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Tras la captura de Nicolás Maduro y las recientes menciones de Donald Trump sobre otros países que tienen tensiones con Estados Unidos han surgido preguntas sobre lo que viene para América Latina. Analistas se han referido a una “reconfiguración” de la Doctrina Monroe que Washington aplicó por primera vez en 1823.
Trump describió el operativo para detener a Maduro como una actualización de la Doctrina Monroe, la declaración de 1823 del quinto presidente de Estados Unidos, James Monroe, que afirmaba que América Latina estaba cerrada a otras potencias, refiriéndose entonces a Europa.
El internacionalista Javier Garay, consultado por Noticias Caracol, indicó que lo que está haciendo Trump “sería una extensión de la doctrina Monroe. Este es un cambio, no es un retorno, porque para Donald Trump parece que América Latina es simplemente una extensión de su país y que por lo tanto aquí ni siquiera se trata de intereses de los Estados Unidos, sino que controla”.
"La Doctrina Monroe es algo importante, pero la hemos superado por mucho, de verdad mucho. Ahora la llaman el documento Donroe", dijo Trump en una rueda de prensa, al hacer un juego de palabras con la inclusión de la inicial de su nombre.
"El dominio de Estados Unidos en el hemisferio occidental nunca será cuestionado de nuevo", aseveró.
Semanas antes, la Casa Blanca buscó darle un mayor peso a la misma idea, planteándola en la estrategia nacional de seguridad. En ella se incluyó la "Proposición Trump" a la Doctrina Monroe.
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Según la estrategia, esa política permitirá a Estados Unidos intervenir en América Latina con el fin de incautar activos estratégicos, luchar contra el crimen o terminar con la migración, una de las principales metas de Trump en su segunda administración.
Es de señalar que Trump justificó la intervención alegando tráfico de drogas en pequeños botes de Venezuela y acusando a Maduro de liderar un supuesto Cartel de los Soles. Sin embargo, muchos recuerdan que el país vecino de Colombia tiene la mayor reserva probada de petróleo en el mundo y a China como su principal aliado comercial.
Si bien no se ha hablado directamente de intervenciones militares por parte de Estados Unidos en otros países de la región, para algunos este hecho sí deja un precedente a las revisiones que hará esa potencia a naciones que no estén alineadas con sus intereses.
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“Los delitos de los cuales se le acusa a Maduro marcan una línea de conducta y un camino a partir de ahora, que les va a abrir los ojos a muchos otros que en la región tienden a hacer este tipo de gobiernos o de liderazgos basados en alianzas con el crimen organizado. Sí van a controlar el armamento, van a volver a controlar, supongo, quiero creer, que van a volver a controlar las hectáreas de plantaciones de coca en Colombia, volver a los planes de erradicación manual y, por qué no, pensar en un plan Colombia 2”, subrayó Fernando Vaccotti, analista de inteligencia y seguridad internacional, en Noticias Caracol.
Estados Unidos no está solo en querer imponerse sobre sus vecinos más pequeños. La Rusia de Vladimir Putin invadió a Ucrania en febrero de 2022, después de cuestionar la "legitimidad histórica" de la exrepública soviética y prometer la destitución de su presidente, Volodimir Zelenski.
Por su parte, China se ha negado a descartar el uso de la fuerza para apoderarse de Taiwán, un territorio autónomo, y ha reclamado derechos sobre gran parte del Mar de China Meridional.
Jennifer Kavanagh, directora de análisis militar en el centro de estudios Defense Priorities, organización que aboga por una política moderada de Estados Unidos, aseguró que el caso de Venezuela "plantea la pregunta de que, si Estados Unidos puede declarar como ilegítimo a un líder, removerlo y después gobernar el país, ¿por qué no podrían otros países hacer lo mismo?".
Y es que recientemente Trump nombró al gobernador de Luisiana, el republicano Jeff Landry, como enviado especial a Groenlandia. Landry dijo que trabajará para que ese territorio "forme parte de Estados Unidos".
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"No sería tan difícil para Estados Unidos enviar a par de cientos de soldados, o a un par de miles, a Groenlandia, y no me queda claro quién podría hacer algo para impedirlo", señaló Kavanagh.
La nueva estrategia de seguridad nacional de EE. UU. hace un llamado para reenfocar la atención en el ámbito interno y dice poco sobre Rusia y China, por lo que críticos han apuntado que, de esa manera, Trump reconoce que tienen sus propias esferas de influencia.
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En el pasado, Trump ha hablado favorablemente de China y restado importancia a que exista el riesgo de una invasión a Taipéi. Antes de asumir el cargo, Trump sugirió que Taiwán debe pagar más por "su póliza de seguro" estadounidense.
Sobre Ucrania, Trump ha presionado a Kiev en las negociaciones de paz para que acepte ceder territorios.
Pero con Venezuela, Estados Unidos envía el mensaje de que hay una línea más dura para América Latina, dijo Alexander Gray, académico del Atlantic Council y que trabajó en el Consejo de Seguridad Nacional durante el primer periodo de Trump.
"Es muy claro que ya no habrá un nivel de tolerancia para la influencia china, rusa e iraní, incluso de bajo perfil, que hemos visto en las últimas décadas" en la región, afirmó.
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NOTICIAS CARACOL
Con información de AFP