Una mujer de 32 años asegura que su mamá le salvó la vida al impulsarla a ir al médico tras darle un abrazo. Lo que inició como una simple sospecha y alerta de su progenitora, desafortunadamente terminó en un diagnóstico de cáncer de seno que ha enfrentado de manera positiva.
¿Cómo descubrió que tenía cáncer?
La protagonista de esta historia es Selina Moss-Davies, quien en 2011 fue diagnosticada con cáncer de seno, luego de que su médico de cabecera le asegurara que el bulto que tenía en el pecho no era nada para preocuparse. Su madre tuvo una opinión diferente cuando la abrazo.
Selina tenía 28 años y notó una masa en la parte superior de su pecho; sin embargo, cuando su médico le dijo que no se trataba de nada grave, ella decidió no preocuparse por nada.
Su mamá no pensó lo mismo el día que la vio y, en medio de un abrazo, notó el bulto en el pecho de su hija. "Mi mamá me abrazaba y, debido a la ubicación del tumor (estaba bastante arriba en mi seno), podía sentirlo a través de mi camiseta", recordó la mujer y señaló que, aunque ella le manifestó que no había de qué preocuparse, su mamá le sacó una cita médica con otro profesional.
"Ella concertó una cita sin avisarme. ¡Menos mal que lo hizo! No quiero ni pensar qué habría pasado si mi madre no fuera así", aseguró la mujer que, al consultar esta segunda opinión descubrió el terrible diagnóstico.
Ese segundo profesional de la salud le informó a Selina, de 28 años, que lo que tenía creciendo en su pecho era un tumor agresivo de grado tres de 38 mm y, además, que era portadora de la mutación defectuosa del gen BRCA1., la cual la convertía en una paciente con riesgo de desarrollar otros tipos de cáncer incluidos el de mama, ovario y páncreas.
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"Sentí que el pánico me invadía. Me dijo que era cáncer de mama y no puedo ni describir lo que sentí. Es como si te hubieran estrellado contra una pared de ladrillos. Nunca había oído hablar de ese gen. Recuerdo que me quedé atónita al saber que esto existía. Me aterrorizó", aseguró.
Los médicos le indicaron a Selina que, debido al tamaño del tumor y ser portadora de ese gen, la quimioterapia debía iniciar inmediatamente, pero que este tratamiento podría afectar sus planes de tener hijos. A pesar de que ella soñaba con convertirse en mamá, congelar sus óvulos retrasaría el tratamiento de quimioterapia semanas, por lo que decidió empezar sin dudas.
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"Me sentía muy aislada. Tuve la suerte de contar con una red de apoyo increíble, pero me sentía como si estuviera en un planeta aparte, viendo cómo la vida de los demás seguía su curso mientras yo permanecía congelada en el tiempo", reconoció la mujer de Kent, Inglaterra.
Durante la primera semana, la joven de 28 años se sometió a seis ciclos de quimioterapia, lo que la llevó a perder todo su cabello, pérdida del gusto, fatiga extrema, hemorragias nasales y fuertes dolores óseos. Afortunadamente, para la segunda semana los médicos le indicaron que el tumor ya se había reducido.
En cuestión de cuatro semanas, después de su última sesión de quimioterapia, la mujer se sometió a una doble mastectomía de nueve horas con reconstrucción inmediata. Fue entonces cuando los médicos le dieron la buena noticia de que estaba libre de cáncer.
Selina recuerda los amargos momentos de la quimioterapia y la tristeza con la que asumió que tal vez nunca sería madre. "La conversación sobre fertilidad fue horrible. Sabía que en algún momento quería ser madre, me encantan los niños. Estaba destrozada. Hubo momentos muy oscuros en los que pensé que no iba a sobrevivir. Cuestionarse la propia mortalidad a los 28 años es terrible", señaló.
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Por fortuna, hoy tiene 43 años y es la madre de dos niños de 11 y 8 años. A lo largo de estos años se ha realizado varias sustituciones de implantes y una histerectomía total en 2021, también continúa con la terapia de reemplazo hormonal para reducir el riesgo de cáncer de ovario.
MARÍA PAULA GONZÁLEZ
PERIODISTA DIGITAL
mpgonzal@caracoltv.com.co