Hablar del orgasmo femenino sigue siendo, para muchas personas, algo lleno de mitos, silencios y presiones. Durante décadas se ha transmitido la idea de que el orgasmo de una mujer es algo automático, misterioso o que depende exclusivamente de una técnica “infalible”. La realidad es mucho más interesante y más humana: el orgasmo femenino no es una meta que se “consigue”, sino una experiencia que se construye a partir del autoconocimiento, la conexión emocional, la comunicación y el respeto por el cuerpo y los tiempos de cada mujer.
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Noticias Caracol habló con el psicólogo sexólogo Laurent Marchal, quien enfatizó que el orgasmo no debe ser el objetivo obligatorio de una relación sexual. En nuestra sociedad, a menudo se presiona a las parejas para alcanzar este clímax como si fuera el único indicador de éxito, cuando en realidad, la meta primordial debería ser la conexión, el vivir el momento y el estar presente con el otro.
¿Cómo hacer que una mujer logre tener un orgasmo?
En el contexto latinoamericano, existe un peso histórico y cultural que ha silenciado el placer de la mujer. Según Marchal, esta cultura ha inhibido el placer sexual femenino, llegando incluso a imponer una prohibición implícita donde se asume que la mujer no debe sentir placer y, por ende, tampoco orgasmos. Esta educación restrictiva genera que muchas mujeres crezcan sin el permiso interno para explorar su propia sexualidad, lo que se traduce en dificultades para alcanzar el orgasmo debido al desconocimiento de su propio cuerpo.
Para que una mujer pueda conectar con su capacidad orgásmica, el primer paso suele ser un proceso de "desaprendizaje" de estos tabúes, permitiéndose reconocer que el placer es un derecho y que el orgasmo le pertenece a ella, no es un regalo que el otro le otorga.
La importancia de la evaluación profesional
Cuando existen dificultades persistentes para alcanzar el clímax, Marchal sugiere que es necesaria una evaluación para entender el origen del problema. Es fundamental distinguir si el trastorno orgásmico tiene una variable biológica particular que deba ser tratada médicamente, o si se trata de un desconocimiento de la propia respuesta sexual o factores psicológicos. En este sentido, la asesoría con un sexólogo experto es vital. Los profesionales cuentan con protocolos específicos para trabajar estas áreas. Marchal destaca, por ejemplo, que existen intervenciones basadas en la evidencia que han demostrado ser altamente eficaces.
El poder del mindfulness en la sexualidad
Uno de los hallazgos más relevantes mencionados por Marchal es el uso de protocolos basados en mindfulness (atención plena). Una tesis de maestría de la Fundación Universitaria Konrad Lorenz, citada por el experto, demuestra que estas técnicas son muy efectivas para facilitar que la mujer llegue al orgasmo. La atención plena ayuda a las mujeres a:
- Reducir la "expectación" o el miedo al desempeño.
- Mantenerse enfocadas en las sensaciones físicas presentes en lugar de en pensamientos distractores.
- Conectar de manera más profunda con los estímulos sensoriales del momento.
- El estar "presente" es, según Marchal, uno de los pilares para una conexión sexual saludable y satisfactoria
El autoerotismo como camino al empoderamiento
Para que una mujer pueda guiar a su pareja o simplemente disfrutar de su sexualidad, debe conocerse a sí misma. Marchal enfatiza que es fundamental permitir que la mujer se explore y tenga conductas de autoerotismo. La masturbación o autoerotismo no es solo una práctica física, sino una herramienta de autoconocimiento. Según el experto, esto les otorga poder sobre su propio placer. Al entender qué ritmos, presiones y zonas de su cuerpo generan mayor respuesta, la mujer deja de depender de la "suerte" o de la habilidad del otro, asumiendo la autoría de su satisfacción sexual.
Finalmente, Marchal recalca que la sexualidad no es una tarea mecánica. Para facilitar el orgasmo, es necesario priorizar la conexión con la pareja. Cuando el foco se desplaza de la "obligación de llegar" hacia el "placer de estar", la ansiedad disminuye. La presencia plena y el vínculo emocional crean un ambiente de seguridad donde el cuerpo puede relajarse y responder de forma natural
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