“Doctor Gustavo Petro, presidente saliente, y doctor Abelardo de la Espriella, presidente electo entrante, los invito, dentro de sus diferencias, a pensar en nuestra patria, a respetar las decisiones democráticas y a buscar entre todos que Colombia sea cada día una mejor y prospera nación”, fueron las palabras de Lidio García, presidente saliente del Senado de la República, en su discurso en medio de lainstalación del Congreso de la República. El máximo representante del Congreso envió un mensaje para ambos líderes políticos de cara al nuevo periodo legislativo 2026-2030.
El presidente del Senado inició su discurso diciendo que “toda responsabilidad pública tiene un comienzo y un final. Los cargos se reciben con entusiasmo y se entregan con la serenidad que concede la consciencia del deber cumplido. Hoy concluye una etapa que guardaré con especial gratitud porque la democracia colombiana me permitió por segunda vez ocupar la presidencia del Congreso de la República de Colombia. Pocas responsabilidades representan un error tan grande como conducir la institución donde se expresa la pluralidad política de la nación. Al llegar este momento pienso, sobre todo, en la confianza que el Congreso depositó en mí para presidir esta corporación en dos de los momentos más complejos de nuestra historia reciente”, refiriéndose el senador a la pandemia del Covid-19 y a las fuertes tensiones políticas que vive el país. “Las instituciones revelan su verdadero valor cuando el país atraviesa momentos difíciles”, agregó.
"El Congreso no pertenece a un gobierno"
Uno de los mensajes que García dio al Ejecuto fue que “las coyunturas pasan, los gobiernos cambian. La confianza en una nación depende de que sus instituciones permanezcan firmes cuando más se les necesita. Con esa convicción ejercimos esta presidencia. Siempre entendimos que el Congreso no pertenece a un gobierno ni a una mayoría circunstancial; ni siquiera a los que ocupan estas curules. Pertenece a la República y por esa razón debe actuar con independencia, con equilibrio y absoluto respeto por el orden constitucional. Defender esa autonomía nunca significó promover confrontaciones; significó preservar el equilibrio entre los poderes públicos, garantizar el derecho a todas las bancadas a deliberar en libertad y recordar que la independencia del Congreso no protege a los parlamentarios, sino que protege a los colombianos”.
El presidente del Senado dijo que en Colombia “vivimos tiempos en los que el desacuerdo se convierte con demasiada facilidad en enemistad. Con frecuencia parece más importante derrotar al contradictor que resolver los problemas de la sociedad. Ese camino empobrece la democracia y termina alejando la política de los ciudadanos. La pluralidad no es una debilidad; constituye la esencia misma de una sociedad libre. Ninguna persona, ningún partido y ningún gobierno poseen por sí solos todas las respuestas. La deliberación existe para que las diferencias produzcan decisiones legítimas y el interés general prevalezca sobre las conveniencias particulares”.
Para García, “escuchar no es una señal de debilidad. Buscar acuerdos tampoco significa renunciar a las convicciones. La verdadera grandeza de la política consiste en construir soluciones comunes entre quienes piensan distinto. Colombia enfrenta desafíos demasiado grandes para desperdiciar sus energías en enfrentamientos permanentes. Hay familias esperando oportunidades, regiones reclamando inversión, jóvenes que necesitan educación y empleo, comunidades que exigen seguridad y millones de ciudadanos que esperan respuestas concretas. Ellos merecen instituciones capaces de cooperar dentro de sus diferencias y no dirigentes atrapados en disputas interminables”.
Los ciudadanos, dijo el presidente del Senado, esperan “menos agravios y más argumentos; menos cálculos políticos y más sentido de Estado. Ningún país prospera cuando la confrontación termina desplazando el propósito superior de servir al bien común”.
"Las palabras del presidente fortalecen la confianza o siembran incertidumbre"
En este punto de su discurso, el García dirigió un mensaje a Gustavo Petro: “La democracia colombiana tuvo la grandeza de dejar atrás viejas heridas, abrir las puertas de la institucionalidad y permitir que cualquier ciudadano pudiera alcanzar, por la vía democrática, la más alta magistratura del Estado. Esa generosidad merece reciprocidad. Quien ha recibido de la democracia la oportunidad de gobernar tiene también el deber de protegerla. Ningún presidente fortalece las instituciones cuando las desacredita sin pruebas, formula acusaciones sin fundamento o convierte la sospecha permanente en instrumento de confrontación. La crítica fortalece la democracia; la descalificación infundada la debilita. Las palabras pronunciadas desde la primera magistratura tienen un peso especial. Pueden fortalecer la confianza ciudadana o sembrar incertidumbre. Colombia necesita que la voz presidencial contribuya siempre a preservar la legitimidad de las instituciones que hicieron posible la alternancia democrática".
En un mensaje para la dirigencia en el país, el presidente del Senado sostuvo que ve con preocupación que, “cuando el país más necesita serenidad, comienzan a intensificarse las descalificaciones y los enfrentamientos entre sectores que comparten la responsabilidad histórica de conducir a Colombia. Los ciudadanos observan esas disputas con sorpresa y decepción. Esperan liderazgo, no rivalidades; acuerdos, no agravios; dirigentes capaces de comprender que el momento exige grandeza, generosidad y sentido de país. Ningún liderazgo pierde autoridad por dialogar. Ninguna convicción se debilita por buscar coincidencias en aquello que resulta esencial para la Nación. Por el contrario, la historia reconoce a quienes fueron capaces de anteponer el interés de Colombia a cualquier diferencia personal o política. Cuando los desafíos son tan profundos como los que hoy enfrentamos, la política debe convertirse en un espacio para construir soluciones y no en un escenario donde las diferencias terminen debilitando la esperanza de los ciudadanos".
El senador terminó su discurso diciendo que “los cargos son transitorios; el deber con Colombia permanece. Seguiré sirviendo desde el lugar que la democracia disponga, con la misma lealtad a las instituciones, el mismo respeto por la Constitución y la misma convicción de que nuestro país siempre será más importante que nuestras diferencias. Permítanme terminar parafraseando al general Charles de Gaulle. “Solo había una causa que realmente merecía librarse: la de Francia”. Yo quisiera decir hoy que, por encima de nuestras diferencias, de nuestros partidos, de nuestros gobiernos y de nuestras legítimas discrepancias, solo hay una causa que verdaderamente merece todos nuestros esfuerzos: Colombia. Los periodos terminan, los nombres pertenecen apenas a un instante de la historia. Pero quienes estamos en este escenario también permanecemos, claro con otras responsabilidades, con otras obligaciones, pero siempre pensando en nuestra patria, y precisamente Dr. Gustavo Petro, Pte saliente y Dr. Abelardo de la Espriella Pte electo, a eso los invito dentro de sus diferencias, a pensar en nuestra patria, a respetar las decisiones democráticas y a buscar entre todos que Colombia sea cada día una mejor y prospera nación”.
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CAMILO ROJAS, PERIODISTA NOTICIAS CARACOL
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