El camino de Julián Moreno hacia uno de los escenarios más reconocidos del mundo comenzó lejos de las grandes carpas y los reflectores. Antes de integrar el Circo del Sol, el colombiano sobrevivió haciendo artesanías, música y malabares en las calles, una experiencia que, años después, se convirtió en la base de una carrera en la acrobacia profesional. Ahora, tras recorrer distintos países, busca regresar a Colombia para impulsar una escuela de circo en Pasto.
Durante una conversación en el programa En Aguas Profundas, con María Elvira Arango, el malabarista abrió su corazón para repasar los momentos que marcaron su vida, desde su salida de casa a los 12 años hasta el momento en que recibió el correo que cambiaría para siempre su vida.
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Un comienzo díficil
Julián Moreno nació en Lago Calima, Valle del Cauca, pero se crió en Pasto, ciudad con la que se identifica. Creció junto a sus padres y sus tres hermanos en una familia donde el arte hizo parte de su vida desde la infancia.
Sin embargo, la separación de sus padres cambió el rumbo de su vida. Inicialmente se fue a vivir con su hermano mayor, pero con el tiempo dejó de asistir al colegio porque no podía costear los materiales escolares.
Poco después comenzó a permanecer cada vez más tiempo en la calle hasta tomar la decisión de salir de Pasto rumbo a Cali sin un destino definido y tan solo con lo que tenía puesto.
"Yo tenía muchísimo miedo, me acuerdo de dormir en la calle y yo decía: 'Bueno, yo no conozco nada. Yo quiero irme a un barrio a dormirme en un antejardín de alguien, o sea, que no me pase nada'", recordó.
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Durante esa etapa aseguró que sobrevivía pidiendo comida en restaurantes o aprovechando los alimentos que otras personas dejaban en las mesas. "Iba a los restaurantes, pedía lo que sobraba o me metía rápido cuando la gente se levantaba de la mesa", relató.
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Los malabares cambiaron su forma de ganarse la vida
Su vida comenzó a cambiar cuando conoció a un artesano que le enseñó el oficio y le ofreció alojamiento y comida mientras aprendía. Posteriormente, durante un viaje hacia Ecuador, encontró a varios artistas callejeros provenientes de Argentina y Chile que realizaban malabares en los semáforos. Esa experiencia despertó un interés inmediato.
Recordó que su padre sabía hacer malabares y que esa imagen lo motivó a pedir que le enseñaran. Compró tres pelotas de tenis y empezó a practicar. Con el tiempo descubrió que las presentaciones en los semáforos le permitían obtener mayores ingresos que la venta de artesanías, por lo que decidió concentrarse en perfeccionar esa habilidad mientras seguía viajando por distintos lugares de Colombia y Suramérica.
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En una de sus travesías conoció a la madre de su hija, una joven suiza a la que encontró cuando tenía alrededor de 17 años. Ella recorría Sudamérica como mochilera y viajaba haciendo artesanías, mientras él continuaba su camino entre los malabares, la música y la venta de artesanías.
De Europa al Cirque du Soleil
Años después, ya instalado en Suiza tras el nacimiento de su hija, Moreno comenzó una formación profesional en una escuela de circo. Allí pasó de ser malabarista a entrenar disciplinas de acrobacia y portor, especialidad en la que sostiene y lanza a otros artistas durante los actos.
Explicó que el entrenamiento exigía jornadas desde las ocho de la mañana hasta las cinco y media de la tarde, además de prácticas adicionales para mejorar la técnica y la condición física.
Tras graduarse, inició presentaciones en diferentes escenarios europeos hasta que recibió un mensaje inesperado. "Yo me acuerdo que abría la puerta y yo decía como: 'Dios mío, yo soy el único Julián Moreno aquí, ¿no? Como este mail es para mí, este mail es para mí'. Cerré la computadora y volví, la abrí", contó al recordar el correo enviado por el Circo del Sol.
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Según explicó, la compañía había seguido su evolución artística durante cerca de tres años y lo invitó a integrarse a una nueva producción.Después de trasladarse a Montreal, Canadá, pasó once meses entrenando el espectáculo antes de iniciar una gira mundial que se extendió durante aproximadamente cinco años y medio.
El nuevo proyecto de Julián Moreno en Colombia
Actualmente, el artista continúa desarrollando su carrera internacional junto a una compañera mexicana con la que trabaja desde hace cerca de ocho años. Sin embargo, aseguró que uno de sus principales objetivos ahora es regresar a Pasto para abrir una escuela de circo.
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Contó que ya adquirió una carpa y que busca ofrecer oportunidades a niños y jóvenes para que puedan formarse sin enfrentar las mismas dificultades que él vivió. "Quiero darles esa oportunidad que yo no tuve en realidad", afirmó.
Además, espera seguir algunos años más sobre los escenarios antes de dedicarse por completo a la enseñanza, con el propósito de fortalecer el desarrollo del circo colombiano y compartir la experiencia acumulada durante décadas de trabajo artístico alrededor del mundo.
HEIDY ALEJANDRA CARREÑO BELTRAN
NOTICIAS CARACOL
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