El exfutbolista colombiano Fredy Guarín vuelve a causar sorpresa y conmoción con su testimonio de vida sobre su lucha contra las adicciones. En medio del 10 de septiembre, día mundial para la prevención del suicidio, el famoso deportista abrió su corazón sobre algunos de los episodios más difíciles que atravesó en medio de su lucha, algunos en los que no solo puso en riesgo su vida, sino también la de sus seres queridos por su propia cuenta.
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Fue en medio de una conversación en el podcast Doers que el colombiano habló sobre su proceso de rehabilitación y los momentos en los que tocó fondo a causa de sus adicciones al alcohol y las drogas. Guarín detalló que no solo pasó por su mente la idea de acabar con su vida en varias oportunidades, sino que también estuvo a punto de matar a un amigo por accidente.
Fredy Guarín detalla momentos difíciles de su lucha contra las adicciones
Fredy Guarín, que hoy en día esta dedicado a realizar conferencias contando su testimonio de vida con jóvenes y deportistas para prevenir problemas de salud mental, destacó que uno de sus proyectos lleva por nombre 'El silencio del estadio hizo eco en mi mente' y explicó que, aunque los orígenes de los problemas de salud mental se remontan a su niñez, todo estalló cuando su carrera futbolística se apagó y tuvo que buscar ayuda profesional.
"Cuando terminé de jugar al fútbol, hace 4 años, quedé sin nada, quedé limpio, como el dicho, porque lo único que sabía hacer era jugar al fútbol y el terreno de juego era mi oficina, era mi estudio, era mi tiempo, la pelota era mi psicóloga, no sabía hacer otra cosa, no aprendí a hacer otra cosa. Entonces, imagínate durante toda una vida, 35 años dedicado al fútbol y de repente se me acaba la carrera, se me acaba el fútbol y no tengo más ese campo que era donde podía expresarme. ¿Qué voy a hacer ahora?", detalló.
El exjugador de la Selección Colombia contó que su vida deportiva transcurrió y se catapultó como una de las más exitosas, debutando como profesional a los 16 años y llegando a jugar a los grandes equipos del Mundo. Aunque estaba orgulloso de hacerle frente a cada reto deportivo que la vida le ponía por delante, reconoció que no pasaba lo mismo cuando los problemas ocurrían dentro de su círculo más cercano. "Todo lo que tuviese que ver con con deporte, mi mente reaccionaba de la mejor manera. Me costaba mucho fuera del campo. Habían cosas que psicológicamente yo no estaba preparado y me dificultaba. Temas de familia, cuando yo estaba mal con mi familia, cuando estaba mal con mis padres o mi esposa, yo no era igual, no era el mismo, me daba muy duro".
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Indicó que las cosas se hicieron más grandes y fue así como el alcohol y otras sustancias llegaron a su vida, como un "refugio" para ignorar todo lo que no estaba relacionado con el fútbol y que no se sentía preparado para gestionar. "Perdí el rumbo de mi vida, perdí el rumbo en mi vida por completo", expresó Guarín y procedió a recordar uno de los momentos más difíciles que atravesó tras ese colapso de su vida personal, como su divorcio, el escándalo en la casa de sus padres y, también, el día que casi mata a un amigo.
Fredy Guarín recordó que eso ocurrió en medio de una recaída, luego del episodio en la casa de sus padres y de haber logrado estar sobrio unos meses. "En esa recaída casi mato a un amigo. Le disparé una pistola y casi mato un amigo. Entré en depresión y fue al otro día, ya mi amigo en el hospital, en urgencias, yo quedé solo en casa y mi mente, los demonios me hicieron pensar miles de cosas y esa fue una de las tres veces que yo me intenté suicidar, en mi casa con la misma pistola. Estoy vivo, como por eso le digo que estoy vivo por obra y gracia de Dios".
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Tras esta difícil situación, el exfutbolista reconoció que intentó varias veces dejar sus adicciones, pero siempre recaía. Hasta que finalmente en medio de una borrachera hizo una llamada, de la que no recuerda mucho, pero le pidió ayuda a dos personas importantes de su vida y les pidió que lo conectaran con una profesora de su infancia, quien tenía una fundación para ayudar a personas adictas.
Concluyó su testimonio diciendo que "cuando empiezo mi programa en la fundación, empezamos a entender que no era el alcohol mi problema porque pues yo pensaba que era el alcohol, no, no era el alcohol, era el niño abandonado, el niño golpeado, el niño abusado. El problema venía de base. Entonces había que ir a trabajar allá, había que volver al niño. Dolió y aún duele porque no he sanado del todo. Tengo un corazón dispuesto y muy buena voluntad para seguir sanando porque es es maravilloso sanar, aunque sigue doliendo".
MARÍA PAULA GONZÁLEZ
PERIODISTA DIGITAL
mpgonzal@caracoltv.com.co