Un viaje que prometía ser una travesía nocturna rutinaria entre Colombia y Estados Unidos se convirtió en un episodio de auténtico terror a miles de pies de altura. Un vuelo de la aerolínea Avianca que cubría la ruta Medellín – Nueva York enfrentó una fuerte turbulencia que dejó un saldo de nueve personas heridas, obligando a la tripulación a desviar el avión de emergencia hacia el Aeropuerto Internacional de Miami. En dicha terminal, la aeronave consiguió aterrizar de manera segura para que los pasajeros y tripulantes afectados recibieran atención médica inmediata. Pocas horas después de superar la emergencia, Luz Marina Gómez, una de las viajeras a bordo, relató en entrevista con Noticias Caracol la angustia de un suceso que describió como el más aterrador de su vida.
Luz Marina viajaba sola tras iniciar su recorrido en Pereira y conectar en Medellín, con destino a Nueva York, en un avión que iba con su cupo completamente lleno. Según relató, el incidente ocurrió aproximadamente a las 2:30 de la madrugada, en momentos en que la aeronave sobrevolaba la zona de Haití. Justo cuando la mujer se había acomodado en su asiento junto a la ventanilla para dormir un poco. “Yo estaba dormida. Me desperté por el golpe. Yo me había quitado el cinturón para dormir más cómoda y me despertó el ruido y el avión bajaba en picada y yo como pude me puse el cinturón de seguridad”, relató Gómez sobre el instante en que inició la pesadilla.
Tres caídas en picada y comida volando por la cabina
Lo que experimentaron los viajeros no fue una turbulencia común, sino una serie de maniobras descendentes bruscas e incontrolables que se sucedieron sin previo aviso de la tripulación. “Fue un bajón en picada una vez, se movió fuerte, otra picada, luego otra. Fueron tres picadas”, detalló Gómez, explicando que entre los propios pasajeros se comentaba que la aeronave se desplomó drásticamente desde los 36.000 pies hasta los 10.000 pies.
El primer descenso tomó desprevenidos tanto a los ocupantes como al personal de servicio. “Las azafatas están repartiendo como cafecitos, sándwich; volaron sándwich por todos los lados. Todo el mundo gritaba, lloraba”, describió la pasajera. La sorpresa fue absoluta, pues la turbulencia no dio margen de reacción: “En la turbulencia no avisaron. Eso fue de repente”. La intensidad del segundo y tercer descenso incrementó la desesperación colectiva.
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“A mí me dolía la mano. Acá tengo un coloradito en el dedo, me dolía, pero como pude me coloqué el cinturón y ya oía gritar a la gente: ‘¡ayuda, ayuda!’. Gritando, llorando, terrible, terrible sentir eso”. No obstante, el peor momento aún estaba por llegar. Según la viajera, la última caída fue la más violenta de todas: “La tercera picada fue la más fuerte. Eso es increíble que uno no cree que en segundos baja tanto un avión. Por nada no nos estrellamos, no nos matamos por un poquito”.
A medida que los movimientos sacudían la estructura, varios viajeros sufrieron golpes de consideración, tanto que seis de ellos tuvieron que ser hospitalizados tras el aterrizaje en Miami, junto a otros dos miembros de la tripulación. Diagonal a su asiento, Gómez alcanzó a ver a un joven que sufrió una fuerte herida abierta en la cabeza. Sin embargo, la situación más dramática la protagonizó una mujer que fue sorprendida por la emergencia dentro del baño de la aeronave.
Al no contar con sujeción alguna durante las caídas en picada, la mujer fue expulsada violentamente a lo largo del pasillo. Gómez narró conmovida el estado en que quedó esta pasajera: “Cuando yo me bajé del avión ella quedó ahí. Ella era inmóvil, inmóvil en la silla, decía: ‘Mi cuello, mi cuello, mi cuello’. Ella quedó muy mal porque ella estaba en el baño y en picada el avión la resbaló por todo el centro del avión. Fueron muchos los golpes que sufrió esta mujer”.
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Tras estabilizarse la aeronave, el personal de a bordo intentó brindar los primeros auxilios a quienes presentaban dolores y contusiones. “Las azafatas se comportaron muy bien. Una azafata nos llevó hielito para ponernos donde nos dolía, atendiendo la gente”, destacó la testigo. Aproximadamente entre 10 y 15 minutos después del incidente, se les anunció a los pasajeros que debían aterrizar de emergencia en Miami.
Al aterrizar en suelo estadounidense, el protocolo de auxilio se activó con rapidez. “Entraron paramédicos, evacuando rápido para poder que los atendieran”, relató Gómez, precisando que las autoridades ordenaron que los pasajeros con lesiones permanecieran en el avión para ser atendidos de inmediato, mientras los demás procedían a desembarcar. Después de recibir alimentación en Miami, la aerolínea coordinó un vuelo posterior cerca de las 8:00 de la mañana para trasladar a los pasajeros ilesos hacia Nueva York, un trayecto que se completó en dos horas y media, aunque admitió el pánico que sintió al tener que abordar un segundo avión esa misma mañana.
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MARÍA PAULA GONZÁLEZ
PERIODISTA DIGITAL
mpgonzal@caracoltv.com.co