El pasado 29 de agosto, en la vereda Plazuelas del municipio de San Bernardo, departamento de Nariño, se registró el atroz crimen de Blanca Pardo, una adulta mayor de 72 años dedicada a las labores del campo y a la venta de quesos. Doña Blanca, madre de seis hijos, era una persona servicial y apreciada por sus vecinos. La mañana de aquel día, alrededor de las 8:30 a.m., salió de su vivienda vistiendo una ruana y portando un machete con dirección al potrero de su propiedad para recoger leña, una actividad habitual dentro de su rutina.
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Un vecino del sector fue una de las últimas personas en verla con vida, confirmando posteriormente a la familia que la había observado transitar hacia el terreno durante las primeras horas de la mañana. A las 5:30 p.m., su hija Marisol, enfermera de profesión, retornó del trabajo a la vivienda y se extrañó al no encontrar a su madre, quien siempre la esperaba a esa hora con café o arepa. Tras buscarla en las casas de sus tíos en la vereda y verificar que no había estado allí, consultó a los vecinos y obtuvo la confirmación de su desplazamiento al potrero.
Marisol se dirigió de inmediato al terreno en compañía de su hijo para buscarla. Pasadas las 5:40 p.m., la hallaron tirada en el suelo en un potrero de difícil acceso, ubicado a unos diez minutos de la casa. Blanca Pardo se encontraba gravemente golpeada y desnuda. Debido a que permaneció más de ocho horas desprotegida bajo un clima helado y sin sol, la víctima sufría una severa hipotermia. Aunque conservaba signos vitales, no se encontraba en pleno uso de sus facultades y solo alcanzaba a repetir con angustia las palabras: "No quiero, no quiero, no quiero".
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Los vecinos del sector colaboraron para rescatarla en cobijas a través del empinado camino. Posteriormente remitida al Hospital San Pedro en la ciudad de Pasto. Allí permaneció intubada y en estado crítico acompañada por sus hijos, hasta que se confirmó su fallecimiento el 30 de agosto a las 8:30 p.m.
El desgarrador relato de la hija sobre el presunto abuso sexual
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Las hijas de la víctima, Jenny Pulido y Marisol Pardo, detallaron la dimensión de la agresión sufrida por su madre. Según relataron, al ingresar a doña Blanca en el puesto de salud de San Bernardo, la enfermera de turno le consultó a Marisol sobre el estado en que la había encontrado. Al enterarse de que la anciana estaba sin ropa, la profesional procedió a efectuar un examen minucioso y posteriormente le confirmó a la familia que la mujer presentaba heridas de violencia y abuso sexual.
Jenny denunció públicamente la sevicia ejercida contra una mujer mayor que vivía pacíficamente en la vereda. La hija sostuvo que la persona responsable debió conocer de antemano la rutina de su madre y la ubicación del terreno, ya que el potrero se encuentra en una hondonada de difícil visibilidad desde los caminos principales. La familia expresó su indignación no solo por la brutalidad del ataque físico y sexual, sino también por el sufrimiento al que fue sometida la víctima al quedar abandonada e indefensa durante más de ocho horas a la intemperie.
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Las claves de la investigación de la Fiscalía
La Fiscalía General de la Nación adelanta las averiguaciones en etapa de indagación por el delito de feminicidio. De acuerdo con fuentes oficiales, conocidas por Noticias Caracol, las actividades de los investigadores se concentran en cinco puntos clave:
- Inspecciones al lugar de los hechos y levantamiento topográfico: los investigadores judiciales han realizado múltiples inspecciones en el potrero de la vereda Plazuelas, ejecutando un levantamiento topográfico del sitio de difícil acceso para recopilar elementos materiales probatorios.
- Entrevistas a la comunidad e identificación de pobladores: se han tomado declaraciones a los habitantes de la vereda para establecer si alguien observó o escuchó situaciones anómalas el 29 de agosto, adelantando además la verificación de arraigos para identificar a posibles sospechosos de la zona que conocieran la rutina de la víctima.
- Verificación de celdas telefónicas y datos tecnológicos: la Fiscalía efectúa una búsqueda selectiva en bases de datos y la recolección de información tecnológica con el objetivo de analizar las celdas telefónicas del sector e identificar qué personas o dispositivos estuvieron presentes o transitaron por el área a la hora del crimen.
- Dictamen médico-legal forense: las autoridades se encuentran a la espera del reporte definitivo de Medicina Legal que permita corroborar legal y técnicamente la hipótesis del abuso sexual y determinar la causa exacta de la muerte.
- Línea investigativa sobre uno o más implicados: la Fiscalía enfoca sus esfuerzos en determinar si el feminicidio fue cometido por un solo individuo o si existió la participación de varias personas en complicidad, buscando lograr la pronta individualización y captura del autor o autores del hecho.
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