El 7 de enero de 2011, la vida de Sandra Viviana Ravelo, una joven de 26 años y administradora de un bar en Bogotá, se apagó en circunstancias que estremecieron al país. Lo que inició como una búsqueda desesperada por parte de su hermano y su novio, ambos miembros de la Policía Nacional, terminó en un hallazgo macabro en una zona rural de Ciudad Bolívar. Sin embargo, el verdadero giro dramático ocurrió cuando la Fiscalía General de la Nación señaló al patrullero John Alexander Quintero, pareja de la víctima, como el principal responsable del crimen. Diego Guauque, periodista de Séptimo Día investigó el caso.El peso de una acusación de 60 añosLa Fiscalía no escatimó en calificativos ni en la severidad de la pena solicitada. Basándose en pruebas genéticas y testimonios familiares, el ente acusador pidió la máxima sanción permitida por el ordenamiento penal colombiano. Según los registros de las audiencias, se solicitó que la pena fuera de 500 meses de prisión, lo que equivale a más de 41 años, aunque en diversos escenarios se habló de una proyección de hasta 60 años debido a la gravedad de los delitos imputados: homicidio, violación y tortura.Para la familia de Sandra, la noticia fue un golpe devastador. Su madre, Claritza Murillo, recordó el momento en que la sospecha recayó sobre el hombre que frecuentaba su casa: "Demasiada rabia sentía por él y decepción porque yo decía, pero fue algo que alguien que yo tuve en mi casa". La presión mediática y la sevicia reportada en el levantamiento del cadáver, que incluía relatos de desmembramiento y quemaduras, convirtieron a Quintero en el enemigo público número uno, apodado en prisión con alias como "Pikachu" o "el descuartizador".Las pruebas "reinas" de la FiscalíaEl caso contra el patrullero se cimentó sobre dos hallazgos biológicos que parecían irrefutables. El primero fue la presencia de su material genético en el cuerpo de Sandra. El segundo, y quizás más condenatorio para los jueces iniciales, fue el hallazgo de restos biológicos bajo las uñas de la víctima, lo que se interpretó como una señal de defensa.Al respecto, la madre de la víctima señaló en su momento: "En las uñas de mi hija habían encontrado a la piel de él, de John Alexander". Esta narrativa sugería que Sandra había forcejeado con su agresor antes de morir. Quintero, por su parte, se vio atrapado en una pesadilla jurídica: "Pasé de en la mañana ser un policía a en la noche ser un el bandido más grande de todo Bogotá".La ciencia forense que desmontó la teoría del "monstruo"El enigma comenzó a resolverse cuando el médico forense Aníbal Navarro y su equipo interdisciplinario revisaron los folios del caso en 2015. El primer hallazgo fue que el cuerpo de Sandra nunca fue desmembrado por manos humanas ni quemado con intención criminal. Navarro explicó que los daños en el cadáver fueron causados por el entorno: "No está son animales que han intervenido y han fragmentado el cuerpo... en este caso, por el contexto... lo más probable son perros".Además, se descubrió que las supuestas quemaduras eran, en realidad, procesos naturales de descomposición mal interpretados por personal técnico sin la formación adecuada en fotografía forense. Sobre la prueba del ADN bajo las uñas, la genetista Luz Adriana Pérez Sepúlveda aportó una visión distinta a la de la Fiscalía. Al analizar la evidencia, notó que no había señales de lucha física: "Las uñas no están rotas. No hay ningún tipo de daño en las manos que sugiera esa lucha". Según la experta, el ADN encontrado era mínimo y compatible con el contacto cotidiano de una pareja. Quintero mismo explicó este punto: "No era que hubiera arrancado piel... es ADN normal, como cuando tú te sientas en el computador de tu compañero y ya hay ADN tuyo".El camino hacia la libertad y el estigma persistenteLa defensa también logró desvirtuar el móvil del crimen. Mientras la Fiscalía lo pintaba como un hombre posesivo y celoso, los testimonios de amigos y clientes del bar de Sandra indicaron lo contrario. Finalmente, se comprobó que el ADN de Quintero en el cuerpo de la joven correspondía a una relación consentida previa a su desaparición, mientras que los otros rastros hallados sí pertenecían a una agresión violenta en una zona remota donde el patrullero no tuvo presencia.Tras casi seis años de detención, un magistrado dictó el fallo que cambió su destino. Quintero recordó el impacto de ese momento: "Yo siempre yo tenía una Biblia ese día cuando el juez dijo esas palabras, yo me arrodillé y le di gracias a Dios". A pesar de ser declarado inocente, el estigma social le ha impedido retomar una vida normal y conseguir un empleo estable.Por su parte, la familia de Sandra sigue sin encontrar paz, manteniendo su convicción sobre la culpabilidad del expolicía. Claritza Murillo fue enfática al ser consultada tras el veredicto: "No, que diga la verdad, que diga el por qué. ¿Para qué lo hizo con esas personas? Porque él sabe que él fue".
En el departamento del Meta, una población de aproximadamente 180 cocodrilos del Orinoco, conocidos como caimanes llaneros, atraviesa una emergencia de supervivencia sin precedentes en la historia de la conservación. Estos animales, que son los depredadores más grandes de América, llevan nueve meses sin recibir alimento debido a que las instituciones responsables no han definido quién debe asumir los costos de su manutención. El conflicto involucra a la Universidad Nacional, el Ministerio de Ambiente y corporaciones ambientales como Cormacarena.Lo que está pasando con los cocodrilos en el MetaAunque los cocodrilos tienen un metabolismo que les permite pasar varios meses sin comer, el tiempo transcurrido en el Meta ha superado cualquier límite natural. El profesor Carlos Moreno, quien lleva 23 años dedicado al programa de conservación de esta especie, advirtió sobre la gravedad del asunto en Los Informantes: "Someter una población de 180 cocodrilos, todos simultáneamente a inanición hará que finalmente hagan canibalismo".La falta de alimento prolongada está destruyendo el organismo de los reptiles. Al no recibir nutrientes externos, los animales comienzan a consumir sus propias reservas de grasa y, posteriormente, sus tejidos musculares. Este proceso genera sustancias tóxicas que dañan los órganos internos. Moreno explica que el desecho metabólico, como el ácido úrico, afecta gravemente el funcionamiento del cuerpo: "esas sustancias que se llaman metabolitos, que son los desechos de las rutas biológicas que son tóxicas. Así que esos desechos como ácido úrico, por ejemplo, afectan el riñón. Técnicamente se llaman nefrotóxicas, pero también afectan el hígado". Según el investigador, el daño en muchos ejemplares podría ser ya irreversible.Una "reserva de vida" en peligroPara entender la magnitud de la tragedia, es necesario comprender que estos animales no son ejemplares comunes, sino que forman lo que los científicos llaman un "banco genético". En términos sencillos, se trata de una selección de los mejores individuos de la especie, elegidos mediante estudios de ADN para asegurar que el caimán llanero no se extinga.En el año 2020, una investigación liderada por la bióloga Ana María Saldarriaga identificó a 140 cocodrilos que eran "prioritarios" debido a su alta diversidad genética. Esto significa que su descendencia será más fuerte y saludable para repoblar los ríos. Estos animales fueron trasladados al Parque Agroecológico Merecure para que vivieran en condiciones de semicautiverio, donde aprendieron a cazar peces vivos y ganaron masa muscular antes de su liberación definitiva. Sin embargo, ese proyecto de vida hoy es una trampa mortal. Saldarriaga, reconocida como una de las conservacionistas más brillantes del mundo, lamenta la situación. "No puede ser que un animal que lleva 6 millones de años en la Tierra... y ahorita su mayor riesgo es el programa de conservación. Eso solo pasa en Colombia", señalan los expertos.El origen del enredo administrativo de los cocodrilosEl problema actual se deriva del vencimiento de acuerdos legales. En agosto de 2025, el convenio con el parque Merecure llegó a su fin, y en septiembre la comida dejó de llegar a los estanques porque no hubo un plan de transición. Actualmente, existe un vacío de responsabilidad: la Universidad Nacional afirma que no puede invertir dinero público en un predio privado sin un convenio vigente, mientras que el Ministerio de Ambiente señala que la custodia de los animales sigue siendo responsabilidad de la universidad.Además, el marco legal que rige la protección de esta especie parece estar desactualizado. Andrés Felipe Aponte, director de la estación de biología tropical Roberto Franco, explica que no hay una guía clara de acciones: "El programa vigente como tal con un documento normativo formal no existe actualmente. Ese programa se creó entre el 2002 y 2012. Posterior al 2012 pues no se generó como una evaluación formal". Esta incertidumbre normativa permite que cada institución evada sus obligaciones mientras los animales agonizan.Hacinamiento de los cocodrilos en VillavicencioMientras los ejemplares de Merecure mueren de hambre, los que se encuentran en la sede urbana de la Universidad Nacional en Villavicencio sufren por la falta de espacio. Los estanques, diseñados para albergar a 10 cocodrilos, hoy contienen hasta 30 de ellos. El reporte de la propia universidad es alarmante: el hacinamiento ha provocado peleas territoriales que han dejado ejemplares mutilados y al menos 18 individuos completamente ciegos.El cocodrilo del Orinoco es una especie que puede medir hasta 7 metros y pesar media tonelada. Solo habita en Colombia y Venezuela y se encuentra en la "lista roja" de peligro crítico de extinción, el mismo nivel de riesgo que enfrenta el gorila de montaña. A pesar de ser un tesoro nacional que mejora la pesca en los ríos donde es liberado, su futuro depende hoy de que una oficina estatal firme el presupuesto para su comida.
El 8 de mayo de 2025, David Esteban Nocua, un adolescente de 14 años con sueños de emprender en el diseño de camisetas, salió de su casa en la localidad de Usme, al sur de Bogotá, para encontrase con su exnovia. Según el relato de su padre, Diego Armando Nocua, el joven recibió un mensaje de la joven, de 15 años, para verse esa tarde. "Yo lo vi tan feliz que me dijo: 'Papá ya vengo'. Y se iba a encontrar con ella", recordó en Séptimo Día sobre los últimos momentos con vida de su hijo.La cita, sin embargo, era el inicio de una dolorosa odisea. Cámaras de seguridad del sector captaron a David caminando junto a la adolescente y otro compañero de clase hacia una zona apartada a orillas del río Tunjuelo. El engaño consistió en invitarlo a conocer una supuesta casa abandonada. Al llegar al punto desolado, la joven le pidió que cerrara los ojos para entregarle una sorpresaDiego Nocua relató el momento exacto de la agresión según las pruebas judiciales: "Ella le dice al muchacho con que iban: 'Tápele los ojos que le voy a dar un regalo'. El regalo era tremenda apuñalada en el abdomen".Los hallazgos clave en el casoLa investigación penal permitió descubrir que el ataque no fue un hecho fortuito, sino una represalia por un suceso ocurrido antes. En aquel entonces, David Esteban intervino en una situación crítica en su colegio para proteger la integridad de la misma joven que terminaría siendo su victimaria. Su madre, Juliana Monroy, explicó el trasfondo de esta relación: "Él impide que ella se tire del segundo piso del colegio; él la detiene para que no lo haga".A raíz de este intento, las directivas escolares y las autoridades de infancia tomaron medidas de protección para la menor. Yanire Arcos, profesora de los adolescentes, señaló que "la idea es tratar de no revictimizar a los muchachos; entonces el manejo que se le dan es enviarlo al Instituto de Bienestar Familiar". Sin embargo, lo que para las autoridades era una medida de restablecimiento de derechos, para la joven fue un agravio personal del cual culpó directamente a David.Tras permanecer un mes bajo custodia en un hogar de paso del ICBF, la adolescente logró evadirse del sistema. Su único objetivo al recuperar la libertad de forma irregular era buscar al joven. "Ella se llenó de rabia; su único plan después de salir de allí era que Esteban pagara el encierro que ella tuvo", dijo la madre de la víctima.Captura y fallas en el sistema de custodiaEl cuerpo de David fue hallado dos días después de su desaparición con múltiples heridas en el rostro, extremidades y abdomen. Tras el hallazgo, "ella se pone muy nerviosa y dice: 'Sí eso fue lo que pasó eso fue lo que pasó'", narró Diego Nocua.Aunque la Fiscalía logró la aprehensión de la joven y su cómplice, el proceso judicial dejó un sentimiento de insatisfacción en los familiares. Ambos menores aceptaron su responsabilidad en el delito de homicidio agravado; ella recibió una sanción de siete años, mientras que al otro implicado se le redujo la pena a cinco años. La indignación creció cuando, en enero de 2026, solo nueve meses después del crimen, la joven volvió a burlar la seguridad del Estado.La joven se escapó del centro de atención especializada del ICBF donde estaba cumpliendo su sanción, denunciaron los padres, quienes alertaron que la menor fue vista nuevamente en su barrio antes de ser aprehender por segunda vez. Este caso, junto al asesinato de la cuidadora Karely Merlano en Barrancabermeja, ha intensificado el debate sobre la necesidad de reformar el Sistema de Responsabilidad Penal Adolescente en Colombia.*Este texto fue realizado con colaboración de un asistente de IA y editado por un periodista que utilizó las fuentes idóneas y verificó en su totalidad los datos. Cuenta con información y reportería propia de Séptimo Día.
El Aeropuerto Internacional José María Córdova de Rionegro, que sirve a la ciudad de Medellín, se ha consolidado como el segundo terminal aéreo más importante del país, movilizando entre 12.000 y 13.000 pasajeros diarios. Sin embargo, el flujo constante de turistas que llegan atraídos por el "país de la belleza", las autoridades han detectado una preocupante tendencia de visitantes con propósitos ilícitos vinculados a la explotación sexual de menores. Para combatir este fenómeno, Migración Colombia ha desplegado una operación liderada por Mauricio Rubiano, coordinador de un equipo de 166 oficiales encargados de supervisar cada ingreso y salida del territorio antioqueño. Los Informantes conoció su labor.Instinto y experiencia: cómo los oficiales detectan mentiras La primera barrera contra los presuntos depredadores no es un escáner, sino el análisis del comportamiento humano. Mauricio Rubiano, quien inició su carrera hace 25 años como detective en el liquidado Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), aplica hoy sus conocimientos en inteligencia para perfilar a quienes intentan evadir los controlesSegún Rubiano, la experiencia previa es fundamental para detectar inconsistencias: “da pie para que uno tenga más confianza en tomar decisiones, hacer preguntas orientativas, saber qué preguntar, saber el comportamiento, movimientos de las personas tanto faciales como corporales”, dijo.Los oficiales en los filtros migratorios no solo revisan documentos, vigilan desde que los viajeros descienden del avión o mientras esperan en las filas. Rubiano explica el método de detección visual: “podemos determinar si una persona va sudando, si está muy nerviosa, si se mueve mucho, si evita el contacto visual con los oficiales de migración, es allí donde nosotros hacemos unas preguntas adicionales de las actividades que vienen hacia el territorio colombiano”.Esta capacidad de observación permite identificar a personas entrenadas que traen planes de viaje aparentemente justificados para no generar dudas iniciales.La "Sala de inadmitidos" y el hallazgo de evidencias físicasCuando un viajero despierta sospechas, es conducido a la zona restringida denominada 'Sala de inadmitidos'. En este espacio, en coordinación con la Policía Nacional, se procede a la apertura y revisión técnica del equipaje. Los hallazgos en estas maletas suelen ser determinantes para negar el ingreso al país. En las inspecciones, las autoridades buscan objetos que no coinciden con un itinerario turístico convencional.Rubiano cuenta los elementos recurrentes en estos operativos: “hemos encontrado en este aeropuerto del José María Córdova maletas donde traen juguetes sexuales, una cantidad considerable de condones y que no justifican los viajeros o los extranjeros para que traen esos objetos aquí a Colombia”.Además de los preservativos y lubricantes, los oficiales han identificado el porte de grandes cantidades de billetes de baja denominación, los cuales, según las investigaciones, “se utilizan para cuando los eventos a las fiestas darles el dólar no más, para que no sea una gran cantidad”.Un caso reciente involucró a un grupo de ocho ciudadanos estadounidenses que aseguraban viajar para celebrar una despedida de soltero. Tras el interrogatorio y la requisa, se encontraron potenciadores sexuales y otros elementos sospechosos, resultando en la inadmisión de dos de los integrantes del grupo.Rubiano enfatiza la autonomía de su equipo para tomar estas medidas: “Migración Colombia tiene autonomía para tomar estas decisiones administrativas de inadmisión de acuerdo a fundamentos o evidencias que se hayan encontrado, sea ya por medios tecnológicos o sea alertas que nos encontramos en nuestro sistema, o sea por las entrevistas migratorias que hacemos”.Angel Watch: el escudo tecnológico internacionalLa estrategia de identificación se complementa con la plataforma Angel Watch, un sistema del gobierno de los Estados Unidos que rastrea a ciudadanos registrados por delitos sexuales contra menores en más de 120 países.Este sistema emite alertas en tiempo real que llegan directamente a los correos electrónicos de los supervisores en el aeropuerto. “Nos acaba de llegar a nuestro sistema de información una alerta de un posible ofensor sexual que se encuentra registrado en la base de datos Angel Watch”, relata Rubiano al recibir una notificación sobre un pasajero proveniente de Miami.La eficacia de esta tecnología es tangible: de los 100 extranjeros inadmitidos en Colombia durante los primeros cinco meses de 2026, un total de 23 fueron detectados gracias a las alertas de Angel Watch. El procedimiento implica realizar un seguimiento discreto al pasajero a través de las cámaras de seguridad para “no alertar a otros viajeros de las actividades que nosotros hacemos acá internamente” hasta el momento de la interceptación en los filtrosEn muchos casos, aunque los sujetos niegan inicialmente sus antecedentes, terminan confirmando agresiones sexuales cometidas en el pasado tras el cotejo de datos.El perfil de los inadmitidos y el control de redes socialesLas autoridades advierten que el perfil de los presuntos explotadores no es exclusivo. “Ese perfilamiento no va únicamente hacia ciudadanos hombres hemos tenido aquí casos donde se han inadmitido a mujeres que están vinculadas con esa explotación o tienen antecedentes de agresiones sexuales”, afirma Rubiano.Asimismo, Migración Colombia ha detectado la presencia de influencers que utilizan las redes sociales para difundir consejos sobre cómo burlar los controles migratorios.Recientemente, un creador de contenido que promovía paquetes turísticos de inversión que incluían fiestas con mujeres en Medellín fue inadmitido en el aeropuerto El Dorado como parte de esta misma ofensiva nacional.El mensaje de la entidad es rotundo para quienes intentan ingresar con agendas ocultas: “venir aquí al territorio colombiano o a Colombia debe ser con fines de turismo, un turismo responsable, no un turismo con fines de explotación sexual y esto va acorde a la política nacional de protección vulnerable como son los niños niñas y adolescentes”.*Este texto fue realizado con colaboración de un asistente de IA y editado por un periodista que utilizó las fuentes idóneas y verificó en su totalidad los datos. Cuenta con información y reportería propia de Los Informantes.
Este jueves 25 de junio se iba a iniciar con la concentración de los primeros 400 hombres del Clan del Golfo (o Ejército Gaitanista de Colombia), en Tierra Alta, Córdoba, como resultado del acuerdo entre el Gobierno Nacional y este grupo armado ilegal conocido como la zona de ubicación temporal. Sin embargo, en las últimas horas se conoció que los integrantes de este grupo delincuencial, al menos por ahora, no llegarán a este sitio.(Síganos en Google Discover y conéctese con las noticias más importantes de Colombia y el mundo)A través de un comunicado, la Oficina del Consejero Comisionado de Paz informó que “la Zona de Ubicación Temporal en el municipio de Tierralta (Córdoba) definida para facilitar el tránsito del grupo armado hacia la desmovilización de manera gradual, incremental y progresiva (Ley 2272 de 2022), no cuenta aún con las condiciones establecidas en la ley, y por tal razón, no se realizará su desarrollo en la fecha prevista del 25 de junio de 2026”.De acuerdo con la oficina, por parte del Ejército Gaitanista se busca “mantener la voluntad de paz y de cumplimiento de los compromisos suscritos en la ciudad de Doha en las sesiones adelantadas durante los meses de septiembre y diciembre de 2025, conocidos como Compromisos de Doha”.Por parte del Gobierno Nacional, informó la Oficina del Consejero Comisionado de Paz, se quiere permanecer y continuar en el proceso de conversación sociojurídica en curso y hacer el respectivo proceso de empalme con el nuevo gobierno del presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella. Sin embargo, el nuevo mandatario, que se posesionará el 7 de agosto de 2026, no estaría dispuesto a continuar con los diálogos de paz, teniendo en cuenta el mensaje que envió a los grupos criminales durante su primer discurso tras recibir la credencial como presidente electo."Disponen de un mes para entrar en razón": Abelardo de la Espriella a grupos criminalesAl recibir la credencial como presidente electo, De la Espriella envió un mensaje contundente: "A esas personas que están al margen de la ley, un mensaje categórico: disponen de un mes para entrar en razón (...) y organizar su sometimiento al Estado de Derecho. En mi Gobierno no habrá ofertas generosas ni concesiones inaceptables como las que recibieron del régimen que está llegando a su fin".En esa línea, también afirmó que "la connivencia del actual Gobierno con el crimen organizado es asqueante y vergonzosa".Asimismo, sostuvo que "En la era de El Tigre (como lo llaman sus seguidores) se acabó (...) Quienes persistan en la corrupción, el terrorismo y el narcotráfico, la extorsión y demás formas de violencia enfrentarán toda la capacidad del Estado y la determinación inquebrantable de nuestra gloriosa fuerza pública colombiana".Por otro lado, la política de ‘paz total’, principal apuesta del presidente Petro, atraviesa un momento crítico a poco más de un mes y medio de concluir su mandato, debido al fracaso de los diálogos con la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN) y al crecimiento de grupos armados que han intensificado la violencia en el país.Esta estrategia, que también contempla negociaciones con las disidencias de las FARC y el sometimiento a la justicia de organizaciones como el Clan del Golfo —la mayor estructura criminal del país—, no ha logrado resultados significativos.CAMILO ROJAS, PERIODISTA NOTICIAS CARACOLX: RojasCamoCorreo: wcrojasb@caracoltv.com.coInstagram: Milografias
Un juez de control de garantías de Montería ordenó medida de aseguramiento en centro carcelario contra un hombre señalado de estar involucrado en la muerte de su propio padre, un adulto mayor de 87 años, en hechos ocurridos recientemente en el departamento de Córdoba.La decisión judicial se produjo luego de una solicitud presentada por la Fiscalía General de la Nación, dentro de una investigación que busca esclarecer las circunstancias en las que perdió la vida la víctima durante una riña ocurrida en el municipio de Ayapel.De acuerdo con la información entregada por la Fiscalía, el procesado fue identificado como Enuar Manuel Navarro Argumedo, quien fue imputado como presunto responsable del delito de homicidio agravado.Según la investigación adelantada por la Seccional Córdoba de la Fiscalía, los hechos se registraron el pasado 4 de junio en una vivienda ubicada en el barrio Bonanza, en el municipio de Ayapel.Las autoridades indicaron que en ese lugar se presentó una discusión que terminó de manera violenta y que dejó como resultado la muerte de un hombre de 87 años.De acuerdo con las indagaciones realizadas hasta el momento, en medio de la riña el hoy procesado, quien es hijo de la víctima, presuntamente habría atacado al adulto mayor utilizando un arma cortopunzante.La agresión habría ocasionado lesiones que derivaron en el fallecimiento de la víctima, situación que motivó la intervención de las autoridades judiciales para esclarecer lo ocurrido.La comunidad alertó a las autoridadesLa rápida reacción de la comunidad fue clave para que la Policía Nacional pudiera intervenir tras los hechos.Según informó la Fiscalía, fueron precisamente las alertas emitidas por habitantes del sector las que permitieron que uniformados llegaran al lugar donde ocurrió la emergencia.Una vez en la vivienda, los policías capturaron a Navarro Argumedo y posteriormente lo dejaron a disposición de la Fiscalía para avanzar en el proceso de judicialización.Tras la recopilación de los elementos de investigación y la presentación del caso ante la justicia, un fiscal de la Seccional Córdoba solicitó la imposición de una medida de aseguramiento privativa de la libertad.Luego de evaluar los argumentos presentados por la Fiscalía, un juez con función de control de garantías de Montería decidió imponer medida de aseguramiento en establecimiento carcelario contra el procesado mientras avanza el proceso judicial.La decisión se tomó dentro de las diligencias preliminares relacionadas con el caso y no representa una sentencia definitiva sobre la responsabilidad penal del investigado.Las autoridades continúan adelantando las actuaciones correspondientes para establecer todos los detalles relacionados con los hechos que son materia de investigación.El procesado no aceptó los cargosDurante las audiencias realizadas ante las autoridades judiciales, Enuar Manuel Navarro Argumedo no aceptó los cargos formulados en su contra por el delito de homicidio agravado.Pese a su negativa frente a la imputación, la Fiscalía presentó los elementos recopilados durante la investigación para sustentar la solicitud de medida de aseguramiento.Con la decisión adoptada por el juez, el hombre permanecerá privado de la libertad en un centro carcelario mientras continúan las actuaciones judiciales encaminadas a esclarecer este caso que ha generado conmoción en el municipio de Ayapel, donde un adulto mayor de 87 años perdió la vida en medio de una riña ocurrida dentro de una vivienda familiar.HEIDY ALEJANDRA CARREÑO BELTRANNOTICIAS CARACOLHcarrenb@caracoltv.com.co
El lunes 28 de abril de 2025 comenzó como una jornada habitual para Edilma Rosa Guzmán Flores, una reconocida enfermera y docente de 46 años en Puerto Libertador, Córdoba. Sin embargo, su ausencia en la institución educativa Corazón de María, donde dictaba clases a niños de comunidades indígenas, encendió las alarmas de una tragedia que mantendría en vilo al departamento durante 60 horas. Lo que inicialmente se reportó como una desaparición misteriosa, terminó revelando un planificado feminicidio ejecutado por quien fue su pareja durante más de dos décadas. El Rastro investigó.Tres días de una angustiante búsquedaEdilma salió a las 6:09 de la mañana en su motocicleta, según quedó registrado en cámaras de seguridad. Su destino era la vereda Alto La Ye, pero nunca llegó. Orlando Antonio González, director de la institución y jefe de la docente, relató el desconcierto inicial: "Los estudiantes llegaron y tocó regresar los niños o regresarse porque la seño no había llegado".A medida que pasaban las horas, la preocupación se transformó en una búsqueda civil liderada por familiares, amigos y la guardia indígena del resguardo Zenú. Sharit Montes Guzmán, hija de la profesora y estudiante de diseño, expresó el dolor de liderar la difusión del caso: "Yo hice el diseño de que mi madre estaba desaparecida... Yo nunca me imaginé diseñar a mi mamá desaparecida".Mientras el pueblo empapelaba las calles con la fotografía de Edilma, su excompañero sentimental, Ángel Custodio Montes, se sumó a los grupos de búsqueda. Durante tres días, Montes simuló ser un familiar desesperado, recorriendo trochas y zonas boscosas junto a la comunidad. No obstante, su presencia constante en puntos específicos llamó la atención de las autoridades tradicionales.El cruel hallazgo en el río San PedroLa insistencia de los rastreadores permitieron encontrar las primeras pertenencias de la docente sumergidas en el lodo. Narciso Manuel Osorio, guardia indígena y amigo de la víctima, describió el momento: "Él guarda se agacha, mete la mano y comienza a sacar del barro, del lodo, tarjetas carné lápiz, libreta".Cerca del lugar del hallazgo, el comportamiento de Ángel Montes empezó a generar sospechas directas. Eduardo Peñate, cacique mayor del resguardo Zenú, notó inconsistencias en su presencia: "Ya al señor Ángel lo encontramos aquí... ya estaba mojado, pero qué raro, él aquí buscando... ¿y por qué aquí ángel? si está lejos donde él vivía".La presión de la comunidad y la confrontación directa de su propia hija, Sharit, fueron determinantes. Ante el asedio de la guardia indígena y tras verse acorralado por los antecedentes de violencia que la familia empezó a exponer públicamente, Montes confesó el lugar exacto donde había ocultado el cuerpo. El hombre había estrangulado a Edilma, la había metido en costales y la amarró a su propia motocicleta para hundirla en el río San Pedro, con la intención de que los peces desaparecieran las evidencias."No pude aguantar": la confesión de un feminicidaTras ser retenido por la guardia indígena, el hombre admitió el crimen de manera fría: "No pude aguantar porque ella me dijo que no y cuando vino a Medellín dijo que no quería más vivir conmigo y listo ya eso fue". Posteriormente, ante las autoridades judiciales, ratificó su declaración: "Tuve un asesinato de mi esposa... ¿Usted la asesinó? Sí".La investigación de la Sijín reveló que el agresor tenía todo "fríamente calculado". Según el subintendente Joshua Peña, el victimario utilizó un destornillador para perforar las llantas de la moto y asegurar que no flotara, además de utilizar cuerdas y sacos que ya tenía preparados en un lugar despoblado. Incluso, se descubrió que mientras fingía buscarla, su verdadera intención era vigilar el cadáver: "Él confiesa que cuando nosotros lo llamábamos que él nos decía que ya estaba en la búsqueda él estaba era realmente mirando si el cadáver estaba flotando o no para volverlo a hundir".Un historial de violencia y disputas económicasEl entorno familiar de Edilma reveló que la separación, ocurrida en la Navidad de 2024 tras 24 años de relación, estuvo marcada por un control obsesivo y agresiones físicas. Teresa Guzmán, hermana de la víctima, recordó un episodio violento: "Un día le vi un hueco aquí en la pierna le pregunté 'hermana ¿qué te pasó?' no que Ángel me reventó una escoba en la pierna".Además del desamor, los investigadores hallaron audios en el celular de la docente donde Montes Anaya la amenazaba por motivos económicos relacionados con una propiedad en Medellín. La exigencia de $30 millones de pesos y la falsificación de documentos habrían sido el detonante final de la agresión.Sentencia ejemplar en MontelíbanoEl proceso judicial avanzó con celeridad tras la aceptación de cargos por parte del victimario. En el Juzgado Primero de Montelíbano, la Fiscalía presentó las pruebas de la "violencia sistemática y dominación" a la que fue sometida la maestra. Durante la audiencia, Montes Anaya interrumpió para confirmar su posición: "Hagan su presentación muy buenos días que dios me lo bendiga a todos y a todas... voy a aceptar los cargos".El 21 de agosto de 2025, Ángel Custodio Montes Anaya fue condenado a 31 años y un mes de prisión por los delitos de feminicidio agravado y ocultamiento de material probatorio. Actualmente cumple su pena en el centro penitenciario de Montería, mientras los tres hijos de Edilma intentan reconstruir sus vidas tras la pérdida de su madre a manos de su propio padre.*Este texto fue realizado con colaboración de un asistente de IA y editado por un periodista que utilizó las fuentes idóneas y verificó en su totalidad los datos. Cuenta con información y reportería propia de El Rastro.
La tranquilidad del municipio de Puerto Libertador, en el sur de Córdoba, se vio interrumpida el 28 de abril de 2025 con la desaparición de Edilma Rosa Guzmán Florez, una reconocida enfermera y docente de 46 años. Lo que comenzó como una búsqueda comunitaria desesperada, en la que participaron familiares, vecinos y la Guardia Indígena, terminó tres días después con el hallazgo de su cuerpo en un río y la posterior confesión del feminicidio.El Rastro reconstruyó los hechos, reveló las pistas clave de la investigación y cómo se logró esclarecer este atroz crimen.El día de la desapariciónEdilma Guzmán iniciaba su semana laboral el día de los hechos, dirigiéndose hacia una escuela rural en San José de Uré, un trayecto que habitualmente recorría en su motocicleta. Sin embargo, ese día nunca llegó a las aulas. En un primer momento, su ausencia no encendió las alarmas del rector, quien creyó que las lluvias habrían dificultado el paso por la trocha.La preocupación surgió al día siguiente, cuando su mejor amiga y compañera, Kelly Johanna Mazo, notó que Edilma no respondía las llamadas, algo completamente inusual en ella. “Comencé a llamarla y, por mucho que estuviera ocupada, siempre contestaba el teléfono. Eso me generó un mal presentimiento”, relató la mujer sobre los primeros momentos de incertidumbre.Su familia en Antioquia fue alertada de inmediato. Sharit Montes Guzmán, hija de la maestra, viajó desde Medellín para liderar la búsqueda, distribuyendo panfletos por todo el pueblo. “Yo nunca pensé tener que diseñar el panfleto de mi mamá desaparecida. Se me hacía raro porque en el pueblo todo el mundo se conocía y mi mamá no tenía problemas con absolutamente nadie”, aseguró la joven.Un pasado de violencia y brujeríaTras la desaparición, los testimonios de los hijos y hermanos de Edilma revelaron un trasfondo de violencia sistemática por parte de Ángel Custodio Montes, con quien la docente mantuvo una relación de más de 20 años antes de separarse en diciembre de 2024. Según sus allegados, Montes era un hombre posesivo y agresivo que no aceptaba el fin de la relación ni el progreso académico de Edilma. Teresa Guzmán, hermana de la víctima, recordó un episodio violento: “Un día le vi un morado en la pierna, le pregunté y me dijo: 'Ángel me reventó una escoba en la pierna'”.Otros conocidos aseguraron que “el hombre era muy agresivo, posesivo, celoso y machista”. Sin embargo, los señalamientos más perturbadores provinieron de Sharit Montes, quien relató presuntas oscuras prácticas por parte de su padre para controlar y retener a la maestra. “Él nos hacía brujería”, afirmó tajantemente la hija.Sharit describió un hallazgo que la marcó profundamente: “Le vi una botella pequeña y, adentro, tenía una gran bola de pelos. Me dijo: ‘ahí tengo al mismo diablo’”. Además, la hermana de la víctima aseguró que él la mantenía rodeada de velas y escritos.Incluso, la familia recordó que en 2013 el hombre habría intentado incendiar la casa con su esposa e hijos adentro. “Nos íbamos a quemar, dijo que íbamos a quedar todos juntos”, relató uno de sus hijos. Ese episodio marcó un punto de quiebre, por ello, Edilma instaló nuevas cerraduras y comenzó a vivir con miedo constante, tomando medidas para protegerse de quien, según sus allegados, representaba una amenaza permanente.El sujeto fingió su búsqueda tres díasDurante las 72 horas que duró la búsqueda, Ángel Custodio Montes se mostró activo y presente en los puntos de rastreo, simulando preocupación por el paradero de la madre de sus tres hijos. Mientras la comunidad y la Guardia Indígena Zenú recorrían las zonas rurales, Montes vigilaba de cerca los movimientos. Eger Guzmán, hermano de la profesora, relató que al llegar al punto donde se reportó el avistamiento de la motocicleta, el victimario ya estaba allí.Posteriormente, las investigaciones de la Policía y la cruda confesión del propio Montes revelaron la macabra intención detrás de su presencia en el río San Pedro. Según las autoridades, el hombre asistía a las jornadas de búsqueda para verificar que el cuerpo de Edilma, el cual había amarrado a su motocicleta, no saliera a la superficie.La fría confesión del feminicida y su condenaEl esclarecimiento del caso se dio gracias a tres hallazgos fundamentales. Primero, un video de seguridad del 28 de abril que mostraba a la docente saliendo de su casa en motocicleta a las 6 de la mañana. Luego, un comentario en redes sociales que ubicaba la moto en una vía rural. Y finalmente, el hallazgo del bolso de la maestra, enterrado en un lodazal, por parte de Narciso Manuel Osorio, guardia indígena y amigo de la familia.“En mi vida se me va a olvidar ese momento. Para mí fue un día muy duro; mis hijos estudiaron con ella”, relató Osorio tras encontrar las pertenencias.Ante la creciente sospecha y la confrontación directa de su hija Sharit, quien le recriminó audios amenazantes previos, Ángel Custodio Montes fue retenido por la Guardia Indígena. Ante ellos, el hombre confesó el crimen para salvaguardar su integridad física. “No me pude aguantar porque ella me dijo que no. Cuando ella me dijo que ya no quería vivir conmigo, ya”, dijo Montes, admitiendo que la había asesinado y lanzado al río amarrada a la moto para que los peces ocultaran el rastro.El cuerpo de Edilma fue recuperado por su propio hermano, quien se lanzó al río San Pedro antes de la llegada de los buzos tácticos y halló la motocicleta con un costal amarrado. La inspección técnica reveló que la maestra presentaba signos de tortura y heridas causadas, aparentemente, con un destornillador. El subintendente Eduardo Peña, investigador del caso, señaló la frialdad del atacante: “Metió a la docente en unos costales, la amarró a la parrilla de la moto para posteriormente trasladarla al río San Pedro. Obviamente tenía todo fríamente calculado”.El 2 de mayo, la Fiscalía legalizó su captura. Cuatro días después, fue enviado a la cárcel y se le imputaron dos delitos por el crimen de su excompañera. Finalmente, el 15 de agosto de 2025, Ángel Custodio Montes aceptó los cargos ante un juez de conocimiento en Montelíbano. Ese mismo día, y debido a la aceptación de responsabilidad y a que no tenía antecedentes judiciales, obtuvo una rebaja de pena.La justicia lo condenó a 31 años y un mes de prisión en el Centro Penitenciario de Montería, por los delitos de feminicidio agravado y ocultamiento de material probatorio. Sus hijos, que hoy enfrentan la pérdida de su madre, han manifestado que no pueden perdonar la atrocidad cometida por su propio padre. “Yo le dije que no era digno de absolutamente nada, dejaste a tu hija sin madre. Tú no eres digno de llamarte padre”, expresó una de sus hijas.El caso dejó una profunda herida en la familia y en toda la comunidad, que aún intenta asimilar los hechos con la que fue arrebatada la vida de una mujer recordada por su vocación de servicio y entrega a los demás.
La desaparición de la enfermera y profesora Edilma Rosa Guzmán Flores, de 46 años, el pasado 28 de abril de 2025, preocupó a todos los habitantes de Puerto Libertador, Córdoba, un pueblo en el que todos la conocían y apreciaban por cuidar de personas enfermas y educar a los más pequeños en zonas rurales. Su familia, conocidos y hasta la Guardia Indígena de la zona se ocuparon varios días en buscarla sin descansar, hasta que una triste realidad los golpeó a todos.Edilma era oriunda de Zaragoza, Antioquia, donde estaba gran parte de su familia, pero se había ganado el cariño de sus compañeros de trabajo y vecinos en Puerto Libertador. Fue hallada sin vida en el fondo de un río luego de que el asesino se viera obligado a confesar todo; su cuerpo, aunque en estado de descomposición, dio cuenta de la tortura que había vivido.¿Cómo desapareció?El 28 de abril de 2025 fue lunes y para Edilma Guzmán representaba el inicio de su semana laboral en una escuela ubicada en zona rural del municipio de San José de Uré, Córdoba, a la que normalmente llegaba manejando su motocicleta. Ese día no llegó a trabajar y, aunque no dio aviso a su jefe, nadie se preocupó y pensaron que como había llovido, la trocha por la que debía pasar la maestra no estaba en condiciones para que avanzara con su vehículo.Sin embargo, cuando al día siguiente Edilma tampoco llegó, Kelly Johanna Mazo, su mejor amiga y compañera de trabajo, se preocupó. “Comencé a llamarla y, por mucho que ella estuviera ocupada, ella siempre me contestaba el teléfono. Eso me generó un mal presentimiento”. En seguida, decidieron ir a buscarla hasta su casa, pero no había rastro de la maestra ni de su moto.Al no tener ningún detalle sobre Edilma Guzmán, decidieron dar aviso a las autoridades y a su familia en Antioquia –sus tres hijos y sus dos hermanos- sobre su desaparición. Fue Sharit Montes Guzmán, hija de Edilma, quien viajó desde Medellín a Puerto Libertador para emprender la búsqueda de su madre con panfletos con su foto pegados en todas las calles del pueblo. “Yo nunca pensé tener que diseñar el panfleto de mi mamá desaparecida. Se me hacía raro porque en el pueblo todo el mundo se conocía y mi mamá no tenía problemas con absolutamente nadie”, aseguró.El pueblo entró en alerta y todos buscaban a la maestra, incluso se sumó la Guardia Indígena del resguardo Zenú, pues muchos de los niños de su comunidad eran educados por ella.Tres pistas claves para hallar a EdilmaLa primera pista sobre qué había pasado con la profesora Edilma llegó gracias a la grabación de una cámara de seguridad del parqueadero en el que ella guardaba su motocicleta. En la grabación se puede ver que el lunes 28 de abril, como todos los días, la maestra se subió a su vehículo rumbo a la escuela. En ese momento se dieron cuenta que la búsqueda debía extenderse por el camino que ella tomaba todos los días por zona rural.Así pasaron tres días hasta que, a través de redes sociales, alguien comentó en una publicación el sitio en el que había visto la moto de la maestra. Esa fue la segunda pista. Eger Guzmán, hermano de la maestra, fue uno de los primeros en llegar al sitio señalado, a 15 minutos del pueblo y en el camino que tomaba Edilma todos los días. Aseguró que en el punto ya lo esperaba Ángel Custodio Montes, expareja de Edilma, quien también se había sumado a la búsqueda.En el sitio se intensificó la búsqueda entre autoridades, familiares, amigos y Guardia Indígena. Sobre las 11:00 de la mañana del miércoles, Narciso Manuel Osorio, guardia indígena y amigo de la maestra, encontró el bolso de la mujer de 46 años enterrado en pequeño pozo lleno de lodo. “En mi vida se me va a olvidar ese momento, para mí fue un día muy duro, mis hijos estudiaron con ella”, señaló el hombre que hizo el hallazgo.La triste revelaciónAlgo que había llamado la atención de los hijos y familiares de Edilma Guzmán a lo largo de esos tres días que llevaba desaparecida era que su expareja y padre de sus hijos, Ángel Custodio Montes, estuviera siempre en los lugares en los que se buscaba a la mujer. Solo sus familiares sabían el infierno que la profesora había vivido a su lado hasta que decidió separarse de él en diciembre de 2024.Ángel y Edilma empezaron una relación en el año 2001, y entre 2003 y 2006 la pareja tuvo a sus tres hijos Brayan, Andrés y Sharit, su gran felicidad. Teresa Guzmán, hermana de la maestra, recordó que “un día le vi un morado en la pierna, le pregunté y me dijo: ‘Ángel me reventó una escoba en la pierna’”. Todos los que conocieron a Ángel confirmaron que era un hombre “celoso, posesivo y agresivo”, situación que empeoró cuando ella decidió separarse.“Él nos hacía brujería”, confirmó Sharit Montes, su propia hija. “Le vi una botella pequeña y adentro tenía una bola de pelos grande. Me dijo: ‘ahí tengo al mismo diablo’”. En diciembre de 2023, según recuerda la familia de Edilma, el hombre habría prendido fuego a la casa familiar con su esposa e hijos adentro, lo que detonó la intención de la maestra de separarse luego de más de 20 años de relación.“Él se lo tomó a broma, le dijo ‘tú no eres capaz de vivir sin mí’”, agregó Sharit.La actitud de Ángel se hacía sospechosa incluso para los indígenas que lideraban la búsqueda en zonas apartadas y siempre se lo encontraban, fue por eso que Sharit decidió enfrentarlo frente a todos. “Me enojé y le dije en voz alta: ‘Tú la querías ver arrastrándose como un gusano, porque se lo dijiste en un audio que a ella no le gustó’”. Ante las declaraciones de la hija de la maestra, la Guardia Indígena lo detuvo inmediatamente.Ángel Custodio pidió a los indígenas que le perdonaran la vida y que él les contaría todo. Fue entonces cuando el hombre confesó que había acabado con la vida de su expareja y que su cuerpo estaba en el fondo del río San Pedro. “No me pude aguantar porque ella me dijo que no. Cuando ella me dijo que ya no quería vivir conmigo, ya”, confesó frente a todos.Los indígenas se dirigieron al punto marcado por Ángel Custodio, quien reveló que lanzó el cuerpo de la maestra al río amarrado a su motocicleta el mismo lunes 28 de abril, día en el que ella desapareció. Fue el hermano de Edilma quien, sin esperar a las autoridades, se lanzó al afluente y encontró en el fondo la moto de su hermana, con un costal amarrado.Las autoridades determinaron que Ángel Custodio Montes interceptó a la maestra en una zona despejada cuando se dirigía a su trabajo. Allí tuvieron una pelea en la que él la golpeó y atacó con un destornillador hasta matarla. El cuerpo de Edilma presentaba signos avanzados de descomposición debido a las condiciones del río.“No se le notaba la más mínima preocupación”, recordó el subintendente Eduardo Peña, cuando oficializó la captura de Ángel Montes.“Se pudo establecer que la abordó en un lugar poco transitado. Metió a la docente en unos costales, la amarró a la parrilla de la moto para posteriormente trasladarla al río San Pedro. Obviamente tenía todo fríamente calculado”, agregó el oficial.Según la propia confesión de Ángel Montes, lanzó el cuerpo de la madre de sus hijos al río porque quería que los peces se la comieran. Además, también dijo que estuvo todos esos días fingiendo que ayudaba en la búsqueda de la mujer, cuando en realidad revisaba que el cuerpo no saliera flotando en el río. La Fiscalía lo halló culpable del feminicidio de la profesora Edilma, su expareja y madre de sus hijos, y fue condenado a más de 30 años en prisión.
En el corazón de las sabanas de Córdoba, específicamente en el municipio de Tuchín, nació el sombrero vueltiao, una pieza que ha trascendido su función original de protección solar para convertirse en la 'corona' de Colombia. Durante la celebración del Festival Vallenato en Valledupar, esta prenda no es solo un accesorio, sino que celebra la identidad que acompaña a reyes vallenatos y asistentes por igual. Sin embargo, detrás se esconde una lucha diaria por la preservación de una técnica ancestral que hoy enfrenta riesgos sin precedentes. Los Informantes conoció la historia poco conocida de uno de los símbolos nacionales más representativos y queridos.La 'corona' del Caribe que sedujo a la realeza británicaEl sombrero vueltiao ha sido usado por influyentes personajes del mundo, desde presidentes colombianos hasta mandatarios internacionales como Bill Clinton. Uno de los episodios más recordados es el encuentro entre el artesano Marcial Montalvo y el hoy rey Carlos III del Reino Unido. Montalvo relata que, rompiendo todo protocolo durante una visita a Cartagena, el entonces príncipe quedó fascinado por el movimiento del tejido: “Él no esperó que yo se lo entregara sino que me dio fue la mano, me saludó y la princesa también. Le iba a entregar sombrero, él dijo que no, hizo que no que se lo colocara en la cabeza”. Este gesto, donde el monarca inclinó su cabeza ante el artesano colombiano para ser 'coronado' con la fibra de caña flecha, simboliza la dignidad de un oficio que ha pasado de generación en generación en la dinastía Mendoza.El sacrificio detrás de cada sombrero vueltio: un oficio que agota la vistaLa creación de un sombrero auténtico es una labor de resistencia física. Marcial Montalvo, quien ha dedicado más de la mitad de su vida a esta artesanía, confiesa haber perdido la visión progresivamente debido a las precarias condiciones en las que trabajaban décadas atrás. La falta de servicios básicos obligaba a los tejedores a trabajar durante las noches bajo la luz de lámparas de petróleo.“No teníamos luz eléctrica teníamos solo el mechón y eso el humo nos afectaba porque usted sabe que el humo, la brisa, ventea de ahí para acá”, explica Montalvo al recordar cómo el humo y el esfuerzo visual terminaron por afectar su visión, llevándolo a enfrentar múltiples cirugías. Este sacrificio es compartido por muchos en Tuchín, donde los artesanos alternan las labores del campo bajo el sol inclemente con el trenzado nocturno.Simbolismo ancestral en cada vuelta de este símbolo nacionalUn sombrero vueltiao es un libro de símbolos que narra la cosmogonía de la cultura Zenú. Cada diseño o "pinta" tiene un significado específico relacionado con la naturaleza y la vida cotidiana de los ancestros. Por ejemplo, la encopadura representa el cielo y la luna rodeada de estrellas. Entre las figuras más representativas se encuentran la cara del búho, la flor de la cocorilla y la flor del limón. También destaca el espinazo del pescado, en honor a uno de los alimentos principales de la región, y el "pecho de grillo", que anuncia las temporadas de cosecha. Lograr estas figuras requiere un dominio avanzado de la geometría, donde los artesanos calculan con precisión cada cruce de la fibra para formar la plantilla y la horma, que termina convirtiéndose en una estrella.La receta mágica: tintes naturales y "plantas medicinales"El proceso de coloración de la caña flecha es similar a la preparación de un plato tradicional. Para obtener el característico color negro, las fibras "manchadas" deben sumergirse en barro alcalino durante tres días y luego cocinarse con cáscaras de plátano y plantas. Por su parte, los tonos amarillos y tabacos se obtienen de la batatilla, una planta que además posee propiedades curativas. Según los artesanos, estas plantas no solo sirven para teñir, sino que “nos sirve para curar alguna fiebre que tenga el niño para una tos preparada con panela”. La fibra, una vez procesada, pasa de ser una nervadura rígida y tosca a una textura suave que los expertos comparan con la seda.La amenaza del "sombrero chino" y el cambio climáticoEl mercado actual presenta desafíos críticos. Por un lado, la invasión de imitaciones sintéticas provenientes de China ha inundado las zonas turísticas y eventos como el Carnaval de Barranquilla y el Festival Vallenato. Mientras un sombrero original de 21 vueltas puede costar entre $70.000 y $80.000 pesos, las versiones sintéticas se venden por apenas $10.000 pesos.Marcial advierte sobre la gravedad de esta competencia desleal: “Ahora en estos momentos hay una fábrica del Medellín de sombrero, es supuestamente sombrero chino, es un sombrero sintético en nuestras propias narices”. A esto se suma el impacto del cambio climático; las sequías extremas han provocado que gran parte de los cultivos de caña flecha se sequen o mueran, obligando a los artesanos a traer materia prima de otros departamentos, aunque aseguran que la calidad de la caña de su zona es insuperable para los trabajos finos.¿Por qué pedir rebaja de un sombrero vueltiao es un insulto?Para los habitantes de Tuchín, el sombrero es el sustento de pueblos enteros, como el barrio Villa Mendoza, donde toda la familia de este apellido vive exclusivamente de ese arte. Cada sombrero de calidad requiere una trenza de aproximadamente 20 metros de largo, ojos cansados y horas de trabajo en una mecedora.Por esta razón, los artesanos consideran que regatear el precio es un acto de irrespeto hacia su esfuerzo y salud. Reinel Mendoza, otro destacado tejedor, recuerda la reacción de un cliente al conocer el proceso: “¡Ah! Es que no puedo pedir rebaja por ese sombrero porque eso tiene mucho trabajo”. El auténtico sombrero puede doblarse y guardarse en un bolsillo sin perder su forma, una joya de la ingeniería natural que hoy pide a gritos ser valorada.En esta edición del Festival Vallenato, el llamado de los artesanos es claro: preferir lo autóctono y reconocer que, al comprar un sombrero original, se está protegiendo un tesoro nacional que está en peligro de extinción.*Este texto fue realizado con colaboración de un asistente de IA y editado por un periodista que utilizó las fuentes idóneas y verificó en su totalidad los datos. Cuenta con información y reportería propia de Los Informantes.
La calma que suele haber tras la tormenta aún no llega al departamento de Córdoba. Semanas después de que un aumento en las lluvias durante la primera semana de febrero sumergiera pueblos, veredas y barrios enteros bajo el agua, los habitantes de sectores como el corregimiento de Leticia y el barrio Las Palmas, en Montería, enfrentan una realidad marcada por los sedimentos, la pérdida total de sus bienes y un sentimiento de desolación que aumenta a medida que el nivel del agua desciende. Lo que antes eran hogares y cultivos, hoy son terrenos cubiertos de basura, escombros y un olor espeso que delata una crisis sanitaria en curso. Los Informantes visitó el lugar.El despertar en el barro: historias de pérdida totalEn Leticia, un corregimiento ubicado a unos 20 minutos de la capital cordobesa, la vida de familias como la de José y Marielis cambió drásticamente en cuestión de horas. José, cuyo rostro refleja el agotamiento de quien ha dejado de dormir por el miedo constante, relata cómo el agua arrasó con el sustento que habían construido durante años. La fuerza de la corriente no solo se llevó enseres domésticos, sino también sus animales y cosechas.“Me aferré tanto a ese aparatico y yo decía 'no, en ese momento salió la compañera, la cuñada con los niños, los niños llorando, gritando y uno con nervios y eso pero tratándose de ser fuerte también, uno recogían lo que podía recoger, sus gallinitas sus cuestiones, los animalitos'”, recuerda José al describir el momento en que intentó salvar su motocicleta mientras su familia evacuaba en medio del pánico.Al regresar a lo que queda de su vivienda, el panorama es desolador. Tras 11 años de convivencia, la pareja había logrado transformar un terreno de lonas y techos de zinc en una proyección de hogar más sólido, incluyendo un galpón de pollos para generar ingresos adicionales. Sin embargo, el agua alcanzó niveles que cubrieron camas y electrodomésticos, dejando tras de sí solo una estructura de madera y pilas de objetos inservibles. Según relata José: “lo que yo hice, el agua me lo arrasó prácticamente”.La pérdida de la tranquilidad tras las inundacionesMás allá de los daños materiales, la inundación ha dejado secuelas psicológicas profundas, especialmente en los menores de edad. En las zonas afectadas, el sonido del viento o la simple presencia de nubes grises dispara las alarmas en los niños, quienes asocian cualquier cambio climático con el desastre vivido en febrero. Muchos pasaron hasta 15 días refugiados en colegios mientras las lluvias no daban tregua, una experiencia que ha alterado su percepción de seguridad en el hogar.José explica que su hijo pregunta constantemente sobre el regreso del agua: “Papi ¿va a llover? ¿se va a crecer el barro otra vez?”. La gravedad del impacto emocional llevó al padre a buscar refugio para el niño en casa de un familiar en Montería, buscando alejarlo del escenario de la tragedia. Sobre la persistencia de este miedo, José reflexiona: “El niño está traumado, va a tocar llevarlo, que dure unos días por allá para que se le vaya pasando". Dijo. Pero la gravedad de la tragedia no se olvida de un día para otro.Emergencia sanitaria y abandono institucionalEn el barrio Las Palmas, el escenario no es más alentador. Javier, un estudiante de enfermería de 30 años, describe cómo las calles se han convertido en depósitos de desechos y aguas estancadas que emiten vapores insalubres. Las paredes de las casas aún conservan la mancha oscura que dejó el agua al subir casi un metro de altura, un recordatorio físico de los virus y bacterias que ahora respiran los habitantes.A pesar de la magnitud de la emergencia, los afectados denuncian que la intervención de las autoridades locales ha sido insuficiente. Aseguran que los propios vecinos tuvieron que pagar una maquinaria particular para remover la basura que bloqueaba sus frentes y generaba focos de infección. Javier señala la ironía de ver vallas electorales.El llamado a la administración municipal y departamental es urgente. Los residentes exigen que el censo se traduzca en ayudas reales para mitigar el riesgo sanitario y recuperar la dignidad de sus condiciones de vida. Javier insiste en la necesidad de presencia gubernamental: “Solicitando como que ayudas de parte del alcalde que aprovecho aquí y lo llamo que se acerque a este sector que todavía estamos padeciendo, al alcalde de Montería, también al gobernador, por favor acérquense por acá”.El impacto económico en el campo cordobésLas cifras de la Alcaldía de Montería confirman que la devastación en el sector rural es crítica, dado que la gran mayoría de los damnificados dependen directamente de la tierra para sobrevivir. Se estima que hay 45.803 hectáreas afectadas y la pérdida de 75.827 animales. El paisaje ha sido alterado de tal forma que los expertos consideran que la tierra tardará cerca de cinco años en recuperar su vigor y fertilidad.En las veredas, el agua destruyó cultivos de pancoger como yuca, plátano y cítricos, que constituían la seguridad alimentaria y el único ingreso de cientos de familias. Los testimonios desde el terreno describen la pérdida total de las cosechas: “Mire todo esos plátanos para allá todo todo destruido, allá de aquel lado era puro pura naranja, casi todos perdimos todas las cosechas así”.Vivir en alerta total tras el desastreLa situación en Córdoba se mantiene bajo una tensa vigilancia. A pesar de los días de sol, la población sabe que las causas de la inundación, que incluyen desviación de ríos y la falta de infraestructura técnica, no han sido resueltas. Muchos continúan durmiendo sobre colchones rescatados del lodo o en cambuches improvisados con palos y plásticos, compartiendo los pocos alimentos que logran intercambiar entre vecinos, como arroz, aceite y los escasos plátanos que quedaron en pie.La frustración es el sentimiento dominante entre quienes vieron sus hogares bajo el agua. Para muchos, la imagen de la evacuación sigue presente como un momento de impotencia absoluta. Así lo describe uno de los afectados: “fue un momento muy frustrante para todo el querer hacer y no poder al ver que nuestras casas en el agua y salir uno llorando”. Según la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo, la recuperación de estas comunidades, que abarca desde la seguridad alimentaria hasta la infraestructura, podría demorar hasta dos años.
En el departamento de Córdoba ocurrió una tragedia que conmocionó a los habitantes de Montería. El 21 de agosto de 2023, la pareja de comerciantes Johana Pantoja y John Murillo fue víctima de una emboscada tras salir de una celebración de cumpleaños y aceptar una invitación hacia el corregimiento de Patio Bonito.Lo que en un inicio parecía un asalto en carretera terminó convirtiéndose en un hecho macabro. El Rastro conoció los detalles de este caso.Una invitación que terminó en emboscadaLos hechos ocurrieron luego de que la pareja aceptara una invitación de su amigo y socio, Guillermo Duque, para departir en unas fiestas locales. Alrededor de la 1 de la mañana, decidieron emprender camino de regreso a la capital cordobesa, pero durante el trayecto no solo perdieron el contacto con Guillermo sino que fuero interceptados por tres hombres que se movilizaban en motocicletas.Bajo amenazas de muerte, los delincuentes obligaron a los comerciantes a internarse en una parte boscosa. Los agresores exigieron acceso a sus cuentas bancarias, claves de tarjetas y joyas. Jhoana Pantoja relató que, en medio de la violencia, recibió un impacto que la dejó casi inconsciente: “Yo empecé fue a rezar y decía: 'Mis hijos van a quedar huérfanos’. Entonces, en una de esas un golpe me privó y yo no supe más... Uno de ellos dice: ‘Está muerta’”.Al escuchar esa afirmación, la mujer decidió no moverse para evitar que los atacantes continuaran con la agresión. A pesar de los golpes que recibió, resistió en silencio para salvar su vida.Cuatro horas de tortura y seviciaMientras Jhoana permanecía inmóvil, los delincuentes seguían golpeando a Jhon Murillo, a quien querían extraerle la información financiera. Según las investigaciones de la SIJIN de la Policía de Montería, la pareja fue sometida a actos de extrema crueldad durante aproximadamente cuatro horas. Los peritos encontraron en el lugar que el comerciante fue amarrado con sus propias prendas de vestir.“Estos seguían golpeando a mi esposo para que diera la clave mientras que estaba el otro en el cajero. Él le decía: 'No me la sé'. Él decía número pero como no daban más lo golpeaban”, relató Jhoana.La sobreviviente también describió el comportamiento de los atacantes durante el crimen: “Todos ellos eran risas, golpeaban y se disfrutaban todo lo que estaban haciendo”. Tras creer que ambos habían fallecido, los agresores abandonaron el lugar llevándose pertenencias y documentos, pero dejando la motocicleta de las víctimas en el lugar.Una lucha por sobrevivirA pesar de que intentó ayudar a su esposo herido, Jhoana decidió ponerse algunas de sus prendas y caminar más de un kilómetro a través de la zona boscosa en busca de la vía principal. “Yo dije: 'Dios mándame un ángel que me ayude en todo esto que estoy viviendo' y fue cuando llegó ese señor y fue el que llamó a la ambulancia”, relató.Ambos fueron trasladados a un centro médico. El reporte de ingreso fue contundente sobre la condición en la que ingresó la pareja: “La señora fue agredida en su integridad y nos llega un paciente masculino con un trauma cranocefálico severo más una contusión en el tórax”.A pesar de los esfuerzos médicos y de una intervención quirúrgica de descompresión craneal, Jhon Murillo falleció el 24 de agosto tras permanecer tres días en la Unidad de Cuidados Intensivos.Videos de seguridad clave en la investigaciónEn el lugar de los hechos, los peritos indicaron que “encontramos prendas de vestir de las víctimas”. No obstante, el avance significativo se logró mediante el rastreo tecnológico. Las autoridades revisaron más de 16 horas de grabaciones de cámaras de seguridad y cajeros automáticos.Un registro fílmico de un cajero automático, captado la madrugada del 21 de agosto a las 2:54 a.m., mostró a un hombre intentando retirar dinero con la tarjeta de la víctima. En las imágenes se observaba al sujeto con una gorra, un reloj negro y laceraciones en su brazo derecho. Jhoana, en diligencia de reconocimiento, identificó plenamente al sospechoso: “El hombre que estaba en el cajero tenía todas las descripciones que yo había dado”, aseguró.Identificación de los responsables mediante redes socialesUn testigo aseguró conocer quiénes estaban detrás del ataque. Gracias a su declaración, las autoridades lograron identificar a tres posibles implicados en el caso.Un dato clave fue la identificación de la pareja sentimental de uno de ellos, Jenny Esmeralda. Su perfil en redes sociales coincidía con la mujer que aparecía en el fondo de pantalla del celular utilizado en el cajero y que también fue captada por las cámaras de seguridad bancarias.Este trabajo de inteligencia descartó la participación de Guillermo Duque, el amigo inicial: “Yo sabía que era el sospechoso número uno... Jhoana sabía que yo no podría hacer eso”, dijo.Captura implicados y sentenciaCon los elementos materiales probatorios y las evidencias físicas recolectadas por la Policía, el 11 de marzo de 2024 el Juzgado Segundo Penal Municipal de Control de Garantías de Montería emitió órdenes de captura contra Luis Miguel Fernández Martínez, Néstor Luis Fernández Martínez y Brian Vargas.Sin embargo, se confirmó que Luis Miguel falleció en un accidente de tránsito en Caucasia antes de ser detenido. Los otros dos implicados fueron capturados en el barrio Villacielo de Montería. Los señalados fueron condenados por los delitos de homicidio agravado, secuestro agravado, acceso carnal violento y hurto calificado. La pena impuesta fue de 20 años y 8 meses de prisión.Aunque la justicia logró esclarecer el caso y sancionar a los responsables, para Johana y su familia la condena no compensa la magnitud del daño causado. Hoy, el recuerdo de John Murillo sigue presente, mientras ella intenta reconstruir su vida y salir adelante por sus hijos, aferrada a haber sobrevivido para contar lo ocurrido.
El 21 de agosto de 2023, lo que debía ser un lunes festivo de descanso para la familia Murillo Pantoja se convirtió en una pesadilla. El Rastro investigó el caso. Jhoana Pantoja y Jhon Murillo eran una pareja de comerciantes, padres de dos niñas y conocidos por llevar una vida tranquila y dedicada a su hogar. Sin embargo, esa tranquilidad se rompió cuando aceptaron una invitación que los llevaría directamente a una emboscada planificada por personas que conocían sus movimientos.Todo comenzó con una invitación entre amigosLa historia de horror de esta familia arrancó cuando la pareja aceptó ir a unas fiestas en el corregimiento de Patio Bonito, en Montería, invitados por su amigo y socio Guillermo Duque. Confiando en esa amistad, pasaron una noche agradable en el evento. Sin embargo, el ambiente cambió por completo cuando, cerca de la 1:00 de la mañana, decidieron emprender el camino de regreso a su casa en la capital cordobesa.Mientras avanzaban por la carretera, la pareja perdió el contacto con su amigo Guillermo. Fue en ese momento de soledad en la vía cuando fueron interceptados por tres hombres que se movilizaban en dos motocicletas. Los sujetos los obligaron a bajar y, bajo amenazas, se los llevaron por la fuerza hacia una parte boscosa vía Planeta Rica Córdoba, exactamente a la altura del kilómetro 8.El horror en el monte: "Me hice la muerta"En medio de la oscuridad del bosque, los comerciantes vivieron horas de auténtico terror. Los delincuentes no solo buscaban robarles sus pertenencias físicas; los sometieron a secuestro y tortura, ejerciendo una violencia física y mental extrema para obligarlos a entregar lo que tenían. Los atacantes exigieron que les den sus números de cuentas, claves y joyas, mientras la situación se volvía cada vez más violenta.En el momento más crítico de la agresión, Jhoana Pantoja recibió un impacto violento que la dejó casi inconsciente. En su desgarrador testimonio sobre ese instante, recordó las palabras de sus atacantes: "Un golpe me privó, yo no supe más. Uno de ellos dice, 'Está muerta'". Al escuchar que los delincuentes la daban por fallecida, Jhoana tomó la decisión de no moverse y fingir que no tenía vida para evitar que siguieran ensañándose con ella. Desde el suelo, pudo notar que su esposo Jhon tampoco reaccionaba a los golpes y permanecía desmayado.Una caminata desesperada por la vidaCuando los agresores finalmente se retiraron del lugar creyendo que habían acabado con ambos, Jhoana esperó un tiempo antes de intentar moverse. Al despertar del todo, se dio cuenta de que estaba sola con su esposo herido y que los sujetos la habían dejado sin ropa tras los actos de violencia. En un acto de desesperación y valentía, decidió ponerse las prendas de vestir de Jhon y comenzó a caminar entre la maleza buscando la carretera principal.Herida y en shock, Jhoana recorrió más de un kilómetro en la oscuridad total de la madrugada hasta que por fin encontró a alguien que la auxiliara. A pesar de su estado, su única preocupación era rescatar a su esposo, por lo que pidió de inmediato que llamaran a una ambulancia y fueran a buscarlo al punto donde los habían dejado abandonados.Un desenlace fatal en el hospitalAl ser rescatados y trasladados a un centro médico, el diagnóstico inicial ya mostraba la gravedad de lo ocurrido en el bosque. El reporte de ingreso fue contundente sobre la condición de la pareja: "La señora fue agredida en su integridad y nos llega un paciente masculino con un trauma cranocefálico severo".Mientras Jhoana lograba ser estabilizada ese mismo día a pesar de los fuertes golpes recibidos, la situación de Jhon Murillo era crítica. El comerciante fue ingresado de urgencia en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), pero lamentablemente falleció poco después debido a las lesiones irreversibles sufridas durante la tortura. Su muerte transformó el caso en una investigación por homicidio que movilizó a las autoridades de Montería.La tecnología que delató a los agresoresLa investigación para dar con los culpables quedó en manos de la SIJIN de la Policía de Montería. En el lugar de los hechos, los peritos "encontramos prendas de vestir de las víctimas", las cuales sirvieron como evidencia inicial para reconstruir el ataque. Sin embargo, la clave para armar el rompecabezas fueron las herramientas tecnológicas y el rastro dejado por los delincuentes al intentar usar lo robado.La Policía utilizó cámaras de seguridad, registros de llamadas y, especialmente, el seguimiento de los movimientos bancarios realizados con las tarjetas que le quitaron a la pareja. Gracias a este trabajo de inteligencia, lograron identificar a los tres implicados en el crimen: un grupo conformado por dos hermanos y un amigo. Con todas las pruebas en mano, la Fiscalía emitió las órdenes de captura correspondientes por el ataque a la familia Murillo Pantoja.Justicia y un giro del destinoEl proceso judicial tuvo un giro inesperado el mismo día en que se debían realizar las capturas. Uno de los tres delincuentes involucrados falleció en un accidente de tránsito justo antes de que la Policía pudiera detenerlo. No obstante, los otros dos responsables sí fueron llevados ante la justicia para responder por la muerte de Jhon y el ataque a Jhoana.El 9 de mayo de 2024, el juzgado 4 penal del circuito de Montería dictó la sentencia final. Los sujetos fueron condenados por los delitos de homicidio, acceso carnal violento, hurto calificado y secuestro. La pena impuesta fue de 20 años y 10 meses de prisión, cerrando así un capítulo judicial que dejó en evidencia una trampa mortal en las carreteras de Córdoba.
El 9 de julio de 2023, la ciudad de Montería se vio sacudida por una noticia que inicialmente fue reportada como un violento asalto. Hugo Alberto González, dragoneante del Inpec de 53 años, ingresó a la Clínica Central con heridas de gravedad que, según su círculo familiar más cercano, habrían sido producto de un atraco callejero. Sin embargo, Séptimo Día conoció el caso y la investigación dio un giro inesperado, ya que, lo que parecía un robo terminó revelando una tragedia.La versión del asaltoLa versión oficial que circuló en las primeras horas indicaba que el funcionario, tras salir de su turno y departir con algunos conocidos, había sido interceptado por delincuentes al llegar a su residencia. Jorge González, hermano de la víctima, recordó el momento en que recibió la noticia: "Eso de las 7 de la mañana me llama mi sobrino, me dice: 'Tío, mi papá le acaba de suceder algo grave’ y que estaba en UCI".Según el relato de Angélica Petro, esposa de Hugo Alberto González, el hombre había salido a tomar, regresó en alto estado de embriaguez y aseguró haber sido víctima de hurto. Asimismo, la mujer le afirmó al hermano de la víctima que su esposo apareció hacia las 2 de la madrugada, borracho y casi sin poder caminar, y que, tras un breve altercado, volvió a salir a pie, momento en el que presuntamente habría ocurrido el asalto.Jorge González afirmó que su cuñada le contó que a su hermano le habían robado “toda la billetera, las tarjetas de crédito, los anillos, el celular… todo. Él aquí llegó sin nada”. Esta versión fue corroborada por Jorge Camilo González, hijo de Hugo Alberto y Angélica, quien aseguró que, al ver a su padre herido, su madre lo trasladó de urgencia a la clínica.Las dudas que desmoronaron el hecho de un hurtoA pesar de la aparente claridad del caso, los hijos del primer matrimonio de Hugo Alberto González y su hermano comenzaron a notar inconsistencias. Eduardo Villera, colega del dragoneante, fue uno de los primeros en cuestionar el relato sobre su supuesto estado de embriaguez, pues había hablado con él la noche del incidente: “Siendo las 9 de la noche, yo recibo una llamada de él... Yo le pregunté si estaba tomando y me dijo: ‘No, Villera, yo ya estoy aquí en la casa juicioso. Yo no estoy tomando’”.Asimismo, Villera afirmó que Hugo Alberto era un funcionario sumamente responsable y que no bebía si tenía que trabajar al día siguiente.No obstante, debido a las inconsistencias en los relatos, las autoridades empezaron a buscar otras líneas de investigación, entre ellas, la posibilidad de que los hechos hubieran ocurrido en el interior de la vivienda.Hugo Alberto González Pavón, hijo mayor de la víctima, le pidió a un primo que inspeccionara la casa. El hallazgo fue revelador: "Él va y me dice: ‘Primo, cuando ingreso huele mucho a límpido, huele mucho a sangre y a límpido puro y en el patio tienen tiradas unas almohadas llenas de sangre y una sábana y ropa llena de sangre".Una dolorosa pérdidaEl hijo mayor de la víctima afirmó que “guardaba la esperanza de nuevamente verlo a él, de que se recuperara y fuera él quien dijera lo que en realidad pasó”. No obstante, debido a las graves heridas causadas, especialmente en la cabeza, el dragoneante falleció el 24 de julio de 2023.Tras la muerte, el dolor y las dudas se apoderaron de la familia, por lo que tanto su hermano como el hijo mayor de la víctima comenzaron a recolectar información para esclarecer los hechos.El CTI de la Fiscalía y la Sijín de la Policía Metropolitana de Montería asumieron el caso ante las evidentes contradicciones. Las autoridades analizaron más de 80 cámaras de seguridad del sector y nunca observaron a Hugo Alberto González salir o llegar a la vivienda en los horarios indicados por la esposa y el hijo.Además, tras realizar un análisis a las líneas telefónicas de la familia, se pudo corroborar que el celular del dragoneante nunca salió de su casa durante la noche del crimen.Testimonios claves en la investigaciónA esto se sumaron los testimonios de vecinos que reportaron ruidos y gritos dentro del inmueble. Un testigo recordó haber escuchado: “Paren ya, que lo van a matar”.Además, otras dos personas aseguraron haber pasado frente a la vivienda y ver al dragoneante Hugo Alberto González acostado en una hamaca dentro de la casa. Al parecer, iban a encontrarse con Jorge Camilo González, hijo de Hugo Alberto, y su novia, Karol Flores.Según ese testigo, luego de algunas horas de departir juntos en la zona norte de Montería, Jorge Camilo González recibió una llamada de su padre.“Jorge Camilo manifiesta que ya el papá empezó a molestar y que tenía que llevarle la motocicleta porque tenía que trabajar al día siguiente… (al regresar a la casa) observa que dentro de la habitación se encontraba el señor Hugo acostado al lado de Angélica… Luego salen del inmueble”, reveló el intendente Gustavo Durán.Con estas pruebas, la Fiscalía ordenó la captura de Angélica Petro, su hijo Jorge Camilo y la novia de este, Karol Flores, el 16 de mayo de 2025, por su presunta implicación en el caso.Confesión, condena y controversia judicialDías después de la captura, los implicados decidieron romper el silencio y confesaron lo ocurrido, aunque alegaron una supuesta legítima defensa por violencia intrafamiliar, un argumento que no contaba con denuncias previas ante la Fiscalía.Según lo que relató Angélica Petro a las autoridades, tras una fuerte discusión con su esposo, Karol Flores se dio cuenta de lo ocurrido y avisó a su novio, Jorge Camilo González, quien rápidamente se dirigió a la habitación.“Karol manifestó que cuando ella llama a Jorge Camilo, se percata de que su papá tiene a Angélica por el cuello. Al no separarlos toma el bate y le da un golpe. Dice que se encegueció, que le daba mucho golpes en la cabeza al papá con un bate de aluminio que se encontraba en la habitación”, relató el intendente.Séptimo Día intentó obtener la versión de los señalados, pero ninguno accedió a dar declaraciones sobre el caso. El 27 de noviembre de 2025, el Juzgado Cuarto Penal del Circuito de Montería condenó a Jorge Camilo González Petro por el delito de homicidio preterintencional agravado y ocultamiento de pruebas. El sujeto fue condenado a 5 años y 10 meses de prisión.Esta sentencia ha sido duramente criticada por la familia de la víctima y expertos penalistas, quienes consideran que el ataque no corresponde a un homicidio preterintencional, sino a un homicidio agravado.Por su parte, Angélica Petro y Karol Flores recibieron un principio de oportunidad inicialmente, pero este fue negado por un juez de garantías en enero de 2026, por lo que el proceso penal en su contra por ocultamiento y alteración de evidencia continúa. La familia del dragoneante del Inpec sigue exigiendo que el caso no quede en la impunidad y que se reconozca la gravedad del presunto asesinato ocurrido en Montería.
Un día estuvieron desaparecidos Luciana Dangond y Gerónimo Ibarra Cavalli después de un paseo en un jet ski en isla Barú, Cartagena. Ambos contaron los momentos de angustia que vivieron tras extraviarse y tratar de encontrar ayuda.(Síganos en Google Discover y conéctese con las noticias más importantes de Colombia y el mundo)"Una experiencia horrible": Luciana DangondEn la emisora Blu Radio, Luciana contó que “a mí sí me pueden dar ataques de ansiedad. Gerónimo, la verdad, gracias a Dios fue una persona muy tranquila porque yo no sé qué hubiera hecho con una persona intranquila como yo. Entonces, él medio mucha tranquilidad en ese momento tan horrible”.La joven aseguró que lo sucedido “fue una experiencia horrible. De verdad que lo sufrí. Todo fue trágico porque llegó un punto en que yo dije, ‘ya, nos vamos a morir. Hasta aquí llegamos nosotros’. En verdad fue muy duro más que por mí porque listo me muero, pero mis papás, dejar a mi familia. Yo solamente pensaba en ellos”.Según Luciana, en el momento en el que se perdieron no llevaban consigo celulares: “No teníamos nada; entonces, nos dio muy duro porque no teníamos celular, no teníamos reloj, no sabíamos qué hora era. Llegó un momento en el que perdimos la noción del tiempo, no sabíamos qué hora era. Fue horrible”.Finalmente, Luciana mencionó que previo a que los rescataran vieron a algunas personas y les gritaban, pero nadie los escuchaba. “Fue horrible que no nos escucharan, nos movíamos en el mar y nada”.Gasolina, la causa por la que Luciana Dangond y Gerónimo Ibarra se extraviaronEn el relato de Gerónimo a Blu Radio, el joven mencionó que se subieron al jet ski y en el camino “estaba como pitando, sonó una alarma, le pregunté a quien me dio la moto si pasaba algo, que si era la gasolina. Me dijo, ‘relajado que te dura’. Los diez minutos no duró. Entonces, nos quedamos sentados en la moto y pensamos que nos tenían que venir a buscar. No fue el caso y ya como a los 20 minutos estábamos como a dos kilómetros de la orilla. Entonces, la idea fue tirarnos de la moto y tratar de nadar hacia la orilla”.Agregó Gerónimo que junto a Luciana “nos quedamos batallando seis horas para llegar a la orilla, no pudimos llegar. Fue cuando anocheció y vimos que llegaron todas las lanchas de Policía, los helicópteros, los drones. Todo eso lo vimos. De noche es complicado que lo vean a uno y pues toca manejar la tranquilidad y a las 12:00 o 1:00 de la mañana Luciana y yo estábamos cansados. Entonces, hicimos un plan: nos amarramos los chalecos, nos cruzamos de piernas por el frío. Si no nos cruzábamos de piernas nos daba hipotermia. Con el chaleco en la cabeza lo usamos de almohadilla”."El único plan era nadar": Gerónimo IbarraHoras después, recordó Gerónimo, se despertaron y ya se encontraban en las Islas del Rosario. “El único plan era nadar desde las 6:00 de la mañana hasta que nos recogieron a las 10:00 u 11:00 nadando".Para Gerónimo, pasar la noche e la deriva “tuvo sus cosas buenas y sus cosas malas. Lo bueno fue estar acompañado y poder ver la noche estrellada, muy bonito. Lo malo fue el despertador, pues cada tres minutos te pegaba una ola en la cabeza y te volvías a despertar”.Así encontraron a Luciana Dangond y Gerónimo IbarraGerónimo habló sobre cómo los encontraron: “Estábamos nadando y nos encontramos con una moto de agua que había pasado ya, además de ver una avioneta que nos confirmaron que era de la Armada. Entonces, la última esperanza era la moto de agua que ya había pasado y se devolvió. Nuestro plan era llegar a la orilla de una isla y cruzar de isla en isla”.A través de un comunicado, la Armada y la Policía Nacional mencionaron que “Gracias al trabajo articulado entre la Policía Nacional, la Armada Nacional, la Alcaldía Mayor de Cartagena, pescadores de la zona y la comunidad, fueron ubicados sanos y salvos los dos jóvenes que habían sido reportados como desaparecidos tras salir en una moto acuática desde el sector insular de Barú. Desde el momento en que se conoció el caso, las autoridades activaron un componente interinstitucional de búsqueda y rescate, desplegando capacidades operativas en el mar y en las zonas costeras, con el apoyo permanente de habitantes y pescadores, quienes aportaron información clave para la localización de los jóvenes”.También indicaron las autoridades que “una vez ubicados, ambos fueron trasladados a un centro asistencial, donde reciben una valoración médica integral para verificar su estado de salud y descartar cualquier afectación derivada del tiempo que permanecieron en el mar. La Policía Nacional destaca la articulación entre las diferentes instituciones y el valioso apoyo de la comunidad, factores que permitieron lograr este resultado exitoso. Asimismo, reitera el llamado a los ciudadanos para que, antes de realizar actividades náuticas, adopten todas las medidas de seguridad, verifiquen las condiciones meteorológicas, informen sus rutas de navegación y utilicen los elementos de protección requeridos”.CAMILO ROJAS, PERIODISTA NOTICIAS CARACOLX: RojasCamoCorreo: wcrojasb@caracoltv.com.coInstagram: Milografias
Julian Nagelsmann, seleccionador de Alemania, manifestó su deseo de seguir al frente del equipo, pese a la eliminación en los dieciseisavos de final del Mundial 2026 contra Paraguay, al tiempo que admitió su “decepción” por la derrota y remarcó que la falta en el gol anulado a Jonathan Tah fue una "broma”.“Me gustaría seguir, sí”, contestó, rotundo, el técnico, que tiene contrato para dirigir el equipo nacional germano hasta la Eurocopa 2028, tal y como renovó su vínculo en 2025. El anterior expiraba justo al término de este Mundial.Nagelsmann hizo autocrítica: “Si te eliminan contra Paraguay, no somos un equipo de primer nivel. Ya no. Creo que ha sido bastante desafortunado que no hayamos podido hacer lo suficiente para ganar. Esto es muy decepcionante para Alemania”.El encuentro concluyó 1-1 en la prórroga y se decidió en contra en los penaltis, pero antes hubo un gol anulado a Jonathan Tah por una falta previa de Waldemar Anton al portero Orlando Gill.“No fue falta. El hecho de anular ese gol fue una broma”, consideró el técnico, que, en cualquier caso, apuntó más a los deméritos de su conjunto durante todo el encuentro, aunque llevaron el control del juego y de las ocasiones.“No culpo a mis jugadores, aunque lo que hemos hecho no ha sido suficiente”, continuó Nagelsmann, que insistió: “Estoy decepcionado. Al final, no hemos jugado lo suficientemente bien para batir al rival. Nos han marcado un gol y no defendimos muy bien. Tuvimos superioridad por las bandas, pero no fue suficiente”, explicó.“Yo creo que los jugadores han dado todo, pudimos haber marcado algún gol más”, prosiguió el seleccionador alemán, que apuntó que su equipo tenía que haber sido “más rápido” en su ataque y haber defendido mejor a su adversario.
Marruecos no se dejó y luchó hasta el final. Luego de que Países Bajos abriera el marcador, al minuto 72', y los africanos fueron por el empate y lo encontraron en el remate del encuentro. El encargado de esto fue Issa Diop, quien conectó un cabezazo, tras un centro de Chemsdine Talbi, y puso el 1-1, enviando la serie a tiempo extra.Vea el gol de Issa Diop en Países Bajos vs. Marruecos por el Mundial 2026
El 11 de noviembre de 2024, un doloroso silencio se apoderó de una finca en Guaduas, Cundinamarca. Lo que parecía ser un lunes festivo tranquilo terminó en un hallazgo macabro cuando las autoridades encontraron el cuerpo de Luis Alfonso Valencia en una zona boscosa. El Rastro investigó este caso.El empresario, de 67 años, presentaba signos de tortura y golpes antes de ser ejecutado con disparos, en un crimen que no fue un simple robo, sino una traición planeada desde su círculo más íntimo.El sueño de un campesino que llegó lejosLuis Alfonso Valencia fue un hombre que representaba el esfuerzo puro del campo. Sin haber terminado la primaria y enfrentando muchas necesidades, logró fundar junto a su hermano un negocio que hoy conocen miles de colombianos. Su hijo, Leandro Valencia, lo recuerda como "un paisa de esos muy montañeros, de esos que se ganaban la vida pulso... fue una persona que todos los días se levantaba como si se quisiera comer el mundo".A mediados de los años 90, Luis Alfonso y su hermano Luis Alberto empezaron a vender arepas de negocio en negocio en Bogotá, creando una cultura que antes no existía en la capital. Con los años, ese esfuerzo se convirtió en Arepas El Carriel. Debido a un problema de salud en sus pulmones, Luis Alfonso decidió retirarse a vivir a Guaduas hace ocho años para buscar un mejor clima. Su hermano cuenta que el objetivo siempre fue familiar: "Mi hermano se esfuerza por tener una gran empresa donde formáramos nuestra familia... vamos a ser grandes, vamos a venderle a Colombia y vamos a venderle al mundo".Una casa saqueada y un rastro de violenciaLa tragedia se descubrió cuando Luis Alfonso dejó de contestar el teléfono tras un fin de semana con sus nietos. Jairo Castellanos, un amigo cercano, entró a la finca y encontró la vivienda totalmente destruida. Según su relato, "la casa estaba desordenada, la casa estaba saqueada totalmente, estaba patas arriba, todo". Los delincuentes no solo se llevaron dinero y joyas, sino que rompieron los techos y cortaron los muebles por debajo buscando algo que no encontraban.La búsqueda terminó a 250 metros de la casa, donde hallaron a Valencia muerto junto a su trabajador Rubén López. El intendente Andrés Montoya, investigador del caso, explicó que la escena era de mucha crueldad: "Se ve que por lo menos a don Luis Alfonso le golpearon antes de causarle la muerte, ellos estaban amarrados de pies y manos". En el lugar también encontraron a una trabajadora herida de gravedad, quien se convirtió en la testigo principal para resolver el misterio.El hombre de confianza bajo la lupaDesde el inicio, la Policía sospechó que alguien cercano había entregado al empresario. Todas las miradas se pusieron sobre Johan Daniel Pinzón, el capataz de la finca y hombre de confianza de Luis Alfonso. Aunque al principio Pinzón no aparecía y su esposa decía buscarlo, las pruebas técnicas contaron otra historia.Los investigadores encontraron las huellas de Pinzón dentro de la casa, un lugar donde él no solía entrar. Además, se descubrió que cambió la tarjeta de su celular justo después del crimen. Una llamada interceptada por la policía fue definitiva: su pareja le decía que "había cometido un error" y él mencionaba que debía irse de la zona para no ser capturado.El reloj y la caída de los responsablesLa pieza final del rompecabezas apareció en Tolima. Durante un operativo, un hombre llamado Sergio Andrés Gómez intentó huir y tiró al suelo un reloj Fossil de color café. Cuando la Policía le mostró la foto del reloj a los hijos de Valencia, ellos confirmaron el doloroso detalle: "Yo inmediatamente le digo que sí, que es el reloj de mi papá". Gómez fue señalado como la persona que disparó el arma contra el empresario.Semanas después, Pinzón fue capturado en Ibagué tras intentar escapar por los techos de una casa. Ante la fuerza de las pruebas, como las huellas y las llamadas, ambos decidieron aceptar los cargos. El 16 de septiembre de 2025, fueron condenados a 35 años de prisión por homicidio, tráfico de armas y secuestro. Para la familia de Luis Alfonso, el dolor sigue vivo porque sienten que ninguna pena es suficiente para castigar la deslealtad de quien comía en su misma mesa.
El presidente electo, Abelardo de la Espriella, transmitió un vivo a través de sus redes sociales, señalando que será el primero de los reportes semanales que dará a Colombia “para contar la verdad sobre el grave estado en el que recibimos a Colombia, pero también las acciones inmediatas que ya están en marcha para arreglar la casa”.En este primer directo se refirió a la situación económica del país, asegurando que “he podido conocer a través del proceso de empalme, que ya comenzó, el verdadero estado en que recibimos el país. La situación es grave y no lo vamos a ocultar José Manuel y yo. Tenemos una economía bajo presión”. (Lea también: Rodrigo Lara, mininterior designado por De la Espriella, explicó cómo será relación con la oposición)(Síganos en Google Discover y conéctese con las noticias más importantes de Colombia y el mundo)Las cifras que dio De la EspriellaEmpezó diciendo que “la inflación anual está en el 5,8 %, muy por encima de la meta del Banco de la República. Los mayores incrementos se concentran en alimentos, energía, servicios públicos, transporte y restaurantes. La tasa de intervención del Banco de la República se ubica en el 11,25 %, elevando el costo de crédito para hogares, empresarios y productores con efectos directos sobre el crecimiento económico de nuestro país y frente al empleo. La deuda pública ha alcanzado niveles históricos y el costo de crédito sigue siendo muy alto para familias y empresarios”.Añadió que “el saldo de los TES del gobierno ya alcanza 763,6 billones, lo que representa un incremento cercano a 41 billones frente al cierre de 2025. Este crecimiento refleja las enormes necesidades que tenemos en financiación”. Pero aseguró que “junto a esa realidad que debemos enfrentar con valentía hay motivos de esperanza. Los mercados han reaccionado con muchísima confianza gracias a nuestra elección. El peso colombiano se ha fortalecido de manera significativa”.“Ese respaldo de toda la comunidad internacional es sin duda un gesto claro y contundente de que Colombia está recuperando su lugar en el concierto de las naciones”, aseveró, añadiendo que “el BID ha destinado 60 millones de dólares no reembolsables para apoyar este proceso de empalme de transición”.Empalmes territorialesPor otro lado, De la Espriella indicó que “esta misma semana vamos a iniciar algo nunca antes visto en la historia de nuestro país, los empalmes territoriales. Me voy a trasladar a todos los departamentos del país para reunirme con gobernadores y alcaldes para recuperar los dos años y medio que se perdieron en la relación entre el Gobierno nacional y el resto del país”.“Queremos que le próximo 7 de agosto el nuevo gobierno pueda ejecutar lo que hoy está paralizado y recuperar así el tiempo perdido”, expresó, reiterando que “voy a gobernar con las regiones y para las regiones, no desde Bogotá”.Esto dijo sobre presuntos acuerdos de funcionarios del gobierno Petro con Clan del Golfo“El gobierno saliente ha tenido relaciones y connivencia delictiva con grupos narcoterroristas. Noticias Caracol publicó después de las elecciones unas grabaciones en las que miembros del gobierno saliente entregaron territorios a los bandidos de manera criminal”, dijo. Recordó que pidió al equipo de empalme anticorrupción que presente las denuncias que correspondan por estos hechos, así como al Departamento de Justicia de EE. UU.: “Que ellos determinen cuáles son los procesos de su competencia porque hay una conspiración internacional frente al narcotráfico que debe ser perseguida por la justicia transnacional”. (Lea también: De la Espriella pide investigar presuntos acuerdos de Gobierno Petro con Clan del Golfo)Crisis energéticaEl presidente electo indicó que una “noticia que nos llega del equipo de empalme es la posible e inminente crisis energética que nos hereda el desgobierno saliente y que podría ponernos en riesgo de racionamiento. Mi palabra empeñada desde ya a los generadores y al sector financiero: mi gobierno trabajará y así he ordenado al equipo económico y de minas y energía para garantizar el cumplimiento de sus obligaciones”.Terremotos en VenezuelaAl respecto, De la Espriella aseguró que es una “tragedia que nos duele como hermanos, los dos terremotos que afectaron a Venezuela”, por lo que su esposa “ha liderado una campaña humanitaria para llevar ayuda a los damnificados. Colombia debe estar con el pueblo venezolano. Elevo mis oraciones al Todopoderoso por las almas de los fallecidos y por el bienestar de los heridos y damnificados por esta tragedia apocalíptica”.POR SANDRA SORIANO SORIANOCOORDINADORA DIGITAL NOTICIAS CARACOL