Colombia incorporó un nuevo festivo al calendario nacional tras la sanción de la Ley 2578 del 1 de junio de 2026. La norma declaró el 9 de julio como el Día de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, que este 2026 celebra 440 años del milagro de la renovación de su imagen, con carácter obligatorio en todo el país y con derecho a descanso remunerado para trabajadores del sector público y privado.
De acuerdo con la legislación vigente, cuando esta fecha cae entre semana puede trasladarse al lunes siguiente. En 2026, el descanso se fijó para el lunes 13 de julio, conforme a la aplicación de la Ley 51 de 1983.
La creación de este festivo se sustenta en la tradición religiosa en torno a la Virgen de Chiquinquirá, considerada patrona de Colombia. Su origen se remonta al siglo XVI y está documentado en diversos portales religiosos y fuentes católicas que han conservado la historia de esta advocación mariana.
El origen de la Virgen de Chiquinquirá en la tradición católica
Según el portal católico Catholic.net, la historia se inicia en 1562, cuando el pintor Alonso de Narváez elaboró una imagen de la Virgen del Rosario sobre una tela de algodón de origen indígena, por encargo del encomendero Antonio de Santana. La pintura representaba a la Virgen María con el Niño Jesús, acompañada por san Antonio de Padua y san Andrés apóstol.
Este tipo de representaciones formaban parte del proceso de evangelización en el territorio de la Nueva Granada, donde las órdenes religiosas utilizaban imágenes para la enseñanza de la fe. Con el paso de los años, la pintura fue afectada por las condiciones del entorno. La humedad, el aire y el desgaste provocaron que la imagen se deteriorara al punto de quedar casi irreconocible.
El evento que dio inicio a la devoción a la Virgen de Chiquinquirá
La tradición religiosa, recogida por ACI Prensa y otros portales católicos, sitúa el origen de la devoción en un acontecimiento ocurrido el 26 de diciembre de 1586. Para ese momento, la imagen había sido trasladada a Chiquinquirá y permanecía en condiciones precarias. Una mujer identificada como María Ramos limpiaba el lugar y oraba frente al lienzo deteriorado.
Según estos relatos, ese día la pintura recuperó sus formas y colores de manera repentina. Testigos describieron la aparición de luz y la restauración de la imagen, hecho que fue interpretado como un signo religioso. Este acontecimiento marcó el inicio de la devoción a la Virgen de Chiquinquirá, que comenzó a extenderse por el territorio de la Nueva Granada y posteriormente por todo el país.
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Portales religiosos como Aleteia señalan que, tras el evento de 1586, la noticia se difundió entre comunidades cercanas, lo que generó peregrinaciones y actos religiosos en torno al lienzo.
La imagen fue reconocida como símbolo de fe dentro de la Iglesia católica en Colombia. Con el tiempo, su importancia se consolidó hasta ser considerada una de las principales devociones del país.
Papa Pío VII proclamó la Virgen de Chiquinquirá como patrona de Colombia
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En 1829, el papa Pío VII la proclamó patrona de Colombia, lo que formalizó su lugar dentro de la tradición religiosa nacional. La basílica construida en su honor en Boyacá se convirtió en uno de los centros de peregrinación más importantes, donde se conserva el lienzo y se realizan celebraciones litúrgicas cada año el 9 de julio.
La Virgen aparece con el Niño Jesús en brazos y sostiene un rosario, lo que la vincula con la advocación del Rosario. A su lado se encuentran san Antonio de Padua y san Andrés, figuras que representan vínculos históricos con quienes promovieron la pintura original. El lienzo, realizado con pigmentos naturales y materiales disponibles en la región, también refleja la interacción entre culturas durante la época colonial, al haberse pintado sobre una tela elaborada por comunidades indígenas.
Este texto fue realizado con colaboración de un asistente de IA y editado por un periodista que utilizó las fuentes idóneas y verificó en su totalidad los datos.
ÁNGELA URREA PARRA
NOTICIAS CARACOL