En Colombia el número de menores víctimas de abuso sexual va en aumento cada año, según las autoridades. Uno de los factores que más alerta genera es que en la mayoría de los casos el abusador es una persona conocida, de total confianza y hasta parte del núcleo familiar de la víctima.
Séptimo Día conoció la historia de cinco mujeres de la misma familia que durante su niñez fueron sometidas por varios años a los vejámenes de uno de los integrantes más queridos y aparentemente confiable de su núcleo más cercano. Hoy en día, dos de ellas siguen siendo menores de edad, pero todas han decidido hablar para buscar justicia.
Cinco mujeres rompen el silencio sobre su abusador
Esta desgarradora historia inició con las hermanas Johanna, Diana y Julia López Roa, quienes fueron víctimas de abuso en Bogotá y en su propia casa cuando apenas eran unas niñas. Todas señalan que su abusador fue el mismo hombre: su tío Édgar López Luna, hermano de su padre, un hombre que tenía la confianza de toda su familia.
“Él era muy cariñoso, nos consentía, nos manipulaba. Yo siento que yo lo quería mucho, para mí él era como un papá”, señaló Julia, la hermana menor.
Johanna, la mayor, reveló entre lágrimas que cree haber sido la primera víctima de Édgar López, pero que con sus hermanas fue “mucho más violento”. Todas recuerdan que su infierno empezó en el año 2007, cuando Johanna tenía 8 años y su familia perdió todo a causa de un incendio en su vivienda.
Harold López, padre de las hermanas, recordó que en ese momento difícil su hermano Édgar fue el primero en extenderle la mano a su familia, por lo que nunca sospechó de las intenciones que tenía con sus hijas menores de edad.“Yo veía que él se comportaba con ellas como un segundo papá. Se refería a ellas como ‘mis niñas’”.
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El incendio unió a los hermanos, por lo Édgar López cada vez estaba más presente en la misma casa con las menores, incluso empezó a quedarse algunas noches.Las hermanas recuerdan que su tío aprovechaba las noches en las que se emborrachaba con su hermano para entrar a sus habitaciones. “Siempre que él se quedaba, siempre pasaba y él iba cada ocho días. A mí me pasó hasta los 14 años”, aseguró Johanna.
Por su parte, Diana, la hija del medio, recordó que su situación fue diferente a las de sus hermanas. “Yo tenía 7 años, tengo recuerdos de que él anteriormente había intentado sobrepasarse y yo no lo había permitido.Por eso él me tenía fastidio, él me pegaba, me pellizcaba, me halaba el cabello”. Ante los maltratos, Diana aseguró que bajó la guardia con su tío para evitar los golpes, pero eso llevó a que a sus 9 años fuera abusada por primera vez.
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Julia, la menor, aseguró que empezó a ser víctima de su tío a los 6 años. Siendo unas niñas, nunca hablaron al respecto, pero compartían su dolor. “Nosotras no nos preguntamos nada, simplemente nos abrazábamos todas y nos acostábamos a dormir”.
Así pasaron varios años, las tres hermanas vivieron horrores en su propia casa sin que ningún familiar lo sospechara. Cuando llegaron a la adolescencia, todas coinciden en que Édgar López paró los abusos y las tres decidieron guardar silencio sobre lo que habían vivido por casi ocho años.
La dolorosa verdad sale a la luz
En la actualidad Johanna, Diana y Julia López Roa son mujeres adultas que intentaron guardar el secreto más oscuro de su infancia y seguir con sus vidas. Sin embargo, la situación cambió en 2021, 14 años después de sus abusos, cuando se enteraron que otras dos menores de edad de su familia estaban siendo víctimas de Édgar López Luna.
Elena, quien no quiso revelar su identidad, asegura que Édgar López Luna abusó de su hija menor de edad; mientras que su hermana Mariana, quien también es menor de edad, confesó ser otra víctima del hombre.
“Él siempre estaba dispuesto a llevar a la niña al parque, a pasar tiempo con ella, pero yo nunca lo vi de una manera que no correspondiera. Compartíamos mucho con él, era una persona que estaba muy cercana en la vida de los niños presentes en la casa”, contó Elena. “Yo viví eso desde los 4 años hasta los 12”, dijo Mariana.
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Al igual que con las tres hermanas, Mariana aseguró que Édgar López la manipuló y le hizo creer que sus comportamientos con ella eran una muestra de cariño. “Dejé de verlo como algo normal cuando lo vi haciéndole lo mismo a una de mis sobrinas”, recordó refiriéndose a la hija de Elena.
En 2021, la hija de Elena, una niña de 9 años, rompió el silencio sobre los abusos de su familiar. “Esta persona me toca de una manera que me hace sentir incómoda, pero yo no quiero contarlo porque es una persona que yo quiero mucho. Él me dice que no le diga a nadie, que no es nada malo”. La niña le confesó a su madre que los abusos empezaron cuando tenía apenas 5 años.
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Ante la revelación de la menor de edad, las cuatro víctimas anteriores tomaron la fuerza para hacer lo mismo y denunciarlo ante la Fiscalía en 2023. A pesar de todo lo que han hecho, demostrando los abusos de Édgar López contra las cinco, el hombre sigue en libertad. Las hermanas López Roa, ahora mayores de edad, aseguraron sentirse “culpables” al enterarse que otras menores de su familia habían pasado por el mismo infierno que ellas, por lo que están decididas a obtener justicia.
¿Qué responde Édgar López Luna?
En 2007, Édgar López Luna tenía 49 años y empezó a abusar de sus sobrinas menores de 10. Hoy en día tiene 67 y enfrenta dos denuncias por actos sexuales abusivos con menores de 14 años y una por acceso carnal abusivo con menor de 14 años, el caso sigue en investigación y no existe una condena.
El equipo periodístico de Séptimo Día intentó contactarlo y conocer qué responde ante las acusaciones de cinco mujeres de su familia, dos de ellas menores de edad. En febrero de 2026 las cámaras llegaron hasta su casa, pero el hombre aseguró que “todo es falso” y que todas las que lo denuncian “son unas bandidas”. El hombre hasta se puso agresivo con el equipo de trabajo.
Las hermanas López Roa están a la espera de justicia, aunque han pasado 14 años de lo ocurrido, e invitan a otras víctimas a denunciar sin importar los años que hayan pasado, recordando que en Colombia la violencia sexual no prescribe, según la Ley 2081 de 2021, lo que quiere decir que puede ser denunciada ante la justicia años después por la víctima.