En Inglaterra, la muerte de una joven de 20 años genera una gran indignación, especialmente después de que una investigación revelara que murió luego de ser tratada como una "pérdida de tiempo" por los médicos que debían atenderla, pero que prefirieron sentarse a ver un partido de fútbol.
Se trata de Libby Instone, una estudiante de derecho de la Universidad de Newcastle, Inglaterra, quien tras un viaje a Londres regresó a casa muy enferma ya pasó varios días vomitando. Ante la preocupación, sus padres la llevaron en tres ocasiones diferentes a urgencia, donde fu diagnosticada con gastroenteritis.
¿Cómo ocurrieron los hechos?
La primera vez que la familia de Libby la llevó a urgencias en el Hospital North Tees, los médicos no la examinaron, sino que la enviaron a casa con medicamentos contra las náuseas.
Pero estando en casa sus padres siguieron preocupados por ella, por lo que ese mismo día la llevaron nuevamente al servicio de urgencias, donde un médico les dijo que tenía gastroenteritis. Una vez más la joven estudiante de 20 años fue enviada a casa y sus padres seguían preocupados.
Al día siguiente, al ver que Libby seguía muy mal, "totalmente agotada y muy débil", sus padres decidieron acudir por tercera vez al hospital por urgencias. Creyeron que los médicos, al ver que regresaban con la joven, notarían que algo estaba mal y les prestarían más atención a sus síntomas; sin embargo, lo que ocurrió fue todo lo contrario.
Según la investigación de las autoridades, aunque la joven de 20 años sí fue trasladada esa noche a una habitación en el hospital, sus padres aseguraron que cuando fueron a visitarla se dieron cuenta que ningún médico la estaba atendiendo, sino que estaban viendo por televisión el partido de las Lionesses en la Copa Mundial Femenina.
Esa noche lo único que consiguieron fue que una enfermera le colocara suero intravenoso a la joven y medicamentos contra las náuseas. Tras más de nueve horas esperando atención, nuevamente enviaron a Libby a casa, quien seguía débil y descompensada. "Dijo que tenía miedo y preguntó si iba a morir. Me reí y le dije que no dijera tonterías", expresó su madre a las autoridades.
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Sin embargo, minutos más tarde Libby se desmayó y sus padres tuvieron que llamar a los paramédicos, quienes la llevaron nuevamente al hospital. En ese momento los médicos finalmente le prestaron atención, pero fue demasiado tarde, Libby falleció a causa de un infarto, tras padecer una obstrucción en el intestino delgado.
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La enfermera le confesó a los padres que en las ocasiones anteriores no le prestaron atención a los síntomas de su hija, una joven de 20 años aparentemente sana, porque les pareció que "estaba perdiendo el tiempo".
Tras varios meses, la explicación sobre la muerte de la joven estudiante finalmente llegó. Un experto médico independiente descubrió que Libby no había podido evacuar durante varios días, lo que debería haber despertado las sospechas de los médicos de que no padecía gastroenteritis.
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Por su parte, el informe indicó que los médicos perdieron las oportunidades de realizarle a la joven una ecografía de estómago y posteriormente una operación para acabar con su obstrucción intestinal y así salvar su vida. Por el contrario, los médicos le dijeron a los padres de Libby que la estudiante no se podía salvar.
"Fuimos al hospital confiando en las personas que creíamos que la cuidarían, pero Libby fue defraudada por los médicos que se suponía que debían atenderla. La trataban como una molestia, una pérdida de tiempo y nunca le mostraron compasión", expresó su madre a la prensa local.
El veredicto del forense dictaminó que todo se dio por la negligencia de los médicos, así que el hospital ofreció "una disculpa sincera e incondicional por las oportunidades perdidas en la atención de Libby".
MARÍA PAULA GONZÁLEZ
PERIODISTA DIGITAL
mpgonzal@caracoltv.com.co