En La Guaira el ambiente se encendió desde temprano para vivir la final del Mundial 2026 entre la selección de Argentina contra España, equipo que terminó ganando el preciado título mundialista. Una pantalla gigante y un inflable de la Copa del Mundo fueron instalados en la avenida Bicentenario, transformando una de las zonas de refugio en un estadio para los guaireños donde el dolor no fue convocado, pero sí las pintucaritas, los inflables, payasos, saltarines, palomitas de maíz, regalos, camisetas y banderas.
Las pasiones, como en cualquier estadio, estaban divididas. De un lado, quienes apoyaban a los 'albicelestes' de Argentina y del otro los seguidores de la 'Furia Roja' de España. Juan Martínez, damnificado, dijo en Noticias Caracol que se vivió un momento agradable “para despejar un poquito la mente de todo lo que hemos vivido, todos los guaireños. En el nombre de Dios, que todo a partir de aquí salga excelente para todos”.
El partido fue una final reñida, que mantuvo que mantuvo a la comunidad con el corazón en la boca. Los niños se agarraban las manos y en sus ojos volvió a brillar la chispa de la infancia después de 25 días de ver paredes colapsadas, la tensión en sus rostros no tenía nada que ver con el miedo del devastador terremoto, sino con la bendita pasión del fútbol.
"Pasar la página"
Cuando llegó el silbatazo final, la emoción los desbordó. Celebraron a España como campeón del mundo. El cuerpo y la mente les pedían a gritos un momento de diversión. “Estamos muy movidos y el que cada persona haya venido, haya contribuido con todos nosotros, verdad que se lo agradezco. Este momento de esparcimiento les sirvió a los chiquiticos, a los grandes, sobre todo, para despejar un poco la mente y de pasar la página; mañana es otro día, levantarse y a seguir adelante. Gracias”, manifestó Karen Farías, damnificada.
Para otros fue inevitable no recordar cómo ver uno de los partidos del mundial le salvó la vida el día del terremoto. Caromoto Castellanos recordó que “cuando yo estaba trabajando y me tocó irme para mi casa, estaban en el partido de Holanda vs Suiza. Pasó lo que pasó con mi hogar, lo perdí, olvidé un poquito lo que había pasado porque para uno es muy difícil haber perdido su hogar. Me reí un ratico, sufrí. Fue una verdadera fiesta del fútbol y de celebración del día del niño”.
Los niños guaireños dimensionan la tragedia
Jesús Gabriel González, de 11 años, sueña con ser presidente de Venezuela y es amante del fútbol. Escucharlo es saber que los niños entienden y dimensionan la tragedia que hoy viven: “La gente llora a sus hijos. Por lo menos, hay personas que no pueden celebrar con sus hijos y hay niños que n pueden celebrar ni con su mamá ni con su papá el Día del Niño. Por lo menos, nosotros nos motivamos jugando al fútbol para olvidarnos de eso”.
Finalmente, Gabriel manifestó que “hemos aprendido que hay que mantenernos más unidos con la familia porque uno no sabe si fallece mañana o fallece hoy”. Cuando el Mundial terminó y la euforia empezó a bajar, la comunidad de La Guaira rompió las divisiones del partido. Los hinchas de Argentina y de España elevaron una oración a Dios, agradecieron ese momento. El Mundial terminó, pero en La Guaira la final por la vida se sigue jugando con el corazón intacto.
ESTA NOTA TIENE INFORMACIÓN DE STEPHANIE VALENCIA, PERIODISTA DE NOTICIAS CARACOL