En la comunidad de cuidado El Bosque, ubicada en Bogotá, los días de Héctor Catamuscay Ramírez transcurren entre el agradecimiento por tener un techo y el dolor profundo de un teléfono que no suena. A sus 82 años, este hombre es parte de una estadística alarmante en la capital colombiana, donde se estima que 22.000 adultos mayores viven en condiciones de abandono. Séptimo Día conoció su caso. Sin embargo, para Héctor, la cifra no es lo que duele, sino la reacción de su propia familia ante sus intentos de comunicarse con ellos.Según el adulto mayor, sus tres hijos han decidido borrarlo de sus vidas. Según relata, el rechazo ocurre en el instante en que su identificación aparece en las pantallas de los celulares. "Yo los llamo, no me contesto. ¿Ven que es el número mío? Apagar", afirma Héctor con una resignación que evidencia años de intentos fallidos por restablecer un vínculo que hoy parece inexistente.De sostener a su familia a estar desamparadoLa historia de Héctor no siempre fue de carencias. Según su propio testimonio, hubo una época de estabilidad donde el trabajo y la familia eran su eje central. Recuerda con especial afecto a la madre de sus hijos, a quien conoció cuando él tenía 31 años y ella era una joven campesina.Durante ese tiempo, Héctor asegura haber cumplido con su rol. "Yo lo trataba muy bien y cuando hacía un buen trabajo, un contrato bueno, les compraba ropita, me gustaba verlos bien vestiditos y todo. Los llevaba fútbol, los llevaba al radio y todo lo que me pedían", relata Héctor al recordar los años en los que sus hijos eran pequeños.Incluso, menciona que cuando crecieron, utilizó sus conexiones laborales para asegurarles un futuro: "Les conseguía trabajito, me dijeron, tráigalo, son menores, entre 14 y 15 años. Y después fueron ascendiendo como ayudantes en los camiones".Sin embargo, el fallecimiento de su esposa marcó el inicio de un declive emocional y financiero. "Casi me vuelvo loco. Vendí el taller y estaban pequeños. Entonces ahí fue cuando empezó lo duro para mí, pero salí adelante", explica sobre el momento en que la estructura familiar comenzó a quebrarse.Tras la partida de su compañera y el matrimonio de sus hijos, el apoyo desapareció: "Ya se casaron, entonces ya no me volvieron a ayudar, hasta que llegó el abandono total".Ese vacío lo llevó a vivir dos años en la indigencia, deambulando por las calles de Bogotá sin rumbo fijo. Héctor describe la crudeza de esas noches a la intemperie antes de ser rescatado por los servicios sociales del Distrito: "Cuando ya el cansancio de caminar tanto donde me sentaba ahí quedaba conseguía unos cartoncitos y me arropaba".Contradicción de las versiones: ¿Un "buen padre"?Como en muchos casos de abandono en Colombia, la historia de Héctor Catamuscay tiene otra cara. Aunque él se describe como un padre ejemplar que lo dio todo por sus hijos, el testimonio de uno de ellos ofrece una perspectiva diferente sobre las razones del alejamiento. Aunque prefirió no hablar ante las cámaras de manera oficial, el hijo cuestionó la conducta de su padre durante su juventud, señalando que Héctor "tomara alcohol con frecuencia y no se preocupara por el futuro de sus hermanos y el suyo".Sus hijos argumentan que en el pasado ya intentaron auxiliarlo pagando un lugar para que viviera, pero que él optó por otros caminos. Independientemente de quién tenga la razón sobre el pasado, Héctor hoy se encuentra en una situación de vulnerabilidad, dependiendo del Estado.Un ruego por afecto antes que por dineroA diferencia de otros adultos mayores que claman por recursos económicos, la petición de Héctor Catamuscay es estrictamente emocional. A pesar de residir en un hogar donde recibe alimentación y atención interdisciplinaria, el vacío que siente es de compañía. El Estado colombiano, a través del sistema distrital, invierte aproximadamente $7 millones mensuales en la atención de cada adulto mayor en estas condiciones.Gerson Bermont, secretario de salud de Bogotá, enfatizó que la ayuda estatal no debería eximir a la familia de sus responsabilidades: "Si necesitan ayuda, estamos dispuestos a dárselo, pero sin romper el vínculo familiar, porque la corresponsabilidad sigue siendo conjunta".El marco legal: El abandono como delitoEn Colombia se contemplan consecuencias graves. La Ley 1850 de 2017 establece que el abandono de una persona mayor es una forma de violencia intrafamiliar y un delito penal. Las sanciones para quienes incurran en este desamparo pueden incluir penas de prisión que oscilan entre los 4 y los 8 años, además de multas económicas significativas.*Este texto fue realizado con colaboración de un asistente de IA y editado por un periodista que utilizó las fuentes idóneas y verificó en su totalidad los datos. Cuenta con información y reportería propia de Séptimo Día.
La historia de José Benjamín Sánchez y María Felisa Mosquera, ambos de 82 años, representa uno de los matices más crueles del desamparo en la vejez: el abuso económico por parte de parientes cercanos. Tras compartir casi medio siglo de vida, esta pareja regresó a Colombia buscando tranquilidad, pero terminó enfrentando la indigencia. Séptimo Día los conoció.Su unión comenzó en 1980, cuando se conocieron y decidieron, según palabras de María Felisa, unirse "para siempre". Durante décadas, la pareja se estableció en Venezuela, donde construyeron un patrimonio fruto de su trabajo. Él se desempeñó como conductor y ella como costurera, logrando adquirir una vivienda y vehículos. Sin embargo, en 2019, la combinación de una crisis económica profunda y el deterioro en la salud de ambos, ella sufrió una trombosis que le quitó la vista y él enfrentó dos infartos, los obligó a venderlo todo para buscar refugio en Bogotá.El robo de su sobrina que los dejó en la calleAl llegar al barrio Venecia, en el sur de Bogotá, José Benjamín portaba el capital de toda su vida, una suma cercana a los 90.000 dólares. Con la intención de no estar solos y contar con apoyo familiar, invitaron a una sobrina de María Felisa a vivir con ellos. Lo que esperaban que fuera un acto de acompañamiento se transformó en el inicio de una pesadilla.José Benjamín relata con amargura el momento del robo: "Alquilé un apartamento ahí, pues había un familiar de ella por allá y nos lo trajimos para que nos acompañara, pero resulta que la señora nos robó, se llevó la platica, quedamos pues prácticamente sin nada"Esta traición no solo les arrebató su seguridad financiera, sino que los dejó en una situación de vulnerabilidad extrema. Según sus propias palabras, la decisión de confiar en su pariente fue "una perdición más grande" que los dejó "con una mano adelante y otra atrás".El dolor del desamparo durante su vejezA diferencia de otros casos de abandono donde existen hijos que se desentienden de sus padres, José Benjamín y María Felisa enfrentan la soledad de no haber tenido hijos. Esta ausencia de una red de apoyo hizo que, tras el robo, no hubiera nadie que pudiera responder por sus necesidades básicas.Al ser consultado sobre si existían otros familiares que pudieran auxiliarlos, José Benjamín explicó la distancia y la imposibilidad de sus otros parientes: "Somos muy, muy distantes, ya los hermanos míos pues son más viejos que yo, entonces ya ellos viven de los hijos, de los nietos. Yo pienso que ellos pues a la hora de la verdad ellos no tienen con uno"Ante esta difícil situación, el Estado colombiano debió intervenir para evitar que la pareja terminara viviendo en las calles, una realidad que afecta a miles de adultos mayores en el país.El dolor de la separación institucionalLa entrada al sistema de protección trajo consigo un nuevo desafío emocional. Inicialmente, al no existir protocolos que permitieran el ingreso conjunto inmediato, la pareja fue separada por primera vez en 46 años. María Felisa recuerda el impacto psicológico de ese momento: "No, yo me puse a llorar porque, ¿cómo es posible que me van a llevar a mí sola por allá y me separaron de Benjamín?".Durante dos meses, los adultos mayores vivieron en centros distintos, enfrentando la incertidumbre y la tristeza de la soledad. No fue sino hasta su traslado a la Comunidad de Cuidado Bello Horizonte, gestionada por la Secretaría de Integración Social en Bogotá, que lograron reencontrarse. José Benjamín describe el alivio de volver a estar juntos: "Pues sentimos alegría porque duramos dos meses distanciados, entonces que nunca nos había tocado y llegamos a este lugar y estamos junticos, pues estamos felices".Abandono y justicia: el marco legal en ColombiaEl caso de esta pareja hace parte de una problemática nacional creciente. Según datos oficiales, en el año 2024 se registraron más de 1.000 denuncias que involucraban a 2.000 ancianos abandonados en el país. En Bogotá, el costo de atender a un adulto mayor en estas comunidades de cuidado asciende a los $7 millones mensuales por persona, recursos que provienen del erario público cuando las familias no responden.La legislación colombiana, a través de la Ley 1850 de 2017, tipifica el abandono como un delito que puede acarrear penas de 4 a 8 años de prisión y multas económicas de hasta cinco salarios mínimos. Esta ley no solo castiga el desamparo físico, sino que también busca proteger a los adultos mayores de la violencia económica y el maltrato intrafamiliar. Expertos señalan que "es un delito dejar a una persona mayor pariente en una situación de abandono", una advertencia que cobra relevancia ante el envejecimiento acelerado de la población.Actualmente, José Benjamín y María Felisa residen en Bello Horizonte, donde reciben alimentación y atención interdisciplinaria costeada por el Estado. Aunque han recuperado la estabilidad, su historia permanece como un testimonio del riesgo que enfrentan los adultos mayores ante la falta de redes de apoyo sólidas y la fragilidad de los vínculos familiares frente al interés económico.*Este texto fue realizado con colaboración de un asistente de IA y editado por un periodista que utilizó las fuentes idóneas y verificó en su totalidad los datos. Cuenta con información y reportería propia de Séptimo Día.
Colombia enfrenta una crisis silenciosa pero creciente: el abandono de los adultos mayores. Según cifras recientes, solo en Bogotá existen más de 22.000 personas en condición de desamparo, una cifra que satura los servicios y plantea interrogantes éticos sobre la responsabilidad familiar. Séptimo Día investigó.Roberto Angulo, secretario de Integración Social, señala una realidad preocupante en el país: "No deberíamos tener nosotros personas en abandono con lazos familiares de familias que sí tienen capacidad de pago, no solamente en cumplimiento de la ley, sino en el marco del afecto".Esta problemática no solo responde a la falta de recursos económicos, sino a fracturas emocionales profundas. El Estado colombiano, a través de diversas comunidades de cuidado, asume el costo de la atención interdisciplinaria, que puede alcanzar los 7 millones de pesos mensuales por persona. María Cristina Tobón, subdirectora para la Vejez, explica la labor institucional ante la ausencia de redes de apoyo: "Atendemos personas en abandono donde sus redes de familia no pueden hacerse cargo de las personas y aquí es donde entramos como Estado a apoyar en esa labor".El error que fracturó una familiaDentro de este panorama de indiferencia resalta la historia de Marina Niño. A sus 70 años, vive en el hogar geriátrico Santa María, en la localidad de Suba, donde pasa sus días tejiendo y recordando cómo terminó apartada de sus hijos hace tres décadas. El origen de su tragedia se remonta a finales de los años 80, cuando una crisis personal y económica la llevó a tomar decisiones desesperadas. Tras descubrir la infidelidad de su esposo, Marina relata su difícil situación: "Los encontré la misma cama de mi casa y yo no quise volver más con él. Me puse a trabajar en Abastos ayudando a cargar las bolsitas a las señoras del mercado con una barriguita y me regalaban comida por ahí, cualquier pesito".Con un hijo recién nacido y una niña de dos años, Marina aceptó una propuesta para transportar mercancía a Panamá, creyendo que obtendría el dinero suficiente para un apartamento. Sin embargo, la realidad fue distinta. "Droga", responde cuando se le pregunta qué contenían los pantalones que llevó en ese primer viaje. Asegura que nunca recibió el pago prometido y que, un año después, ante la necesidad, aceptó llevar una maleta con cocaína hacia México, donde fue capturada.La condena de ocho años en MéxicoLa captura en el aeropuerto mexicano marcó el inicio de una condena doble: la judicial y la afectiva. Marina pasó ocho años tras las rejas en un país extranjero, aislada completamente de su realidad en Colombia. "Me cogieron presa en el aeropuerto. Me dieron nervios porque llevaba la maleta... Esa cárcel se volvió terrible. Sin visita, sin nada. Fue muy terrible para mí"Durante casi una década, el contacto con sus hijos fue inexistente. "Nunca", afirma con contundencia al ser consultada sobre si pudo hablar con ellos durante su reclusión.Al cumplir su condena y regresar al país, Marina esperaba un reencuentro, pero se encontró con resentimiento alimentado, según su testimonio, por la mujer que originalmente la envió a México. Segúncuenta, esta persona les contó a los niños una versión que los indispuso contra ella. "Ella ya les había llenado la cabeza de ellos. Y cuando yo fui a decirle la verdad, ya ellos no me quisieron creer. Me dijo: 'Usted está acomodando eso, mamá. Eso no fue así'"."Ellos no me quieren": el ruego por una última oportunidadHoy, Marina habita en una de las comunidades de cuidado del distrito en Bogotá. Su dolor no es físico ni financiero, pues cuenta con alojamiento y alimentación; su agonía es emocional. "Ellos no me quieren, ellos no me quieren", repite entre lágrimas al referirse a sus hijos. La mujer admite que cometió un error grave, pero enfatiza que su intención actual no es obtener beneficios económicos de ellos: "Quisiera tenerlos acá para poder hablar y pedir perdón".El caso de Marina refleja una de las caras más crudas del abandono. A pesar de los intentos de mediación, el rechazo persiste. Uno de sus hijos, contactado telefónicamente, se abstuvo de dar declaraciones públicas, aunque reconoció haber vivido momentos de profundo dolor debido a las acciones pasadas de su madre.El debate legal y la responsabilidad del EstadoEl abandono de adultos mayores en Colombia no es solo una falta ética, sino un delito tipificado. La Ley 1850 de 2017 establece penas de prisión de cuatro a ocho años para quienes desamparen a sus parientes mayores. Gerson Bermont, secretario de Salud de Bogotá, señala la importancia de mantener los vínculos: "Si necesitan ayuda, estamos dispuestos a dárselo, pero sin romper el vínculo familiar, porque la corresponsabilidad sigue siendo conjunta".Aun así, existen 500 personas en lista de espera en Bogotá para acceder a un cupo en hogares, aguardando, en muchos casos, el fallecimiento de otro residente para ser atendidos. La situación de Marina Niño, quien llegó a estas instancias tras deambular por las calles y vivir la pandemia de 2020 en total vulnerabilidad, es el espejo de miles que hoy solo esperan una palabra de sus familiares. Marina concluye su relato con una petición directa a quienes la escuchan, esperando que llegue a oídos de sus hijos: "Que ellos no crean lo que han dicho y lo que han hablado. Que me perdonarán".
Lorena Rodríguez, una administradora de empresas nacida en Garagoa, Boyacá, enfrentó durante casi una década una batalla. Lo que comenzó como una alta autoexigencia y perfeccionismo derivó en trastornos alimentarios como la anorexia y la bulimia, para finalmente consolidarse en un trastorno mixto ansioso depresivo que la llevó al límite de su resistencia física y emocional. Los Informantes conoció su historia.La mujer describe su estado previo a la cirugía como una agonía constante. "Dios o la fuerza suprema que esté ahí, ya vivir así no es vivir, es modo supervivencia. No quiero. Si tú tienes la potestad, porque yo no tengo la potestad, ya llévame. Y si hay alguna otra herramienta, ponla en mi camino, por favor. Pero ya no aguanto más así. Ya estoy cansada. Estoy agonizando. Mi alma está agonizando realmente", relata Lorena sobre sus momentos de mayor desesperación, en los que llegó a intentar quitarse la vida ingiriendo todos sus antidepresivos.A pesar de ser una profesional competitiva y exitosa, su cerebro había perdido la capacidad de procesar el bienestar. "Yo llegaba de tener un día de trabajo, pero me derrumbaba en la casa. Entonces, no siempre ser productivo es sinónimo de bienestar emocional", explica, señalando que "su cerebro no tiene la capacidad de ver el éxito y de gozarlo".¿Qué es la depresión resistente?La condición de Lorena se clasifica como depresión resistente, una patología que afecta a entre 500.000 y 800.000 personas en Colombia. En estos casos, los tratamientos convencionales como la psicoterapia y los psicofármacos no logran regular la actividad cerebral. El neurocirujano William Contreras, encargado del caso, explica que la depresión no es solo un desequilibrio químico, sino un problema de circuitos eléctricos.El especialista utiliza una analogía automovilística para describir el funcionamiento de los neurotransmisores y la electricidad en el cerebro: "Yo mando una información por un Ferrari, tengo unas carreteras y mando el Ferrari. El Ferrari necesita gasolina en cada ciudad o cada estación. Esos son los neurotransmisores y eso es lo que nosotros modificamos con los medicamentos. Pero resulta que nos hemos dado cuenta que hay avenidas que están con atasco, mucho tráfico".Según Contreras, en pacientes con depresión, áreas como el área subgenual están hiperactivas, funcionando como un "cortocircuito" de tristeza, culpa y desesperanza que impide que la información fluya.La intervención: electrodos en el centro del cerebroLa solución propuesta fue la estimulación cerebral profunda (DBS, por sus siglas en inglés), una tecnología ya probada en pacientes con Parkinson pero innovadora en el tratamiento de la salud mental. El procedimiento consistió en implantar cuatro electrodos diminutos en las áreas más profundas del cerebro para reorganizar los circuitos eléctricos. La cirugía se realizó con la paciente consciente, utilizando anestesia local, lo que permitió una interacción en tiempo real entre los médicos y Lorena mientras se modulaban los impulsos eléctricos."Tú diriges una orquesta y hay unos instrumentos que están desafinados, la corriente los afina. ¿Qué hace el neurotransmisor? El neurotransmisor le sube el volumen, pero está desafinado. Entonces, la orquesta no va a cantar a un unísono. Necesita es con electricidad regular esos instrumentos", señala el doctor Contreras.Durante la cirugía, Lorena experimentó un cambio inmediato al activarse los electrodos. "Sentía que el doctor estaba por allá metiendo. Escuché cómo sonaba mi cerebro, en un momento como que estaban modulando una partecita y yo dije, 'Se me fue el nudo.' Yo siempre tenía un nudo en la garganta. Estaban subiendo el impulso. Yo no sé qué hicieron. Yo no sé en dónde tocó el doctor y yo dije, 'Se me fue el nudo que tengo en la garganta.' Sentí un alivio", recuerda Lorena sobre lo que sintió.Los resultados de la innovadora cirugíaUn año después de la intervención, Lorena vive con un generador de impulsos o batería alojado debajo de su clavícula, conectado a los electrodos cerebrales.Este dispositivo funciona como un regulador externo que ella misma puede gestionar según sus necesidades emocionales. "El doctor lo ajusta y lo único que yo puedo hacer es o encender o apagar la estimulación o cambiarlo de programa porque dejan ciertos programas prediseñados dependiendo mis necesidades", explica.Si Lorena siente que la desesperanza comienza a dispararse tras un evento externo, puede activar un programa específico para controlarla. Sin embargo, aclara que la tecnología no elimina las emociones humanas naturales: "La tristeza en mí sigue existiendo, la nostalgia, pero de manera normal, no de manera ya patológica".Un nuevo comienzo en España para LorenaLa evolución de la paciente ha sido drástica. De estar "paralizada" por la ansiedad y la depresión, Lorena ha recuperado su funcionalidad al punto de mudarse a Madrid, España, donde actualmente trabaja.Ella estima su mejoría en un 80% y destaca pequeños gestos cotidianos como grandes victorias: "Siento que el hecho de estar aquí sentada, de haberme maquillado, de haberme peinado, de sentir felicidad al verte, al contarte esta historia, al dar luz. Eso para mí ya es ganancia".Esta cirugía representa una esperanza para miles de pacientes en Colombia que no encuentran alivio en la medicina tradicional. Para Lorena, los electrodos se han convertido en un soporte vital que ella describe con afecto: "Te tengo aquí. Eres como un corazoncito más. Me estás ayudando bastante".
En medio de la tragedia con la que amaneció Armero y que el mundo conoció el 14 de noviembre de 1985, una pequeña niña, Omaira Sánchez, se convirtió en un símbolo. Los rescatistas la ubicaron en el barrio Santander, tras escuchar golpes bajo unas tejas de zinc. (Lea también: ¿Cómo era Armero antes de la tragedia de 1985? Vea la reconstrucción virtual del municipio)Hasta allí llegó la prensa y su rostro inocente empezó a ser inmortalizado en el mundo entero. Muros, escombros y cadáveres dificultaban su rescate.El fotógrafo Jairo Higuera recordó que Omaira “decía que la abuelita la estaba cogiendo de las piernas y que no la dejaba salir. ‘Es que mi abuelita me tiene agarrada de las piernas y no me deja salir’. Entonces eran muros en los que había quedado atrapada”.Una de sus preocupaciones, contaban los testigos, era que no iba a poder entregar una tarea de matemáticas.Los esfuerzos por sacar a Omaira del lodoUna de las formas para llegar a la parte del cuerpo aprisionada era sacar el agua. A las 24 horas apareció una motobomba, pero no sirvió de mucho.“Llegamos a las 6 de la mañana otra vez con la motobomba y comienzan a tratar de sacar el agua los socorristas. Ya había más socorristas, policías y todo, y a tratar de sacar el agua para sacarla a ella, y se dan cuenta que sacaban un tancado de agua y entraban 20”, relató Germán Santamaría, escritor y cronista colombiano.Leonardo Hernández, último rescatista que la vio con vida, contó que “nos metimos al lodo para tratar de remover los cadáveres y escombros que la estaban aprisionando, pero eran demasiados y no había puntos de apoyo, estábamos solo con caminos de costales de café y latas de zinc como haciendo un puente para llegar al sitio. Imagínense un patio que es un cuadrado y se ha roto, y ella está dentro de esa estructura y esa estructura la aprisiona y queda en el lodo desde la cintura para abajo, y el lodo empieza a subir”.En el segundo día, Omaira seguía aferrada a la vida. Y frente a las cámaras le envió un mensaje a su madre: “Quiero decir unas palabras. Mamá, si me escuchas, yo creo que sí, reza para que yo pueda caminar y esta gente me ayude. Mami, te quiero mucho. Mi papi, mi hermano y yo. Adiós, madre”.Hernández describió cómo murió: el sábado 16 de noviembre, tras permanecer más de 60 horas entre el lodo, Omaira “colapsó. Ella empezó a tener problemas, seguramente por aplastamiento de sus miembros y el daño muscular que tenía, y el daño muscular que tenía estaba matizándose. (…) Hace un paro cardiaco, tratamos de reanimarla, pero desafortunadamente no sale de la reanimación y decidimos no continuar”.Su cuerpo nunca fue sacado de los escombros. La decisión fue dejarla allí, con su familia.“Ella luchó por su vida aquí. Ella aquí batalló, aquí vivió y aquí murió, dejémosla ahí, suéltenla. Y dos la soltaron y la niña se hundió y se hizo un remolino en el agua, como una burbuja. Así ella se hundió”, rememoró Santamaría.Desde ese momento, la casa de Omaira se convirtió en un sitio de peregrinaje. Con el tiempo, en el lugar se levantó un altar en donde propios y extraños llegan a pedir favores. Son decenas las placas en las que se le adjudican a Omaira milagros y agradecimientos por interceder para curar a alguien o encontrar a un pariente perdido. (Lea también: La mujer que se reencontró con su hija décadas después de la tragedia de Armero: así es su historia)De Omaira, en ese sitio, se exhiben también fotos de ella disfrutando del arte, de la danza, de una niña que encarna lo que fue y es Armero.NOTICIAS CARACOL
Esperanza Fierro es una sobreviviente de la tragedia de Armero, un pueblo que el 13 de noviembre de 1985, en cuestión de minutos, desapareció del mapa y quedó enterrado entre lodo y cenizas tras una avalancha provocada por la erupción del volcán Nevado del Ruiz. La mujer, que se reencontró con su hija décadas después, contó su historia para Noticias Caracol.(Síganos en Google Discover y conéctese con las noticias más importantes de Colombia y el mundo)"El 13 de noviembre yo estaba en mi casa en el momento en que empezó a caer ceniza. Vivía en la carrera 12 #5-28, o sea entre quinta y sexta. Un señor nos dijo: salgan porque se vino una avalancha. Entonces yo fui a salir, pero en el momento pasó el carro de bomberos diciendo que nos encerráramos, que nos tapáramos, fue algo que nos desubicó. Sin embargo, salimos. Yo estaba con mis dos hijos, con mi mamá y mi papá", relató la mujer.Lea: La tragedia de Armero: las lecciones que dejó el drama vivido en Colombia hace 40 años¿Cómo sobrevivió Esperanza Fierro a la tragedia de Armero?Fierro contó que salió de su casa con su hija en brazos, quien en ese momento tenía cuatro años. Salió acompañada de su madre y de su hijo de ocho años. Su padre decidió no salir. "Venía por la calle. Cuando volteé para mirar que mi papá había venido o se había quedado, veo semejante lodo que venía. Corrimos hasta la esquina y ahí ya nos tapó el otro lodo".Las calles del pueblo ya estaban siendo tapadas una a una por la inminente avalancha que venía desde el volcán cuando la madre de Esperanza Fierro le dijo respondió a la pregunta de que hacían en ese momento: "Lo que Dios quiera". "Siento ese golpe que me pegó aquí en la espalda y me elevó. Me dejó en una cuerda de alta tensión", relató la mujer.Durante varios momentos Fierro quedó atrapada en el cable, en teoría a salvo de la avalancha, pero perdió el rastro de su madre y sus hijos. La mujer recuerda que un hombre gritó diciendo que había encontrado al niño y que en otro momento alcanzó a escuchar a su hija buscándola, pero la oscuridad le impidió verlos en ese momento. La mujer fue llevada a un centro de salud y se enteró de que su hija estaba viva. "Mi niña me la pasaron. La miré y la tuve, pero no me la dejaron llevar conmigo porque yo iba ya muy grave, yo tenía fractura de costillas". Fierro relató que tuvieron que trasladarla a otro lugar por su condición de salud y su hija se tuvo que quedar.Lea: Omaira Sánchez decía “saquen a los que es más fácil y luego yo": último rescatista en verla vivaEl reencuentro entre madre e hijaDe acuerdo con la mujer, su hija Diana Marcela Fierro quedó en un albergué y se la dejó encargada a otra persona, que poco después también se tuvo que ir. "Le quitaron la niña, la montaron en un carrito blanco con 16 niños más y hasta el sol...". Durante años la madre busco a su hija, que no aparecía por ningún lado."Como nunca perdí la esperanza, yo decía: mi niña está viva, yo la voy a encontrar. Gracias a los medios, que venían y me hacían entrevistas, yo salía en las entrevistas. Resulta que mi hija ya sabía que los papás que la tenían no eran los de ella. Ella ya estaba en Suiza", explicó la sobreviviente.Su hija había estado a cargo de Instituto de Bienestar Familiar, que la entregó a una madre sustituta durante tres años en Colombia. Después la niña fue adoptada por una familia de alemanes que se la llevaron a Suiza. Esperanza Fierro, sin saberlo, fue vista por su hija en un documental. "Ella empezó a buscar, cualquier cosa que hablaban de Armero ella estaba muy pendiente. Cuando ella me vio en el documental, como estamos ahoritica, se aferró a que era la mamá".Diana Fierro se comunicaba con Francisco González de la Fundación Armando Armero. Después de un intercambió de fotografías la hija perdida creía que había encontrado a su madre. Otra hija de Esperanza Fierro fue la que primero conoció la noticia. Ella y su hermana que no conocía se parecían bastante, y cuando le mostraron las fotos a su madre no sabía en un principio que se trataba de aquella niña que vio por última vez durante la tragedia de su pueblo. "Mi hija me encontró", relató la mujer, que poco más de 30 años después pudo reencontrarse con su hija.MATEO MEDINA ESCOBARNOTICIAS CARACOL
El 13 de noviembre de 1985, Colombia se despertó con una noticia demoledora: el volcán Nevado del Ruiz había entrado en erupción, sepultando a cerca de 25.000 personas y borrando del mapa al municipio de Armero. Cuatro décadas después, la sombra de aquella catástrofe sigue impulsando una labor científica crucial en el país, transformando la forma en que la nación aborda el riesgo geológico.La vulcanóloga Marta Calvache Velasco, una de las científicas más destacadas del planeta, vivió de cerca los días previos al desastre que hoy se recuerda como la peor tragedia natural en la historia de Colombia. Su vida, dedicada a evitar que eventos como el de Armero se repitan, es el testimonio de la lección más grande que dejó la avalancha: la necesidad imperiosa de escuchar a la ciencia.Un día antes de la erupción, el 12 de noviembre de 1985, Marta Calvache y un grupo de científicos visitaron el cráter del volcán Nevado del Ruiz. Ella recuerda que trabajaban intensamente en el mapa de amenaza. Habían pronosticado el potencial destructivo de una erupción y las consecuencias que desataría.La advertencia era clara: “se explicaba en Armero ‘mire, el volcán Nevado del Ruiz tiene un cráter que es el Arenas, el río que pasa por aquí viene de ese cráter”. El mapa de amenaza, elaborado aproximadamente un mes antes de la avalancha, especificaba que Armero tenía un 100% de posibilidades de ser afectada por un flujo de lodo si el volcán hacía erupción. Sin embargo, la tragedia se materializó.A pesar de que el suceso fue una erupción "pequeña", el flujo de lodo que bajó por el río Azufrado acabó con miles de vidas.El dolor como motor de la cienciaLa tragedia de Armero marcó un antes y un después para Colombia. Tras el horror, se creó el primer observatorio vulcanológico del país en Manizales. Armero es importante no solo para la vulcanología colombiana, sino también porque a partir de esta tragedia se inició todo lo que hoy se conoce como el Sistema Nacional de Gestión del Riesgo.Para muchos de estos científicos, la prevención es una misión personal marcada por la pérdida. Gloria Patricia Cortés, quien por años ha estudiado el comportamiento del Nevado del Ruiz, se dedicó a esta labor tras perder a su mejor amiga el 13 de noviembre de 1985 en la avalancha. Ella subraya que “el mensaje y la lección del Ruiz para Colombia y para el mundo es que, a pesar de estar lejos de los volcanes, de no tener visibilidad hacia ellos, los ríos son como ese cordón umbilical entre cráter Arenas y las poblaciones que se han asentado buscando la riqueza del agua y que están cerca y creciendo cerca de ríos que vienen desde zonas volcánicas”.Ella misma explicó en Los Informantes hace unos años las medidas de monitoreo que se deben tener en las zonas de lo volcanes: “medir las emisiones de gases, la temperatura de las aguas, las características de las aguas termales, medir condiciones de cambios en la superficie del volcán y hacer las observaciones de actividad superficial”.Calvache sobrevivió en el volcán GalerasMarta Calvache no solo ha dedicado su vida a estudiar el Ruiz. Su carrera está marcada por su supervivencia a la erupción del volcán Galeras el 14 de enero de 1993, donde un grupo de científicos internacionales que visitaban Pasto fue sorprendido por la explosión. La columna de humo alcanzó los 4 kilómetros y rocas al rojo vivo caían por doquier. Ella se aventuró al cráter para salvar a sus compañeros heridos, mientras otros huían.Seis científicos y tres turistas murieron ese día. Ella fue la primera en auxiliar a Stanley Williams, un renombrado vulcanólogo que tenía el cráneo fracturado y una pierna rota. Williams, a quien literalmente le salvó la vida, se convertiría más tarde en su maestro de doctorado en la Universidad de Arizona. Cuando se le pregunta si el riesgo valía la pena, su respuesta es categórica: “sí, creo que el trabajo que se hacía era muy válido y muy importante”.Para Calvache, estudiar los volcanes es crucial, pues son el motor de la creación y la manifestación de la dinámica interna de la Tierra. En entrevista con Los Informantes en 2023, ella comparaba a Colombia, desde el punto de vista geológico, con un adolescente: “nosotros estamos viviendo en un país que tiene la energía, desde el punto de vista geológico, de un adolescente, es joven, es muy joven, tiene pocos millones de años y todavía está creciendo, o sea, la manifestación de sismos, de erupciones volcánicas, de que tengamos montañas altas es esa manifestación de un continente que está creciendo, tiene la energía de un adolescente”.Por más de 20 años, la doctora Calvache dirigió el área de geoamenazas en Colombia. En su labor, advirtió sobre el peligro de volcanes mucho más explosivos que el Ruiz o el Galeras, como el Machín, cerca de Ibagué. La última erupción del Machín fue hace unos 800 años, pero lo que podría generar no tiene precedentes, “nos imaginamos las consecuencias".La historia de Armero, y el trabajo de los científicos que hoy vigilan incansablemente los volcanes, es la base para construir un futuro mejor. Aunque sigue siendo imposible predecir una erupción, sí es posible evitar que la historia de hace 40 años se repita.
Omaira Sánchez tenía 13 años cuando fue sorprendida junto a su familia por la avalancha de Armero, en Tolima, hace 40 años. La niña, enterrada casi hasta el cuello entre el lodo y los escombros, se convirtió en símbolo de la tragedia del pueblo, en cuyas ruinas sobresale una escultura suya, rodeada de centenares de placas de agradecimiento y transformada en objeto de culto popular.El país y el mundo vieron con dolor cómo socorristas y sobrevivientes trabajando con las uñas, porque no había otros medios, trataban de rescatar a personas que habían quedado atrapadas, la mayoría de ellas irreconocibles por la hinchazón causada por el lodo tostado por el sol que hasta les desdibujaba la forma humana.Entre esas personas que quedaron vivas a pesar de haber sido sepultadas por la avalancha estaba Omaira, una niña de ojos negros y cabello corto ensortijado cuya vida se extinguió lentamente ante la mirada del mundo.Leonardo Hernández, coordinador de emergencias para América Latina de la Organización Panamericana de la Salud, fue uno de los rescatistas que intentó salvar a la menor de edad y el último en verla con vida.En su diálogo con Noticias Caracol en vivo recordó cómo veía desde el helicóptero “esa cantidad de gente en el lodo, pidiendo auxilio”, reconociendo que “no teníamos idea de la magnitud del evento hasta llegar al sitio”. (Lea también: Duro relato de hombre que perdió a su esposa en Armero: "Estábamos peleados, no pude salvarla")(Síganos en Google Discover y conéctese con las noticias más importantes de Colombia y el mundo)Omaira Sánchez estaba bajo unas latasLeonardo contó que fue un día después de haber llegado a Amero que “la Fuerza Aérea escuchó que alguien golpeaba unas latas de zinc y bajo de esas latas estaba Omaira”.Ella “estaba en sitio inundado hasta el pecho, atrapada en sus extremidades a las cuales ni siquiera lográbamos tener acceso porque había objetos de construcción aprisionándola y además de eso, cadáveres y lodo que no nos permitía acceder a sus miembros inferiores. La niña estaba absolutamente consciente, además tenía una inteligencia emocional impresionante que inmediatamente nos conectó”.Narró que Omaira Sánchez “no sentía sus piernas, nosotros le colocamos una viga donde ella apoyaba las manos, pero el lodo y el agua le daba en ocasiones al nivel de los hombros. Nos metimos al lodo para tratar de remover los cadáveres y escombros que la estaban aprisionando, pero eran demasiados y no había puntos de apoyo, estábamos solo con caminos de costales de café y latas de zinc como haciendo un puente para llegar al sitio. Imagínense un patio que es un cuadrado y se ha roto, y ella está dentro de esa estructura y esa estructura la aprisiona y queda en el lodo desde la cintura para abajo, y el lodo empieza a subir”.Sostuvo que “no teníamos cómo evacuar todo el líquido de ese sitio y tener acceso visual a los objetos, tratamos de amarrarlos con helicópteros para jalarlos, a ella misma, pero le hubiéramos hecho daño”.No obstante, afirmó que siempre tuvieron la esperanza de rescatarla con vida, “nos fuimos rotando para no dejarla sola y hacíamos otros rescates y volvíamos y en la noche estábamos permanentemente con ella”.“Lo más llamativo era su actitud ante la vida y su comprensión de la dificultad que teníamos para rescatarla por las dificultades del terreno y nos decía ‘vayan y saquen otros que está más fácil’, porque se escuchaban los gritos de las personas pidiendo auxilio y ella misma decía ‘saquen a los que está más fácil y luego vienen por mí’”.¿Cómo murió Omaira Sánchez?"Mamá, si me escuchas, yo creo que sí, reza para que yo pueda caminar y esta gente me ayude... Mami, te quiere mucho mi papi, mi hermano y yo... Adiós, madre", fueron las conmovedoras palabras con las que se despidió a través de la televisión la niña de 13 años.El sábado 16 de noviembre, tras permanecer más de 60 horas entre el lodo, Omaira “colapsó. Ella empezó a tener problemas, seguramente por aplastamiento de sus miembros y el daño muscular que tenía, y el daño muscular que tenía estaba matizándose”, relató el rescatista Hernández.Entonces, admitió el socorrista, se dieron cuenta “de que era casi imposible sacarla con lo que teníamos hace 40 años. (…) Sin embargo guardábamos la esperanza de ganar tiempo. Ella hace un paro cardiaco, tratamos de reanimarla, pero desafortunadamente no sale de la reanimación y decidimos no continuar”.Ese sábado, contó, tuvieron que seguir con sus labores porque había amenazas de nuevas avalanchas, otros pacientes atrapados que tenían que tratar de sacar y que pudieron rescatar. (Lea también: Emotivo reencuentro: médico abrazó a niña que trajo al mundo en medio de tragedia de Armero)Omaira Sánchez “era un ser especial”“Armero nos cambió la vida a muchos”, dijo Leonardo Hernández, quien después de la tragedia abandonó la veterinaria y estudió medicina.Asimismo, describió a Omaira Sánchez como una niña llena de “generosidad, un ser lindo. No es por halagar al que se fue, pero realmente era diferente y muchos periodistas fueron testigos de eso. Era un ser especial, nos decía que fuéramos a descansar, pedía alguna galleta para comer, no dejó de ser quien era en medio de esas circunstancias y con una capacidad impresionante de entender ese entorno y su realidad”.La niña fue “un gran ejemplo del corazón y del tesón de la gente de Armero”, finalizó.Según testigos, el cuerpo de Omaira, con autorización de su madre, que sobrevivió a la tragedia de Amero, fue cubierto con escombros y cuando el lodo se solidificó, su tumba se convirtió en una especie de santuario y lugar de visitación de quienes van a las ruinas.En el lugar, además de la escultura, una cruz parcialmente tapada por las placas de granito, flores, fotografías y juguetes, y una lápida decorada con pinturas de ángeles recuerdan que Omaira nació el 28 de agosto de 1972 y murió el 16 de noviembre de 1985.NOTICIAS CARACOL*CON INFORMACIÓN DE AGENCIA EFE
Colombia continúa conmemorando los 40 años de la tragedia de Armero, un pueblo que en cuestión de minutos desapareció del mapa y quedó enterrado entre lodo y cenizas tras una avalancha provocada por la erupción del volcán Nevado del Ruiz en la noche del 13 de noviembre de 1985. Miles son las historias que se han contado y cuatro décadas después el corazón de los armeritas que vivieron el terror del peor desastre natural de la historia al país continúa apegado al recuerdo.(Síganos en Google Discover y conéctese con las noticias de Colombia y el mundo)Una de esas trágicas historias es la de Jesús Otálora, un hombre que narró cómo ese trágico día estaba peleado con su esposa, quien murió en medio del desastre, y no la pudo despedir.Jesús narró en Noticias Caracol que “hace 40 años, cuando llegué yo a las 7:00 de la noche, iba para el teatro Simón Bolívar a cine. Me encontré con mi hija y me encontré con mi esposa. Desafortunadamente estaba peleado con mi esposa. Cogí a mi niña, la alcé, la dormí, me fui para el teatro y salí a las 9:30 de la noche, cuando ya había azufre, cuando ya había ceniza, cuando había una mancha negra en el cielo que nos cubría”.Jesús agregó que “en las horas de la noche cuando se presentó esto yo me acosté a dormir con mi madre porque estaba peleado con mi mujer. Entonces, no pude salvarla a ella. Yo me fui para la casa fue cuando a las 11:30 ya había explotado el volcán y ya en ese momento nosotros estábamos preparados para la muerte sin saber cómo nos podíamos defender”.También perdió a su hija en la tragedia de ArmeoAdemás de perder a su esposa, Jesús contó que aquel fatídico día también desapareció su hija de 4 años. “Este es el momento en que yo no sé si quedó viva, si quedó muerta, y estamos en esa incógnita en todo el Tolima, sobre todo las madres y los padres de los niños desaparecidos”.Jesús finalizó diciendo que “los niños se desaparecieron y no entendemos cuál fue la razón. De pronto fue la desobediencia de un desorden que no tuvieron en cuenta. Entonces, hay muchos niños desaparecidos que están vivos, que fueron a parar a otros países y estamos en esa búsqueda. Eso es muy importante”.ICBF anuncia apertura del "libro rojo", que contiene información sobre niños desaparecidos en ArmeroSon más de 500 los niños y niñas que desaparecieron en Armero el día de la tragedia. Muchos fueron dados en adopción de forma irregular. 40 años después, cientos de padres continúan exigiendo respuestas sobre la suerte de los suyos.Y es que, en medio de los actos simbólicos, se produjo un anuncio esperado hace mucho tiempo y tiene que ver con el famoso “libro rojo”, que contiene información de los niños y niñas perdidos en Armero. “El Instituto Colombiano de Bienestar Familiar abre el libro rojo, que es esa pieza histórica en donde están consignados los registros de los niños y niñas que fueron recibidos por el Instituto Colombiano hace 40 años”, mencionó Adriana Velásquez, subdirectora general del ICBF. Este anuncio se convirtió en un bálsamo para los padres de los desaparecidos.CAMILO ROJAS, PERIODISTA NOTICIAS CARACOLX: RojasCamoCorreo: wcrojasb@caracoltv.com.coInstagram: Milografias
El 13 de noviembre de 1985, Armero quedó sepultado bajo toneladas de lodo tras la erupción del volcán Nevado del Ruiz. Más de 20 mil personas perdieron la vida en una de las peores tragedias naturales de Colombia, pero, en medio del horror y la devastación, una historia de vida logró abrirse paso: el nacimiento de una bebé en el corazón de la tragedia.>>> Los Informantes: La hija de la avalancha, las puntadas de Andrea Petro y una reina de la batataConsuelo Rodríguez fue aquella bebé que llegó al mundo entre el lodo, gracias a la rápida ayuda del entonces joven médico Rodrigo Meléndez. Casi cuatro décadas después, en un emotivo encuentro logrado por el programa Los Informantes, ambos se vieron y rememoraron aquel milagroso momento que los unirá para la eternidad.La historia del doctor Rodrigo MeléndezEl doctor Rodrigo Meléndez es una rareza en casi todos los aspectos de la vida. Desde su vida privada, con 5 matrimonios a cuestas, hasta su especialidad, pues dice que es ‘callejólogo’, en sus palabras: el médico que atiende los invisibles, los enfermos de la calle; del Bronx, de 5 huecos, de Idipron, entre otras.“Pues yo me siento muy bien. Las enfermedades que yo tengo han sido bendiciones, me han enseñado mucho más sobre la vida, mucho más de lo que he aprendido a través de mi carrera (…) Infortunadamente, digo, al comienzo tuve un polio, que me afectó 2 extremidades. Luego, tuve otra enfermedad llamada esclerosis lateral amiotrófica. Ha tratado esa enfermedad de llevarme a una silla de ruedas, pero he luchado y no me voy a dejar. Y, por último, los signos del zodiaco me persiguen y aparecen 2 situaciones de cáncer, pero que estamos también luchando con ellas”, comenta el doctor.>>> Habla Andrea Petro, hija del presidente: “Él dirige al país a través de Twitter, déjenlo”Pese a sus limitaciones, Rodrigo Meléndez entró a la Universidad del Rosario a estudiar Medicina y se graduó con honores.“Yo quería ser en un momento dado ginecólogo y obstetra y, durante el tiempo de estudiante, se fundó el Hospital La Victoria, entonces con mis compañeros nos repartíamos. Yo era el que atendía todos los partos y recibía todos los chiquitines y a ellos les fascinaba suturar. Era mucho más fácil con mis manos recibir los chiquitines, entonces yo era como la partera”, recordó en Los Informantes.En la madrugada del 14 de noviembre de 1985, Yamid Amat -el decano de los periodistas- con su gran olfato, anunció que Armero había desaparecido del mapa.>>> Un amor a prueba de todo: pareja enfrentó sus adicciones y las superó para ayudar a otrosTras la trágica noticia, el joven médico Rodrigo Meléndez partió hacia el departamento de Tolima para complementar el equipo de atención de la emergencia.Llegó hacia las 5:40 a.m. y “uno sentía que estaba ante El Desierto del Sahara. Había una desolación total. Y lo que uno alcanzaba a ver: cantidades de personas implorando ayuda”.En medio de un caos absoluto, sin recursos ni tecnología, el doctor y otros rescatistas intentaron hacer lo que podían, pero el dolor y la muerte los desbordaron. Sin embargo, se encontraron con una sorpresa.Mientras el mundo se derrumbaba a su alrededor, una vida estaba abriéndose paso entre el lodazal: una mujer estaba a punto de dar a luz.“Se quejaba mucho de sus dolores de parto. Me dijo que era, creo que el quinto o el sexto, no recuerdo bien. Entonces dije: 'esto va a ser muy rápido'. Le dije a 2 de las chicas que estaban conmigo como socorristas que tratáramos de armar un cambuche. Le rompí fuente y fue rápido el parto, salió la chiquita. Salió bien, afortunadamente, pero cuando la tuve en mis manos dije: “Dios, Rodrigo, ¿cómo le vamos a ligar el cordón umbilical?”. Y fue cuando dije, ‘no hay de más, los cordones de mis zapatos’”, así, como si tratara de una historia sacada de un libro, fue como llegó a la vida Consuelo Rodríguez.>>> Así es la inspiradora historia de hermanos siameses: "La discapacidad no nos impide ser felices"“Fue una esperanza muy grande ver que en medio de la muerte renacía la vida”, relata el doctor sin titubear, pues nunca, en su larga vida ejerciendo la Medicina, ha olvidado a Consuelo, ese parto que lo marcó.Así fue el reencuentroEn un estudio de Caracol Televisión, el doctor relató los detalles de ese inolvidable parto. “Saliste completica, pero comienza Cristo a padecer: ‘¿cómo voy a ligarle yo el cordón umbilical?’”, recordó, explicando cómo se ayudó con los cordones de sus zapatos. La placenta, agregó, fue enterrada en Armero, en un acto simbólico de esperanza en medio del caos.El reencuentro estuvo marcado por abrazos y lágrimas, en el año 2024, 39 años después de un milagro en medio de las ruinas causadas por la avalancha en Armero.
La disciplina de alto rendimiento no espera por el cemento pulido ni el equipamiento de última generación. En Armero Guayabal, donde la historia trágica convive con un futuro prometedor, el espíritu deportivo se mantiene firme, incluso 40 años después de la tragedia que vivió el municipio tras la erupción del volcán del Nevado del Ruiz. Allí, la cancha de baloncesto del Parque Temático Omaira Sánchez hace las veces de gimnasio. Los jóvenes, herederos de una rica dinastía de pesistas, desafían la adversidad al trabajar con barras de acero viejas y discos reventados.(Síganos en Google Discover y conéctese con las noticias más importantes de Colombia y el mundo)El entrenador, Nicolás Rojas, describe la logística diaria de un entrenamiento que exige más que solo esfuerzo físico: "Es un poco complicado que ellos tengan que llegar media hora antes a sacar la implementación, discos, plataformas, barras, armar, organizar para cambiarse y empezar su entrenamiento". Armero fue la cuna de campeones en levantamiento de pesasEste municipio fue históricamente cuna de grandes deportistas, especialmente en levantamiento de pesas o alterofilia, logrando extensas medallerías y reconocimientos antes de 1985. Hoy, la juventud rinde tributo a aquellos campeones del ayer. Ender Fabián Suárez Solano es una prueba viva de este legado. Es campeón suramericano en la categoría Sub-15 y es prácticamente invencible en los nacionales, formando parte de la selección nacional. Como muchos, Ender persigue el sueño olímpico con una mentalidad de campeón que no se conforma con seguir los pasos de otros: "Uno no tiene que decir quiero ser como él, uno tiene que decir: 'Quiero ser mejor que él, tener una perspectiva más alta, alcanzar mejores logros, siempre uno estar en lo alto' ". Sobre sus objetivos, el joven pesista no titubea: "¿Mis metas? Tener una medalla olímpica". Asegura que se prepara "todos los días, metiéndole fuerte al entrenamiento para poder alcanzar las metas".Emily Juliana Amaya, quien ha sido campeona nacional en la categoría Sub-15 cuatro años seguidos, siente que sus logros merecen ser reconocidos con infraestructura adecuada. Emily pide mejores condiciones para quienes vienen detrás: "Que nos dieran un escenario super grande, super bonito, un espacio muy estable para nosotros y para los niños que vengan a entrenar y que haya implementación para que no tengamos que correr como lo estamos haciendo ahorita".Helí, el hombre tras el éxito deportivo de ArmeroEl club donde entrenan estos jóvenes lleva el nombre de Jesús Helí Oviedo, un hombre que elevó el deporte y convirtió a Armero en la "meca de los deportistas". En el momento de la tragedia, Helí ya había formado a 28 campeones nacionales. Él es una inspiración fundamental para los jóvenes.Helí Oviedo, quien afirma que se considera "el papá de mucha gente", algo que lo llena de mucha satisfacción, recuerda con nostalgia la época dorada, destacando cómo la alterofilia era el punto de mira de todos los otros deportes. Recuerda que, en 1985, Armero estaba deportivamente organizado y contaba con recursos que hoy son un sueño."En 1985 estábamos completamente organizados deportivamente, teníamos el mejor coliseo, teníamos cancha de básquetbol para los calentamientos, teníamos cancha de microfútbol, una piscina de aguas medicinales, un bosque a nuestro alrededor, teníamos un paraíso", rememora.Del hierro a la danza: sanar a través del movimientoLa fuerza de los jóvenes de Armero Guayabal no reside solo en la musculatura de sus pesistas. También se manifiesta en la danza, gracias a los niños del Colectivo Calina Cumbay, quienes usan el lenguaje del cuerpo para contar la historia de su pueblo.Yira Ñuste, directora del colectivo, explica que el arte es una herramienta poderosa para manejar la memoria: "Estamos tratando de contar la historia de una forma que no duela, para los niños la danza es diversión, el teatro es diversión, el circo es diversión, pero cuando permitimos contar la historia y llevarla a través del movimiento de la danza, que es una expresión corporal muy bonita, los niños dibujan con sus manos, con sus piernas, lo que es el volcán".La danza revive la fuerza de Cumanday —nombre ancestral del volcán— y representa esos momentos, como la "Venus de lodo". Los integrantes del colectivo cultural demuestran una madurez profunda al reflexionar sobre el pasado de su tierra. "Me parece que es una historia muy nueva y a la vez vieja. Es un hecho de amor para ellos y para toda la gente que murió", dijo Antonela Paez Trujillo, miembro del colectivo.Isabella Aguirre Mahecha, por su parte, le ofrece consuelo a su abuela, enfrentando el dolor con la realidad del presente: "Yo le digo abuela: 'No te sientas triste porque gracias a Dios ustedes siguen vivos, tenemos una casa, está mi papá, mis tíos, yo y estamos bien ' ".Estos jóvenes están dando lecciones de madurez, conscientes de que sus padres y abuelos llevan un dolor profundo, pero tienen claro que son depositarios de un gran legado y no están dispuestos a dejar que se pierda.*Este texto fue realizado con colaboración de un asistente de IA y editado por un periodista que utilizó las fuentes idóneas y verificó en su totalidad los datos.NOTICIAS CARACOL
Maryuri Trujillo, una de las periodistas de Noticias Caracol y oriunda de Líbano, Tolima, recordó cómo su profesor Fernando Gallego advirtió sobre la tragedia de Armero antes de que ocurriera. Desde altos cargos le ordenaron al maestro callarse para no generar pánico, pero él seguía intentado avisar con la esperanza de salvar cientos de vidas.La reportera lo conoció en el Colegio Claret, un centro estudiantil católico en el que Gallego vivió durante 10 años y desarrolló su vida docente. Ella cursaba sexto grado y su profesor de ciencias llegaba siempre al salón para hablarles del volcán Nevado del Ruiz y de las medidas de prevención que debían tener por si se llegaba a presentar una erupción o deshielo.(Síganos en Google Discover y conéctese con las noticias más importantes de Colombia y el mundo)“Le digo aquí muy modestamente, sabía lo que iba a suceder, pero desafortunadamente no me quisieron escuchar”, decía en vida el maestro Gallego.“Nadie le creyó. Lo trataban que él estaba como chiflis”Uno de sus mejores amigos, Antonio Escobar, con quien vivió en una habitación del colegio, dijo que el docente “fue un hombre muy inquieto. Entonces, él sabía de biología, sabía de ciencias sociales y del volcán Nevado del Ruiz, él siempre tuvo mucha inquietud y e investigó. Él fue no sé cuántas veces, muchísimas veces fue hasta el volcán a hacer sus miradas, sus observaciones, y todo eso lo contaba a sus estudiantes, a nosotros, sus compañeros de trabajo aquí en el colegio y a todo el que se le diera la oportunidad de escucharlo”.El profesor Édgar Hernández también recordó la obsesión de Gallego con el volcán Nevado del Ruiz, por lo que “no le creíamos. Nadie le creyó. Lo trataban que él estaba como chiflis. El profesor, aunque fue un excelente filósofo, de pronto uno en esa época qué iba a imaginarse que iba a suceder eso, ¡nunca!”.Las advertencias de GallegoPara el profesor cualquier sitio se podía convertir en aula. En la casa de Maryuri fue recibido muchas veces en sus rondas pedagógicas de prevención del riesgo. Ya en ese momento las autoridades lo consideraban un loco que solo quería desatar el pánico.“Él llegaba a una a una vivienda, por ejemplo, en tu casa, y él buscaba algún objeto para poder explicar sobre la situación del Nevado. Pero a las casas que íbamos clandestinos y de noche, incluso él hasta disfrazado, era de una familia de mucha confianza para que no fueran a delatar al profesor, a llamar a la policía y que lo llevara”, reveló el ingeniero forestal Álvaro Arango, que en cinco oportunidades lo acompañó en sus investigaciones hasta el volcán.“Él lo mostraba de tal forma que al hacer el calentamiento, porque el volcán se taponó, los conductos internos se llaman galerías, esas galerías se taponaron como una olla pitadora a presión que se tapó y empezó a hervir adentro a unas temperaturas altísimas. Claro, el calor de esto empezó a fracturar la parte nororiental del Nevado en un casquete sobre ese cañón de Lagunilla y del azufrado”, detalló.Gracias a ese trabajo clandestino de prevención, en muchas casas, como la de la reportera, estuvieron preparados para la emergencia que enfrentaron, como lo cuenta Dabeiba Duque, madre de la periodista.“Él nos visitó en la casa y me preguntó dónde quedaba ubicada la alberca. Yo me desplacé con él al sitio y me dijo ‘debe techarla porque el agua la van a suspender y como va a caer ceniza, arena, piroclastos, entonces el agua se va a contaminar. Por eso debe techarla para que puedan utilizarla durante todo el tiempo que la van a suspender’. De igual manera nos enseñó a elaborar los tapabocas con vinagre”, relató la señora Dabeiba.Sin embargo, esta familia perdió a cinco seres queridos en Armero.Las charlas de prevención de Gallego se convirtieron en clandestinas porque el 12 de septiembre de 1985, el alcalde de la época le exigió que se abstuviera de realizar conferencias informativas. (Lea también: ¿Cómo era Armero antes de la tragedia de 1985? Vea la reconstrucción virtual del municipio)Así lo contó Antonio Escobar: “Le dije, ‘¿qué le pasa, muchacho?’. Me dice ‘es que me mandaron a callar’, fueron los términos que recuerdo perfectamente. ‘¿Y callar de qué?’, yo como que no entendía qué era lo que pasaba. Y entonces sacó la carta y me la mostró. Yo la leí y efectivamente venía firmada por el alcalde de la época, el doctor Alberto Toro Nieto, donde decía que se le conminaba a no seguir haciendo charlas, o conversaciones o conferencias sobre la situación del Nevado del Ruiz porque eso estaba sembrando pánico en la población”.Dos meses después de haberlo mandado a callar, el volcán hizo erupción y ocurrió exactamente lo que Gallego advirtió mil veces.“Yo tengo un mea culpa porque es que yo soy de Armero y allá en Armero perdí 14 miembros de mi familia. Entonces si con esa posibilidad de advertencia previa que muchísimas veces nos hizo aquí en el Líbano como en Armero, y yo digo no le paramos bolas. Efectivamente, yo debí haberle hecho unas advertencias muy serias a mi familia para por lo menos salvarlos”, sostuvo Escobar. (Lea también: El 'milagro' de la tragedia de Armero: la historia no contada de la bebé que nació en el lodo)Maryuri recordó a “Galleguito” como uno de esos “docentes que lo marcan a uno para siempre”.Édgar Hernández comentó que él era “un gran hombre, era un profesor sobrado. Era una inteligencia prodigiosa”.Escobar lo describió como un hombre “polifacético y de todo sabía un poco, o no un poco, sabía muchísimo de muchas cosas”.Álvaro Arango contó que “el hombre siempre me decía ‘hay que observar la naturaleza que ella nos habla. Ella nos dice qué tiene, qué siente y qué quiere y cómo debemos de cuidarla’”.El profesor Gallego, que murió a los 66 años, nunca pudo superar el dolor por la tragedia de Armero. Su legado es la prevención del riesgo, la misma que se volvió política pública después de la hecatombe. Dictó una cátedra brillante, pero lamentablemente nadie lo escuchó.NOTICIAS CARACOL
39 años después de la tragedia de Armero, ocasionada por la erupción del volcán Nevado del Ruiz, el médico Rodrigo Meléndez y Consuelo Rodríguez, la bebé que ayudó a nacer tras ese fatídico 13 de noviembre de 1985, se volvieron a ver y el programa Los Informantes registró el reencuentro que fue sellado con un emotivo abrazo de agradecimiento mutuo.>>> Descubra la travesía de familia que sacó a sus hijos del colegio para recorrer ColombiaEl milagro del reencuentroAd portas de un aniversario más de la tragedia de Armero, el programa Los Informantes logró lo impensado: reunir al médico y la paciente que vio nacer entre el barro y el dolor. En un estudio de Caracol Televisión, después de la emoción y los abrazos, el doctor le contó a Consuelo los detalles del parto.“Saliste completica, pero comienza Cristo a padecer: ‘cómo voy a ligarle yo el cordón umbilical’ (...) Yo corté el cordón y con los de mis zapatos amarré. Se mochó con una navaja que tenían ahí, salió la placenta y luego pidieron que esa placenta se enterrara ahí mismo y esa placenta la enterramos ahí, para que quedara en la tierra, en Armero, donde era”, le contó el doctor a Consuelo, reafirmándole la historia que su mamá le narró por años.El ‘milagro de Armero’ confesó ante las cámaras de Los Informantes cuando se enteró que la estaban buscando para la entrevista tuvo muchos nervios, entre otras, porque su vida no ha sido. >>> Del otro lado del jardín: la historia real del escritor paisa que ayudó a su madre a morirMe dicen: “‘Consuelo, mire que la están buscando’. Y yo: ‘¿yo qué hice?’ o sea, yo me asusté porque yo no le he hecho nada a nadie”, contó.¿Qué pasó el día de su nacimiento?Es la última de 11 hijos y muchas veces le escuchó a su mamá contar lo que vivió esa madrugada del 14 de noviembre del 85. “Lo que hizo mi mamá fue coger a mis hermanos, ella embarazada de mí, salir a una loma. A mi mamá le faltaban como unos metros para llegar a la loma, pero no alcanzó”, comentó Consuelo sobre lo que le decía su mamá. Reveló, entre otras y con risas, que el nombre que escogieron el doctor y su progenitora para ponerle no le gustaba mucho.“Yo le decía: ‘ay, Consuelo no, mami, no me gusta ese nombre. Yo, cuando tenga mi mayoría de edad, me lo voy a cambiar”, pero luego pensó “no voy a ponerme a gastar plata”, entonces se quedó con ese nombre y la mayoría la conocen así o también como la “avalanchera”, la hija de la avalancha.En su relato dejó claro que, aunque su mamá, que murió a los 78 años en noviembre de 2020, nunca supo el nombre del doctor, recordaba que era “buen mozo”.>>> Un amor a prueba de todo: pareja enfrentó sus adicciones y las superó para ayudar a otrosConsuelo tuvo 4 hijos, uno murió en un lío de pandillas y ella se guerrea la vida en Bogotá.La hija del volcán y el médico callejero, un encuentro que les da vida a los dos. El azar los abrazó 39 años después.La historia del doctor Rodrigo MeléndezEl doctor Rodrigo Meléndez es una rareza en casi todos los aspectos de la vida. Desde su vida privada, con 5 matrimonios a cuestas, hasta su especialidad, pues dice que es ‘callejólogo’, es decir, el médico que atiende los invisibles, los enfermos de la calle; del Bronx, de 5 huecos, de Idipron, entre otras. De pequeño tuvo polio, luego esclerosis lateral amiotrófica y ahora batalla contra dos cánceres.El doctor Meléndez publicará pronto un libro sobre su vida, obra y, para algunos, milagros. Se llamará Dulce venganza, por la lucha que lleva contra el cáncer.El abrazo de gratitud de Consuelo fue para Rodrigo la emoción del deber cumplido.“Fue una esperanza muy grande ver que en medio de la muerte renacía la vida”, subrayó el médico sobre lo ocurrido en medio de la tragedia que enlutó a Colombia.
En una entrevista profunda y reveladora con el subdirector de Noticias Caracol, Alberto Medina, el reconocido escritor y periodista Germán Santamaría compartió testimonios impactantes sobre su cubrimiento de dos de los eventos más trágicos de la historia reciente de Colombia: la toma y retoma del Palacio de Justicia y la avalancha del volcán Nevado del Ruiz que hizo desaparecer a Armero, municipio del Tolima. Santamaría, cuyos relatos se publicaron originalmente en el periódico El Tiempo y son hoy parte fundamental de la memoria de la nación, describió cómo la inmensidad de la tragedia de Armero opacó el escándalo político del Palacio.El escritor y periodista relató que estuvo cubriendo el Palacio de Justicia, cerca de la Plaza de Bolívar, cuando comenzó el tiroteo ese 6 de noviembre de 1985. Apenas una semana después, el 13 de noviembre, fue enviado a cubrir la tragedia de Armero. Santamaría señaló la dimensión política del desastre, e indicó que "la avalancha de Armero sepultó lo del Palacio de justicia, el escándalo, el juicio político", siguiendo el patrón colombiano de que "una tragedia tapa la otra". Santamaría, oriundo de Líbano, Tolima -a solo 40 minutos de Armero-, conocía muy bien la llamada "ciudad blanca" de Colombia por su bonanza algodonera, y recordaba sus calles, su iglesia y el cine sin techo donde vio por primera vez una película. Lo que vio cuando llegó a ArmeroSantamaría y el fotógrafo Jorge Parga, quien recientemente murió, llegaron a Armero a las 6:40 de la mañana del 14 de noviembre en un helicóptero contratado por El Tiempo. Con su conocimiento del área, guio al piloto. En la entrevista relató que, al sobrevolar la zona, tuvo la primera y devastadora impresión: "Yo dije, 'Uy, Armero desapareció'. Yo inmediatamente entendí la magnitud porque yo conocía al pueblo perfectamente". Encontraron un lugar para aterrizar en la terraza del hospital, que era un tercer piso y había quedado por fuera de la avalancha de lodo que lo cubrió todo. El techo apenas se asomaba a la superficie, contó.Al abrirse la puerta del helicóptero, sintió un frío extraño en lo que era normalmente un pueblo muy caliente. La imagen inicial fue de horror: "Comienza la gente a salir del lodo desnuda y levantaban las manos como zombies; gente desnuda, gente herida, sangrando y gritando y pidiendo auxilio", relató Santamaría en esta entrevista con Noticias Caracol. La reacción de los periodistas, siguió, fue instintivamente humana, priorizando el rescate: "Yo perdí la dimensión del periodismo y de eso de "no vayas a preguntarles a ellos pues qué les pasó ni qué pasó aquí", sino que comenzamos a subir gente al helicóptero".El título de su primera crónica, según recordó Alberto Medina en la entrevista, fue "Armero ya no existe". En ella Santamaría describía la escena desde la terraza del hospital: "Veo un inmenso playón de arena, una superficie limpia, todo como una gigantesca rampa pavimentada. Ahí a mis pies yacen 15.000 personas muertas, sepultadas, enterradas para siempre". Una de las metáforas más poéticas y trágicas que Santamaría utilizó para describir la ruina del lugar, citada durante la conversación, dice: "Armero er un pueblo blanco como para que le cantara Joan Manuel Serrata. Hoy es apenas un horizonte de escombros cubierto de lodo, piedras y azufre".Cuando conoció a Omayra SánchezSantamaría estuvo en Armero durante cuatro días y continuó visitando la zona durante casi un año. El episodio que marcó su vida y cobertura, contó, fue el encuentro con Omayra Sánchez, la niña de 12 años que estuvo prisionera en el lodo y cuyo rostro se convirtió en el más conocido de la tragedia. Omayra estuvo atrapada desde el miércoles por la noche hasta el sábado a las 10 a.m., casi tres días. Descubierta el viernes por la tarde, estaba aprisionada de la cintura para abajo por rocas y ladrillos, pisando el cadáver de su tía y posiblemente el de su padre. Los intentos de rescate fueron inútiles; el periodista explicó que sacar el agua del tremedal de kilómetros era como "sacar el agua del mar".En medio de su sufrimiento, Omayra mostró una valentía y dignidad inquebrantables, cantando incluso unas seis horas antes de morir. Germán Santamaría compartió una frase de la niña que conmovió al mundo: "Voy a perder el año porque ayer y hoy fallé a la escuela".El periodista afirmó que, tras haber cubierto conflictos y desastres como el terremoto de México de 1985 y la guerra en Beirut, nunca vio a alguien morir "tan valientemente, con dignidad y cantando".El sábado por la mañana, al regresar con una motobomba, la niña entró en crisis. Un médico y un policía, abrumados por la situación, pidieron al periodista tomar una decisión sobre la vida de Omayra. Santamaría se negó tajantemente: "Yo no puedo decidir sobre la vida, la muerte de esa niña. Yo no. No me echen a mí esa responsabilidad, yo no puedo decidir sobre eso".Cuando Omayra finalmente murió, Santamaría tomó la decisión final sobre su cuerpo, en lo que considera la única decisión que tomó en toda la tragedia. Él les dijo: "Ella luchó por su vida aquí. Ella aquí batalló, aquí vivió y aquí murió. Dejémosla ahí". Al ser soltada, la niña se hundió y "se hizo un remolino como en el agua". En ese momento, Santamaría se abrazó a Carlos Caicedo, un colega fotógrafo, y lloraron juntos.Santamaría confesó que la experiencia lo hizo sentirse "más viejo, pero más sabio", envejeciendo 10 años en el proceso. La tragedia, dijo, fue tan impactante que lo llevó a cuestionar profundamente la vida y las vanidades. El periodista concluyó con una reflexión sobre el verdadero significado del horror, que él mismo escribió en sus crónicas: "Yo creía que conocía el horror. Pensaba que bastaba con ver parir una mujer bajo un bombardeo en Beirut o cinco niños aplastados en Popayán o una mujer sollozando frente a los cadáveres de sus siete hijos durante el terremoto en México. Pero no, el horror lo conocimos en Armero Tolima".Tras presenciar Armero, escribió, tuvo la sensación de odiar a Dios, al Gobierno y a sí mismo, y querer asesinar a quienes estaban vivos y sanos y simplemente se rieron o bailaron ese fin de semana. Como periodista, afirmó que, después de los médicos, son los profesionales que más ven morir gente en directo.NOTICIAS CARACOL
Las autoridades del departamento del Valle del Cauca confirmaron la muerte de Claribel Moreno, la madre de Natalia Buitrago, una joven que desapareció en agosto de 2021 en Cartagena, Bolívar. Moreno se hizo conocida por la intensa búsqueda de su hija. "Mi sueño es que mi hija Natalia aparezca, que llegue, verla de entrar a mi casa, abrazarla”,dijo la mujer en una entrevista para el programa Séptimo Día de Caracol Televisión en abril de 2023.(Síganos en Google Discover y conéctese con las noticias más importantes de Colombia y el mundo)De acuerdo con el reporte de las autoridades, Claribel Moreno fue víctima de homicidio por arma de fuego en el municipio de Jamuni, Valle del Cauca, específicamente en el Sector La Novillera Carretera Guachinte, vía Robles, Zona Rural del mismo municipio.Lea: La madre de Natalia Buitrago no pierde la esperanza de encontrar a su hija"Informan el homicidio en vía pública, de la señora Claribel Moreno Castillo, 55 Años, presenta heridas por arma de fuego. Caso materia de investigación", se lee en informe de la Policía, que tiene como fecha del crimen el miércoles 13 de mayo a las 7:10 de la noche.Noticia en desarrollo...MATEO MEDINA ESCOBARNOTICIAS CARACOL
En video quedó un intento de hurto, que quedó en nada, ocurrido en Inglaterra. Como si fuera una escena de película, pero en la vida real, un grupo de tres asaltantes estrellaron un automóvil contra el edificio de una joyería de la ciudad de Bradford. Los hechos ocurrieron el pasado 11 de mayo y fueron difundidos en redes sociales.(Síganos en Google Discover y conéctese con las noticias más importantes de Colombia y el mundo)El asalto tuvo lugar a plena luz del día y a la vista de transeúntes que grabaron con sus teléfonos móviles el momento exacto del golpe delictivo. Uno de los videos muestra cómo las personas que estaban dentro del establecimiento comercial empiezan a huir por una abertura que se abrió en la fachada tras el golpe, presas del pánico. Incluso salen dos mujeres musulmanas, una de ellas con un bebé en brazos, para ponerse a salvo. En ese mismo instante, tres personas enmascaradas ingresan al lugar para iniciar su cometido criminal, pero antes intentan retener a un hombre que quiso evitar su ingreso al lugar.Descubrieron que escritora de libros infantiles asesinó a su esposo con veneno: esta es la historiaUna persona fue detenida por este hecho como sospechosa de intento de robo, pero posteriormente fue puesto en libertad bajo fianza mientras que avanzan las investigaciones para establecer con precisión las circunstancias de este crimen, segun detalló la Policía de West Yorkshire en un comunicado que cita CNN. Sin embargo, la noticia del hurto tomó un giro drástico cuando las autoridades inglesas revelaron que estos delincuentes no se llevaron nada.El hecho de inseguridad dio rienda suelta a críticas en términos de seguridad en Bradford e Inglaterra en general, que ha sido foco de migración por parte. De acuerdo con datos de la ONU, en Reino Unido hay 9.359.587 de inmigrantes, que conforman 14,02 % de la población. Los paísese que registran mayor procedencia son Polonia, India y Pakistán.María Paula Rodríguez RozoNOTICIAS CARACOL¿Tiene una historia que contar?Escríbanos a mprodrir@caracoltv.com.co
Este jueves, la etapa 6 del Giro de Italia 2026 se llevó a cabo entre Paestum y Nápoles, con un recorrido de 141 kilómetros que apenas tuvo un puerto de montaña y un escenario final perfecto para los esprinters. El ganador fue el italiano Davide Ballerini (XDS Astana Team), el más veloz en el esprint final sobre el pavé, que tuvo dramatismo por una caída a pocos metros de la meta. Los corredores tomaron la salida en Paestum y el primer ataque fue obra de Lennert van Eetvelt (Lotto Intermaché), sin embargo, se detuvo al darse cuenta que ningún compañero le siguió la rueda. El siguiente intento si rindió frutos por medio de Luca Vergallito y Edward Planckaert, ambos del Alpecin Premier Tech. En esos primeros kilómetros se presentó una caída que dejó afectados a Matteo Sobrero (Lidl - Trek), Jonathan Milan (Lidl - Trek), Johannes Külset (Uno-X Mobility), Andreas Leknessund (Uno-X Mobility), Sakarias Koller Løland (Uno-X Mobility). Más adelante, del pelotón saltaron Manuele Tarozzi (Bardiani CSF 7 Saber), Martín Marcellusi (Bardiani CSF 7 Saber) y Mattia Bais (Team Polti VisitMalta) y completaron el grupo de fuga. Bais se quedó con los puntos en el puerto de Cava de Tirreni (4°) y Tarozzi hizo lo propio en el esprint en Brusciano. El pelotón aceleró la marcha y le puso fina a los escapados a 37 km de la meta. Los equipos con los esprinters más fuertes se ubicaron adelante y Filippo Magli (Bardiani CSF 7 Saber) ganó el KM Red Bull. El lote ingresó por las calles de Nápoles y a solo 300 metros se dio una caída masiva que dejó afectados a fichas importantes como Orluis Aular (Movistar Team), Jonathan Milan (Lidl - Trek) y Dylan Groenewegen (Unibet Rose Rockets). Esta situación fue aprovechada por Davide Ballerini para ubicarse bien e imponerse en línea de meta. El podio de la jornada lo completaron Jasper Stuyven (Soudal Quick Step) y Paul Magnier (Soudal Quick Step).Clasificación general del Giro de Italia 2026, tras la etapa 61. Afonso Eulálio (Bahrain Victorious) - 24h 47' 13''2. Igor Arrieta (UAE Team Emirates - XRG) - a 2' 51''3. Christian Scaroni (XDS Astana Team) - a 3' 34''4. Andrea Raccagni Noviero (Soudal Quick-Step) - a 3' 39''5. Johannes Kulset (Uno-X Mobility) - a 5' 17''6. Giulio Ciccone (Lidl - Trek) - a 6' 12''7. Jan Christen (UAE Team Emirates - XRG) - a 6' 16''8. Florian Stork (Tudor Pro Cycling Team) - a 6 16''9. Egan Bernal (Netcompany INEOS) - a 6' 16''10. Thymen Arensman (Netcompany INEOS) - a 6' 18''
Estados Unidos dijo estar dispuesto a entregar 100 millones de dólares en ayuda a Cuba y el régimen ya emitió una respuesta inicial a esa propuesta.La oferta fue adelantada por el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, en su reciente visita al Vaticano.(Síganos en Google Discover y conéctese con las noticias más importantes de Colombia y el mundo)¿Cuál es la condición de Estados Unidos?En un comunicado emitido el miércoles 13 de mayo, el Departamento de Estado señaló que "reitera públicamente la generosa oferta de Estados Unidos de proporcionar 100 millones de dólares adicionales en ayuda humanitaria directa al pueblo cubano, que se distribuirían en coordinación con la Iglesia católica y otras organizaciones humanitarias independientes confiables"."La decisión recae en el régimen cubano: aceptar nuestra oferta de asistencia o negar una ayuda vital que salva vidas y, en última instancia, rendir cuentas ante el pueblo cubano por obstaculizar una ayuda crucial", añadió el texto. (Lea también: Cuba advierte que una agresión militar de Estados Unidos provocaría un "baño de sangre")Rubio hizo la propuesta la semana pasada en declaraciones a periodistas tras encuentros con el papa León XIV y las máximas autoridades del Vaticano, tradicional mediador entre estos países enfrentados desde la revolución cubana de 1959.Estados Unidos ya entregó este año ayuda humanitaria a Cuba a través de la Iglesia católica, por un valor de 6 millones de dólares, tras el devastador impacto del huracán Melissa en 2025. (Lea también: Trump dice que "tomará el control" de Cuba "casi de inmediato", tras endurecer sanciones a la isla)¿Qué dijo Cuba sobre la oferta de EE. UU.?"Estamos dispuestos a escuchar las características del ofrecimiento y la manera en que se materializaría", dijo el canciller Bruno Rodríguez en la red social X.La nueva propuesta llega en un momento de fuertes tensiones entre Washington y La Habana, después de un decreto de Trump del 28 de enero que amenaza con imponer aranceles a los países que le vendan petróleo a Cuba.La administración Trump ya cortó el suministro de crudo de Venezuela a la isla tras la caída de Nicolás Maduro, aliado de La Habana, capturado el 3 de enero en Caracas por fuerzas estadounidenses."Estados Unidos sigue buscando reformas significativas del sistema comunista de Cuba, que solo ha servido para enriquecer a las élites y condenar al pueblo cubano a la pobreza", indicó el Departamento de Estado. Añadió que, entre otras propuestas, Washington ya ofreció "apoyo para un servicio de internet satelital libre".La noticia se da en medio de un nuevo apagón masivo. La Habana fue escenario de cacerolazos de protesta en la noche del miércoles, tras el anuncio del gobierno cubano de que sus reservas de combustible "se agotaron" debido al bloqueo impuesto por Estados Unidos.AGENCIA AFPEDITADO POR SANDRA SORIANO SORIANOCOORDINADORA DIGITAL NOTICIAS CARACOL
En la jornada de este jueves 14 de mayo de 2026, la atención de miles de ciudadanos en Colombia se concentra nuevamente en uno de los juegos de azar más tradicionales y concurridos del país: El Dorado Mañana. Este sorteo, que ha consolidado su popularidad gracias a su frecuencia y a las múltiples posibilidades de acierto que ofrece, se realiza de lunes a sábado a las 10:55 a. m., brindando a los colombianos una oportunidad temprana para probar su fortuna.(Síganos en Google Discover y conéctese con las noticias más importantes de Colombia y el mundo)Es fundamental resaltar que este sorteo no es solo una cifra en una pantalla; representa la ilusión de familias que buscan un alivio económico a través de un sistema de apuestas versátil y transparente. A continuación, presentamos el estado de la información para la mañana de ho.Resultados Dorado Mañana último sorteo hoy, jueves 14 de mayo de 2026Números ganadores: 2223La "Quinta" cifra: 6Es importante recordar a los apostadores que, aunque los resultados se transmiten en tiempo real a través de canales digitales y plataformas como YouTube, la información oficial siempre debe ser verificada en medios de comunicación y puntos autorizados para garantizar la seguridad del tiquete.¿Cómo participar de Dorado Mañana?Contexto de sorteos previos y patrones de juego: La jornada de hoy sigue a una serie de días con resultados variados que mantienen el interés de quienes buscan patrones en las cifras. Por ejemplo, en el sorteo de ayer, miércoles 13 de mayo, la combinación ganadora fue el 4393, acompañada por el 5 como quinta cifra. Si retrocedemos una semana, el jueves 7 de mayo, el número mayor fue el 8502, con el 8 como cifra adicional. Otros resultados recientes incluyen el 9944 (quinta cifra 7) del 6 de mayo y el 9579 (quinta cifra 0) del 5 de mayo. Estas cifras previas alimentan la intuición de los jugadores habituales que analizan cada movimiento del azar. Modalidades de apuesta: Un abanico de posibilidades El éxito del Dorado Mañana radica en su versatilidad, permitiendo desde ganancias modestas hasta premios significativos. Las modalidades vigentes ofrecen diferentes niveles de retribución:4 cifras directo: Paga 4.500 veces el valor apostado.4 cifras combinado: Ofrece un pago de 208 veces lo jugado.3 cifras directo: Multiplica la inversión por 400.3 cifras combinado: Brinda un retorno de 83 veces el valor de la apuesta.2 cifras ('pata'): Paga 50 veces el monto seleccionado.1 cifra ('uña'): Otorga 5 veces el valor jugado.Protocolos de cobro y transparencia. Para aquellos que resulten favorecidos, existen protocolos estrictos para garantizar la transparencia en el pago. El tiquete original es el documento indispensable y debe estar en perfecto estado, sin tachones ni enmendaduras, y con el reverso debidamente diligenciado. Asimismo, el cobro solo puede ser realizado por mayores de edad con su documento de identidad original.En casos donde el premio iguale o supere los $100.000, el procedimiento debe realizarse en puntos autorizados bajo una validación rigurosa. Si la apuesta fue digital, el ganador puede optar por transferencia electrónica tras verificar su identidad. Es vital recordar que todos los pagos están sujetos a la normativa fiscal colombiana, lo que implica retenciones legales sobre el valor neto a recibir. Mientras se confirman los datos de hoy, el Dorado Mañana se reafirma como una pieza clave en el ecosistema de loterías en Colombia, compartiendo el escenario diario con otros sorteos como Antioqueñita Día, Cafeterito y el Chontico. La suerte está echada para este 14 de mayo.Este texto fue realizado con colaboración de un asistente de IA y editado por un periodista que utilizó las fuentes idóneas y verificó en su totalidad los datos. Cuenta con información y reportería propia de Noticias Caracol.MATEO MEDINA ESCOBARNOTICIAS CARACOL