En una jornada trascendental para la movilidad de la capital colombiana, se ha presentado oficialmente el ambicioso proyecto de extensión de la primera línea del metro de Bogotá. Lo que inicialmente se concibió como un trazado que culminaba en la calle 72, ahora busca expandirse hacia el norte para alcanzar la calle 100, un nodo vital de transporte y actividad económica para millones de ciudadanos.
Esta iniciativa, socializada recientemente en una audiencia pública, representa un hito en el desarrollo de la infraestructura del país. Con esta ampliación, el sistema pasará de tener las 16 estaciones contempladas originalmente (desde el patio taller de Bosa hasta la calle 72) a un total de 19 estaciones, integrando de manera más eficiente los diferentes sectores de la ciudad. (Lea también: Habilitan el nuevo puente sur de la avenida Primero de Mayo con carrera 68 tras 20 meses de obra)
El nuevo mapa del metro de Bogotá con las estaciones 17, 18 y 19
El diseño, presentado mediante animaciones por la China Harbour Engineering Company, socio mayoritario del consorcio encargado de la obra, detalla la ubicación estratégica de las nuevas paradas.
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La estación número 17 se situará en la calle 84, ofreciendo una conexión directa con las estaciones de Transmilenio de la calle 85 y El Virrey, lo que facilitará el trasbordo de pasajeros entre el sistema elevado y el troncal.
Más al norte, la estación número 18 se ubicará en la calle 92. Este punto es de suma importancia, ya que está diseñado para conectar con el futuro Regiotram del Norte, un proyecto ferroviario que busca unir a Bogotá con los municipios aledaños, consolidando un sistema regional de transporte multimodal.
Finalmente, la estación número 19 estará localizada en la calle 102. Esta terminal no solo servirá como punto de llegada, sino que será un centro neurálgico de interconexión con Transmilenio tanto en la Autopista Norte como en la nueva troncal de la avenida 68, actualmente en construcción. (Lea también: Así puede subirse al Metro de Bogotá desde ya: es gratis, esto debe hacer)
Plazos, costos y modelo de financiación para ampliación de primera línea del metro de Bogotá
La ejecución de esta extensión no es inmediata y requiere de una planificación rigurosa. Según lo expuesto en la audiencia, el proyecto contempla una fase de preconstrucción de 18 meses, dedicada a los diseños definitivos, el traslado de redes y la gestión predial. Posteriormente, se iniciará la etapa de construcción, la cual se estima durará 48 meses. Bajo este cronograma, la operación comercial de este nuevo tramo comenzaría hacia finales de 2031 o inicios de 2032.
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En cuanto a la inversión, el costo del proyecto se estima en 3,2 billones de pesos. Un aspecto destacado es su estructura financiera: el 70% provendrá de financiación privada, mientras que el 30% restante se cubrirá con vigencias futuras estatales. Los representantes del consorcio constructor manifestaron su interés en aprovechar la "inercia de trabajo" actual para agilizar los procesos, una vez la Alcaldía Mayor y la Empresa Metro de Bogotá den el aval final.
Desde el Concejo de Bogotá, se ha recibido con optimismo este avance, señalando que el proyecto es la materialización de un anhelo plasmado en el marco normativo de la ciudad. "Nos llena de mucha felicidad que ese sueño del artículo 14 se vea materializado en un proyecto ahora ya visible", expresó el cabildante Juan David Quintero, quien recordó que aún restan evaluaciones técnicas y la contratación de calificadores independientes para tomar la decisión definitiva.
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El proyecto será sometido a una licitación pública y si el actual consorcio resulta adjudicado, la fase de preconstrucción podría iniciar de manera inmediata para no perder el ritmo de las obras que ya se adelantan en el sur y centro de la ciudad.
Impacto en la calidad de vida
Esta extensión de la primera línea no solo representa más kilómetros de vía férrea, sino un cambio profundo en la dinámica diaria de los bogotanos. Al conectar sectores residenciales con grandes centros de empleo en el norte, el metro de Bogotá busca reducir significativamente los tiempos de desplazamiento y mejorar la productividad regional.
Durante la socialización, diversos sectores ciudadanos aportaron recomendaciones para retroalimentar el diseño, asegurando que la obra no solo sea funcional, sino que también contribuya a la renovación urbana de las zonas intervenidas. El compromiso ahora queda en manos de las autoridades y contratistas para que este trazado hacia la calle 100 deje de ser una animación en video y se convierta en la columna vertebral de una Bogotá moderna y conectada.
***Este texto fue realizado con colaboración de un asistente de IA y editado por un periodista que utilizó las fuentes idóneas y verificó en su totalidad los datos. Cuenta con información y reportería propia de Noticias Caracol.