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Rescataron a 4 migrantes en un desierto de México: casi mueren tratando de llegar a EE. UU.

Uno de los migrantes logró llamar a las autoridades de México y clamar por ayuda. Los ciudadanos que trataban de llegar a Estados Unidos se enfrentaron a altas temperaturas, falta de alimento y agua.

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Mientras México y Estados Unidos afirman que hay una reducción del flujo migratorio en su frontera ante una mayor vigilancia, miles de indocumentados toman cada vez más riesgos en los desiertos del norte mexicano para burlar los crecientes controles de migración.

El caso más reciente ocurrió apenas el martes, cuando autoridades hallaron a cuatro migrantes de Colombia y Venezuela que quedaron atrapados en las dunas de Samalayuca, en el desierto del estado de Chihuahua, donde se perdieron al intentar evadir el control militar del sur de Ciudad Juárez, en la frontera con El Paso, Texas.

Estas personas presentaban cuadros de deshidratación e hipotermia. Uno de ellos logró llamar al 911 y pedir el rescate. Los tres hombres y una mujer se enfrentaron a altas temperaturas de la región y, de acuerdo con el Gobierno de Chihuahua, llevaban horas sin ingerir alimentos ni agua. Fueron trasladados a hospitales de Ciudad Juárez.

El hecho ilustra que ahora miles de indocumentados optan por desafiar el desierto de Chihuahua y caminar más de 400 kilómetros de carretera y dunas en la recta final de su recorrido a Estados Unidos para eludir los crecientes retenes en México, que reporta más de 32.000 militares en tareas migratorias en las fronteras.

"En estos momentos yo no cuento ya con dinero para seguir avanzando y todo es caminar y caminar, lo que nos dijeron es que de acá hasta la frontera son cuatro o cinco días caminando”, cuenta a EFE Jhonan Iker José Pérez, venezolano que llegó a la ciudad de Chihuahua, capital homónima del estado, en un tren.

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El migrante, quien pernocta ahora en un campamento de más de 2.000 extranjeros cerca de las vías férreas en la ciudad de Chihuahua, a 444 kilómetros de la fronteriza Ciudad Juárez, dijo que los agentes del Instituto Nacional de Migración (INM) los capturan si los hallan en autobuses o en taxis.

Por ello, considera que sus únicas dos opciones restantes son arriesgarse en el peligroso viaje sobre el tren de carga o caminar por la carretera que atraviesa el desierto hasta la frontera.

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“Es complicado porque a veces uno no tiene que comer, uno dura dos o tres días sin comer, a veces no tienes agua, si llevas niños se cansan, los bajas, uno toma el atrevimiento de hacerlo por la necesidad que uno pasa en realidad”, confesó.

Una travesía con más restricciones


El Gobierno de México ha reforzado este año los controles tras el aumento del 77 % en la migración irregular en 2023, cuando detectó más de 782.000 migrantes en esta situación.

El presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, aseguró el mes pasado que los encuentros diarios de migrantes en la frontera con Estados Unidos cayeron casi un 55 % de diciembre a marzo.

Pese al panorama, Subendez Ortega Quevedo, quien salió de Venezuela por las pocas oportunidades económicas, dijo a EFE que la gente se atreve a seguir abordando el tren de La Bestia, que va del sur al norte de México.

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“Ayer en la madrugada vinieron más de 1.000 personas en el tren de La Bestia y todos los días vienen miles de personas entrando a México, debemos encontrar la solución para tratar de evitar agarrar esa bestia”, expresó el migrante.

El venezolano señaló que, ante el "hostigamiento" de Migración, las personas están "respondiendo con violencia".

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“Si nos bajan, nos devuelven al principio de la frontera de Guatemala con México, volver a empezar otra vez lo mismo es lo que nos afecta más a nosotros", narró.

También denunció que los operativos en los medios de transporte empujan a los migrantes a rutas más peligrosas.

"Las personas tienen ya su dinero para poder agarrar el transporte de aquí a la terminal (de autobuses), pero ahí está Migración, hay que rodearla para poder agarrar un vehículo para poder llegar a Juárez”, agregó.

Por ello, solo les queda ir "al desierto, caminar y tratar de llevarse un poco de agua y un poco de sustancia para poder mantenerse, tanto los niños como las personas que no puedan”.

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