El 7 de enero de 2011, la vida de Sandra Viviana Ravelo, una joven de 26 años y administradora de un bar en Bogotá, se apagó en circunstancias que estremecieron al país. Lo que inició como una búsqueda desesperada por parte de su hermano y su novio, ambos miembros de la Policía Nacional, terminó en un hallazgo macabro en una zona rural de Ciudad Bolívar. Sin embargo, el verdadero giro dramático ocurrió cuando la Fiscalía General de la Nación señaló al patrullero John Alexander Quintero, pareja de la víctima, como el principal responsable del crimen. Diego Guauque, periodista de Séptimo Día investigó el caso.El peso de una acusación de 60 añosLa Fiscalía no escatimó en calificativos ni en la severidad de la pena solicitada. Basándose en pruebas genéticas y testimonios familiares, el ente acusador pidió la máxima sanción permitida por el ordenamiento penal colombiano. Según los registros de las audiencias, se solicitó que la pena fuera de 500 meses de prisión, lo que equivale a más de 41 años, aunque en diversos escenarios se habló de una proyección de hasta 60 años debido a la gravedad de los delitos imputados: homicidio, violación y tortura.Para la familia de Sandra, la noticia fue un golpe devastador. Su madre, Claritza Murillo, recordó el momento en que la sospecha recayó sobre el hombre que frecuentaba su casa: "Demasiada rabia sentía por él y decepción porque yo decía, pero fue algo que alguien que yo tuve en mi casa". La presión mediática y la sevicia reportada en el levantamiento del cadáver, que incluía relatos de desmembramiento y quemaduras, convirtieron a Quintero en el enemigo público número uno, apodado en prisión con alias como "Pikachu" o "el descuartizador".Las pruebas "reinas" de la FiscalíaEl caso contra el patrullero se cimentó sobre dos hallazgos biológicos que parecían irrefutables. El primero fue la presencia de su material genético en el cuerpo de Sandra. El segundo, y quizás más condenatorio para los jueces iniciales, fue el hallazgo de restos biológicos bajo las uñas de la víctima, lo que se interpretó como una señal de defensa.Al respecto, la madre de la víctima señaló en su momento: "En las uñas de mi hija habían encontrado a la piel de él, de John Alexander". Esta narrativa sugería que Sandra había forcejeado con su agresor antes de morir. Quintero, por su parte, se vio atrapado en una pesadilla jurídica: "Pasé de en la mañana ser un policía a en la noche ser un el bandido más grande de todo Bogotá".La ciencia forense que desmontó la teoría del "monstruo"El enigma comenzó a resolverse cuando el médico forense Aníbal Navarro y su equipo interdisciplinario revisaron los folios del caso en 2015. El primer hallazgo fue que el cuerpo de Sandra nunca fue desmembrado por manos humanas ni quemado con intención criminal. Navarro explicó que los daños en el cadáver fueron causados por el entorno: "No está son animales que han intervenido y han fragmentado el cuerpo... en este caso, por el contexto... lo más probable son perros".Además, se descubrió que las supuestas quemaduras eran, en realidad, procesos naturales de descomposición mal interpretados por personal técnico sin la formación adecuada en fotografía forense. Sobre la prueba del ADN bajo las uñas, la genetista Luz Adriana Pérez Sepúlveda aportó una visión distinta a la de la Fiscalía. Al analizar la evidencia, notó que no había señales de lucha física: "Las uñas no están rotas. No hay ningún tipo de daño en las manos que sugiera esa lucha". Según la experta, el ADN encontrado era mínimo y compatible con el contacto cotidiano de una pareja. Quintero mismo explicó este punto: "No era que hubiera arrancado piel... es ADN normal, como cuando tú te sientas en el computador de tu compañero y ya hay ADN tuyo".El camino hacia la libertad y el estigma persistenteLa defensa también logró desvirtuar el móvil del crimen. Mientras la Fiscalía lo pintaba como un hombre posesivo y celoso, los testimonios de amigos y clientes del bar de Sandra indicaron lo contrario. Finalmente, se comprobó que el ADN de Quintero en el cuerpo de la joven correspondía a una relación consentida previa a su desaparición, mientras que los otros rastros hallados sí pertenecían a una agresión violenta en una zona remota donde el patrullero no tuvo presencia.Tras casi seis años de detención, un magistrado dictó el fallo que cambió su destino. Quintero recordó el impacto de ese momento: "Yo siempre yo tenía una Biblia ese día cuando el juez dijo esas palabras, yo me arrodillé y le di gracias a Dios". A pesar de ser declarado inocente, el estigma social le ha impedido retomar una vida normal y conseguir un empleo estable.Por su parte, la familia de Sandra sigue sin encontrar paz, manteniendo su convicción sobre la culpabilidad del expolicía. Claritza Murillo fue enfática al ser consultada tras el veredicto: "No, que diga la verdad, que diga el por qué. ¿Para qué lo hizo con esas personas? Porque él sabe que él fue".
En el departamento del Meta, una población de aproximadamente 180 cocodrilos del Orinoco, conocidos como caimanes llaneros, atraviesa una emergencia de supervivencia sin precedentes en la historia de la conservación. Estos animales, que son los depredadores más grandes de América, llevan nueve meses sin recibir alimento debido a que las instituciones responsables no han definido quién debe asumir los costos de su manutención. El conflicto involucra a la Universidad Nacional, el Ministerio de Ambiente y corporaciones ambientales como Cormacarena.Lo que está pasando con los cocodrilos en el MetaAunque los cocodrilos tienen un metabolismo que les permite pasar varios meses sin comer, el tiempo transcurrido en el Meta ha superado cualquier límite natural. El profesor Carlos Moreno, quien lleva 23 años dedicado al programa de conservación de esta especie, advirtió sobre la gravedad del asunto en Los Informantes: "Someter una población de 180 cocodrilos, todos simultáneamente a inanición hará que finalmente hagan canibalismo".La falta de alimento prolongada está destruyendo el organismo de los reptiles. Al no recibir nutrientes externos, los animales comienzan a consumir sus propias reservas de grasa y, posteriormente, sus tejidos musculares. Este proceso genera sustancias tóxicas que dañan los órganos internos. Moreno explica que el desecho metabólico, como el ácido úrico, afecta gravemente el funcionamiento del cuerpo: "esas sustancias que se llaman metabolitos, que son los desechos de las rutas biológicas que son tóxicas. Así que esos desechos como ácido úrico, por ejemplo, afectan el riñón. Técnicamente se llaman nefrotóxicas, pero también afectan el hígado". Según el investigador, el daño en muchos ejemplares podría ser ya irreversible.Una "reserva de vida" en peligroPara entender la magnitud de la tragedia, es necesario comprender que estos animales no son ejemplares comunes, sino que forman lo que los científicos llaman un "banco genético". En términos sencillos, se trata de una selección de los mejores individuos de la especie, elegidos mediante estudios de ADN para asegurar que el caimán llanero no se extinga.En el año 2020, una investigación liderada por la bióloga Ana María Saldarriaga identificó a 140 cocodrilos que eran "prioritarios" debido a su alta diversidad genética. Esto significa que su descendencia será más fuerte y saludable para repoblar los ríos. Estos animales fueron trasladados al Parque Agroecológico Merecure para que vivieran en condiciones de semicautiverio, donde aprendieron a cazar peces vivos y ganaron masa muscular antes de su liberación definitiva. Sin embargo, ese proyecto de vida hoy es una trampa mortal. Saldarriaga, reconocida como una de las conservacionistas más brillantes del mundo, lamenta la situación. "No puede ser que un animal que lleva 6 millones de años en la Tierra... y ahorita su mayor riesgo es el programa de conservación. Eso solo pasa en Colombia", señalan los expertos.El origen del enredo administrativo de los cocodrilosEl problema actual se deriva del vencimiento de acuerdos legales. En agosto de 2025, el convenio con el parque Merecure llegó a su fin, y en septiembre la comida dejó de llegar a los estanques porque no hubo un plan de transición. Actualmente, existe un vacío de responsabilidad: la Universidad Nacional afirma que no puede invertir dinero público en un predio privado sin un convenio vigente, mientras que el Ministerio de Ambiente señala que la custodia de los animales sigue siendo responsabilidad de la universidad.Además, el marco legal que rige la protección de esta especie parece estar desactualizado. Andrés Felipe Aponte, director de la estación de biología tropical Roberto Franco, explica que no hay una guía clara de acciones: "El programa vigente como tal con un documento normativo formal no existe actualmente. Ese programa se creó entre el 2002 y 2012. Posterior al 2012 pues no se generó como una evaluación formal". Esta incertidumbre normativa permite que cada institución evada sus obligaciones mientras los animales agonizan.Hacinamiento de los cocodrilos en VillavicencioMientras los ejemplares de Merecure mueren de hambre, los que se encuentran en la sede urbana de la Universidad Nacional en Villavicencio sufren por la falta de espacio. Los estanques, diseñados para albergar a 10 cocodrilos, hoy contienen hasta 30 de ellos. El reporte de la propia universidad es alarmante: el hacinamiento ha provocado peleas territoriales que han dejado ejemplares mutilados y al menos 18 individuos completamente ciegos.El cocodrilo del Orinoco es una especie que puede medir hasta 7 metros y pesar media tonelada. Solo habita en Colombia y Venezuela y se encuentra en la "lista roja" de peligro crítico de extinción, el mismo nivel de riesgo que enfrenta el gorila de montaña. A pesar de ser un tesoro nacional que mejora la pesca en los ríos donde es liberado, su futuro depende hoy de que una oficina estatal firme el presupuesto para su comida.
El 8 de mayo de 2025, David Esteban Nocua, un adolescente de 14 años con sueños de emprender en el diseño de camisetas, salió de su casa en la localidad de Usme, al sur de Bogotá, para encontrase con su exnovia. Según el relato de su padre, Diego Armando Nocua, el joven recibió un mensaje de la joven, de 15 años, para verse esa tarde. "Yo lo vi tan feliz que me dijo: 'Papá ya vengo'. Y se iba a encontrar con ella", recordó en Séptimo Día sobre los últimos momentos con vida de su hijo.La cita, sin embargo, era el inicio de una dolorosa odisea. Cámaras de seguridad del sector captaron a David caminando junto a la adolescente y otro compañero de clase hacia una zona apartada a orillas del río Tunjuelo. El engaño consistió en invitarlo a conocer una supuesta casa abandonada. Al llegar al punto desolado, la joven le pidió que cerrara los ojos para entregarle una sorpresaDiego Nocua relató el momento exacto de la agresión según las pruebas judiciales: "Ella le dice al muchacho con que iban: 'Tápele los ojos que le voy a dar un regalo'. El regalo era tremenda apuñalada en el abdomen".Los hallazgos clave en el casoLa investigación penal permitió descubrir que el ataque no fue un hecho fortuito, sino una represalia por un suceso ocurrido antes. En aquel entonces, David Esteban intervino en una situación crítica en su colegio para proteger la integridad de la misma joven que terminaría siendo su victimaria. Su madre, Juliana Monroy, explicó el trasfondo de esta relación: "Él impide que ella se tire del segundo piso del colegio; él la detiene para que no lo haga".A raíz de este intento, las directivas escolares y las autoridades de infancia tomaron medidas de protección para la menor. Yanire Arcos, profesora de los adolescentes, señaló que "la idea es tratar de no revictimizar a los muchachos; entonces el manejo que se le dan es enviarlo al Instituto de Bienestar Familiar". Sin embargo, lo que para las autoridades era una medida de restablecimiento de derechos, para la joven fue un agravio personal del cual culpó directamente a David.Tras permanecer un mes bajo custodia en un hogar de paso del ICBF, la adolescente logró evadirse del sistema. Su único objetivo al recuperar la libertad de forma irregular era buscar al joven. "Ella se llenó de rabia; su único plan después de salir de allí era que Esteban pagara el encierro que ella tuvo", dijo la madre de la víctima.Captura y fallas en el sistema de custodiaEl cuerpo de David fue hallado dos días después de su desaparición con múltiples heridas en el rostro, extremidades y abdomen. Tras el hallazgo, "ella se pone muy nerviosa y dice: 'Sí eso fue lo que pasó eso fue lo que pasó'", narró Diego Nocua.Aunque la Fiscalía logró la aprehensión de la joven y su cómplice, el proceso judicial dejó un sentimiento de insatisfacción en los familiares. Ambos menores aceptaron su responsabilidad en el delito de homicidio agravado; ella recibió una sanción de siete años, mientras que al otro implicado se le redujo la pena a cinco años. La indignación creció cuando, en enero de 2026, solo nueve meses después del crimen, la joven volvió a burlar la seguridad del Estado.La joven se escapó del centro de atención especializada del ICBF donde estaba cumpliendo su sanción, denunciaron los padres, quienes alertaron que la menor fue vista nuevamente en su barrio antes de ser aprehender por segunda vez. Este caso, junto al asesinato de la cuidadora Karely Merlano en Barrancabermeja, ha intensificado el debate sobre la necesidad de reformar el Sistema de Responsabilidad Penal Adolescente en Colombia.*Este texto fue realizado con colaboración de un asistente de IA y editado por un periodista que utilizó las fuentes idóneas y verificó en su totalidad los datos. Cuenta con información y reportería propia de Séptimo Día.
El Aeropuerto Internacional José María Córdova de Rionegro, que sirve a la ciudad de Medellín, se ha consolidado como el segundo terminal aéreo más importante del país, movilizando entre 12.000 y 13.000 pasajeros diarios. Sin embargo, el flujo constante de turistas que llegan atraídos por el "país de la belleza", las autoridades han detectado una preocupante tendencia de visitantes con propósitos ilícitos vinculados a la explotación sexual de menores. Para combatir este fenómeno, Migración Colombia ha desplegado una operación liderada por Mauricio Rubiano, coordinador de un equipo de 166 oficiales encargados de supervisar cada ingreso y salida del territorio antioqueño. Los Informantes conoció su labor.Instinto y experiencia: cómo los oficiales detectan mentiras La primera barrera contra los presuntos depredadores no es un escáner, sino el análisis del comportamiento humano. Mauricio Rubiano, quien inició su carrera hace 25 años como detective en el liquidado Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), aplica hoy sus conocimientos en inteligencia para perfilar a quienes intentan evadir los controlesSegún Rubiano, la experiencia previa es fundamental para detectar inconsistencias: “da pie para que uno tenga más confianza en tomar decisiones, hacer preguntas orientativas, saber qué preguntar, saber el comportamiento, movimientos de las personas tanto faciales como corporales”, dijo.Los oficiales en los filtros migratorios no solo revisan documentos, vigilan desde que los viajeros descienden del avión o mientras esperan en las filas. Rubiano explica el método de detección visual: “podemos determinar si una persona va sudando, si está muy nerviosa, si se mueve mucho, si evita el contacto visual con los oficiales de migración, es allí donde nosotros hacemos unas preguntas adicionales de las actividades que vienen hacia el territorio colombiano”.Esta capacidad de observación permite identificar a personas entrenadas que traen planes de viaje aparentemente justificados para no generar dudas iniciales.La "Sala de inadmitidos" y el hallazgo de evidencias físicasCuando un viajero despierta sospechas, es conducido a la zona restringida denominada 'Sala de inadmitidos'. En este espacio, en coordinación con la Policía Nacional, se procede a la apertura y revisión técnica del equipaje. Los hallazgos en estas maletas suelen ser determinantes para negar el ingreso al país. En las inspecciones, las autoridades buscan objetos que no coinciden con un itinerario turístico convencional.Rubiano cuenta los elementos recurrentes en estos operativos: “hemos encontrado en este aeropuerto del José María Córdova maletas donde traen juguetes sexuales, una cantidad considerable de condones y que no justifican los viajeros o los extranjeros para que traen esos objetos aquí a Colombia”.Además de los preservativos y lubricantes, los oficiales han identificado el porte de grandes cantidades de billetes de baja denominación, los cuales, según las investigaciones, “se utilizan para cuando los eventos a las fiestas darles el dólar no más, para que no sea una gran cantidad”.Un caso reciente involucró a un grupo de ocho ciudadanos estadounidenses que aseguraban viajar para celebrar una despedida de soltero. Tras el interrogatorio y la requisa, se encontraron potenciadores sexuales y otros elementos sospechosos, resultando en la inadmisión de dos de los integrantes del grupo.Rubiano enfatiza la autonomía de su equipo para tomar estas medidas: “Migración Colombia tiene autonomía para tomar estas decisiones administrativas de inadmisión de acuerdo a fundamentos o evidencias que se hayan encontrado, sea ya por medios tecnológicos o sea alertas que nos encontramos en nuestro sistema, o sea por las entrevistas migratorias que hacemos”.Angel Watch: el escudo tecnológico internacionalLa estrategia de identificación se complementa con la plataforma Angel Watch, un sistema del gobierno de los Estados Unidos que rastrea a ciudadanos registrados por delitos sexuales contra menores en más de 120 países.Este sistema emite alertas en tiempo real que llegan directamente a los correos electrónicos de los supervisores en el aeropuerto. “Nos acaba de llegar a nuestro sistema de información una alerta de un posible ofensor sexual que se encuentra registrado en la base de datos Angel Watch”, relata Rubiano al recibir una notificación sobre un pasajero proveniente de Miami.La eficacia de esta tecnología es tangible: de los 100 extranjeros inadmitidos en Colombia durante los primeros cinco meses de 2026, un total de 23 fueron detectados gracias a las alertas de Angel Watch. El procedimiento implica realizar un seguimiento discreto al pasajero a través de las cámaras de seguridad para “no alertar a otros viajeros de las actividades que nosotros hacemos acá internamente” hasta el momento de la interceptación en los filtrosEn muchos casos, aunque los sujetos niegan inicialmente sus antecedentes, terminan confirmando agresiones sexuales cometidas en el pasado tras el cotejo de datos.El perfil de los inadmitidos y el control de redes socialesLas autoridades advierten que el perfil de los presuntos explotadores no es exclusivo. “Ese perfilamiento no va únicamente hacia ciudadanos hombres hemos tenido aquí casos donde se han inadmitido a mujeres que están vinculadas con esa explotación o tienen antecedentes de agresiones sexuales”, afirma Rubiano.Asimismo, Migración Colombia ha detectado la presencia de influencers que utilizan las redes sociales para difundir consejos sobre cómo burlar los controles migratorios.Recientemente, un creador de contenido que promovía paquetes turísticos de inversión que incluían fiestas con mujeres en Medellín fue inadmitido en el aeropuerto El Dorado como parte de esta misma ofensiva nacional.El mensaje de la entidad es rotundo para quienes intentan ingresar con agendas ocultas: “venir aquí al territorio colombiano o a Colombia debe ser con fines de turismo, un turismo responsable, no un turismo con fines de explotación sexual y esto va acorde a la política nacional de protección vulnerable como son los niños niñas y adolescentes”.*Este texto fue realizado con colaboración de un asistente de IA y editado por un periodista que utilizó las fuentes idóneas y verificó en su totalidad los datos. Cuenta con información y reportería propia de Los Informantes.
En medio de la tragedia con la que amaneció Armero y que el mundo conoció el 14 de noviembre de 1985, una pequeña niña, Omaira Sánchez, se convirtió en un símbolo. Los rescatistas la ubicaron en el barrio Santander, tras escuchar golpes bajo unas tejas de zinc. (Lea también: ¿Cómo era Armero antes de la tragedia de 1985? Vea la reconstrucción virtual del municipio)Hasta allí llegó la prensa y su rostro inocente empezó a ser inmortalizado en el mundo entero. Muros, escombros y cadáveres dificultaban su rescate.El fotógrafo Jairo Higuera recordó que Omaira “decía que la abuelita la estaba cogiendo de las piernas y que no la dejaba salir. ‘Es que mi abuelita me tiene agarrada de las piernas y no me deja salir’. Entonces eran muros en los que había quedado atrapada”.Una de sus preocupaciones, contaban los testigos, era que no iba a poder entregar una tarea de matemáticas.Los esfuerzos por sacar a Omaira del lodoUna de las formas para llegar a la parte del cuerpo aprisionada era sacar el agua. A las 24 horas apareció una motobomba, pero no sirvió de mucho.“Llegamos a las 6 de la mañana otra vez con la motobomba y comienzan a tratar de sacar el agua los socorristas. Ya había más socorristas, policías y todo, y a tratar de sacar el agua para sacarla a ella, y se dan cuenta que sacaban un tancado de agua y entraban 20”, relató Germán Santamaría, escritor y cronista colombiano.Leonardo Hernández, último rescatista que la vio con vida, contó que “nos metimos al lodo para tratar de remover los cadáveres y escombros que la estaban aprisionando, pero eran demasiados y no había puntos de apoyo, estábamos solo con caminos de costales de café y latas de zinc como haciendo un puente para llegar al sitio. Imagínense un patio que es un cuadrado y se ha roto, y ella está dentro de esa estructura y esa estructura la aprisiona y queda en el lodo desde la cintura para abajo, y el lodo empieza a subir”.En el segundo día, Omaira seguía aferrada a la vida. Y frente a las cámaras le envió un mensaje a su madre: “Quiero decir unas palabras. Mamá, si me escuchas, yo creo que sí, reza para que yo pueda caminar y esta gente me ayude. Mami, te quiero mucho. Mi papi, mi hermano y yo. Adiós, madre”.Hernández describió cómo murió: el sábado 16 de noviembre, tras permanecer más de 60 horas entre el lodo, Omaira “colapsó. Ella empezó a tener problemas, seguramente por aplastamiento de sus miembros y el daño muscular que tenía, y el daño muscular que tenía estaba matizándose. (…) Hace un paro cardiaco, tratamos de reanimarla, pero desafortunadamente no sale de la reanimación y decidimos no continuar”.Su cuerpo nunca fue sacado de los escombros. La decisión fue dejarla allí, con su familia.“Ella luchó por su vida aquí. Ella aquí batalló, aquí vivió y aquí murió, dejémosla ahí, suéltenla. Y dos la soltaron y la niña se hundió y se hizo un remolino en el agua, como una burbuja. Así ella se hundió”, rememoró Santamaría.Desde ese momento, la casa de Omaira se convirtió en un sitio de peregrinaje. Con el tiempo, en el lugar se levantó un altar en donde propios y extraños llegan a pedir favores. Son decenas las placas en las que se le adjudican a Omaira milagros y agradecimientos por interceder para curar a alguien o encontrar a un pariente perdido. (Lea también: La mujer que se reencontró con su hija décadas después de la tragedia de Armero: así es su historia)De Omaira, en ese sitio, se exhiben también fotos de ella disfrutando del arte, de la danza, de una niña que encarna lo que fue y es Armero.NOTICIAS CARACOL
Esperanza Fierro es una sobreviviente de la tragedia de Armero, un pueblo que el 13 de noviembre de 1985, en cuestión de minutos, desapareció del mapa y quedó enterrado entre lodo y cenizas tras una avalancha provocada por la erupción del volcán Nevado del Ruiz. La mujer, que se reencontró con su hija décadas después, contó su historia para Noticias Caracol.(Síganos en Google Discover y conéctese con las noticias más importantes de Colombia y el mundo)"El 13 de noviembre yo estaba en mi casa en el momento en que empezó a caer ceniza. Vivía en la carrera 12 #5-28, o sea entre quinta y sexta. Un señor nos dijo: salgan porque se vino una avalancha. Entonces yo fui a salir, pero en el momento pasó el carro de bomberos diciendo que nos encerráramos, que nos tapáramos, fue algo que nos desubicó. Sin embargo, salimos. Yo estaba con mis dos hijos, con mi mamá y mi papá", relató la mujer.Lea: La tragedia de Armero: las lecciones que dejó el drama vivido en Colombia hace 40 años¿Cómo sobrevivió Esperanza Fierro a la tragedia de Armero?Fierro contó que salió de su casa con su hija en brazos, quien en ese momento tenía cuatro años. Salió acompañada de su madre y de su hijo de ocho años. Su padre decidió no salir. "Venía por la calle. Cuando volteé para mirar que mi papá había venido o se había quedado, veo semejante lodo que venía. Corrimos hasta la esquina y ahí ya nos tapó el otro lodo".Las calles del pueblo ya estaban siendo tapadas una a una por la inminente avalancha que venía desde el volcán cuando la madre de Esperanza Fierro le dijo respondió a la pregunta de que hacían en ese momento: "Lo que Dios quiera". "Siento ese golpe que me pegó aquí en la espalda y me elevó. Me dejó en una cuerda de alta tensión", relató la mujer.Durante varios momentos Fierro quedó atrapada en el cable, en teoría a salvo de la avalancha, pero perdió el rastro de su madre y sus hijos. La mujer recuerda que un hombre gritó diciendo que había encontrado al niño y que en otro momento alcanzó a escuchar a su hija buscándola, pero la oscuridad le impidió verlos en ese momento. La mujer fue llevada a un centro de salud y se enteró de que su hija estaba viva. "Mi niña me la pasaron. La miré y la tuve, pero no me la dejaron llevar conmigo porque yo iba ya muy grave, yo tenía fractura de costillas". Fierro relató que tuvieron que trasladarla a otro lugar por su condición de salud y su hija se tuvo que quedar.Lea: Omaira Sánchez decía “saquen a los que es más fácil y luego yo": último rescatista en verla vivaEl reencuentro entre madre e hijaDe acuerdo con la mujer, su hija Diana Marcela Fierro quedó en un albergué y se la dejó encargada a otra persona, que poco después también se tuvo que ir. "Le quitaron la niña, la montaron en un carrito blanco con 16 niños más y hasta el sol...". Durante años la madre busco a su hija, que no aparecía por ningún lado."Como nunca perdí la esperanza, yo decía: mi niña está viva, yo la voy a encontrar. Gracias a los medios, que venían y me hacían entrevistas, yo salía en las entrevistas. Resulta que mi hija ya sabía que los papás que la tenían no eran los de ella. Ella ya estaba en Suiza", explicó la sobreviviente.Su hija había estado a cargo de Instituto de Bienestar Familiar, que la entregó a una madre sustituta durante tres años en Colombia. Después la niña fue adoptada por una familia de alemanes que se la llevaron a Suiza. Esperanza Fierro, sin saberlo, fue vista por su hija en un documental. "Ella empezó a buscar, cualquier cosa que hablaban de Armero ella estaba muy pendiente. Cuando ella me vio en el documental, como estamos ahoritica, se aferró a que era la mamá".Diana Fierro se comunicaba con Francisco González de la Fundación Armando Armero. Después de un intercambió de fotografías la hija perdida creía que había encontrado a su madre. Otra hija de Esperanza Fierro fue la que primero conoció la noticia. Ella y su hermana que no conocía se parecían bastante, y cuando le mostraron las fotos a su madre no sabía en un principio que se trataba de aquella niña que vio por última vez durante la tragedia de su pueblo. "Mi hija me encontró", relató la mujer, que poco más de 30 años después pudo reencontrarse con su hija.MATEO MEDINA ESCOBARNOTICIAS CARACOL
El 13 de noviembre de 1985, Colombia se despertó con una noticia demoledora: el volcán Nevado del Ruiz había entrado en erupción, sepultando a cerca de 25.000 personas y borrando del mapa al municipio de Armero. Cuatro décadas después, la sombra de aquella catástrofe sigue impulsando una labor científica crucial en el país, transformando la forma en que la nación aborda el riesgo geológico.La vulcanóloga Marta Calvache Velasco, una de las científicas más destacadas del planeta, vivió de cerca los días previos al desastre que hoy se recuerda como la peor tragedia natural en la historia de Colombia. Su vida, dedicada a evitar que eventos como el de Armero se repitan, es el testimonio de la lección más grande que dejó la avalancha: la necesidad imperiosa de escuchar a la ciencia.Un día antes de la erupción, el 12 de noviembre de 1985, Marta Calvache y un grupo de científicos visitaron el cráter del volcán Nevado del Ruiz. Ella recuerda que trabajaban intensamente en el mapa de amenaza. Habían pronosticado el potencial destructivo de una erupción y las consecuencias que desataría.La advertencia era clara: “se explicaba en Armero ‘mire, el volcán Nevado del Ruiz tiene un cráter que es el Arenas, el río que pasa por aquí viene de ese cráter”. El mapa de amenaza, elaborado aproximadamente un mes antes de la avalancha, especificaba que Armero tenía un 100% de posibilidades de ser afectada por un flujo de lodo si el volcán hacía erupción. Sin embargo, la tragedia se materializó.A pesar de que el suceso fue una erupción "pequeña", el flujo de lodo que bajó por el río Azufrado acabó con miles de vidas.El dolor como motor de la cienciaLa tragedia de Armero marcó un antes y un después para Colombia. Tras el horror, se creó el primer observatorio vulcanológico del país en Manizales. Armero es importante no solo para la vulcanología colombiana, sino también porque a partir de esta tragedia se inició todo lo que hoy se conoce como el Sistema Nacional de Gestión del Riesgo.Para muchos de estos científicos, la prevención es una misión personal marcada por la pérdida. Gloria Patricia Cortés, quien por años ha estudiado el comportamiento del Nevado del Ruiz, se dedicó a esta labor tras perder a su mejor amiga el 13 de noviembre de 1985 en la avalancha. Ella subraya que “el mensaje y la lección del Ruiz para Colombia y para el mundo es que, a pesar de estar lejos de los volcanes, de no tener visibilidad hacia ellos, los ríos son como ese cordón umbilical entre cráter Arenas y las poblaciones que se han asentado buscando la riqueza del agua y que están cerca y creciendo cerca de ríos que vienen desde zonas volcánicas”.Ella misma explicó en Los Informantes hace unos años las medidas de monitoreo que se deben tener en las zonas de lo volcanes: “medir las emisiones de gases, la temperatura de las aguas, las características de las aguas termales, medir condiciones de cambios en la superficie del volcán y hacer las observaciones de actividad superficial”.Calvache sobrevivió en el volcán GalerasMarta Calvache no solo ha dedicado su vida a estudiar el Ruiz. Su carrera está marcada por su supervivencia a la erupción del volcán Galeras el 14 de enero de 1993, donde un grupo de científicos internacionales que visitaban Pasto fue sorprendido por la explosión. La columna de humo alcanzó los 4 kilómetros y rocas al rojo vivo caían por doquier. Ella se aventuró al cráter para salvar a sus compañeros heridos, mientras otros huían.Seis científicos y tres turistas murieron ese día. Ella fue la primera en auxiliar a Stanley Williams, un renombrado vulcanólogo que tenía el cráneo fracturado y una pierna rota. Williams, a quien literalmente le salvó la vida, se convertiría más tarde en su maestro de doctorado en la Universidad de Arizona. Cuando se le pregunta si el riesgo valía la pena, su respuesta es categórica: “sí, creo que el trabajo que se hacía era muy válido y muy importante”.Para Calvache, estudiar los volcanes es crucial, pues son el motor de la creación y la manifestación de la dinámica interna de la Tierra. En entrevista con Los Informantes en 2023, ella comparaba a Colombia, desde el punto de vista geológico, con un adolescente: “nosotros estamos viviendo en un país que tiene la energía, desde el punto de vista geológico, de un adolescente, es joven, es muy joven, tiene pocos millones de años y todavía está creciendo, o sea, la manifestación de sismos, de erupciones volcánicas, de que tengamos montañas altas es esa manifestación de un continente que está creciendo, tiene la energía de un adolescente”.Por más de 20 años, la doctora Calvache dirigió el área de geoamenazas en Colombia. En su labor, advirtió sobre el peligro de volcanes mucho más explosivos que el Ruiz o el Galeras, como el Machín, cerca de Ibagué. La última erupción del Machín fue hace unos 800 años, pero lo que podría generar no tiene precedentes, “nos imaginamos las consecuencias".La historia de Armero, y el trabajo de los científicos que hoy vigilan incansablemente los volcanes, es la base para construir un futuro mejor. Aunque sigue siendo imposible predecir una erupción, sí es posible evitar que la historia de hace 40 años se repita.
Omaira Sánchez tenía 13 años cuando fue sorprendida junto a su familia por la avalancha de Armero, en Tolima, hace 40 años. La niña, enterrada casi hasta el cuello entre el lodo y los escombros, se convirtió en símbolo de la tragedia del pueblo, en cuyas ruinas sobresale una escultura suya, rodeada de centenares de placas de agradecimiento y transformada en objeto de culto popular.El país y el mundo vieron con dolor cómo socorristas y sobrevivientes trabajando con las uñas, porque no había otros medios, trataban de rescatar a personas que habían quedado atrapadas, la mayoría de ellas irreconocibles por la hinchazón causada por el lodo tostado por el sol que hasta les desdibujaba la forma humana.Entre esas personas que quedaron vivas a pesar de haber sido sepultadas por la avalancha estaba Omaira, una niña de ojos negros y cabello corto ensortijado cuya vida se extinguió lentamente ante la mirada del mundo.Leonardo Hernández, coordinador de emergencias para América Latina de la Organización Panamericana de la Salud, fue uno de los rescatistas que intentó salvar a la menor de edad y el último en verla con vida.En su diálogo con Noticias Caracol en vivo recordó cómo veía desde el helicóptero “esa cantidad de gente en el lodo, pidiendo auxilio”, reconociendo que “no teníamos idea de la magnitud del evento hasta llegar al sitio”. (Lea también: Duro relato de hombre que perdió a su esposa en Armero: "Estábamos peleados, no pude salvarla")(Síganos en Google Discover y conéctese con las noticias más importantes de Colombia y el mundo)Omaira Sánchez estaba bajo unas latasLeonardo contó que fue un día después de haber llegado a Amero que “la Fuerza Aérea escuchó que alguien golpeaba unas latas de zinc y bajo de esas latas estaba Omaira”.Ella “estaba en sitio inundado hasta el pecho, atrapada en sus extremidades a las cuales ni siquiera lográbamos tener acceso porque había objetos de construcción aprisionándola y además de eso, cadáveres y lodo que no nos permitía acceder a sus miembros inferiores. La niña estaba absolutamente consciente, además tenía una inteligencia emocional impresionante que inmediatamente nos conectó”.Narró que Omaira Sánchez “no sentía sus piernas, nosotros le colocamos una viga donde ella apoyaba las manos, pero el lodo y el agua le daba en ocasiones al nivel de los hombros. Nos metimos al lodo para tratar de remover los cadáveres y escombros que la estaban aprisionando, pero eran demasiados y no había puntos de apoyo, estábamos solo con caminos de costales de café y latas de zinc como haciendo un puente para llegar al sitio. Imagínense un patio que es un cuadrado y se ha roto, y ella está dentro de esa estructura y esa estructura la aprisiona y queda en el lodo desde la cintura para abajo, y el lodo empieza a subir”.Sostuvo que “no teníamos cómo evacuar todo el líquido de ese sitio y tener acceso visual a los objetos, tratamos de amarrarlos con helicópteros para jalarlos, a ella misma, pero le hubiéramos hecho daño”.No obstante, afirmó que siempre tuvieron la esperanza de rescatarla con vida, “nos fuimos rotando para no dejarla sola y hacíamos otros rescates y volvíamos y en la noche estábamos permanentemente con ella”.“Lo más llamativo era su actitud ante la vida y su comprensión de la dificultad que teníamos para rescatarla por las dificultades del terreno y nos decía ‘vayan y saquen otros que está más fácil’, porque se escuchaban los gritos de las personas pidiendo auxilio y ella misma decía ‘saquen a los que está más fácil y luego vienen por mí’”.¿Cómo murió Omaira Sánchez?"Mamá, si me escuchas, yo creo que sí, reza para que yo pueda caminar y esta gente me ayude... Mami, te quiere mucho mi papi, mi hermano y yo... Adiós, madre", fueron las conmovedoras palabras con las que se despidió a través de la televisión la niña de 13 años.El sábado 16 de noviembre, tras permanecer más de 60 horas entre el lodo, Omaira “colapsó. Ella empezó a tener problemas, seguramente por aplastamiento de sus miembros y el daño muscular que tenía, y el daño muscular que tenía estaba matizándose”, relató el rescatista Hernández.Entonces, admitió el socorrista, se dieron cuenta “de que era casi imposible sacarla con lo que teníamos hace 40 años. (…) Sin embargo guardábamos la esperanza de ganar tiempo. Ella hace un paro cardiaco, tratamos de reanimarla, pero desafortunadamente no sale de la reanimación y decidimos no continuar”.Ese sábado, contó, tuvieron que seguir con sus labores porque había amenazas de nuevas avalanchas, otros pacientes atrapados que tenían que tratar de sacar y que pudieron rescatar. (Lea también: Emotivo reencuentro: médico abrazó a niña que trajo al mundo en medio de tragedia de Armero)Omaira Sánchez “era un ser especial”“Armero nos cambió la vida a muchos”, dijo Leonardo Hernández, quien después de la tragedia abandonó la veterinaria y estudió medicina.Asimismo, describió a Omaira Sánchez como una niña llena de “generosidad, un ser lindo. No es por halagar al que se fue, pero realmente era diferente y muchos periodistas fueron testigos de eso. Era un ser especial, nos decía que fuéramos a descansar, pedía alguna galleta para comer, no dejó de ser quien era en medio de esas circunstancias y con una capacidad impresionante de entender ese entorno y su realidad”.La niña fue “un gran ejemplo del corazón y del tesón de la gente de Armero”, finalizó.Según testigos, el cuerpo de Omaira, con autorización de su madre, que sobrevivió a la tragedia de Amero, fue cubierto con escombros y cuando el lodo se solidificó, su tumba se convirtió en una especie de santuario y lugar de visitación de quienes van a las ruinas.En el lugar, además de la escultura, una cruz parcialmente tapada por las placas de granito, flores, fotografías y juguetes, y una lápida decorada con pinturas de ángeles recuerdan que Omaira nació el 28 de agosto de 1972 y murió el 16 de noviembre de 1985.NOTICIAS CARACOL*CON INFORMACIÓN DE AGENCIA EFE
Colombia continúa conmemorando los 40 años de la tragedia de Armero, un pueblo que en cuestión de minutos desapareció del mapa y quedó enterrado entre lodo y cenizas tras una avalancha provocada por la erupción del volcán Nevado del Ruiz en la noche del 13 de noviembre de 1985. Miles son las historias que se han contado y cuatro décadas después el corazón de los armeritas que vivieron el terror del peor desastre natural de la historia al país continúa apegado al recuerdo.(Síganos en Google Discover y conéctese con las noticias de Colombia y el mundo)Una de esas trágicas historias es la de Jesús Otálora, un hombre que narró cómo ese trágico día estaba peleado con su esposa, quien murió en medio del desastre, y no la pudo despedir.Jesús narró en Noticias Caracol que “hace 40 años, cuando llegué yo a las 7:00 de la noche, iba para el teatro Simón Bolívar a cine. Me encontré con mi hija y me encontré con mi esposa. Desafortunadamente estaba peleado con mi esposa. Cogí a mi niña, la alcé, la dormí, me fui para el teatro y salí a las 9:30 de la noche, cuando ya había azufre, cuando ya había ceniza, cuando había una mancha negra en el cielo que nos cubría”.Jesús agregó que “en las horas de la noche cuando se presentó esto yo me acosté a dormir con mi madre porque estaba peleado con mi mujer. Entonces, no pude salvarla a ella. Yo me fui para la casa fue cuando a las 11:30 ya había explotado el volcán y ya en ese momento nosotros estábamos preparados para la muerte sin saber cómo nos podíamos defender”.También perdió a su hija en la tragedia de ArmeoAdemás de perder a su esposa, Jesús contó que aquel fatídico día también desapareció su hija de 4 años. “Este es el momento en que yo no sé si quedó viva, si quedó muerta, y estamos en esa incógnita en todo el Tolima, sobre todo las madres y los padres de los niños desaparecidos”.Jesús finalizó diciendo que “los niños se desaparecieron y no entendemos cuál fue la razón. De pronto fue la desobediencia de un desorden que no tuvieron en cuenta. Entonces, hay muchos niños desaparecidos que están vivos, que fueron a parar a otros países y estamos en esa búsqueda. Eso es muy importante”.ICBF anuncia apertura del "libro rojo", que contiene información sobre niños desaparecidos en ArmeroSon más de 500 los niños y niñas que desaparecieron en Armero el día de la tragedia. Muchos fueron dados en adopción de forma irregular. 40 años después, cientos de padres continúan exigiendo respuestas sobre la suerte de los suyos.Y es que, en medio de los actos simbólicos, se produjo un anuncio esperado hace mucho tiempo y tiene que ver con el famoso “libro rojo”, que contiene información de los niños y niñas perdidos en Armero. “El Instituto Colombiano de Bienestar Familiar abre el libro rojo, que es esa pieza histórica en donde están consignados los registros de los niños y niñas que fueron recibidos por el Instituto Colombiano hace 40 años”, mencionó Adriana Velásquez, subdirectora general del ICBF. Este anuncio se convirtió en un bálsamo para los padres de los desaparecidos.CAMILO ROJAS, PERIODISTA NOTICIAS CARACOLX: RojasCamoCorreo: wcrojasb@caracoltv.com.coInstagram: Milografias
El 13 de noviembre de 1985, Armero quedó sepultado bajo toneladas de lodo tras la erupción del volcán Nevado del Ruiz. Más de 20 mil personas perdieron la vida en una de las peores tragedias naturales de Colombia, pero, en medio del horror y la devastación, una historia de vida logró abrirse paso: el nacimiento de una bebé en el corazón de la tragedia.>>> Los Informantes: La hija de la avalancha, las puntadas de Andrea Petro y una reina de la batataConsuelo Rodríguez fue aquella bebé que llegó al mundo entre el lodo, gracias a la rápida ayuda del entonces joven médico Rodrigo Meléndez. Casi cuatro décadas después, en un emotivo encuentro logrado por el programa Los Informantes, ambos se vieron y rememoraron aquel milagroso momento que los unirá para la eternidad.La historia del doctor Rodrigo MeléndezEl doctor Rodrigo Meléndez es una rareza en casi todos los aspectos de la vida. Desde su vida privada, con 5 matrimonios a cuestas, hasta su especialidad, pues dice que es ‘callejólogo’, en sus palabras: el médico que atiende los invisibles, los enfermos de la calle; del Bronx, de 5 huecos, de Idipron, entre otras.“Pues yo me siento muy bien. Las enfermedades que yo tengo han sido bendiciones, me han enseñado mucho más sobre la vida, mucho más de lo que he aprendido a través de mi carrera (…) Infortunadamente, digo, al comienzo tuve un polio, que me afectó 2 extremidades. Luego, tuve otra enfermedad llamada esclerosis lateral amiotrófica. Ha tratado esa enfermedad de llevarme a una silla de ruedas, pero he luchado y no me voy a dejar. Y, por último, los signos del zodiaco me persiguen y aparecen 2 situaciones de cáncer, pero que estamos también luchando con ellas”, comenta el doctor.>>> Habla Andrea Petro, hija del presidente: “Él dirige al país a través de Twitter, déjenlo”Pese a sus limitaciones, Rodrigo Meléndez entró a la Universidad del Rosario a estudiar Medicina y se graduó con honores.“Yo quería ser en un momento dado ginecólogo y obstetra y, durante el tiempo de estudiante, se fundó el Hospital La Victoria, entonces con mis compañeros nos repartíamos. Yo era el que atendía todos los partos y recibía todos los chiquitines y a ellos les fascinaba suturar. Era mucho más fácil con mis manos recibir los chiquitines, entonces yo era como la partera”, recordó en Los Informantes.En la madrugada del 14 de noviembre de 1985, Yamid Amat -el decano de los periodistas- con su gran olfato, anunció que Armero había desaparecido del mapa.>>> Un amor a prueba de todo: pareja enfrentó sus adicciones y las superó para ayudar a otrosTras la trágica noticia, el joven médico Rodrigo Meléndez partió hacia el departamento de Tolima para complementar el equipo de atención de la emergencia.Llegó hacia las 5:40 a.m. y “uno sentía que estaba ante El Desierto del Sahara. Había una desolación total. Y lo que uno alcanzaba a ver: cantidades de personas implorando ayuda”.En medio de un caos absoluto, sin recursos ni tecnología, el doctor y otros rescatistas intentaron hacer lo que podían, pero el dolor y la muerte los desbordaron. Sin embargo, se encontraron con una sorpresa.Mientras el mundo se derrumbaba a su alrededor, una vida estaba abriéndose paso entre el lodazal: una mujer estaba a punto de dar a luz.“Se quejaba mucho de sus dolores de parto. Me dijo que era, creo que el quinto o el sexto, no recuerdo bien. Entonces dije: 'esto va a ser muy rápido'. Le dije a 2 de las chicas que estaban conmigo como socorristas que tratáramos de armar un cambuche. Le rompí fuente y fue rápido el parto, salió la chiquita. Salió bien, afortunadamente, pero cuando la tuve en mis manos dije: “Dios, Rodrigo, ¿cómo le vamos a ligar el cordón umbilical?”. Y fue cuando dije, ‘no hay de más, los cordones de mis zapatos’”, así, como si tratara de una historia sacada de un libro, fue como llegó a la vida Consuelo Rodríguez.>>> Así es la inspiradora historia de hermanos siameses: "La discapacidad no nos impide ser felices"“Fue una esperanza muy grande ver que en medio de la muerte renacía la vida”, relata el doctor sin titubear, pues nunca, en su larga vida ejerciendo la Medicina, ha olvidado a Consuelo, ese parto que lo marcó.Así fue el reencuentroEn un estudio de Caracol Televisión, el doctor relató los detalles de ese inolvidable parto. “Saliste completica, pero comienza Cristo a padecer: ‘¿cómo voy a ligarle yo el cordón umbilical?’”, recordó, explicando cómo se ayudó con los cordones de sus zapatos. La placenta, agregó, fue enterrada en Armero, en un acto simbólico de esperanza en medio del caos.El reencuentro estuvo marcado por abrazos y lágrimas, en el año 2024, 39 años después de un milagro en medio de las ruinas causadas por la avalancha en Armero.
La disciplina de alto rendimiento no espera por el cemento pulido ni el equipamiento de última generación. En Armero Guayabal, donde la historia trágica convive con un futuro prometedor, el espíritu deportivo se mantiene firme, incluso 40 años después de la tragedia que vivió el municipio tras la erupción del volcán del Nevado del Ruiz. Allí, la cancha de baloncesto del Parque Temático Omaira Sánchez hace las veces de gimnasio. Los jóvenes, herederos de una rica dinastía de pesistas, desafían la adversidad al trabajar con barras de acero viejas y discos reventados.(Síganos en Google Discover y conéctese con las noticias más importantes de Colombia y el mundo)El entrenador, Nicolás Rojas, describe la logística diaria de un entrenamiento que exige más que solo esfuerzo físico: "Es un poco complicado que ellos tengan que llegar media hora antes a sacar la implementación, discos, plataformas, barras, armar, organizar para cambiarse y empezar su entrenamiento". Armero fue la cuna de campeones en levantamiento de pesasEste municipio fue históricamente cuna de grandes deportistas, especialmente en levantamiento de pesas o alterofilia, logrando extensas medallerías y reconocimientos antes de 1985. Hoy, la juventud rinde tributo a aquellos campeones del ayer. Ender Fabián Suárez Solano es una prueba viva de este legado. Es campeón suramericano en la categoría Sub-15 y es prácticamente invencible en los nacionales, formando parte de la selección nacional. Como muchos, Ender persigue el sueño olímpico con una mentalidad de campeón que no se conforma con seguir los pasos de otros: "Uno no tiene que decir quiero ser como él, uno tiene que decir: 'Quiero ser mejor que él, tener una perspectiva más alta, alcanzar mejores logros, siempre uno estar en lo alto' ". Sobre sus objetivos, el joven pesista no titubea: "¿Mis metas? Tener una medalla olímpica". Asegura que se prepara "todos los días, metiéndole fuerte al entrenamiento para poder alcanzar las metas".Emily Juliana Amaya, quien ha sido campeona nacional en la categoría Sub-15 cuatro años seguidos, siente que sus logros merecen ser reconocidos con infraestructura adecuada. Emily pide mejores condiciones para quienes vienen detrás: "Que nos dieran un escenario super grande, super bonito, un espacio muy estable para nosotros y para los niños que vengan a entrenar y que haya implementación para que no tengamos que correr como lo estamos haciendo ahorita".Helí, el hombre tras el éxito deportivo de ArmeroEl club donde entrenan estos jóvenes lleva el nombre de Jesús Helí Oviedo, un hombre que elevó el deporte y convirtió a Armero en la "meca de los deportistas". En el momento de la tragedia, Helí ya había formado a 28 campeones nacionales. Él es una inspiración fundamental para los jóvenes.Helí Oviedo, quien afirma que se considera "el papá de mucha gente", algo que lo llena de mucha satisfacción, recuerda con nostalgia la época dorada, destacando cómo la alterofilia era el punto de mira de todos los otros deportes. Recuerda que, en 1985, Armero estaba deportivamente organizado y contaba con recursos que hoy son un sueño."En 1985 estábamos completamente organizados deportivamente, teníamos el mejor coliseo, teníamos cancha de básquetbol para los calentamientos, teníamos cancha de microfútbol, una piscina de aguas medicinales, un bosque a nuestro alrededor, teníamos un paraíso", rememora.Del hierro a la danza: sanar a través del movimientoLa fuerza de los jóvenes de Armero Guayabal no reside solo en la musculatura de sus pesistas. También se manifiesta en la danza, gracias a los niños del Colectivo Calina Cumbay, quienes usan el lenguaje del cuerpo para contar la historia de su pueblo.Yira Ñuste, directora del colectivo, explica que el arte es una herramienta poderosa para manejar la memoria: "Estamos tratando de contar la historia de una forma que no duela, para los niños la danza es diversión, el teatro es diversión, el circo es diversión, pero cuando permitimos contar la historia y llevarla a través del movimiento de la danza, que es una expresión corporal muy bonita, los niños dibujan con sus manos, con sus piernas, lo que es el volcán".La danza revive la fuerza de Cumanday —nombre ancestral del volcán— y representa esos momentos, como la "Venus de lodo". Los integrantes del colectivo cultural demuestran una madurez profunda al reflexionar sobre el pasado de su tierra. "Me parece que es una historia muy nueva y a la vez vieja. Es un hecho de amor para ellos y para toda la gente que murió", dijo Antonela Paez Trujillo, miembro del colectivo.Isabella Aguirre Mahecha, por su parte, le ofrece consuelo a su abuela, enfrentando el dolor con la realidad del presente: "Yo le digo abuela: 'No te sientas triste porque gracias a Dios ustedes siguen vivos, tenemos una casa, está mi papá, mis tíos, yo y estamos bien ' ".Estos jóvenes están dando lecciones de madurez, conscientes de que sus padres y abuelos llevan un dolor profundo, pero tienen claro que son depositarios de un gran legado y no están dispuestos a dejar que se pierda.*Este texto fue realizado con colaboración de un asistente de IA y editado por un periodista que utilizó las fuentes idóneas y verificó en su totalidad los datos.NOTICIAS CARACOL
Maryuri Trujillo, una de las periodistas de Noticias Caracol y oriunda de Líbano, Tolima, recordó cómo su profesor Fernando Gallego advirtió sobre la tragedia de Armero antes de que ocurriera. Desde altos cargos le ordenaron al maestro callarse para no generar pánico, pero él seguía intentado avisar con la esperanza de salvar cientos de vidas.La reportera lo conoció en el Colegio Claret, un centro estudiantil católico en el que Gallego vivió durante 10 años y desarrolló su vida docente. Ella cursaba sexto grado y su profesor de ciencias llegaba siempre al salón para hablarles del volcán Nevado del Ruiz y de las medidas de prevención que debían tener por si se llegaba a presentar una erupción o deshielo.(Síganos en Google Discover y conéctese con las noticias más importantes de Colombia y el mundo)“Le digo aquí muy modestamente, sabía lo que iba a suceder, pero desafortunadamente no me quisieron escuchar”, decía en vida el maestro Gallego.“Nadie le creyó. Lo trataban que él estaba como chiflis”Uno de sus mejores amigos, Antonio Escobar, con quien vivió en una habitación del colegio, dijo que el docente “fue un hombre muy inquieto. Entonces, él sabía de biología, sabía de ciencias sociales y del volcán Nevado del Ruiz, él siempre tuvo mucha inquietud y e investigó. Él fue no sé cuántas veces, muchísimas veces fue hasta el volcán a hacer sus miradas, sus observaciones, y todo eso lo contaba a sus estudiantes, a nosotros, sus compañeros de trabajo aquí en el colegio y a todo el que se le diera la oportunidad de escucharlo”.El profesor Édgar Hernández también recordó la obsesión de Gallego con el volcán Nevado del Ruiz, por lo que “no le creíamos. Nadie le creyó. Lo trataban que él estaba como chiflis. El profesor, aunque fue un excelente filósofo, de pronto uno en esa época qué iba a imaginarse que iba a suceder eso, ¡nunca!”.Las advertencias de GallegoPara el profesor cualquier sitio se podía convertir en aula. En la casa de Maryuri fue recibido muchas veces en sus rondas pedagógicas de prevención del riesgo. Ya en ese momento las autoridades lo consideraban un loco que solo quería desatar el pánico.“Él llegaba a una a una vivienda, por ejemplo, en tu casa, y él buscaba algún objeto para poder explicar sobre la situación del Nevado. Pero a las casas que íbamos clandestinos y de noche, incluso él hasta disfrazado, era de una familia de mucha confianza para que no fueran a delatar al profesor, a llamar a la policía y que lo llevara”, reveló el ingeniero forestal Álvaro Arango, que en cinco oportunidades lo acompañó en sus investigaciones hasta el volcán.“Él lo mostraba de tal forma que al hacer el calentamiento, porque el volcán se taponó, los conductos internos se llaman galerías, esas galerías se taponaron como una olla pitadora a presión que se tapó y empezó a hervir adentro a unas temperaturas altísimas. Claro, el calor de esto empezó a fracturar la parte nororiental del Nevado en un casquete sobre ese cañón de Lagunilla y del azufrado”, detalló.Gracias a ese trabajo clandestino de prevención, en muchas casas, como la de la reportera, estuvieron preparados para la emergencia que enfrentaron, como lo cuenta Dabeiba Duque, madre de la periodista.“Él nos visitó en la casa y me preguntó dónde quedaba ubicada la alberca. Yo me desplacé con él al sitio y me dijo ‘debe techarla porque el agua la van a suspender y como va a caer ceniza, arena, piroclastos, entonces el agua se va a contaminar. Por eso debe techarla para que puedan utilizarla durante todo el tiempo que la van a suspender’. De igual manera nos enseñó a elaborar los tapabocas con vinagre”, relató la señora Dabeiba.Sin embargo, esta familia perdió a cinco seres queridos en Armero.Las charlas de prevención de Gallego se convirtieron en clandestinas porque el 12 de septiembre de 1985, el alcalde de la época le exigió que se abstuviera de realizar conferencias informativas. (Lea también: ¿Cómo era Armero antes de la tragedia de 1985? Vea la reconstrucción virtual del municipio)Así lo contó Antonio Escobar: “Le dije, ‘¿qué le pasa, muchacho?’. Me dice ‘es que me mandaron a callar’, fueron los términos que recuerdo perfectamente. ‘¿Y callar de qué?’, yo como que no entendía qué era lo que pasaba. Y entonces sacó la carta y me la mostró. Yo la leí y efectivamente venía firmada por el alcalde de la época, el doctor Alberto Toro Nieto, donde decía que se le conminaba a no seguir haciendo charlas, o conversaciones o conferencias sobre la situación del Nevado del Ruiz porque eso estaba sembrando pánico en la población”.Dos meses después de haberlo mandado a callar, el volcán hizo erupción y ocurrió exactamente lo que Gallego advirtió mil veces.“Yo tengo un mea culpa porque es que yo soy de Armero y allá en Armero perdí 14 miembros de mi familia. Entonces si con esa posibilidad de advertencia previa que muchísimas veces nos hizo aquí en el Líbano como en Armero, y yo digo no le paramos bolas. Efectivamente, yo debí haberle hecho unas advertencias muy serias a mi familia para por lo menos salvarlos”, sostuvo Escobar. (Lea también: El 'milagro' de la tragedia de Armero: la historia no contada de la bebé que nació en el lodo)Maryuri recordó a “Galleguito” como uno de esos “docentes que lo marcan a uno para siempre”.Édgar Hernández comentó que él era “un gran hombre, era un profesor sobrado. Era una inteligencia prodigiosa”.Escobar lo describió como un hombre “polifacético y de todo sabía un poco, o no un poco, sabía muchísimo de muchas cosas”.Álvaro Arango contó que “el hombre siempre me decía ‘hay que observar la naturaleza que ella nos habla. Ella nos dice qué tiene, qué siente y qué quiere y cómo debemos de cuidarla’”.El profesor Gallego, que murió a los 66 años, nunca pudo superar el dolor por la tragedia de Armero. Su legado es la prevención del riesgo, la misma que se volvió política pública después de la hecatombe. Dictó una cátedra brillante, pero lamentablemente nadie lo escuchó.NOTICIAS CARACOL
39 años después de la tragedia de Armero, ocasionada por la erupción del volcán Nevado del Ruiz, el médico Rodrigo Meléndez y Consuelo Rodríguez, la bebé que ayudó a nacer tras ese fatídico 13 de noviembre de 1985, se volvieron a ver y el programa Los Informantes registró el reencuentro que fue sellado con un emotivo abrazo de agradecimiento mutuo.>>> Descubra la travesía de familia que sacó a sus hijos del colegio para recorrer ColombiaEl milagro del reencuentroAd portas de un aniversario más de la tragedia de Armero, el programa Los Informantes logró lo impensado: reunir al médico y la paciente que vio nacer entre el barro y el dolor. En un estudio de Caracol Televisión, después de la emoción y los abrazos, el doctor le contó a Consuelo los detalles del parto.“Saliste completica, pero comienza Cristo a padecer: ‘cómo voy a ligarle yo el cordón umbilical’ (...) Yo corté el cordón y con los de mis zapatos amarré. Se mochó con una navaja que tenían ahí, salió la placenta y luego pidieron que esa placenta se enterrara ahí mismo y esa placenta la enterramos ahí, para que quedara en la tierra, en Armero, donde era”, le contó el doctor a Consuelo, reafirmándole la historia que su mamá le narró por años.El ‘milagro de Armero’ confesó ante las cámaras de Los Informantes cuando se enteró que la estaban buscando para la entrevista tuvo muchos nervios, entre otras, porque su vida no ha sido. >>> Del otro lado del jardín: la historia real del escritor paisa que ayudó a su madre a morirMe dicen: “‘Consuelo, mire que la están buscando’. Y yo: ‘¿yo qué hice?’ o sea, yo me asusté porque yo no le he hecho nada a nadie”, contó.¿Qué pasó el día de su nacimiento?Es la última de 11 hijos y muchas veces le escuchó a su mamá contar lo que vivió esa madrugada del 14 de noviembre del 85. “Lo que hizo mi mamá fue coger a mis hermanos, ella embarazada de mí, salir a una loma. A mi mamá le faltaban como unos metros para llegar a la loma, pero no alcanzó”, comentó Consuelo sobre lo que le decía su mamá. Reveló, entre otras y con risas, que el nombre que escogieron el doctor y su progenitora para ponerle no le gustaba mucho.“Yo le decía: ‘ay, Consuelo no, mami, no me gusta ese nombre. Yo, cuando tenga mi mayoría de edad, me lo voy a cambiar”, pero luego pensó “no voy a ponerme a gastar plata”, entonces se quedó con ese nombre y la mayoría la conocen así o también como la “avalanchera”, la hija de la avalancha.En su relato dejó claro que, aunque su mamá, que murió a los 78 años en noviembre de 2020, nunca supo el nombre del doctor, recordaba que era “buen mozo”.>>> Un amor a prueba de todo: pareja enfrentó sus adicciones y las superó para ayudar a otrosConsuelo tuvo 4 hijos, uno murió en un lío de pandillas y ella se guerrea la vida en Bogotá.La hija del volcán y el médico callejero, un encuentro que les da vida a los dos. El azar los abrazó 39 años después.La historia del doctor Rodrigo MeléndezEl doctor Rodrigo Meléndez es una rareza en casi todos los aspectos de la vida. Desde su vida privada, con 5 matrimonios a cuestas, hasta su especialidad, pues dice que es ‘callejólogo’, es decir, el médico que atiende los invisibles, los enfermos de la calle; del Bronx, de 5 huecos, de Idipron, entre otras. De pequeño tuvo polio, luego esclerosis lateral amiotrófica y ahora batalla contra dos cánceres.El doctor Meléndez publicará pronto un libro sobre su vida, obra y, para algunos, milagros. Se llamará Dulce venganza, por la lucha que lleva contra el cáncer.El abrazo de gratitud de Consuelo fue para Rodrigo la emoción del deber cumplido.“Fue una esperanza muy grande ver que en medio de la muerte renacía la vida”, subrayó el médico sobre lo ocurrido en medio de la tragedia que enlutó a Colombia.
En una entrevista profunda y reveladora con el subdirector de Noticias Caracol, Alberto Medina, el reconocido escritor y periodista Germán Santamaría compartió testimonios impactantes sobre su cubrimiento de dos de los eventos más trágicos de la historia reciente de Colombia: la toma y retoma del Palacio de Justicia y la avalancha del volcán Nevado del Ruiz que hizo desaparecer a Armero, municipio del Tolima. Santamaría, cuyos relatos se publicaron originalmente en el periódico El Tiempo y son hoy parte fundamental de la memoria de la nación, describió cómo la inmensidad de la tragedia de Armero opacó el escándalo político del Palacio.El escritor y periodista relató que estuvo cubriendo el Palacio de Justicia, cerca de la Plaza de Bolívar, cuando comenzó el tiroteo ese 6 de noviembre de 1985. Apenas una semana después, el 13 de noviembre, fue enviado a cubrir la tragedia de Armero. Santamaría señaló la dimensión política del desastre, e indicó que "la avalancha de Armero sepultó lo del Palacio de justicia, el escándalo, el juicio político", siguiendo el patrón colombiano de que "una tragedia tapa la otra". Santamaría, oriundo de Líbano, Tolima -a solo 40 minutos de Armero-, conocía muy bien la llamada "ciudad blanca" de Colombia por su bonanza algodonera, y recordaba sus calles, su iglesia y el cine sin techo donde vio por primera vez una película. Lo que vio cuando llegó a ArmeroSantamaría y el fotógrafo Jorge Parga, quien recientemente murió, llegaron a Armero a las 6:40 de la mañana del 14 de noviembre en un helicóptero contratado por El Tiempo. Con su conocimiento del área, guio al piloto. En la entrevista relató que, al sobrevolar la zona, tuvo la primera y devastadora impresión: "Yo dije, 'Uy, Armero desapareció'. Yo inmediatamente entendí la magnitud porque yo conocía al pueblo perfectamente". Encontraron un lugar para aterrizar en la terraza del hospital, que era un tercer piso y había quedado por fuera de la avalancha de lodo que lo cubrió todo. El techo apenas se asomaba a la superficie, contó.Al abrirse la puerta del helicóptero, sintió un frío extraño en lo que era normalmente un pueblo muy caliente. La imagen inicial fue de horror: "Comienza la gente a salir del lodo desnuda y levantaban las manos como zombies; gente desnuda, gente herida, sangrando y gritando y pidiendo auxilio", relató Santamaría en esta entrevista con Noticias Caracol. La reacción de los periodistas, siguió, fue instintivamente humana, priorizando el rescate: "Yo perdí la dimensión del periodismo y de eso de "no vayas a preguntarles a ellos pues qué les pasó ni qué pasó aquí", sino que comenzamos a subir gente al helicóptero".El título de su primera crónica, según recordó Alberto Medina en la entrevista, fue "Armero ya no existe". En ella Santamaría describía la escena desde la terraza del hospital: "Veo un inmenso playón de arena, una superficie limpia, todo como una gigantesca rampa pavimentada. Ahí a mis pies yacen 15.000 personas muertas, sepultadas, enterradas para siempre". Una de las metáforas más poéticas y trágicas que Santamaría utilizó para describir la ruina del lugar, citada durante la conversación, dice: "Armero er un pueblo blanco como para que le cantara Joan Manuel Serrata. Hoy es apenas un horizonte de escombros cubierto de lodo, piedras y azufre".Cuando conoció a Omayra SánchezSantamaría estuvo en Armero durante cuatro días y continuó visitando la zona durante casi un año. El episodio que marcó su vida y cobertura, contó, fue el encuentro con Omayra Sánchez, la niña de 12 años que estuvo prisionera en el lodo y cuyo rostro se convirtió en el más conocido de la tragedia. Omayra estuvo atrapada desde el miércoles por la noche hasta el sábado a las 10 a.m., casi tres días. Descubierta el viernes por la tarde, estaba aprisionada de la cintura para abajo por rocas y ladrillos, pisando el cadáver de su tía y posiblemente el de su padre. Los intentos de rescate fueron inútiles; el periodista explicó que sacar el agua del tremedal de kilómetros era como "sacar el agua del mar".En medio de su sufrimiento, Omayra mostró una valentía y dignidad inquebrantables, cantando incluso unas seis horas antes de morir. Germán Santamaría compartió una frase de la niña que conmovió al mundo: "Voy a perder el año porque ayer y hoy fallé a la escuela".El periodista afirmó que, tras haber cubierto conflictos y desastres como el terremoto de México de 1985 y la guerra en Beirut, nunca vio a alguien morir "tan valientemente, con dignidad y cantando".El sábado por la mañana, al regresar con una motobomba, la niña entró en crisis. Un médico y un policía, abrumados por la situación, pidieron al periodista tomar una decisión sobre la vida de Omayra. Santamaría se negó tajantemente: "Yo no puedo decidir sobre la vida, la muerte de esa niña. Yo no. No me echen a mí esa responsabilidad, yo no puedo decidir sobre eso".Cuando Omayra finalmente murió, Santamaría tomó la decisión final sobre su cuerpo, en lo que considera la única decisión que tomó en toda la tragedia. Él les dijo: "Ella luchó por su vida aquí. Ella aquí batalló, aquí vivió y aquí murió. Dejémosla ahí". Al ser soltada, la niña se hundió y "se hizo un remolino como en el agua". En ese momento, Santamaría se abrazó a Carlos Caicedo, un colega fotógrafo, y lloraron juntos.Santamaría confesó que la experiencia lo hizo sentirse "más viejo, pero más sabio", envejeciendo 10 años en el proceso. La tragedia, dijo, fue tan impactante que lo llevó a cuestionar profundamente la vida y las vanidades. El periodista concluyó con una reflexión sobre el verdadero significado del horror, que él mismo escribió en sus crónicas: "Yo creía que conocía el horror. Pensaba que bastaba con ver parir una mujer bajo un bombardeo en Beirut o cinco niños aplastados en Popayán o una mujer sollozando frente a los cadáveres de sus siete hijos durante el terremoto en México. Pero no, el horror lo conocimos en Armero Tolima".Tras presenciar Armero, escribió, tuvo la sensación de odiar a Dios, al Gobierno y a sí mismo, y querer asesinar a quienes estaban vivos y sanos y simplemente se rieron o bailaron ese fin de semana. Como periodista, afirmó que, después de los médicos, son los profesionales que más ven morir gente en directo.NOTICIAS CARACOL
Se conocen nuevos detalles del caso del patrullero de la Policía Metropolitana de Bogotá que está siendo investigado como el presunto responsable del homicidio de un ciudadano venezolano en la localidad de Los Mártires, centro de la ciudad de Bogotá. La víctima fue identificada como Carlos Mora y la Fiscalía busca establecer cómo ocurrieron los hechos.(Síganos en Google Discover y conéctese con las noticias más importantes de Colombia y el mundo)Imágenes conocidas por Noticias Caracol muestran los momentos previos a la tragedia. En un video de cámaras de seguridad se muestra al uniformado, quien, según información oficial, se encontraba de turno llegando a la vivienda de Carlos Mora. En el lugar compartieron por varios minutos junto a otras personas.Justamente, la tarea de las autoridades es establecer qué ocurrió en los segundos finales del encuentro entre el policía y el ciudadano asesinado. El material en video hace parte de las pruebas con las que se busca establecer cómo y por qué el patrullero, al parecer, desenfundó su arma de dotación y en qué circunstancias se produjo el disparo.Carlos Mora sufrió un disparo en el abdomen, según FiscalíaDe acuerdo con información proporcionada por fuentes de la Fiscalía General de la Nación, Carlos Mora sufrió una herida con arma de fuego a la altura del abdomen. Aunque fue trasladado a un centro asistencial, el hombre terminó perdiendo la vida.Información oficial indicó que el patrullero hacía parte del servicio de seguridad del antiguo comando de la Policía, ubicado sobre la avenida Caracas con calle sexta, a solo dos cuadras del lugar donde ocurrieron los hechos.En cuanto al uniformado, se conoció que al momento de lo sucedido él se encontraba en turno de vigilancia.En entrevistas realizadas por los investigadores a personas cercanas a la víctima, se reveló que el uniformado y el hombre asesinado era conocidos desde tiempo atrás y que de manera ocasional se reunían para conversar y compartir.Él era Carlos Mora, ciudadano víctima de homicidio en BogotáEn el barrio, Carlos es recordado por su carisma. Tras migrar de su país natal, Venezuela, se comenzó a dedicar a la venta de alimentos y, según sus allegados, trabajaba para reunir el dinero con el que esperaba abrir un negocio.La Policía Metropolitana de Bogotá se pronunció frente a lo sucedido e informó que tras conocer el caso se activaron los protocolos pertinentes y el patrullero fue presentado ante las autoridades competentes para que se determine su eventual responsabilidad en los hechos.Mientras avanzan las audiencias correspondientes, el uniformado de la Policía involucrado en estos hechos permanece a disposición de las autoridades judiciales.CAMILO ROJAS, PERIODISTA NOTICIAS CARACOLX: RojasCamoCorreo: wcrojasb@caracoltv.com.coInstagram: Milografias
Noticia en desarrollo.
Brasil consiguió el lunes una agónica clasificación a octavos de final del Mundial 2026 al vencer de atrás 2-1 a Japón con un gol en el descuento de Gabriel Martinelli (90+5').Japón había madrugado a Brasil con tanto de Kaishu Sano a los 29 minutos, pero Casemiro igualo a los 56' y el extremo del Arsenal le dio la victoria a la Canarinha en los instantes finales de un partido intenso jugado en el estadio techado de Houston (Texas).Los pentacampeones mundiales esperan ahora en octavos de final, el domingo en East Rutherford (Nueva Jersey) al vencedor del partido que juegan este martes en Arlington, vecino a Dallas, Noruega y Costa de Marfil.Los dirigidos por Carlo Ancelotti fueron al ataque desde el inicio pero se vieron sorprendidos por un Japón que les plantó cara, con individualidades como Ueda, Maeda, Junya Ito y Sano, auto de la apertura con un disparo desde afuera de área.La Canarinha, que volvió a desnudar sus fragilidades defensivas, se había ido al descanso con un gol en contra.Debió rearmar sus estructuras y salir a jugarse la vida. El cabezazo de Casemiro y el tanto agónico de Martinelli lo reconciliaron con una torcida que abarrotó el Houston Stadium y terminó festejando la clasificación.Resumen de Brasil 2-1 Japón por los dieciseisavos de final del Mundial 2026
Las autoridades informaron que fue dado de baja alias Ñeque, mano derecha del abatido alias Marlon y señalado de haber amenazado al presidente Gustavo Petro.El operativo contra el criminal, por quien ofrecían hasta 5 millones de dólares como recompensa, se adelantó en el área de Tacueyó, corregimiento de Toribío, en Cauca, detalló el ministro de Defensa, Pedro Sánchez.(Síganos en Google Discover y conéctese con las noticias más importantes de Colombia y el mundo)Así fue dado de baja alias ÑequeEl delincuente se movilizaba en un vehículo con otros tres sujetos y hombres de fuerzas especiales del Ejército, que lo tenían identificado, lanzaron un ataque contra él. Tras el operativo se registraron combates y hombres de la Fuerza Aeroespacial y aeronaves de las FF. MM. controlaron la situación. Alias Ñeque había sido pedido en extradición por el Gobierno de EE. UU.El ministro de Defensa aseguró que “nuestros valientes militares neutralizaran a cuatro integrantes de una estructura terrorista de alias Iván Mordisco. Allí cayó alias Ñeque, mano derecha de alias Marlon y quien también habría amenazado al presidente de la República”.Añadió que “nos trazamos la meta de neutralizar a los principales cabecillas del terrorismo que delinquían en el Cauca y los hemos neutralizado, ya vamos en la segunda generación. Hemos ordenado el despliegue de todas las capacidades para neutralizar esta amenaza. Ningún criminal o terrorista está por encima de la ley”. (Lea también: La advertencia y el plazo que dio Abelardo de la Espriella a los criminales y grupos armados)El ministro Sánchez recordó que hay recompensas por estos criminales e invitó a la ciudadanía a llamar al 157.Cabe recordar que hace una semana fue abatido en combate el segundo al mando de Iván Mordisco, alias Marlon, jefe de las disidencias EMC en el departamento del Cauca y responsable de un atentado con explosivos en abril que dejó una veintena de civiles muertos en esa región.El presidente Petro aseguró que "es el golpe más duro a las estructuras armadas de la mafia que hemos dado en el occidente de Colombia", donde "esta organización ha sido derrotada". Por su parte, el ministro de Defensa dijo que militares y policías "abatieron en combate (...) a alias Marlon, el más peligroso asesino, terrorista y reclutador de menores en el suroccidente del país". Señaló que el líder guerrillero "figuraba entre los criminales más buscados internacionalmente y era requerido por los Estados Unidos por narcotráfico y por su papel como articulador de cocaína y tráfico de armas con carteles mexicanos". (Lea también: Mindefensa asegura que alias Iván Mordisco "está corriendo y asustado": continúa ofensiva militar)POR SANDRA SORIANO SORIANOCOORDINADORA DIGITAL NOTICIAS CARACOL*CON INFORMACIÓN DE AGENCIA AFP
La Selección de Brasil logró avanzar a la ronda de octavos de final del Mundial 2026 de Estados Unidos, México y Canadá, luego de una trabajada victoria 2-1 sobre su similar de Japón, en duelo realizado en la cancha del estadio de Houston.Los goles de los los sudamericanos llegaron por intermedio de Casemiro y de Gabriel Martinelli, a los minutos 56 y 90+5, mientras que los orientales se habían ido en ventaja a la media hora del primer tiempo. Por eso, el equipo de Carlo Ancelotti tuvo que remar contra la corriente y solamente en el complemento pudo salir avante en el terreno de juego.Al final, los brasileños celebraron en la cancha y sus hinchas lo gozaron en las tribunas; mientras que los hombres de Japón se tiraron a la grama desconsolados. Ahora se citarán en octavos el 5 de julio en East Rutherford con el vencedor del Noruega-Costa de Marfil, el martes en Dallas.La Canarinha, en la que Neymar Junior estuvo en el banquillo los noventa minutos, será rival de una entre Noruega y Costa de Marfil en los octavos de final.Llegará a esa ronda con enorme alivio, pero también con deberes por hacer tras una actuación globalmente gris y rescatada con más orgullo que técnica.En los aledaños del NRG Stadium se notaba una mezcla entre entusiasmo y tensión por un partido sin vuelta atrás, contra un Japón que llegaba a esta ronda como invicto, tras sumar empates de mérito ante Países Bajos y Suecia y una contundente victoria ante Túnez. Y se notó en el campo.Brasil controló el balón, pero lo hizo con poco ritmo, sin tomar riesgos, y Japón pudo asentarse y lucir su organización y preparación táctica.El dominio del balón del Brasil tan solo le sirvió a los hombres de Ancelotti para generar un peligro, con un disparo desde fuera del área de Matheus Cunha que el meta Zuzuki envió a córner. Pero Japón se sentía cómodo en el terreno de juego. Compitió con paciencia y orden y esperó el momento para atreverse.Fue un fallo en salida de balón de Danilo en ofrecer a Japón la mejor oportunidad. Sano interceptó el pase en el centro del campo, avanzó hasta la frontal del área y fulminó a Alisson con un perfecto disparo raso de pierna derecha. Era el minuto 29 y Brasil se encontraba contra la pared.Una presión que terminó provocando una involución en la Canarinha. Incapaz de reaccionar, Brasil jugó con aún más timidez, mientras Japón ganaba confianza hasta adueñarse del balón y moverlo a placer ante un rival sin respuestas. La presencia de Ronaldinho, sentado en un palco del NRG Stadium, acentuó aún más el contraste entre la gloria pasada y las dificultades actuales.Martinelli, cambio salvador Hacía falta una reacción y, en el descanso, Ancelotti decidió dar paso a Endrick por Paquetá. Brasil saltó al campo con la agresividad que le faltó en la primera mitad, encerró a Japón en su mitad de campo y puso en juego el físico, con una serie de centros que le faltaron en la primera mitad.Tuvo premio. Porque tras una gran parada de Suzuki a Bruno Guimaraes y un despeje bajo palos de Tomiyasu, Casemiro recibió en el segundo poste un centro de Gabriel y lo envió de cabeza al fondo de las mallas para sacudir a Brasil con el 1-1. Era el minuto 55 y la Canarinha se desquitó.Vinicius firmó su primera gran jugada cuatro minutos después, un eslalon estratosférico que terminó con un remate con el exterior de la derecha que acabó en el poste tras una intervención salvadora de Suzuki.Tras la pausa de hidratación, Ancelotti dio paso a Martinelli, preferido a Neymar Junior, y su equipo siguió empujando, pero con menos contundencia respecto al ímpetu inicial. Brasil volvió a sentir la presión, y más cuando su líder Casemiro se retiró por una lesión en la ingle, sustituido por Fabinho.El NRG Stadium se preparaba para la prórroga, pero en el sexto minuto de tiempo añadido, Bruno Guimaraes encontró luz para entregar a Martinelli la asistencia del triunfo. El disparo del extremo, tocado por Suzuki, acabó al fondo de las mallas tras tocar el poste.Cuestión de centímetros que entregaron el pase de ronda a Brasil y que dejaron a Japón a las puertas de la gloria.Ficha técnica:2 - Brasil: Alisson; Danilo, Gabriel Magalhaes, Marquinhos y Douglas Santos; Lucas Paquetá (Endrick, m.46), Casemiro (Fabinho, m.92) y Bruno Guimaraes (Danilo Santos,m.97); Rayan, Matheus Cunha (Martinelli, m.66) y Vinicius Junior.1 - Japón: Zion Suzuki; Takehiri Tomiyasu, Shogo Taniguchi, Hiroki Ito; Ritsu Doan (Sugawara, m.65), Kaishu Sano, Daichi Kamada (Tanaka, m.75), Keito Nakamura (J. Suzuki, m.66); Junya Ito (Machino, m.75), Ayase Ueda y Daizen Maeda (Ogawa, m.98).Goles: 0-1, m.29: Sano. 1-1,m.55: Casemiro. 2-1, m:96: Martinelli.Árbitro: Maurizio Mariani (ITA). Mostró cartulina amarilla a Casemiro (m.15), de Brasil, y a Sano (m.12), Kamada (m.45) y a Junnusuke Suzuki (m.84), de Japón.Incidencias: Partido correspondiente a los dieciseisavos de final del Mundial disputado en el NRG Stadium de Houston (Texas) ante 68.777 espectadores.