La señora Alba Ruby Gómez, mamá de María Camila Potosí, la mujer de 21 años que fue víctima de asesinato cuando estaba embarazada de su bebé de ocho meses, reaccionó a los recientes avances del caso de su hija. Este 30 de julio fueron capturadas cinco personas que estarían vinculadas a este crimen y se reportó el hallazgo del cuerpo sin vida de un bebé que correspondería al de la hija de María Camila, pero solo Medicina Legal será la encargada de confirmar o descartar esta información.
Alba recuerda que prendió el televisor cuando recibió la noticia de la detención de los cinco presuntos implicados y, lamentablemente, del hallazgo del cuerpo sin vida de su nieta. “Nos cayó como un balde de agua fría. No esperábamos esta noticia”, confiesa desde su casa en Cali. Y es que toda la familia de María Camila esperaba que al menos la bebé estuviera con vida, ese ser humano que guardaba un pedacito de lo que fue Camila. De hecho, todavía guardan la esperanza de que no se trate de la pequeña Alahia. “A nosotros no nos han dicho nada”, afirma.
Alba señala que las cinco personas capturadas “no tienen corazón, ni alma”. También dice que ella cree que los implicados no conocían a su hija, víctima de este atroz crimen que también se habría llevado por delante la vida de una bebé. “No me cabe en la cabeza por qué cometieron este delito. Solo espero que se haga justicia, que les caiga todo el peso de la ley y tienen que pagar la muerte de mi hija y de la bebé”. Para ella es difícil perdonarlos. “No soy una mala persona, no tengo un corazón malo, pero es que este crimen ya es demasiado”, afirma. Y agrega que solo Dios sabe todo lo que está sintiendo.
Han sido días duros para la familia de María Camila, que han pasado en compañía de la comunidad y de quienes han participado en velatones y marchas que exigían justicia. La abuela de la joven fallecida ha presentado complicaciones, especialmente después de recibir las dos noticias de este jueves 30 de julio. “Me siento vulnerable”, confiesa doña Alba. La mujer de la tercera edad cuestiona “por qué la gente es tan mala, por qué tienen que matar a una bebé”. Se siente desconcertada. Mientras viven con ese dolor y la incertidumbre, tienen un altar en honor a María Camila. En una esquina está una foto de ella, sonriente, con un vestido blanco y con sus manos en el vientre donde tenía a Alahia. Unas alas de ángel la acompañan. Las flores le dan color al espacio en su memoria.
Pero el recuerdo de María Camila está en todos lados para su familia. Doña Alba recuerda la alegría que siempre tuvo su hija. Ve a la mascota de la familia pasar y recuerda que la joven le decía que ese era “su nieto mayor”. Un perro que pasea por la casa y la echa en falta. “No sé si la ve, porque a veces se pone a jugar solo”, dice Alba, a quien le gusta pensar que ella está jugando con él.
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María Paula Rodríguez Rozo
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