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Su asesino fingió buscarla: la oscura verdad tras la desaparición de maestra en Córdoba

La profesora Edilma Guzmán estuvo desaparecida durante tres días y fue buscada por toda la comunidad de Puerto Libertador, Córdoba, incluso por el hombre que la asesinó.

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La desaparición de la enfermera y profesora Edilma Rosa Guzmán Flores, de 46 años, el pasado 28 de abril de 2025, preocupó a todos los habitantes de Puerto Libertador, Córdoba, un pueblo en el que todos la conocían y apreciaban por cuidar de personas enfermas y educar a los más pequeños en zonas rurales. Su familia, conocidos y hasta la Guardia Indígena de la zona se ocuparon varios días en buscarla sin descansar, hasta que una triste realidad los golpeó a todos.

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Edilma era oriunda de Zaragoza, Antioquia, donde estaba gran parte de su familia, pero se había ganado el cariño de sus compañeros de trabajo y vecinos en Puerto Libertador. Fue hallada sin vida en el fondo de un río luego de que el asesino se viera obligado a confesar todo; su cuerpo, aunque en estado de descomposición, dio cuenta de la tortura que había vivido.

¿Cómo desapareció?

El 28 de abril de 2025 fue lunes y para Edilma Guzmán representaba el inicio de su semana laboral en una escuela ubicada en zona rural del municipio de San José de Uré, Córdoba, a la que normalmente llegaba manejando su motocicleta. Ese día no llegó a trabajar y, aunque no dio aviso a su jefe, nadie se preocupó y pensaron que como había llovido, la trocha por la que debía pasar la maestra no estaba en condiciones para que avanzara con su vehículo.

Sin embargo, cuando al día siguiente Edilma tampoco llegó, Kelly Johanna Mazo, su mejor amiga y compañera de trabajo, se preocupó. “Comencé a llamarla y, por mucho que ella estuviera ocupada, ella siempre me contestaba el teléfono. Eso me generó un mal presentimiento”. En seguida, decidieron ir a buscarla hasta su casa, pero no había rastro de la maestra ni de su moto.

Al no tener ningún detalle sobre Edilma Guzmán, decidieron dar aviso a las autoridades y a su familia en Antioquia –sus tres hijos y sus dos hermanos- sobre su desaparición. Fue Sharit Montes Guzmán, hija de Edilma, quien viajó desde Medellín a Puerto Libertador para emprender la búsqueda de su madre con panfletos con su foto pegados en todas las calles del pueblo. “Yo nunca pensé tener que diseñar el panfleto de mi mamá desaparecida. Se me hacía raro porque en el pueblo todo el mundo se conocía y mi mamá no tenía problemas con absolutamente nadie”, aseguró.

El pueblo entró en alerta y todos buscaban a la maestra, incluso se sumó la Guardia Indígena del resguardo Zenú, pues muchos de los niños de su comunidad eran educados por ella.

Tres pistas claves para hallar a Edilma

La primera pista sobre qué había pasado con la profesora Edilma llegó gracias a la grabación de una cámara de seguridad del parqueadero en el que ella guardaba su motocicleta. En la grabación se puede ver que el lunes 28 de abril, como todos los días, la maestra se subió a su vehículo rumbo a la escuela. En ese momento se dieron cuenta que la búsqueda debía extenderse por el camino que ella tomaba todos los días por zona rural.

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Así pasaron tres días hasta que, a través de redes sociales, alguien comentó en una publicación el sitio en el que había visto la moto de la maestra. Esa fue la segunda pista. Eger Guzmán, hermano de la maestra, fue uno de los primeros en llegar al sitio señalado, a 15 minutos del pueblo y en el camino que tomaba Edilma todos los días. Aseguró que en el punto ya lo esperaba Ángel Custodio Montes, expareja de Edilma, quien también se había sumado a la búsqueda.

En el sitio se intensificó la búsqueda entre autoridades, familiares, amigos y Guardia Indígena. Sobre las 11:00 de la mañana del miércoles, Narciso Manuel Osorio, guardia indígena y amigo de la maestra, encontró el bolso de la mujer de 46 años enterrado en pequeño pozo lleno de lodo. “En mi vida se me va a olvidar ese momento, para mí fue un día muy duro, mis hijos estudiaron con ella”, señaló el hombre que hizo el hallazgo.

La triste revelación

Algo que había llamado la atención de los hijos y familiares de Edilma Guzmán a lo largo de esos tres días que llevaba desaparecida era que su expareja y padre de sus hijos, Ángel Custodio Montes, estuviera siempre en los lugares en los que se buscaba a la mujer. Solo sus familiares sabían el infierno que la profesora había vivido a su lado hasta que decidió separarse de él en diciembre de 2024.

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Ángel y Edilma empezaron una relación en el año 2001, y entre 2003 y 2006 la pareja tuvo a sus tres hijos Brayan, Andrés y Sharit, su gran felicidad. Teresa Guzmán, hermana de la maestra, recordó que “un día le vi un morado en la pierna, le pregunté y me dijo: ‘Ángel me reventó una escoba en la pierna’”. Todos los que conocieron a Ángel confirmaron que era un hombre “celoso, posesivo y agresivo”, situación que empeoró cuando ella decidió separarse.

“Él nos hacía brujería, confirmó Sharit Montes, su propia hija. “Le vi una botella pequeña y adentro tenía una bola de pelos grande. Me dijo: ‘ahí tengo al mismo diablo’”. En diciembre de 2023, según recuerda la familia de Edilma, el hombre habría prendido fuego a la casa familiar con su esposa e hijos adentro, lo que detonó la intención de la maestra de separarse luego de más de 20 años de relación.“Él se lo tomó a broma, le dijo ‘tú no eres capaz de vivir sin mí’”, agregó Sharit.

La actitud de Ángel se hacía sospechosa incluso para los indígenas que lideraban la búsqueda en zonas apartadas y siempre se lo encontraban, fue por eso que Sharit decidió enfrentarlo frente a todos. “Me enojé y le dije en voz alta: ‘Tú la querías ver arrastrándose como un gusano, porque se lo dijiste en un audio que a ella no le gustó’”. Ante las declaraciones de la hija de la maestra, la Guardia Indígena lo detuvo inmediatamente.

Ángel Custodio pidió a los indígenas que le perdonaran la vida y que él les contaría todo. Fue entonces cuando el hombre confesó que había acabado con la vida de su expareja y que su cuerpo estaba en el fondo del río San Pedro. “No me pude aguantar porque ella me dijo que no. Cuando ella me dijo que ya no quería vivir conmigo, ya”, confesó frente a todos.

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Los indígenas se dirigieron al punto marcado por Ángel Custodio, quien reveló que lanzó el cuerpo de la maestra al río amarrado a su motocicleta el mismo lunes 28 de abril, día en el que ella desapareció. Fue el hermano de Edilma quien, sin esperar a las autoridades, se lanzó al afluente y encontró en el fondo la moto de su hermana, con un costal amarrado.

Las autoridades determinaron que Ángel Custodio Montes interceptó a la maestra en una zona despejada cuando se dirigía a su trabajo. Allí tuvieron una pelea en la que él la golpeó y atacó con un destornillador hasta matarla. El cuerpo de Edilma presentaba signos avanzados de descomposición debido a las condiciones del río.

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“No se le notaba la más mínima preocupación”, recordó el subintendente Eduardo Peña, cuando oficializó la captura de Ángel Montes.“Se pudo establecer que la abordó en un lugar poco transitado. Metió a la docente en unos costales, la amarró a la parrilla de la moto para posteriormente trasladarla al río San Pedro. Obviamente tenía todo fríamente calculado”, agregó el oficial.

Según la propia confesión de Ángel Montes, lanzó el cuerpo de la madre de sus hijos al río porque quería que los peces se la comieran. Además, también dijo que estuvo todos esos días fingiendo que ayudaba en la búsqueda de la mujer, cuando en realidad revisaba que el cuerpo no saliera flotando en el río. La Fiscalía lo halló culpable del feminicidio de la profesora Edilma, su expareja y madre de sus hijos, y fue condenado a más de 30 años en prisión.

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