“Estados Unidos ganará. El régimen terrorista iraní será derrotado”, fueron las palabras que pronunciaron desde las Casa Blanca, a través de sus redes sociales, con un video en el que mostraron detalles de lo que ha sido la Operación Furia Épica, una ofensiva militar conjunta en la que el Gobierno de los EE. UU. E Israel han bombardeado Irán en los últimos días.
Los objetivos de Estados Unidos en Irán
A través de un comunicado, la Casa Blanca señaló que Gobierno de los Estados Unidos tiene cuatro objetivos en este conflicto:
- Destruir los misiles del régimen iraní.
- Aniquilar su Armada
- Asegurar que sus aliados terroristas ya no puedan desestabilizar el mundo.
- Asegurar que Irán NUNCA obtenga un arma nuclear.
OPERATION EPIC FURY:
— The White House (@WhiteHouse) March 3, 2026
1. Destroy the Iranian regime's missiles
2. Annihilate their Navy
3. Ensure their terrorist proxies can no longer destabilize the world
4. Ensure Iran can NEVER obtain a nuclear weapon
America will win. The terrorist Iranian regime will be defeated. pic.twitter.com/OxirjXAgGH
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que ordenó atacar Irán para eliminar una amenaza, aunque no está claro cómo pretende concluir la guerra.
En un inicio, Trump afirmó que buscaba neutralizar un peligro nuclear. Tras anunciar la muerte del líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei, en los primeros bombardeos del sábado, llamó a los iraníes a rebelarse. Sin embargo, después aclaró que la guerra emprendida junto con Israel no tenía como fin un cambio de régimen.
La operación militar lanzada por Trump y el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, quedó resumida en el nombre que le dio el Pentágono: "Furia Épica".
Trump adelantó que el conflicto podría prolongarse por cuatro semanas o más en un país de 90 millones de habitantes, donde ya se han reportado cientos de muertes, y advirtió sobre ataques aún más devastadores.
Ante las críticas por la falta de claridad, el presidente y sus asesores presentaron el lunes cuatro objetivos militares: destruir la marina y las capacidades bélicas de Irán, frenar el apoyo del Estado clerical a los militantes regionales y evitar que el país desarrolle una bomba nuclear.
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Matthew Kroening, vicepresidente del Atlantic Council, señaló que Trump ya había conseguido gran parte de lo que buscaba, incluida la eliminación de un líder, que durante décadas fue un obstáculo para Estados Unidos. Añadió que Trump estaría midiendo hasta dónde puede llegar, procurando que la guerra no se extienda tanto como las de Irak y Afganistán. "Creo que pueden irse a casa casi que en cualquier momento y declarar esto como un éxito", afirmó Kroening. "La estrategia tiene que ver más con lo que quieren evitar que con lo que quieren lograr exactamente", agregó.
Por su parte, Negar Mortazavi, investigadora senior del Centro para las Políticas Internacionales, advirtió que Irán podría rechazar un cese al fuego inmediato, al considerar que en ocasiones anteriores no respondió con suficiente contundencia para disuadir otro ataque. "Su objetivo final es asegurarse de que esto duela lo suficiente y que el dolor se sienta lo suficiente en Estados Unidos, Israel y también en los países vecinos", afirmó.
La meta: debilitar Irán
Para Netanyahu, la estrategia no es nueva. Israel ha destruido en varias ocasiones infraestructura militar en Siria, buscando debilitar a su adversario histórico, incluso mientras Estados Unidos intenta impulsar al líder interino Ahmed al-Sharaa, un exyihadista.
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Netanyahu ordenó una ofensiva implacable que dejó Gaza en ruinas tras el ataque del 7 de octubre de 2023 perpetrado por Hamás, grupo respaldado por Irán.
Antes de Trump, Estados Unidos solía justificar sus guerras en Afganistán e Irak con el objetivo de instaurar democracias. Sin embargo, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, declaró el lunes que la guerra en Irán no es "un ejercicio de construcción de democracia" y que no habría "reglas de enfrentamiento estúpidas".
El secretario de Estado, Marco Rubio, comentó a periodistas que a Estados Unidos "le encantaría" que "el pueblo iraní pudiera derrocar a este gobierno", aunque aclaró que ese no era el propósito de la guerra. "Sabíamos que si no íbamos tras ellos de forma preventiva antes de que lanzaran esos ataques, sufriríamos un mayor número de bajas", dijo Rubio, explicando que la ofensiva estadounidense se produjo tras conocer que su aliado, Israel, iba a atacar Irán.
Trita Parsi, vicepresidente ejecutivo del Instituto Quincy, sostuvo que la meta de Trump en Irán "no es un cambio de régimen, sino su implosión". "La esperanza es que logren degradar al máximo las capacidades de Irán o las capacidades represivas del Estado", afirmó. Y añadió: "Desde el punto de vista israelí, esto está completamente bien: mientras más se busca el colapso del Estado, no solo del régimen, más se saca a Irán del tablero geopolítico como jugador".
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Reza Pahlavi, hijo del último sah prooccidental depuesto en la revolución islámica de 1979, expresó su confianza en acabar con el estado religioso y llamó a los iraníes a levantarse en el momento oportuno.
Estados Unidos e Israel intervinieron semanas después de que las autoridades reprimieran protestas masivas, con miles de muertos.
Max Boot, historiador militar e investigador senior del Consejo de Relaciones Exteriores, opinó que Trump no ha sido claro sobre si busca un cambio de régimen o un cambio en el comportamiento de este. "Pienso que lo mantiene ambiguo para que, sin importar lo que pase, pueda decir que obtuvo una gran victoria", dijo Boot.
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CAMILO ROJAS, PERIODISTA NOTICIAS CARACOL
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ESTA NOTA TIENE INFORMACIÓN DE LA AGENCIA DE NOTICIAS AFP