La historia de Catalina Giraldo, una psicóloga de 30 años que durante más de la mitad de su vida ha enfrentado trastornos mentales severos sin respuesta a múltiples tratamientos, ha generado un complejo debate en Colombia y dudas sobre la diferencia entre eutanasia y suicidio médicamente asistido.
Su caso, revelado en un informe especial de Noticias Caracol, no solo ha generado reacciones por el duro relato y su lucha para obtener una muerte digna, sino también por el mecanismo que ha defendido. Catalina no pidió eutanasia. Solicitó acceder al suicidio médicamente asistido, una figura que, aunque despenalizada en el país desde 2022, aún no cuenta con una regulación clara.
“Es decir, que el médico le entregue el fármaco para interrumpir su vida, pero que sea ella quien se lo aplique”, se explica en el informe. Sin embargo, su EPS negó el procedimiento precisamente por ese vacío normativo, lo que la llevó a iniciar una batalla legal inédita.
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¿Cuál es la diferencia entre eutanasia y suicidio médicamente asistido?
Ante la controversia, Noticias Caracol consultó con el presidente de la Asociación Colombiana de Psiquiatría, el doctor Diego Vargas, quien fue enfático en marcar la diferencia entre ambos conceptos.
Según el experto, tanto la eutanasia como el suicidio médicamente asistido hacen parte de las opciones relacionadas con el derecho a morir dignamente, siempre bajo condiciones estrictas: que exista una enfermedad grave e incurable, sega psíquico o físico un sufrimiento incompatible con la dignidad, el consentimiento libre del paciente y acompañamiento médico.
No obstante, la diferencia central radica en quién ejecuta el acto final. “La diferencia en el caso de la eutanasia es el médico quien brinda absolutamente todo el proceso”, explicó Vargas. En contraste, “en el suicidio médicamente asistido es el paciente quien realiza directamente este suceso”.
Es decir, en la eutanasia el profesional de la salud administra el medicamento que causa la muerte, mientras que en el suicidio médicamente asistido el médico provee los medios, pero es el propio paciente quien decide el momento y se lo administra.
No es lo mismo hablar de suicidio
El especialista también insistió en una distinción adicional que considera fundamental para el debate público: no se debe equiparar el suicidio con el suicidio médicamente asistido.
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“Cuando estamos hablando de suicicidio, estamos hablando de un problema de salud pública como un desenlace mortal relacionado con las diferentes complicaciones y dificultades clínicas de una enfermedad mental... que se puede prevenir”, señaló. En cambio, el suicidio médicamente asistido es entendido como una “última opción o último recurso”, al que se recurre solo después de agotar todas las alternativas terapéuticas disponibles.
Este matiz resulta clave en el caso de Catalina, quien asegura haber intentado múltiples tratamientos sin mejoría y busca una alternativa que, según sus palabras, le permita “no hacerlo a escondidas” y reducir el impacto emocional en su familia "Para mí pedir el suicidio médicamente asistido es un acto de amor. Un acto de amor conmigo misma, pero un acto sobre todo de amor con mi familia", explicó la psicóloga.
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Además, según el experto, de cada 10 personas con depresión que acceden a tratamiento, siete presentan mejoría significativa. “Es importante, en primer lugar, dar un mensaje de tranquilidad a todas las personas que tienen una enfermedad mental y que tienen depresión”, señaló el especialista, al explicar que “la mayoría logran recuperarse y lograr una vida productiva con los diferentes tratamientos que existen”,
Un debate abierto en Colombia
El caso también evidencia el momento jurídico que atraviesa el país. Aunque la Corte Constitucional despenalizó el suicidio médicamente asistido en 2022, su aplicación práctica sigue en un “limbo”, como lo describen expertos y abogados, debido a la falta de reglamentación por parte del Congreso.
Mientras la eutanasia sí cuenta con protocolos establecidos dentro del sistema de salud, la asistencia médica al suicidio aún no tiene condiciones operativas claras, lo que explica la negativa a la solicitud de Catalina.
Por ahora, su caso podría sentar un precedente en Colombia, mientras la Corte Constitucional estudia si interviene para definir el alcance de este derecho en situaciones aún no reguladas. Entre tanto, Catalina, como lo ha expresado en su testimonio, continúa con su vida mientras espera una decisión de fondo, con la intención de convertirse en la primera persona en el país en acceder al suicidio médicamente asistido. Ese, asegura, es el legado que quiere dejar.
HEIDY ALEJANDRA CARREÑO BELTRAN
NOTICIAS CARACOL
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