José Ramírez, un pastor que predicaba en Chinchiná, Caldas, cumple actualmente una pena de 43 años de cárcel por haber secuestrado y agredido sexualmente de su hijastra, una menor de 13 años de edad. Los hechos ocurrieron el pasado 29 de abril de 2025 en zona rural del municipio. El hombre cumple su sentencia en la cárcel La Tramacua, Valledupar.
Con mentiras y engaños previamente planeados, este hombre llevó a la adolescente a visitar una casa que, supuestamente, él pretendía adquirir. La realidad fue completamente distinta; Ramírez la llevó a una finca donde la sometió a vejamenes mientras la retenía físicamente con cuerdas. Mientras todo esto ocurría, la joven pidió auxilio a gritos, pero el convicto camufló los gritos de la víctima al poner música cristiana a alto volumen.
Ramírez, en entrevista con el podcast “Conducta Delictiva” relata que una vez ocurrió la agresión se fue a “despejar la mente” y lo único que pensaba era en hacer desaparecer a la menor. “A pesar de que yo recuerdo todo, no tenía la capacidad de dominar lo que hacía”, confesó el señalado criminal.
- Para más contexto, lea: Habla desde la cárcel pastor de Chinchiná, Caldas, que secuestró y abusó de su hijastra
¿El hombre enterró a la menor? Esto dice
Este caso fue viral en redes sociales, ya que personas vecinas a la finca lograron grabar un video en el que se ve cómo este religioso perseguía a la menor de edad. Cuando los hechos se dieron a conocer, empezaron a circular fotografías del predio, en el que se veían huecos en el suelo de distintos tamaños. Ramírez dice que estas excavaciones se habían realizado para enterrar canecas y hacer pozos sépticos, pero él no pensaba enterrar a la menor.
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El delincuente estuvo fuera de la cabaña por varios minutos en los que aprovechó inclusive para llamar a su esposa para que llegara más tarde al lugar, pues la mujer iría con un sobrino del pastor. “Cuando regresé a la cabaña, escuché que se abrió un ventana”, recuerda el hombre.
La menor, de alguna forma y con todas sus fuerzas, logró vencer a las ataduras que la retenían para abrir esa ventana, saltar y correr para escapar. Ramírez salió detrás de ella, pero nunca logró retenerla nuevamente. Solo unos metros más adelante, la niña de 13 años logró encontrar a vecinos del sector que la auxiliaron.
“Yo ahora me hago esta pregunta, como un hombre experto en cuerdas: ¿de qué manera se me soltó?”, manifestó desde la cárcel de alta seguridad.
Así cayó el pastor
Ramírez huyó de la escena en su vehículo cuando supo que la menor estaba en compañía de los vecinos. Por azares de la vida, este abusador quedó atascado en medio de su escape cuando su automotor quedó “encunetado” en la vía rural. “La llanta se quedó atrapada en un hueco lleno de lodo. Patinaba y no pude salir en el carro”. El religioso tuvo que irse a pie por el monte. Este evento le dio tiempo a las personas que fueron tras él en motocicletas.
El criminal mantuvo su celular apagado mientras se escabullía, pero en un momento que lo encendió, recuerda que su hijo le escribió manifestándole que se había enterado de los hechos y le pedía entregarse ante la justicia. La comunidad ante la furia e indignación logró atrapar a este hombre, a quien golpearon y le desgarraron sus ropas antes de que llegaran las autoridades competentes, quienes lo llevaron a un centro asistencial al presentar lesiones.
Cuando fue dado de alta, este individuo compareció ante la justicia. Una fiscal de la Seccional Caldas le imputó los delitos de acceso carnal violento y secuestro, ambos agravados. El religioso no aceptó los cargos que le imputó el ente judicial.
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María Paula Rodríguez Rozo
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