Los pasajeros del vuelo de Avianca que cubría la ruta Medellín-Nueva York experimentaron un imprevisto en la madrugada de este 9 de octubre, cuando se presentaron fuertes turbulencias, al punto de hacer sentir a los pasajeros por momentos que el avión iba en picada, según testimonios conocidos por Noticias Caracol. Debido a esta emergencia, la aeronave tuvo que desviarse para aterrizar en el Aeropuerto Internacional de Miami y atender a las personas afectadas. Según la información oficial, tres miembros de la tripulación de cabina y seis pasajeros resultaron con afectaciones asociadas a la emergencia. Ocho personas fueron trasladadas a centros asistenciales y una no requirió hospitalización.
“Fueron tres picadas”, relató Luz Marina Gómez, una mujer que iba dormida en este vuelo y tuvo que abrocharse el cinturón como pudo en medio del pánico de ver el rumbo que estaba tomando el avión. “Volaron sánduches por todos lados. Todo el mundo gritaba y lloraba”. (Lea también: Ocho personas hospitalizadas tras fuerte turbulencia en vuelo Medellín - Nueva York)
De acuerdo con la información oficial de Avianca, los demás pasajeros fueron atendidos por la aerolínea para garantizar la continuidad de su viaje hasta Nueva York. La empresa aseguró que mantiene contacto con los pasajeros y tripulantes afectados mientras continúa la atención.
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El relato de una de las pasajeras
Según Luz Marina Gómez, la turbulencia ocurrió a las 2:30 de la madrugada, cuando el avión volaba sobre Haití. Ella había decidido dormir y se desabrochó el cinturón para estar más cómoda. Se despertó repentinamente por el primer golpe. “Fue un bajón en picada una vez, se movió fuerte, otra picada, luego otra. Fueron tres picadas”, detalló Gómez. “La tercera picada fue la más fuerte. Eso es increíble que uno no cree que en segundos baja tanto un avión. Por nada no nos estrellamos, no nos matamos por un poquito”.
(Conozca el testimonio completo aquí: "Volaron sánduches por todos lados": pasajera relata minutos de terror en vuelo Medellín-Nueva York)
Al parecer, la aeronave habría descendido de los 36.000 pies a solo 10.000 en poco tiempo. “A mí me dolía la mano. Acá tengo un coloradito en el dedo, me dolía, pero como pude me coloqué el cinturón y ya oía gritar a la gente: ‘¡Ayuda, ayuda!’. Gritando, llorando, terrible, terrible sentir eso”.
María Paula Rodríguez Rozo
NOTICIAS CARACOL
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