastante sólida. No se reportan problemas importantes de rendimiento ni una cantidad significativa de errores. El único fallo mencionado fue una situación accidentalmente divertida en la que uno de los personajes quedó atrapado en una silla plegable y el grupo terminó cargándolo durante un rato.Más que problemas técnicos, las pequeñas dificultades provienen de las propias reglas físicas y de interacción del mundo. Podemos quedar atrapados momentáneamente con el escenario, perder objetos al caer o alejarnos demasiado del grupo. Estas situaciones pueden resultar frustrantes durante algunos segundos, pero también terminan generando momentos inesperadamente graciosos.La experiencia, además, está pensada para grupos de entre dos y doce jugadores. El mundo adapta ciertos acertijos según el tamaño del equipo, con versiones diferentes para grupos pequeños y grandes.Eso ayuda a que la experiencia no dependa de tener exactamente cuatro jugadores.Más que un juego cooperativoLa principal diferencia de Big Walk frente a otros juegos cooperativos como Peak o Lethal Company está en su intención.Comparte con ellos el chat de proximidad, la exploración y algunos momentos de caos, pero no está construido alrededor del sabotaje o de la frustración de los compañeros. Su objetivo principal es conseguir que el grupo se comunique y construya una experiencia compartida.Incluso cuando aparecen momentos cómicos, estos surgen naturalmente de la situación.Después de varias horas, cada grupo empieza a crear sus propias palabras y gestos para describir los objetos y resolver los acertijos. Esa especie de lenguaje privado termina siendo una parte esencial de la aventura.Y eso es quizá lo más especial del juego: no solamente jugamos con nuestros amigos, sino que construimos una forma particular de jugar con ellos.Una experiencia que sabe cuándo terminarBig Walk tiene un final definido. No pretende convertirse en un juego infinito y, una vez conocidos los acertijos, la experiencia naturalmente pierde parte del misterio original. Sin embargo, todavía existe cierto atractivo en volver a la isla con un grupo diferente y descubrir cómo otras personas afrontan los mismos desafíos.La recta final reúne las ideas que hemos aprendido durante el recorrido y las utiliza de una manera que exige recordar lo aprendido y aplicarlo como equipo. Después de tantas horas creando códigos, gestos y métodos de comunicación, ese cierre funciona precisamente porque reconoce todo lo que el grupo ha construido durante la aventura.No hace falta explicar demasiado sobre ese desenlace. En un juego construido alrededor del descubrimiento, contar demasiado sería quitarle parte del mérito.ConclusíonBig Walk demuestra que un videojuego cooperativo no necesita convertir a los jugadores en máquinas de completar objetivos. Puede simplemente darles un espacio, algunas herramientas y suficientes problemas para que ellos mismos encuentren la manera de avanzar.Su mayor fortaleza está en la comunicación. Los acertijos funcionan porque obligan a hablar, escuchar, observar y, cuando las palabras no son suficientes, inventar nuevas formas de entenderse. La exploración también tiene peso, especialmente gracias a una isla diseñada para ser recorrida sin marcadores ni instrucciones constantes.Visualmente, el contraste entre naturaleza y estructuras coloridas le da identidad. El sonido complementa la exploración y, sobre todo, el chat de proximidad se convierte en una pieza fundamental de la experiencia. Técnicamente, lo presentado apunta a una aventura bien pulida, con pequeños problemas físicos que incluso pueden terminar convirtiéndose en anécdotas.Eso sí, Big Walk depende muchísimo del grupo. Jugarlo sin utilizar su sistema de proximidad reduce considerablemente el impacto de sus acertijos y elimina una parte importante de lo que lo hace especial. También es una experiencia que funciona mejor cuando los jugadores tienen paciencia para explorar, perderse y conversar.Por eso, no es un juego que recomendaría simplemente por ser cooperativo. Lo recomendaría específicamente para quienes quieran compartir una aventura con amigos o familiares y estén dispuestos a dejar que el juego marque el ritmo.Si ese es el tipo de experiencia que están buscando, vale la pena dar el paseo.¡Volker únete a nuestra comunidad y vive la emoción de nuestros contenidos exclusivos! Síguenos en Instagram, Facebook, Youtube, Tiktok y WhatsApp para no perderte ni un solo detalle de nuestras últimas noticias, eventos y sorpresas especiales.
Game Freak lleva años siendo un estudio asociado casi exclusivamente con Pokémon, pero cuando ha intentado salir de esa zona de confort ha mostrado interés por propuestas bastante diferentes. Beast of Reincarnation representa otro paso en esa dirección, aunque esta vez la fórmula resulta mucho más familiar.La aventura mezcla elementos que recuerdan a NieR, Sekiro y otros juegos de acción con una ambientación posapocalíptica donde naturaleza y tecnología conviven de una manera bastante particular. El resultado no es necesariamente una experiencia revolucionaria, pero sí una producción que encuentra suficientes ideas propias como para sostenerse por sus propios méritos.La historia ocurre en el año 4026, dos mil años después de nuestra época. La humanidad fue prácticamente destruida por una infección conocida como Blight, capaz de afectar tanto a humanos como animales y hacer que la vegetación crezca sobre sus cuerpos. Para sobrevivir, las personas trasladaron sus almas a máquinas conocidas como golems, aunque este intento de escapar de la muerte terminó generando nuevas consecuencias.Los animales tampoco escaparon a la catástrofe. Las criaturas infectadas se convirtieron en Malefacts, seres peligrosos que recorren las ruinas de Japón. En medio de este escenario aparece Emma, una Sealer capaz de absorber el Blight y utilizar su poder. Su misión consiste en derrotar a los Nushi, poderosos Malefacts que propagan la infección, para finalmente enfrentarse al Beast of Reincarnation.Junto a ella está Koo, un lobo que se convierte rápidamente en mucho más que un compañero de viaje.Una historia con buenas ideasBeast of Reincarnation no oculta sus influencias. La combinación de naturaleza, ruinas y tecnología recuerda claramente a varias obras de ciencia ficción y fantasía, mientras que su personalidad visual y narrativa tiene una fuerte conexión con NieR. Incluso la ambientación posapocalíptica puede recordar a propuestas como Princess Mononoke.Sin embargo, las referencias no terminan siendo el principal problema. El juego toma esos elementos y construye un mundo que tiene una identidad interesante. La historia de los golems, la infección y los Malefacts permite combinar conceptos biopunk, cyberpunk y solarpunk dentro de un mismo escenario.El inconveniente aparece cuando la narrativa necesita desarrollar a sus personajes. Emma es deliberadamente distante y su personalidad está relacionada con lo que ha vivido, pero durante buena parte de la aventura resulta complicado conectar con ella. Las conversaciones pueden sentirse planas y las actuaciones, especialmente en algunos momentos, no ayudan demasiado.Esto también afecta a Kagura y otros personajes secundarios. Hay una cantidad considerable de diálogos y detalles sobre el mundo, pero muchas escenas están presentadas con animaciones limitadas y actuaciones bastante rígidas. La historia tiene ideas interesantes, pero la ejecución no siempre consigue transmitirlas con la fuerza necesaria.Curiosamente, Koo termina siendo uno de los personajes más efectivos. No necesita grandes discursos para transmitir personalidad. Sus gestos, sonidos y comportamiento hacen que se sienta como un compañero real, y la relación entre él y Emma termina siendo uno de los elementos que más sostiene la aventura.Explorar Japón después del desastreLa exploración es una de las características que más diferencian a Beast of Reincarnation de un Soulslike tradicional.El juego presenta diferentes zonas semiabiertas que pueden recorrerse con bastante libertad. Algunas son más amplias y otras más lineales, pero existe un énfasis importante en el desplazamiento. Emma puede utilizar su cabello, que funciona como una especie de extensión vegetal, para alcanzar lugares elevados, crear caminos y atravesar espacios que de otra manera serían inaccesibles.También existe un sistema de agarre que permite desplazarse rápidamente hacia determinados puntos del escenario. Estas herramientas no solo sirven para llegar de un lugar a otro: también pueden incorporarse al combate.La idea funciona especialmente bien durante las primeras horas. Las zonas invitan a desviarse del camino principal para buscar materiales, armas, enemigos opcionales y otros secretos. La sensación de recorrer un Japón cubierto por la naturaleza tiene además bastante encanto.El problema es que esta fórmula pierde fuerza conforme avanza la aventura.Los primeros escenarios transmiten una mayor sensación de descubrimiento, mientras que posteriormente algunas áreas comienzan a sentirse más vacías y repetitivas. Muchos espacios están formados por grandes extensiones de terreno que no siempre justifican su tamaño. El cambio hacia zonas más lineales también reduce parte de la libertad que hacía interesante la exploración inicial.En determinados momentos, Beast of Reincarnation parece pasar de ser una aventura de exploración a una sucesión de enfrentamientos con pequeños trayectos entre ellos. Es una transición que afecta considerablemente el ritmo.Un combate que encuentra su identidadSi hay un elemento que realmente consigue destacar, es el combate.Beast of Reincarnation utiliza una estructura basada en ataques rápidos, esquivas, bloqueos y, especialmente, parrys. Aquí aparece una de las influencias más evidentes de Sekiro, aunque el juego no alcanza el mismo nivel de dificultad ni depende exclusivamente de esa mecánica.Emma puede atacar con su espada, utilizar armas a distancia y desbloquear diferentes habilidades que amplían sus posibilidades durante los enfrentamientos. Los enemigos tienen barras de vida y de aturdimiento, y realizar parrys correctamente permite aumentar la segunda hasta conseguir un golpe letal.El sistema tiene buen peso. Los ataques transmiten contundencia y el sonido de un parry correctamente ejecutado genera esa sensación de recompensa inmediata que se busca en este tipo de juegos. Además, las habilidades especiales de Emma permiten encadenar ataques y generar secuencias visualmente llamativas.Pero Koo es quien realmente cambia las reglas.El compañero canino cuenta con sus propias habilidades y recursos. Al realizar parrys correctamente, Emma recupera FP, que puede utilizarse para ordenar a Koo distintos ataques. Al activar estas acciones, el tiempo se ralentiza y el jugador puede elegir la respuesta más adecuada.Esto permite crear combinaciones bastante interesantes. Koo puede inmovilizar enemigos, provocar estados alterados, aumentar el daño o crear oportunidades para que Emma ejecute sus ataques más poderosos. La clave está en aprender a combinar las capacidades de ambos personajes.Por ejemplo, una habilidad de Koo puede detener a un enemigo durante unos segundos, lo suficiente para que Emma prepare una combinación que normalmente sería demasiado lenta. De esta forma, el combate deja de ser simplemente atacar y esquivar para convertirse en una pequeña gestión de recursos y oportunidades.Muchas posibilidades para construir a Emma y KooEl sistema de progresión es sorprendentemente amplio.Emma y Koo cuentan con árboles de habilidades independientes que permiten desbloquear nuevos ataques, modificaciones y diferentes maneras de afrontar los combates. También aparecen nuevas armas y distintos tipos de munición, lo que amplía todavía más las posibilidades.Esta cantidad de sistemas puede resultar abrumadora al principio. Hay muchas opciones disponibles y el juego tarda un poco en enseñar cómo encajan entre sí. Sin embargo, una vez que el jugador comprende sus posibilidades, el sistema empieza a mostrar una profundidad considerable.No es necesario desbloquear absolutamente todo. De hecho, una de las mejores partes está en decidir qué habilidades se adaptan a nuestro estilo de juego y construir a Emma y Koo alrededor de ellas.También existen sistemas secundarios relacionados con la investigación, la cocina, los cultivos y la afinidad con los personajes. El Cleanse Walker funciona como una base móvil donde se puede descansar, preparar comida y desarrollar diferentes mejoras.Estos elementos ayudan a crear un ciclo bastante satisfactorio: explorar una zona, conseguir recursos, enfrentarse a enemigos, mejorar las habilidades y regresar al mundo con nuevas herramientas.Los Nushi son enormes, pero pierden impactoLos Nushi son los principales jefes de la aventura y, visualmente, se encuentran entre los enemigos más llamativos.Son animales afectados por el Blight, cubiertos de raíces y flores que los convierten en criaturas enormes, extrañas y amenazantes. Sus combates suelen contar con dos fases y exigen aprovechar tanto las habilidades de Emma como las de Koo.Durante los primeros enfrentamientos, estas batallas funcionan muy bien. Hay que estudiar los ataques, encontrar oportunidades y administrar correctamente los recursos. El problema llega cuando el juego empieza a reutilizar a estos jefes.Varias de las batallas posteriores enfrentan al jugador nuevamente contra enemigos que ya conoce, con cambios limitados en sus patrones. Esto reduce considerablemente la tensión, especialmente cuando ya conocemos de memoria cuándo debemos bloquear, esquivar o contraatacar.La repetición también afecta a los enemigos comunes. Hay varios tipos que terminan funcionando como versiones más fuertes de criaturas que ya hemos derrotado. Esto hace que algunas zonas avanzadas pierdan parte de la sensación de descubrimiento que tenían las primeras.Una aventura demasiado largaEl mayor problema de Beast of Reincarnation está relacionado con su ritmo.La primera mitad consigue construir una combinación bastante atractiva de exploración, combate y descubrimiento. Sin embargo, después la experiencia comienza a extenderse más de lo necesario.Hay zonas que parecen existir para prolongar la aventura y enfrentamientos que pierden impacto por repetirse. Incluso algunos escenarios terminan pareciéndose demasiado entre sí, tanto visual como estructuralmente.Una aventura más corta probablemente habría beneficiado al conjunto. Reducir algunas áreas y evitar determinadas repeticiones habría permitido conservar mejor el ritmo que hace tan atractivas las primeras horas.Esto resulta especialmente evidente porque el combate sí mantiene una buena parte de su atractivo. El problema no está tanto en la mecánica principal como en todo lo que la rodea cuando el juego comienza a repetir sus recursos.Un apartado visual irregularBeast of Reincarnation tiene una dirección artística interesante. La combinación entre tecnología futurista y naturaleza desbordada consigue crear paisajes llamativos, especialmente cuando se observan las ruinas de Japón cubiertas por vegetación.El diseño de Emma también representa bien esa mezcla. Su apariencia combina elementos tecnológicos con detalles naturales, incluyendo su cabello adornado con flores, que además cambia conforme avanza su desarrollo.Sin embargo, el apartado técnico no siempre está al mismo nivel que la dirección artística.Las animaciones faciales pueden sentirse rígidas y algunas texturas no tienen la calidad esperada. También existen problemas de iluminación que pueden generar una apariencia extraña en determinados espacios interiores o subterráneos.El rendimiento, por otro lado, presenta una valoración más positiva en una de las experiencias analizadas, mientras otra encontró microtirones y problemas puntuales en PC. También se reportaron dificultades técnicas en Xbox Series X que el estudio tenía previsto solucionar antes del lanzamiento.Por eso, más que hablar de un apartado técnico desastroso, lo justo es describirlo como irregular. Hay una buena dirección artística detrás, pero falta pulido para que todo esté a la misma altura.Sonido y atmósferaLa música es otro de los elementos que ayudan a mantener el interés durante la aventura.La banda sonora combina momentos melancólicos con piezas capaces de acompañar los combates y reforzar la sensación de estar recorriendo un mundo que desapareció hace mucho tiempo. Tiene además esa personalidad que recuerda a las producciones japonesas de acción y RPG en las que la música cumple una función importante para construir atmósfera.Incluso cuando la historia o la exploración pierden fuerza, el apartado sonoro ayuda a mantener la identidad de la aventura.Donde el resultado es menos convincente es en las actuaciones de voz y la presentación de determinadas escenas. El material analizado señala que las interpretaciones pueden sentirse planas y que algunas conversaciones están acompañadas por animaciones rígidas y pausas poco naturales.Un experimento imperfecto, pero prometedorBeast of Reincarnation no es el juego más original de Game Freak, y tampoco pretende esconder las producciones que lo influenciaron. Hay mucho de NieR en su identidad, elementos que recuerdan a Sekiro en el combate y conceptos que aprovechan la experiencia del estudio creando compañeros y relaciones entre personajes.Precisamente por eso resulta interesante.La combinación no siempre funciona de manera uniforme, pero cuando lo hace, demuestra que Game Freak puede construir algo bastante diferente a Pokémon. El combate es el mejor ejemplo: tiene suficientes sistemas, posibilidades de personalización y sinergias entre Emma y Koo para sostener buena parte de la experiencia.La exploración también tiene momentos destacados, especialmente durante las primeras horas, cuando cada zona todavía transmite una sensación de descubrimiento.El problema es que el juego no consigue mantener ese nivel durante toda la aventura. La repetición de jefes, la poca variedad de algunos enemigos, las zonas menos interesantes y determinados problemas técnicos terminan haciendo que una experiencia que empezó con mucha fuerza pierda impulso.Aun así, hay algo importante en Beast of Reincarnation: debajo de sus problemas existe una base realmente buena.ConclusíonSí, aunque con algunas condiciones.Si buscas un RPG de acción con combate basado en parrys, exploración semiabierta y un sistema de progresión amplio, Beast of Reincarnation tiene bastante que ofrecer. Quienes disfruten juegos como Sekiro o NieR probablemente encontrarán rápidamente puntos de conexión, aunque la propuesta de Game Freak tiene un ritmo y una estructura propios.También es recomendable para quienes quieran ver qué puede hacer el estudio fuera de Pokémon. No estamos ante una producción perfecta ni ante una reinvención del género, pero sí ante uno de sus proyectos más interesantes cuando se observa el potencial que hay detrás.Para los jugadores que priorizan una historia impecablemente presentada, actuaciones naturales o escenarios con una gran variedad, la experiencia puede resultar más difícil de recomendar.Después de todo, Beast of Reincarnation es una aventura irregular. Su primera mitad demuestra mucho más potencial que lo que finalmente consigue desarrollar, pero sus mejores ideas son suficientemente buenas para que valga la pena recorrer el camino completo.El vínculo entre Emma y Koo, la contundencia de los combates y la posibilidad de construir diferentes estilos de juego terminan siendo sus principales razones para continuar. Y aunque la aventura pierde fuerza cuando empieza a repetirse, queda la sensación de que Game Freak encontró aquí una fórmula que podría crecer muchísimo en una futura entrega.¡Volker únete a nuestra comunidad y vive la emoción de nuestros contenidos exclusivos! Síguenos en Instagram, Facebook, Youtube, Tiktok y WhatsApp para no perderte ni un solo detalle de nuestras últimas noticias, eventos y sorpresas especiales.
El Ministerio de Defensa informó que Colombia formalizó su ingreso a la Coalición de las Américas Contra los Carteles (A3C), en el marco de la iniciativa Escudo de las Américas. Esta iniciativa, creada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para combatir a nivel continental el narcotráfico, el terrorismo y el crimen organizado trasnacional. "La cooperación internacional fortalece y no sustituye la responsabilidad soberana de Colombia de garantizar la seguridad de sus ciudadanos", aseguró el Ministerio.En desarrollo de esta nueva etapa de cooperación, el Ministro de Defensa Nacional, Mayor General (r) Jorge Eduardo Mora, formalizó un acuerdo bilateral de cooperación con Estados Unidos, "destinado a fortalecer el trabajo conjunto entre la Fuerza Pública colombiana y el Departamento de Guerra de los Estados Unidos". Este instrumento, según explicó el Gobierno, "profundiza una relación estratégica construida durante décadas y permitirá fortalecer capacidades, compartir información, coordinar esfuerzos y aumentar la efectividad operacional contra las organizaciones terroristas y criminales que amenazan al Estado y a la población colombiana".El escudo de las Américas fue creado por Trump tras la captura de Nicolás Maduro en Venezuela, y en él participan 12 presidentes de derecha de la región, como el argentino Javier Milei, el salvadoreño Nayib Bukele y el ecuatoriano Daniel Noboa. En ese sentido, el Ministro Mora destacó que #las amenazas transnacionales no reconocen fronteras y ningún Estado puede enfrentarlas de manera aislada. En consecuencia, Colombia ha ofrecido poner sus capacidades y experiencia al servicio de la seguridad hemisférica, liderando esfuerzos estratégicos en el océano Pacífico y el mar Caribe junto con las naciones integrantes de la Coalición".El Ministerio de Defensa, por otro lado, reconoció "a la República de Panamá por su hospitalidad como país anfitrión de este foro; al Secretario de Guerra de los Estados Unidos de América, Pete Hegseth, y a su equipo; y al senador Bernie Moreno". Asimismo, destacó "la respuesta positiva de los Estados Unidos a la invitación del Presidente Abelardo De La Espriella para profundizar la planeación, coordinación y ejecución de operaciones contra amenazas comunes en el hemisferio, conforme al ordenamiento jurídico colombiano, los acuerdos vigentes y los mecanismos de cooperación entre ambas naciones".Sede de Escudo de las Américas será Medellín Durante su posesión, el presidente Abelardo de la Espriella había mencionado que una de sus primeras decisiones era, precisamente, unirse al Escudo de las Américas. "Asumiremos un papel de liderazgo en la lucha contra el crimen organizado. Mi gobierno impulsará una estrecha articulación internacional en materia de inteligencia, seguridad, justicia y persecución de las finanzas criminales. Uno de mis primeros actos de gobierno será suscribir el Escudo de la Américas, una iniciativa que permitirá unir capacidades, compartir información estratégica y fortalecer la acción conjunta de las naciones libres", dijo. Añadió que la sede de este Escudo será Medellín, argumentando que la capital antioqueña es "la cabeza de la serpiente del narcotráfico y del crimen organizado", y porque desde esa zona y su área metropolitana "salen la mayoría de órdenes" al resto del país. "Nos vamos a concentrar en Medellín para luchar contra el crimen como debe ser. Se someten o se les da de baja como en derecho corresponde", agregó.LAURA VALENTINA MERCADONOTICIAS CARACOL DIGITAL
La reciente tragedia provocada por el terremoto de magnitud 7,4 con epicentro en San José del Palmar, Chocó, ha dejado un rastro de desolación en gran parte del país. Con más de 260 fallecidos y miles de familias damnificadas en regiones como el Valle del Cauca, Risaralda y Caldas, la preocupación ahora se traslada a la reconstrucción y al futuro del patrimonio familiar. Para quienes aún están pagando su vivienda a través de un crédito o leasing, puede surgir una duda vital: ¿existe un seguro que responda por los daños?La respuesta corta es sí, pero hay detalles fundamentales que todo propietario debe conocer para no llevarse sorpresas desagradables al momento de reclamar. El abogado inmobiliario Rafael Gómez, en entrevista con Noticias Caracol, explicó las claves para entender cómo funcionan estas pólizas en medio de la emergencia nacional.El seguro obligatorio: alivio para quienes tienen crédito hipotecario o leasingSi usted adquirió su casa o apartamento mediante un crédito hipotecario o un contrato de leasing, puede tener un respiro en medio de la crisis. Según el abogado Gómez, la gran mayoría de las entidades financieras exigen, como requisito indispensable para otorgar el préstamo, que se mantenga vigente una póliza que cubra daños por eventualidades como un terremoto.Esto significa que, mientras usted esté pagando su deuda al banco, su propiedad cuenta con un respaldo básico. Sin embargo, no se confíe ciegamente. Es fundamental revisar los términos de dicha póliza, ya que en muchas ocasiones el banco asegura únicamente el valor de la deuda y no el valor comercial total del inmueble. Si usted ya ha pagado gran parte de su crédito, el valor que el banco exige tener asegurado se vuelve parcial, lo que podría dejarlo desprotegido frente al valor real de reposición de su hogar.¿Vive en un conjunto cerrado o edificio? Ojo a la Ley 675 de 2001Para quienes viven en propiedad horizontal, la protección va más allá de su apartamento. La Ley 675 de 2001 establece que todas las copropiedades tienen la obligación de contar con un seguro que cubra las zonas comunes contra siniestros como incendios o terremotos.Muchos ciudadanos se preguntan qué entra en esa categoría. Según la definición legal, las zonas comunes incluyen los pisos, placas, pasillos y áreas de circulación.En eventos de gran magnitud como el del pasado 10 de agosto, donde estructuras completas se han visto comprometidas, este seguro es el que debe responder por la estabilidad y reparación de la base del edificio. El problema, advierte Gómez, es que muchas administraciones dejan desactualizados los avalúos, lo que genera una situación de riesgo económico para todos los propietarios.El peligro del "infraseguro": por qué lo barato puede salirle muy caroUno de los mayores errores de los colombianos es no tener una cultura de aseguramiento real. "Si supieran lo barato que resulta un seguro de cara a lo costoso que es reponer cualquier cosa tras un siniestro, lo haríamos sin pensarlo", enfatiza el experto inmobiliario.En Colombia es muy común el fenómeno del infraseguro, que ocurre cuando una propiedad se asegura por un valor mucho menor al que realmente corresponde. Si su casa vale 300 millones de pesos, pero en la póliza figura por 150 millones para "ahorrar" en la cuota mensual, la aseguradora aplicará sanciones y coberturas proporcionales que no alcanzarán para reconstruir su vivienda.Además, es vital revisar el deducible. Muchas veces, por buscar la póliza más económica, el usuario acepta deducibles muy altos (que pueden ser un porcentaje del valor asegurado o del costo del daño), lo que termina siendo un "ahorro" que sale costoso al momento de la tragedia.Pasos urgentes para los afectados tras el terremoto en ColombiaTras la declaratoria de Situación de Desastre de Carácter Nacional por parte del Gobierno, se han habilitado mecanismos como el Registro Único de Damnificados para canalizar las ayudas. Si su vivienda sufrió daños, estos son los pasos recomendados:Localice su póliza: si tiene crédito vigente, llame a su banco y pida el certificado del seguro de incendio y terremoto.Verifique el valor asegurado: confirme si la cobertura es por el saldo de la deuda o por el valor total de la construcción.Contacte a la administración: si vive en edificio, pida copia de la póliza de áreas comunes y verifique si el avalúo estaba actualizado.No olvide su vehículo: si su carro resultó aplastado por escombros, también debe verificar si su póliza de vehículo tiene coberturas completas contra desastres naturales.En medio de una emergencia que ya deja cerca de 53.000 personas impactadas, entender sus derechos frente a las aseguradoras es el primer paso para recuperar lo que el terremoto le arrebató. La tragedia humana es irreparable, pero la protección de su patrimonio depende de la letra pequeña que hoy, más que nunca, cobra importancia.ÁNGELA URREA PARRANOTICIAS CARACOL
Tras la emergencia nacional provocada por el terremoto de magnitud 7,4 en Colombia, Alejandro Riaño anunció este miércoles 12 de agosto un concierto por los damnificados. El evento será el próximo 29 de agosto en el Movistar Arena y todo lo recolectado se donará a la Fundación PLAN para ayudar principalmente a las víctimas en el Pacífico Colombiano en el departamento del Chocó.El evento llevará por nombre 'The Juanpis Live Show: Si nos organizamos cabemos todos' e irá de 4:00 p. m. a 11:00 p. m. con la intención de recaudar la mayor cantidad de recursos posibles. Uno de los principales aliados para este evento es el cantante colombiano Salomón Villada, más conocido como Feid, quien también es uno de los principales artistas confirmados. Riaño resaltó que desde el primer momento que pensó en esta idea para solidarizarse con los afectados el equipo del Movistar Arena se puso a su disposición, de la misma forma que el cantante paisa.Artistas confirmados para el concierto en Movistar Arena por terremoto en ColombiaEste es el listado de artistas que se unieron a Riaño para el concierto del próximo 29 de agosto para ayudar a las víctimas de la emergencia:FeidCarlos VivesManuel TurizoKapoNidia GóngoraPiso 21Mike BahíaLuis AlfonsoManuel MedranoMonsieur PerineSantiago CruzRiaño destacó que, igualmente, sus redes sociales y otras causas que ha estado gestionando seguirán en pie. Sobre el concierto en el Movistar Arena, aseguró que "no es solo un show. Es una noche para unirnos como país, para reírnos juntos, pero sobre todo para hacer algo que realmente importa: ayudar a quienes hoy más lo necesitan".El empresario y humorista destacó que las donaciones no solo se recibirán por parte de los asistentes al evento, sino que otras personas fuera del recinto también podrán disfrutar del show y unirse a la causa. El concierto será transmitido en vivo en las redes sociales de Juanpis, en las cuales se activará un código QR para que personas desde otras partes aporten. MARÍA PAULA GONZÁLEZPERIODISTA DIGITALmpgonzal@caracoltv.com