Tras la captura de Zulma Guzmán en Londres, Inglaterra, donde se escondía de las autoridades como presunta responsable del envenenamiento con talio de dos menores de 15 años en Bogotá, se han conocido detalles inéditos sobre los crímenes que se le imputan y la compleja relación que mantuvo con el economista Juan de Bedout, cuyas declaraciones ante la Fiscalía General de la Nación hoy son claves para esclarecer el caso.
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En sus testimonios, conocidos por Noticias Caracol, Juan de Bedout, padre de una de las niñas víctimas y esposo de la mujer que también habría sido envenenada con talio, describió que sí tuvo un vínculo extramatrimonial con Zulma Guzmán, el cual definió como un “error” que ha marcado su vida. Según su relato, se conocían desde la universidad por amigos en común; sin embargo, su relación no inició sino hasta 2015, durando apenas entre tres y seis meses.
De acuerdo con el economista, tras este breve periodo, él intentó alejarse, pero la mujer habría mantenido una insistencia persistente por continuar con encuentros ocasionales. De Bedout enfatizó que su rechazo se debía al deseo de proteger a su familia y al arrepentimiento por la infidelidad.
No obstante, la reacción de Guzmán ante el distanciamiento parece haber sido el inicio de una conducta obsesiva. El economista relató que, tras el fallecimiento de su esposa Alicia, Zulma reapareció con regalos, libros de autoayuda y cuadros, intentando retomar el contacto a través de terceros. "Yo le decía que me dejara en paz, que ya no más", declaró De Bedout.
El encuentro en un restaurante
Esas palabras que mencionó De Bedout hacen referencia a un encuentro, hacia el mes de agosto, en un restaurante de Bogotá donde ella reaccionó con desdén al verlo con su nueva pareja, Pilar, enviándole un mensaje insultante por WhatsApp: “En serio. Cualquier gurre, pero yo no. Qué tamaño de imbécil”.
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En sus declaraciones, De Bedout contó que él le insistió que “no quería nada con ella”. También narró que en 2022 le dijo a ella que lo dejara en paz y que “ya no más”. “Ella no mostró rabia, estaba un poco resignada, me imagino que algo triste, pero algo normal”, añadió.
Los crímenes que las autoridades le endilgan a Zulma Guzmán son escalofriantes e incluso los medios del Reino Unido han denominado el caso como ‘la asesina de frambuesa’. A la mujer se le señala como la principal sospechosa del homicidio de dos menores en abril de 2025 en Bogotá. Las niñas fallecieron tras consumir unas frambuesas con chocolate que fueron enviadas a su hogar como un supuesto regalo.
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Los análisis toxicológicos realizados por expertos revelan concentraciones de talio letales, superando los 3.000 microgramos, niveles tan altos que los equipos de laboratorio apenas lograban procesar. No obstante, este no habría sido el primer ataque. Las investigaciones sugieren que la esposa de De Bedout, Alicia, también fue víctima de envenenamiento años antes.
En 2020, la mujer comenzó a sufrir síntomas devastadores: caída severa del cabello y dolores violentos en las piernas. Tras múltiples consultas, se detectaron en su cuerpo niveles de talio de entre 80 y 90 microgramos (cuando lo normal es menos de 2). Aunque inicialmente se recuperó, el daño sistémico fue irreversible y Alicia falleció en agosto de 2021.
El salto al río Támesis
A las sospechas de envenenamiento se suma una prueba técnica que vincula a Guzmán con un acoso sistemático. Juan de Bedout entregó a la Fiscalía un dispositivo de rastreo satelital (GPS) que fue hallado en el parqueadero de su edificio en Bogotá. Según los registros de las cámaras de seguridad, Zulma Guzmán ingresó al lugar e intentó adherir una caja magnética al vehículo del economista. Al ser cuestionada por un vigilante, la mujer abandonó el sitio, dejando atrás el aparato.
Este GPS contiene una tarjeta SIM que está siendo analizada por peritos forenses para reconstruir la hoja de ruta de los movimientos de la acusada previos a los crímenes. Según las fuentes, este dispositivo es clave para demostrar la premeditación y el seguimiento ilegal al que estaba sometida la familia.
La captura de Zulma Guzmán en el Reino Unido añadió un capítulo cinematográfico a esta historia. Contrario a las versiones iniciales que sugerían un intento de suicidio, fuentes de la Interpol confirmaron que la mujer saltó al río Támesis en un desesperado intento por evadir a la Policía británica.
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El incidente ocurrió a mediados de diciembre, cuando agentes locales la abordaron mientras ella portaba una maleta y un paquete. Al conocer el requerimiento judicial en su contra, se lanzó al agua, de donde fue rescatada por los mismos oficiales. Tras recibir atención médica, se le ordenó presentarse días después para la notificación formal de su extradición; no obstante, la mujer utilizó ese tiempo para comprar tiquetes hacia Brasil. Una alerta temprana de la Interpol frustró su huida definitiva y permitió su detención en Londres.
Juan de Bedout describió a Guzmán como una mujer de "carácter muy fuerte", con una educación académica superior —incluyendo una maestría— y un estilo de vida sofisticado. La definió como alguien "pila", "un poco loca" y conocida por usar sombreros grandes.
Actualmente, el proceso de extradición avanza a paso firme. Se espera que en los próximos días un grupo de fiscales e investigadores colombianos viaje a Londres para interrogar nuevamente a Zulma Guzmán.
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